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Bernie Sanders: ¿liberación o colonialismo?


SAN JUAN, PUERTO RICO – MAY 16: A supporter of US Senator Bernie Sanders waves a flag during a campaign rally at Luis Muñoz Marín Foundation in Trujillo Alto, San Juan, Puerto Rico on May 16, 2016. (Photo by David Gasser/LatinContent/Getty Images)

foto por David Gasser/Getty Images

Que la campaña de Bernie Sanders para la presidencia de Estados Unidos por el Partido Demócrata representa un avance de las fuerzas progresistas en ese país y un adelanto de la agenda de las izquierdas norteamericanas no creo que admita mucha controversia. Gane o pierda, Sanders habrá conseguido abrir puertas para transformar la manera de hacer política en ese país, así como el contenido del discurso, poniendo el dedo sobre la llaga de las contradicciones de clase existentes entre las masas trabajadoras y la oligarquía política y económica que controla el gobierno de esa nación.

Que una posible victoria de Bernie Sanders representaría un respiro para los gobiernos progresistas del mundo, especialmente para Cuba y las nuevas democracias de izquierda latinoamericanas, así como para muchos movimientos que luchan por la justicia social y la autodeterminación en el planeta, incluyendo a los palestinos, tampoco debiera admitir mucha discusión.

Que la campaña de Sanders en EEUU y una posible victoria de este representarían un beneficio para la humanidad completa, en términos de sus posturas sobre la necesidad de atender con profundidad y carácter de urgencia la crisis ambiental que representa el calentamiento global, cuyas principales víctimas en su ruta de devastación son los sectores más desventajados (especialmente mujeres) de las regiones más pobres del planeta, tampoco debiera dar margen a grandes debates.

Y con todo ello, la candidatura de Sanders representa un inmenso dolor de cabeza para el independentismo puertorriqueño, quienes históricamente hemos luchado por similares reivindicaciones para nuestro pueblo. En Puerto Rico, nadie puede negar el papel histórico del independentismo al estar consecuentemente a la vanguardia de las luchas por la defensa de la protección del medio ambiente, los derechos de los trabajadores, contra la influencia del dinero en los procesos políticos, por el respeto de los derechos humanos, por la justicia social y económica, contra las agresiones imperialistas en el mundo y a favor de la paz; precisamente el tipo de posturas que defiende Sanders. Sin embargo, para muchos de nosotros Sanders se ha convertido en un problema, a pesar de que pudiéramos estipular que si quienes vinieran a convocarnos en apoyo a las  mismas causas fueran Pepe Mujica, Evo Morales, Rafael Correa, o los norteamericanos Cornell West o Noam Chomsky, ninguno nos provocaría la urticaria que Sanders provoca. Esa alergia se trata de un padecimiento casi exclusivo del independentismo, pues la  mayoría del país (que no lo es), no ve comprometido por el asunto su sistema inmunológico.

¿Por qué entonces el independentismo se siente emocionalmente tan conmocionado y sufre de tanto desconcierto espiritual (aunque no intelectual) cuando es Bernie Sanders el que convoca? La razón nos parece que se relaciona al hecho de que en el caso de Sanders, se trata de un candidato progresista que aspira a la presidencia del país que mantiene a Puerto Rico sometido al coloniaje. Apoyar a Bernie representa para los independentistas tener que decidir sobre si es legítimo o no comparecer a un evento electoral interno de un partido norteamericano (sabemos que en realidad ese partido no existe en PR), lo cual nos coloca en peligro de que aumente la integración política de Puerto Rico con EEUU, la identificación de nuestro pueblo con los procesos electorales norteamericanos, y por tanto, el proceso de asimilación de nuestros compatriotas. Por eso, ante la visita de Sanders a Puerto Rico y su llamado a los puertorriqueños para que lo apoyen en las primarias demócratas, quienes únicos nos planteamos problemas existenciales somos los independentistas; pues el resto de los boricuas que se sienten convocados por su programa progresista, no se hacen tantos cuestionamientos.

