Jaime Carrero exploró con maestría: la pintura, el dibujo, los múltiples, la narrativa, la poesía, el ensayo y la dramaturgia, la improvisación y las experiencias interdisciplinarias que él llamaba “arte total”.
Siempre pensamos que extendiendo los brazos podemos detener nuestra propia caída. Pero ni la suma de todos los brazos puede detener el año que se cae, se cae…
Ejerció la libertad en las artes y la ensayó en la vida tanto como se puede en un país subyugado por otro donde toda decisión trascendental, final y superior es tomada en la metrópolis colonial. No así en las artes.
“No inventamos números. Recreamos realidades, señalamos injusticias y no toleramos inequidades. El arte no es mero ornamento, también revela dolores y extirpa males”, escribe Martorell en defensa de la Escuela de Artes Plásticas.







