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72 horas de entrega educativa en Ciencias Médicas


Cruz María Nazario, profesora de epidemiología de Salud Pública en RCM. foto por Pulso Estudiantil

“Nunca dudes que un pequeño grupo de ciudadanos reflexivos y comprometidos
pueden cambiar el mundo. De hecho, son los únicos que lo han logrado”.
–Margaret Mead

Piquetes, marchas, solidaridad, reflexiones, música, poesía, diálogos, estrategias, coloquios constituyeron las 72 horas de Paro Estudiantil en el Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico. Flanqueados por un consistente grupo de facultad, los estudiantes absorbieron mucho conocimiento de la crisis actual de Puerto Rico. Para los criterios de la prensa no eran muchos, pero nosotros decimos que los que estuvimos allí entregamos alma, vida y corazón en nuestro compromiso con el Recinto, la UPR y el país.
Se habla a la saciedad de educación interdisciplinaria y transversal. Precisamente eso fue lo que ocurrió. Medicina, Salud Pública, Farmacia, Enfermería, Medicina Dental y otras profesiones de la salud que se estudian en Ciencias Médicas, se fundieron en un solo cuerpo estudiantil para demostrar que la educación y la salud de un pueblo son indivisibles y son derechos humanos. Aprendieron de uno de nuestros colegas de facultad que el 1993 fue la “hora cero” de la salud, cuando el primer gobernador Rosselló desmanteló el sistema de salud pública diseñado por el Dr. Guillermo Arbona, para privatizarlo. El argumento fue que el sistema público no funcionaba. El resquebrajamiento acumulativo del sistema de salud tomó varios años. Veinte años después estalló la realidad de la quiebra de ese sistema de salud privatizado, colocado en manos de las aseguradoras para exprimir por igual a los profesionales de la salud y a los pacientes. Las empresas basadas en el lucro no están obligados a velar por el bienestar social.

Hoy estamos, elaboró el colega, en la “hora cero de la educación”, pero en peores circunstancias que en el caso del sistema de salud. Sabemos que las consecuencias de las decisiones que tome el gobierno bajo el segundo gobernador Rosselló, comenzarán a ser evidentes en julio de este año 2017. Para esa fecha está planificado por la Junta de Control Fiscal y el gobierno implantar la primera fase de la reducción de fondos a la Universidad del estado. De ahí la importancia de lo que estamos haciendo ahora ante las agresiones que estamos enfrentando en la Universidad.

Con la colaboración de otros profesores, los estudiantes dialogaron acerca de la historia económica y política de Puerto Rico, los obstáculos que impone la falta de soberanía para tomar decisiones que atiendan y resuelvan la crisis actual. Aprendieron que mientras se declara como “pública” la deuda, a la cual ellos no contribuyeron, es privada la riqueza, incluyendo la que continúa beneficiando a los responsables. Estuvieron atentos a las acciones de sus compañeros y compañeras del Recinto de Río Piedras en sus iniciativas de reclamar con su presencia en diversos bancos que ofrezcan explicaciones de su rol en la creación de esa deuda pública. Escucharon los graves conflictos de interés de los miembros de la Junta de Control Fiscal, que incluye dos expresidentes del Banco Gubernamental de Fomento y un alto funcionario del Banco Santander. Conocieron los abusos de gastos del erario público de Puerto Rico por parte de la Junta de Control Fiscal, cuyo presupuesto ronda entre $2 y $3 millones mensuales, los salarios y compensaciones abusivas de la “directora” de la Junta, de la asesora en Ética, de la Secretaria de Educación. Se expusieron a las implicaciones de las políticas públicas neoliberales, no solo en Puerto Rico, sino en otros países del mundo.
Se reflexionó sobre la conveniencia para los que ostentan el poder de destruir el sistema educativo en Puerto Rico…no solo la Universidad, sino también el sistema de escuelas públicas. Aprendieron que los pueblos ignorantes son más fáciles de subyugar. Que la educación es no solo el motor de crecimiento económico, social y cultural, sino una herramienta para defender los derechos humanos, presentar resistencia ante los abusos de poder y conocer el pasado para construir un mejor futuro. Aprendieron que la destrucción de la educación pública aumenta la desigualdad, quebranta las posibilidades de equidad entre la población, amenaza la identidad cultural, promueve la desaparición del sentido de nacionalidad, nutre la indiferencia por el desconocimiento de lo que ocurre y reduce las posibilidades de compromiso con la promoción de desarrollo del país.

En el caso de Ciencias Médicas, los estudiantes no solo se están educando. Son también parte del conglomerado responsable por ofrecer los servicios de salud en el país. El Centro Médico, las Clínicas de la Escuela de Medicina, el Hospital de la UPR en Carolina y tantas otras facilidades clínicas a través de la isla, además de los proyectos de comunidad, funcionan gracias al trabajo de la facultad, los residentes y los estudiantes del Recinto de Ciencias Médicas. Coinciden esos centros de trabajo con los servicios a los crecientes sectores de bajos ingresos y pobres, incluyendo los médico-indigentes. Un cierre indefinido de Ciencias Médicas afectaría la provisión de servicios clínicos de los cuales nuestra población no puede prescindir. Esa circunstancia obliga a un análisis distinto relativo a las estrategias a utilizar para defender la Universidad.

El paro, aunque breve comparado con la huelga indefinida de otros Recintos, contribuyó a que los estudiantes desarrollaran una identidad como salubristas, más allá de la disciplina en que se graduarán. Crearon un portal para acción continuada, Movimiento Estudiantil de Salubristas Unidos.

La identidad como salubristas empodera a los estudiantes de Ciencias Médicas para continuar trabajando por la transformación de los sistemas de educación y salud fundamentados en las condiciones sociales que han aumentado exponencialmente la desigualdad en Puerto Rico. Esa ganancia, provocada en tan solo 72 horas, nos brinda una nueva esperanza.