Inicio » 80grados, Ambiente, Movimientos Sociales, Portada, Puerto Rico

Agroecología campesina


agro1 En saludo a los veinte años de publicación en América Latina de la revista Biodiversidad: sustento y culturas.1

Hacia mediados de la década de los noventa, muchos de los que trabajábamos en organizaciones no gubernamentales en apoyo a los derechos de los agricultores, anticipábamos un cambio estratégico importante en cuanto a los actores que deberían ser los portavoces de aquellas reivindicaciones. A través de contactos informales entre las ONGs y hombres y mujeres líderes campesinos, agricultores pequeños, pueblos indígenas, pescadores artesanales, agricultores urbanos, se van articulando las bases para la proclamación en Liebzig, Alemania, 1966, de la soberanía alimentaria (ver más adelante). Las organizaciones locales de agricultores de alimentos y otros medios biológicos para el sustento consolidan sus propias estructuras organizativas a nivel local, nacional e internacional. Algunas de las ONGs ceden el protagonismo, y pasan a ser aliadas estratégicas de los campesinos y sus luchas.

En aquel nuevo escenario, una vez los actores pasan a ser los mismos agricultores familiares, sus comunidades y organizaciones, se dan cambios importantes en las prioridades, tanto a nivel ideológico como estratégico. Las organizaciones campesinas deciden que no necesariamente es en los foros internacionales, en las estructuras de los estados o en la colaboración con instituciones de investigación bajo control de las multinacionales de la agroalimentación que mejor pueden adelantar sus causas. Desde lo local se trabaja sobre el control sobre el territorio, la (co)gestión de la naturaleza, los derechos de las mujeres, las decisiones sobre tecnologías apropiadas, el libre uso e intercambio de semillas y recursos genéticos agrícolas, entre otras prioridades.

Mientras se va gestando el nuevo protagonismo de las organizaciones campesinas, en muchos países se consolida la crítica a la agricultura contemporánea depredadora y de altos insumos externos. Simultáneamente, se extiende la práctica de una agricultura alternativa. Esa forma distinta de hacer agricultura intenta aprovechar los ciclos naturales en el manejo de energía, nutrientes, agua y biodiversidad. Sustituye las prácticas altamente contaminantes por estrategias que no son residualmente tóxicas para la naturaleza y el ser humano, algo muy bien recibido por los movimientos ambientalistas emergentes. Prioriza la inserción local tanto en los aspectos productivos como en la distribución y mercadeo de insumos y productos. De esta forma florecen los movimientos de agricultura orgánica, biodinámica, permacultura, entre otros, especialmente en el llamado primer mundo. En medio de las dictaduras en el Cono Sur y las guerras civiles en Centro América, la agricultura orgánica llega como algo novedoso a los países del sur mayormente como parte de programas para el desarrollo auspiciados desde sectores progresistas del norte.

Con el tiempo se van consolidando redes desde sectores académicos –universidades como la Mayor de San Simón en Bolivia, Berkley en Estados Unidos, Córdoba en España, Santa Clara en Cuba- las cuales se entrelazan con ONGs que trabajan en agricultura local en Brasil, Chile, Perú, Uruguay, Colombia, entre muchas otras. Se llevan a cabo investigaciones sobre el conocimiento agrícola tradicional, se hacen adaptaciones locales y se articulan con las comunidades y sus movimientos. Toda esa actividad, nutrida de cientos de experiencias y procesada por instituciones respetuosas de la diversidad, sabiduría y cosmovisiones de los pueblos, consolida a la agroecología como opción estratégica, una manera de ver la agricultura como parte de un paradigma de la complejidad.2

Los movimientos campesinos toman el protagonismo

Uno de los grandes mitos que se han propagado sobre la agricultura de altos insumos externos (semillas hibridas o transgénicas, pesticidas, abonos químicos, mecanización, riego), el paradigma de la agro-industrialización, es que produce más y es la alternativa para combatir el hambre en el mundo. Sin embargo, el hambre existente en el planeta no es producto de la falta neta de alimentos, pues se calcula que se produce más de lo necesario para que cada persona tenga el mínimo que la Organización Mundial de la Salud considera necesario para vivir sanamente. El hambre es más bien el resultado de una mala distribución de los alimentos, la falta de acceso, el enorme desperdicio en la cadena agroindustrial y el uso industrial no alimenticio que se le da a muchos productos del agro.

