Texto leído por Ana Lydia Vega en la presentación del libro “Espacios de color cerrado” de Vanessa Vilches, obra en la que revalida “su vocación de cuentista”.
Propongo, que lo imaginemos ahora, alto, guapo y castigador como era, parado en la frontera entre la vida y la muerte, preguntando en tono pendenciero, como al final de “La novelabingo”, para quién es el velorio.
Las razones para detener el gasoducto son tantas y tan sensatas que asombra la sordera del gobierno ante una opinión pública cada vez más firme e insistente.
El título es tramposo. Ya se sabe que el mundo no es un lugar muy tierno que digamos. Y, en efecto, crueldades de todo tipo no faltan en estas páginas. Pero un gato encerrado maúlla detrás del título…