La pregunta sería entonces: ¿hasta dónde podemos llegar los independentistas en el apoyo a un candidato de izquierda norteamericano, sin que ello comprometa nuestro compromiso con la independencia patria? ¿El beneficio de que un presidente progresista pueda comprometerse con un proceso de descolonización de Puerto Rico, resulta mayor o menor que el riesgo que representa que los puertorriqueños se sientan más identificados con ese país? ¿Dónde tiramos la raya? Supongo que la dibujaremos bordeando el límite de nuestro grado de temor a la seducción estadista de nuestro pueblo. Si tenemos mucho miedo, la tiramos bien cerca de los “inquebrantables principios patrióticos”. Si tenemos menos temor, la tiraremos más lejos, dándonos el lujo de ser más flexibles. Pero cuidado, porque nuestra cuota de aprensión respecto de la asimilación va a resultar inversamente proporcional a nuestra fe en la capacidad de ese mismo pueblo para despertar y comenzar a caminar sobre sus propios pies.

Preguntémonos: ¿participar de las primarias demócratas en las circunstancias particulares de lo que representa Sanders, nos asimila más o menos que delegar la crianza de nuestros infantes al bombardeo ideológico de la televisión por cable que domina la conversación en tantos de nuestros hogares? ¿Nos asimila más o menos que participar de sindicatos afiliados a uniones norteamericanas? ¿Nos asimila más o menos que celebrar como corresponde las reivindicaciones de derechos humanos que se nos extienden a los y las boricuas en virtud de las decisiones judiciales del Tribunal Supremo de EEUU, en función de nuestra ciudadanía estadounidense? ¿Más o menos que nuestras peregrinaciones familiares al mágico mundo de Disney, tan perfectamente elitista, patriarcal y anglosajón? ¿Más o menos que la deificación de los políticos puertorriqueños de la diáspora que resultan electos por esos mismos partidos, y a quienes no les regateamos en lo más mínimo perfecta autoridad de representarnos? ¿Más o menos que el endoso por parte del compañero Rubén Berríos, presidente del Partido Independentista, a la candidatura para Presidente de Estados Unidos del ambientalista Ralph Nader a finales de los 80’s?

Pienso que la única respuesta cierta a tan complejas interrogantes solo la podemos sintetizar en una de las frases favoritas de mi hermano Iván, producto del ingenio de Cantinflas, quien afirmaba que “lo más seguro es, que quién sabe”.

Personalmente sostengo que todo depende de la actitud con la que afrontemos cada una de tales situaciones. Por ejemplo, si asumimos participar en respaldo a Sanders como parte de nuestro compromiso de adelantar la agenda de la democracia y la justicia social en Puerto Rico, convencidos de que mientras más puertorriqueños se identifiquen con tales ideales, más cerca estaremos de que comprendan que la mejor manera de obtenerlos y conservarlos dignamente es en un país libre y soberano; pues estamos formando parte de una actividad liberadora. Si por el contrario, apoyamos a Sanders desde la perspectiva de que se trata de otro americano que viene a salvarnos, relevándonos de la responsabilidad de tomar nuestro destino en nuestras propias manos; pues, sin duda, será una participación colonizante. Igual con todo lo demás, que también dependerá de la actitud y grado de conciencia con las que actuemos ante cada nueva circunstancia.

Por mi parte, confieso que ni siquiera me hice la pregunta de rigor, pues me bastó con entender lo que postulo en los primeros tres párrafos de este escrito, para decidir apoyar la candidatura de Sanders para Presidente de Estados Unidos. Respeto, no obstante, a quienes conforme a sus propios criterios, opinan distinto. Quizás, si cada cual vive y deja vivir a los otros, cada uno trabajando activamente por su lado para sumar más y más boricuas a nuestra agenda de un Puerto Rico soberano y democrático nos encontremos adelante en el camino, como hemos visto ha sucedido en España con la nueva coalición entre Podemos e Izquierda Unida. Pero eso sí, reitero, “cada uno trabajando activamente por su lado para sumar más y más boricuas a nuestra agenda”; porque eso de mantenernos inmóviles sermoneando a la muchedumbre desde los distintos autoproclamados altares de la independencia, continúa siendo “mal de muchos y consuelo de tontos”.

  • Tracio

    Si realmente se quieren adelantar los postulados tan bien destacados por Colon Morales en el articulo, cualquier independentista puede votar por Sanders con la frente en alto y el pulso sereno. La igualdad de todos los hombres y mujeres, que solo hace posible el socialismo, es suficiente razon para hacerlo. Dejar pasar esta oportunidad de respaldar este movimiento de liberacion tan importante en la historia de Estados Unidos y America por consideraciones nacionalistas no aguanta prueba de razonabilidad. Los independentistas tambien podemos ser “independientes” en este mundo sin pedir permiso al “Ateneo” o el Club PIP.

