Tenemos que ser vende patrias, pero no de los traidores, sino de los que desarrollan estrategias creativas para convencer al pueblo de que otra patria está disponible si estamos dispuestos a comprar el compromiso.
Hay que hacer entender los propósitos para los que existe una universidad de manera que quien quiera venir a esta, tenga claro qué esperar. Bastantes expectativas inútiles les vende la publicidad. La universidad es otra cosa.
El discurso fundamentalista solo es efectivo cuando lo creemos. Y lo creemos cuando le atribuimos credibilidad y autoridad al líder o cuando no tenemos mejores argumentos para refutar.
Cuando pase el furor, los anunciantes y las agencias de publicidad, ¿volverán a sucumbir a los ratings, a esos que producimos nosotros mismos divirtiéndonos con la venganza?
¿Es el ejercicio del periodismo uno de oferta y demanda, como cualquier otro negocio? ¿Existe una responsabilidad del periodismo de empujar en la agenda social temas que abonen a una mejor calidad de vida?
Demasiadas expectativas no se cumplen, aunque sigamos con afán intentándolo. ¿Exceso de optimismo? ¿O acaso estamos pidiendo peras al olmo? El refrán nos puede ayudar a entender por qué las cosas no son como esperamos.
La ley la crea un grupo de dudosa reputación política y la administra un estado acusado de corrupción. Para algunos, lo justo se mide por la fuerza, en la calle.
Yo voto. Lo he hecho ininterrumpidamente desde que tuve derecho. Este año no será la excepción, pero confieso que probablemente es el año en qué más difícil se me hará lograr una selección satisfactoria.
En el Puerto Rico de hoy, somos muchos los que perdemos. Se pierden vidas, trabajos, pertenencias, salud, amores, oportunidades y confianza. Algunas de estas pérdidas desatan otras manifestaciones sociales que afectan la convivencia.
El fin está cerca. Más de lo que quisiéramos para sentirnos cómodos. Lo sentimos en el ambiente aunque queremos ignorarlo. No es el mundo lo que se acaba en el 2012; se acaba la conveniencia.
Varios estudios realizados durante las últimas décadas sugieren que los estudiantes que se dan de baja de sus estudios universitarios aducen principalmente razones económicas y sociales.
Los que no tienen recursos se van sintiendo excluidos. Sobre todo los niños y jóvenes, van desarrollando frustraciones de no poder tener lo que todos parecen poseer, según el discurso publicitario.
Todavía recuerdo un rótulo y un retrato de Muñoz Marín en el balcón de la casa de mi abuelo que lo identificaba como popular. Él era el único popular en una numerosa familia de republicanos, pero como patriarca y amado anciano, se respetaba que pusiera el letrero.
Me temo que los mulatos cayeron en la trampa de buena fe. No hubieran cobrado por la campaña pero hubieran ganado mucho más si lo hacían por su cuenta. Puerto Rico necesita más que una canción para levantarnos el ánimo.
La próxima vez que le hagas el amor a tu ser querido, piensa cuánto desearías que ese gozo climático se prolongara en una vida plena, con armonía en la sociedad y el ambiente. Es el momento de hacer el amor bien.
“Las verdades ofenden si las dicen los demás, las mentiras se venden, cuando compran los demás; somos jueces mezquinos del valor de los demás, pero no permitimos que nos juzguen los demás.” -Alberto Cortez