Mientras tanto, en años recientes estudio tras estudio, surgidos de instituciones académicas, las Naciones Unidas y otras fuentes, confirman aquello que la visión alternativa ha venido sosteniendo: que la agricultura pequeña y mediana, campesina, local, como alternativa ecológica y productiva, basada en el uso de la biodiversidad, tiene la capacidad de alimentarnos.

Un importante estudio del 2010 de las Naciones Unidas determinó que la agricultura ecológica puede duplicar en 10 años la producción de alimentos en regiones críticas. Se argumenta que paraalimentar a 9 billones de personas en el año 2050, es necesario adoptar las técnicas y beneficios de la agroecología, los cuales ya están bien establecidos. Al contrario de lo que se repite una y otra vez, la viabilidad productiva de la tecnología agroecológica está probada, lo que falta es voluntad de parte de los gobiernos e instituciones para hacer los cambios en políticas.3

La Vía Campesina, un movimiento internacional campesino que reúne a más de 200 millones de productores familiares de bienes para el sustento a través de 150 organizaciones y 70 países, publicó un documento en el 2011 donde argumenta contra la capacidad de la agroindustria para alimentar el mundo. Se entiende por campesinos y campesinas a los agricultores familiares tradicionales, pequeños y medianos agricultores en todo el mundo, norte y sur, pueblos indígenas,  pescadores, pastores, recolectores y trabajadores agrarios. Desde la Vía Campesina se declara que la agricultura campesina y la agroecología sí pueden alimentar a las poblaciones del planeta. Incluye en la definición de la agricultura campesina sostenible a las demás agriculturas que integran principios agroecológicos. Considera que la agroecología es una revalorización de los métodos campesinos tradicionales.4

El Grupo Etc. estima que la mitad de la población mundial es campesina, según el siguiente desglose: hay 1.5 billones de familias campesinas en 380 millones de fincas a través del planeta; 800 millones más de personas producen en huertos urbanos; unos 410 millones recolectan flora y fauna (las llamadas cosechas ocultas) de nuestros ecosistemas; 190 millones son pastores y más de 100 millones pescadores artesanales. Al menos 370 millones de estos productores de alimentos son pueblos indígenas/originarios. Todos juntos, son más de la mitad de la población mundial y producen al menos el 70% de los alimentos. Mientras tanto la cadena agroalimentaria industrial, con su enorme devastación ecológica y social, solo provee el 30%:

grafica Nelson AF

Muchas de las prácticas tradicionales de la agricultura campesina integran criterios de sustentabilidad ecológica y social que se nutren de y a su vez son integrados en la agroecología. Algunos ejemplos agronómicos son el manejo integral en el tiempo y espacio de la biodiversidad en los bosques, el uso diversificado e integrado de las parcelas para estabilizar los agroecosistemas, y estrategias en la agricultura de montaña para proteger y potenciar los ciclos de los suelos y el agua. En lo social existen una gran diversidad de propuestas comunitarias para compartir y colectivizar el trabajo, el uso de la tierra y el mercadeo de las cosechas.5

Además de importantes innovaciones en lo agronómico, la agroecología plantea desde sus primeras definiciones que la agricultura es un hecho eminentemente social, tanto en el desarrollo tecnológico, como en el manejo de los recursos y la gestión de sus productos. Así se coloca a la mujer y al hombre en el centro de la cultura-del-agro, a la vez que se hace una crítica devastadora a la agricultura elitista que defiende una supuesta ciencia imparcial de pensamiento único, con frecuencia al servicio de las grandes multinacionales.