  • Homme Vélo

    Sí, vale la pena votar por Sanders. No, votar por Sanders no es lo mismo que apoyar la colonia (de hecho, es todo lo contrario). Sí, los puertorriqueños deben continuar luchando por descolonizarse, independientemente de la candidatura de Sanders. No, no es posible crear una cultura puertorriqueña supuestamente pura, y libre de la ‘contaminación’ de otras culturas. No, la dictadura Castrista no es progresista.

  • Dr. Marcial E. Ocasio Melendez

    Que triste que seguimos desunidos y cayendo bajo la ilusion del imperialismo. Cualquier concesión a la gringada va en contra de PR: No importa lo bueno que sea. ¿Que hizo el gran defensor de los derechos gringos negros LBJ por PR? ¿Que hizo el muy apreciado y respetado Carter por PR.? ¿Que hizo el hermoso, afable, sexy y profundamente neoliberal Bill Clinton por PR? Recuerden la 936 que logró quitarla y hundir al gobernador de turno, litologo, Rosello? ¿que hizo Obama por PR despues de comer en Ocean Park con el fututo gobernador actual? ¿Le sirvio de algo para decretar una ayuda? No la envio al Congreso para que impongan una realidad que se intenta eclipsar, que somos una colonia y que seguiran haciendo en su favor todos los politicos de ese país, NO en nuestro favor. Votar en primarias gringas es continuar siendo el hazmerreir de todos los pueblos libres del mundo. Jugando a ser cuando en realidad somos “chattel.”

  • Luis Velez

    Todos sabemos que en Puerto Rico una colonia residen y aplican por residencia Norteamericana al igual ciudadania de norteamerica muchos extranjeros que el sistema ha venido otorgandole con facilidad este privilegio que nosotros hemos vivido con dificultad de aceptacion .Se nota la diferencia que estos extranjeros siendo residente y ciudadano de norteamerica puedan votar en sus paises de origen desde Puerto Rico.Tambien votan en Puerto Rico como ciudadano norteamericano y por residir en la colonia .Pienso que es una falta de respeto al Puerto Rico que nacio en Puerto Rico y no se le permite votar aun nacido en Puerto Rico al igual sus padres que emigraron por esta ser una colonia,Esta situacion se tiene que corregir no otorgandole ese privilegio a esos en caso se discuta la preferencia de status elegida y votandi solo los boricuas nacido y de padre y mmadre boricua. Para prevenir un desastre.,

  • Lourdes A Gonzalez

    No suelo hacer comentarios, pero esta aseveración: “Vamos a salir a votar a Venezuela en contra del revocatorio, no, vamos a Nicaragua a votar por Daniel, no. Y no lo hacemos por respeto, porque les corresponde a ellos determinar su propio destino”, me parece muy desacertada, los boricuas no tenemos la opción de ir a votar a Venezuela, Nicaragua, Argentina…¿o, si?… Luis, si se te acabaron los argumentos simplemente pon un punto final.

  • Ricardo J. Colón-Rivera

    “Sálvense quién pueda
    hermanos sin bandera
    los atriles han llenado los espacios de caminar”

  • Luis

    Volvemos a señalar lo obvio, el colonialismo es la intervención indebida y control de un país a otro. ese es el caso nuestro con la intervención de Estados Unidos en Puerto Rico, es el colonialismo que los puertorriqueños rechazamos. Nosotros rechazamos cualquier forma de intervención indebida. Vamos al caso de Sanders, este no es el candidato más progresista en la elecciones de EEUU, las candidatas del Partido Verde y Socialist Workers Party se lo llevan por mucho incluyendo la denuncia del colonialsimo en Puerto Rico. Pero, dentro de los dos partidos de la plutocracia norteamericana Sanders representa lo mejor que tienen. Cuales son las posibilidad de el ganar, ninguna. Al momneto de esta nota a Hillary le faltan solo 93 delegados para ganar.
    Ahora bien, puede un independentista apoyar a Sanders, pues claro que sí, de la misma manera que apoyamos a Fidel, Chavez, Evo y todos los sectores progresistas del mundo, no hay problema alguno con eso. Debemos los independentistas intervenir en los asuntos internos de esos países, absolutamente no. Vamos a salir a votar a Venezuela en contra del revocatorio, no, vamos a Nicaragua a votar por Daniel, no. Y no lo hacemos por respeto, porque les corresponde a ellos determinar su propio destino. Les corresponde a ellos sin la intervención de extranjeros determinar su futuro. Y ese principio le aplica exactamente igual a Estados Unidos, aunque sea la metrópolis que interviene indebidamente aquí, incluyendo sus primarias de coloniales. Les corresponde a los estadounidense determinar su futuro y el votar en sus primarias es una intervención indebida en sus asuntos internos.
    Para finalizar es un error participar en las primarias estadounidense por lo arriba expresado, el respaldar o apoyar a personas considerardas progresistas no es incorrecto, el intervenir en los asuntos de otros sí lo es por más retórica que usen para adornarlo.