En los años noventa, el MST (Movimiento de los sin tierra) en Brasil comenzó a promover a la agroecología en sus asentamientos, capacitando, produciendo semillas ecológicas y creando infraestructuras apropiadas. Más recientemente, la Vía Campesina ha integrado a la agroecología como parte de sus estrategias, tanto por su capacidad productiva ambientalmente sensitiva, así como por el rescate de las fincas pequeñas y medianas como unidades locales de inserción comunitaria.6

Soberanía alimentaria y agroecología

Como se ha dicho antes, en el 1996, durante una reunión sobre recursos genéticos para la agricultura de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultora (la FAO), en Leipzig, Alemania, la Vía Campesina, que reúne a millones de campesinos, agricultores y productores familiares de todo el mundo, lanzó el nuevo concepto de la Soberanía Alimentaria. Entre los postulados se incluyó:

  • La alimentación es un derecho humano básico.
  • Producción alimentaria mediante sistemas de producción diversificados, de base rural y campesina.
  • Es el derecho de cada país y pueblo a definir sus propias políticas agropecuarias.
  •  En materia de alimentación, es el derecho a proteger y reglamentar la producción agropecuaria nacional y el mercado doméstico.
  • Propone el respeto intergeneracional y de género.
  • Alcanzar metas de desarrollo sustentable, y el derecho a decidir en qué medida ser autosuficientes.

Con el tiempo, la soberanía alimentaria ha pasado a ser, además de una propuesta ideológica, una herramienta de estrategias organizativas en todo el mundo, y una opción política, hoy integrada en el ordenamiento jurídico de varios países y reconocida por organismos internacionales.

Entendemos que la agroecología en su expresión campesina es parte de un proceso dinámico de prácticas y generación de conocimientos, capacitación e investigación apropiada. En lo técnico es una herramienta para la soberanía alimentaria. Tiene la capacidad de contribuir a la intensificación productiva en ecosistemas sensitivos. También hace un aporte importante a los procesos de recampesinización, allí donde las culturas campesinas han sido devastadas, como en el caso de Puerto Rico.7

Más que una idealización de que todo pasado fue mejor, se trata de rescatar aquello que ha sido una aportación a nuestra cultura del agro: tecnologías agrarias, conocimientos sobre la naturaleza, saberes sobre biodiversidad (semillas, árboles, plantas, animales, vida del suelo), cosmovisiones, estructuras de organización social, entre otros. Ese rescate debe ser dinámico, pues la investigación e innovación forman parte intrínseca de la vida del agricultor y agricultora. El primer paso es el reconocimiento y apoyo al trabajo de los agricultores familiares. Desde las instituciones académicas y de extensión se pueden formar alianzas estratégicas con los campesinos y campesinas para mejorar la capacidad y calidad productiva, desde perspectivas participativas, ecológicas y solidarias. Se trata de ser puentes entre aquello que rescatamos y conservamos del pasado y un futuro de producción agroalimentaria a partir de los campesinos y campesinas.

La agroecología ofrece un marco donde lo agronómico es inseparable de lo social, pues se generan espacios de reflexión, que incluyen instancias académicas y políticas solidarias, apropiadas al desarrollo, crecimiento y consolidación de las organizaciones agrícolas de base comunitaria y local. La Revista Biodiversidad: sustento y culturas ha sido y es un eslabón en la construcción de ese encadenamiento solidario.

  1. Una versión más breve de este artículo fue incluida en el número 80 de la revista Biodiversidad: sustentos y culturas, en celebración de los veinte años de publicación, abril 2014. http://www.grain.org/es/article/categories/515-biodiversidad-80-2014-2 .  La revista está disponible gratis en internet para todos/as, y en papel para organizaciones sociales de América Latina. Para información sobre suscripciones: http://www.biodiversidadla.org/Principal/Otros_Recursos/Revista_Biodiversidad_sustento_y_culturas/Sobre_la_revista/Biodiversidad_sustento_y_culturas []
  2. Como un espacio de colaboración entre las instituciones solidarias y los movimientos campesinos, ver Observatorio de Soberanía Alimentaria y Agroecología (OSALA),http://osala-agroecologia.org/ []
  3. Olivier De Schutter, Relator Especial sobre el Derecho a la Alimentación, ONU, 2010. http://www2.ohchr.org/english/issues/food/docs/A-HRC-16-49.pdf []
  4. Via Campesina. “La agricultura campesina sostenible puede alimentar al mundo.”  Yakarta, 17 págs., 2011. http://www.viacampesina.org/downloads/pdf/sp/paper6-ES-FINAL.pdf []
  5. Hemos investigado sobre la relación entre el conocimiento campesino tradicional y la agroecología en el caso de Puerto Rico: Nelson Alvarez Febles. 2014. “Lo jíbaro como metáfora del futuro agroecológico.” http://www.80grados.net/lo-jibaro-como-metafora-del-futuro-agroecologico/ . Además, hay una presentación disponible: http://es.slideshare.net/nelsonalvarez106/agricultura-ecolgica-y-produccin-de-alimentos-en-puerto-rico?next_slideshow=1 []
  6. Vía Campesina. “La agricultura campesina sostenible puede alimentar al mundo.” Yakarta, 17 págs., 2011. http://viacampesina.org/downloads/pdf/sp/paper6-ES-FINAL.pdf []
  7. Peter Rosset y María Elena Martínez Torres. 2013. “La Via Campesina y la Agroecología.” En El Libro abierto de la Vía Campesina: celebrando 20 años de luchas y esperanza. http://www.viacampesina.org/es/index.php/acciones-y-eventos-mainmenu-26/17-de-abril-dde-la-lucha-campesina-mainmenu-33/49-uncategorized/articles/1732-el-libro-abierto-de-la-via-campesina-celebrando-20-anos-de-luchas-y-esperanza []

  • Milagros Allende

    Sr. Alvarez, Necesito comunicarme con usted con relación a un proyecto rural y comunitario en PR.

  • Nelson: ¡Gracias por este artículo! Le tengo una pregunta. ¿Se sabe cuál es la proporción de espacio/tierra a individuo que resulta ser la ideal para promever la agroecología? ¿Depende esa proporción de los cultivos? Siempre me he preguntado ésto por la razón obvia de querer entender cómo podemos impulsar la agroecología en Puerto Rico y en otros lugares con poco espacio. Gracias.

    • nelson alvarez feles

      Hola Grace. En el artículo de la nota a pie de página 4, arriba, hay información sobre la relación tierra/producción. Dependiendo lo que se quiera producir, las fincas desde una cuerda pueden ser productivas, como sería en el caso de hortalizas. Hay estudios que han demostrado que en fincas muy pequeñas en climas tropicales las familias logran producir gran parte de su sustento (comida, medicinales, materiales de construcción, combustible, carnes, etc.).

      He calculado que en agroecología, para una dieta moderada, en Puerto Rico necesitaríamos una cuerda por cada cuatro personas. Puedes ver aquí: http://www.80grados.net/la-agricultura-ecologica-puede-producir-alimentos-para-puerto-rico/

      Las fincas pequeñas son mucho más productivas por área, cuando se toma en cuenta todo lo que aportan, no solamente un monocultivo comercial, como se hace en el caso de las fincas agroindustriales grandes. En Puerto Rico, si se quiere tener una finca ecológica bien integrada (hortalizas, frutales, quizás café, bosque, pastos para algunos animales) en mi opinión es bueno tener fincas de 10 a 25 cuerdas, por lo menos. Si quieres estudiar más sobre estos temas, recomiendo que busques lo trabajos de Michel Pîmbert, Jule Pretyy,

      • Fabuloso — gracias. Este tema me parece fascinante y es, sin duda, de gran importancia.