    • William Nemcik

      Si alguien hubiese hecho un reclamo escrito similar al tuyo pero a finales de la década de los cincuenta del siglo pasado y de Ernesto Guevara haberlos leído y tomado muy en serio, él se habría quedado en Argentina y no hubiese participado en la Revolución Cubana.

      • Luis

        Interesante, porque ya Juan Rius Rivera había peleado junto a cerca de 500 puertorriqueños en la manigua cubana, ofrendando vida y hacienda. Igualmente tuvimos internacionalistas en España durante la guerra civil española, pero se te olvida un detealle, en ambas los que luchaban aceptaban su participación su solidaridad. Ellos no llegaban allí así porque sí. Y respetaban tanto el principio de la no intervención que cuando la República española le pidió a los internacionalistas que se fueran (Brigada Lincoln) lo hicieron y respetaron la decisión del gobierno. Por último, Fidel le pidió al Che que se uniera y el Che como buen internacionalsita se unió. Tanto Fidel como el Che siempre defendieron el principio de la no intervención. No es difícil de entender menos para los intervencionistas…

        • William Nemcik

          Totalmente absurdo tu comentario, la participación no es un capricho jerárquico, ni se hace mediante invitaciones formales, como si se tratara de un acuerdo entre señores aristócratas o burgueses. Es por compromiso y solidaridad voluntaria resultando en muchos casos con el sacrificio máximo, la vida. Los escenarios históricos han cambiado al igual que los antagonismos que enmarcan la lucha pero el compromiso sigue siendo el mismo. Lo que sí está muy claro es que tienes una agenda no muy oculta de inmovilizar y crear confusión en cuanto a la campaña de Sanders con tus argumentos “patrios” apelando a la culpa que mora en el inconsciente colectivo del puertorriqueño. Que tengas un buen día.

    • QuicoSabate

      Hay bendito, otra vez el tal Luis o debería añadir Pabón Roca. Mano, ya te tenemos taláo, no hace nada más que salir una columna en 80 Grados argumentando positivamente sobre la candidatura de Sanders para que inmediatamente salgas tú con la bazofia supuestamente “progresista” de por qué ningún independentista debe apoyar a Sanders. Pero sabes qué, se te salen las enaguas mijo porque leyéndote entre lineas y detrás de tanto disparate se te cuela claramente que eres un gatillero a sueldo defendiendo los intereses de la mafia de los Clinton.

      • William Nemcik

        Muy probable que sea alguien como Luis Pabón Roca o Luis Dávila Colón, pero sea quien sea es evidente que la intensión es crear confusión e inmovilismo usando la culpa como mecanismo.

    • Lourdes A. Gonzalez Vazquez

      No suelo hacer comentarios, pero esta aseveración: “Vamos a salir a
      votar a Venezuela en contra del revocatorio, no, vamos a Nicaragua a
      votar por Daniel, no. Y no lo hacemos por respeto, porque les
      corresponde a ellos determinar su propio destino”, me parece muy
      desacertada, los boricuas no tenemos la opción de ir a votar a
      Venezuela, Nicaragua, Argentina…¿o, si?… Luis, si se te acabaron los argumentos simplemente pon un punto final.

    • Lourdes A. Gonzalez Vazquez

      No suelo hacer comentarios, pero esta aseveración: “Vamos a salir a
      votar a Venezuela en contra del revocatorio, no, vamos a Nicaragua a votar por Daniel, no.Y no lo hacemos por respeto, porque les
      corresponde a ellos determinar su propio destino”, me parece muy
      desacertada, los boricuas no tenemos la opción de ir a votar a Venezuela, Nicaragua, Argentina…¿o, si?…Luis, si se te acabaron los
      argumentos simplemente pon un punto final.