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Caca


BESTPIX Toilet Themed Exhibition Attracts VisitorsDel 2 de julio al 5 de octubre en el Miraikan, el Museo de las Ciencias Emergentes y la Innovación en Tokio, hay una exposición titulada en inglés Toilets: Human Waste and Earth Future. Las motivaciones para explorar el tema de los inodoros y las heces en el mismo lugar en donde el pasado 24 de abril el Presidente Obama anunció la renovación de un convenio decenal de cooperación tecnológica con Japón son variadas. Los japoneses, famosos por la tecnología de punta que han incorporado a sus retretes —levantan solos la tapa al uno acercarse, calientan el asiento, incorporan distintos sistemas de bidet, ofrecen aromas y música (¿de fond-illo?), y se descargan y limpian solos— le prestan particular importancia a esta actividad cotidiana tan a oscuras en otras partes del mundo. Es, por lo tanto, perfectamente lógico que se preocupen por los niños que no quieren usar el baño en sus escuelas porque no encuentran el entorno suficientemente relajante o por los casi 800 millones de humanos que no tienen baño alguno que rehusarse a usar o por la recuperación del fósforo que contienen las heces ante el previsible agotamiento del mineral en el próximo siglo. De todo esto trata la exposición en el Miraikan y lo hace de una manera desenfadada, tierna y con un humor que raya en lo surrealista.

A la exposición se entra por una puerta de baño con las estereotipadas señales de género que las distinguen. No hay puertas queer; sí una minúscula para atraer a los niños. Nos recibe un inodoro enfadado por el reconocimiento cultural que aún en Japón le falta y el que piensa obtener a través de una huelga. Hasta que aquellos con los que convive no demuestren un poco más de conciencia sobre la importancia de su función y los retos que tiene su gremio por delante no dispondrá más de ninguna deposición. El papel higiénico que nos sirve de interlocutor le asegura a su compañero de faena que después que todos veamos la exposición colaboraremos en hacer del mundo un lugar donde todos los humanos podamos ir al baño de un modo digno y seguro y de la manera más eficaz y amigable para el ambiente. Bajo este compromiso comenzamos el recorrido. Y como es de esperar, hay caca por doquier.Screen-Shot-2014-07-10-at-8.28.57-AM-640x425

Nuestro primer encuentro con las heces es una comparación entre las de distintos animales, desde elefantes y girafas, hasta ratones y humanos. Las heces humanas están organizadas según la salud intestinal del que las trajo al mundo, por lo que se celebra el modelo japonés de lo que constituye una caca ideal. Sé que nuestro querido lector está considerando cómo será la caca ideal japonesa. Permítame recordarle algo de lo que está perfectamente consciente: como tantas otras cosas aparentemente naturales, la cultura determina aquello que la naturaleza debe ser. Basta una mirada rápida a las opciones en la exposición para darse cuenta de que la caca ideal está tan ferozmente determinada por la cultura como la comida ideal. Ignorando el debate entre los distintos modelos de deposiciones ideales, la exhibición nos invita a considerar su ausencia. Nos explican los tipos de estreñimiento y el efecto que tiene el omnipresente estrés y la represión constante del impulso de ir al baño. Le siguen censos sobre bacterias y patógenos en las heces e instrucciones detalladas para lavarse las manos después de ir al baño con y sin jabón y las diferencias estadísticas previsibles en los resultados. Esta información, junto a los beneficios de la ingesta de acidophilos está colocada junto a una mesa de trabajo donde amables asistentes nos invitan a modelar con plasticina marrón la caca de preferencia. Las obras se realizan a la vista de todos y se colocan para su exhibición en pequeñas bandejitas de cerámica blanca en forma de inodoros. Hay evidentemente una invitación a pensar cómo replantearnos culturalmente la actividad cotidiana de defecar. Para insistir en esto escogen dos etapas donde es crucial para el desarrollo y la calidad de vida lograr estar a gusto con la disposición de las heces: la temprana infancia y la vejez avanzada. A modo de ejemplo, nos presentan un centro de cuidado en Japón que logra a través de distintos regímenes y ejercicios que sus ancianos puedan ir al baño por sí mismos hasta el final de sus días y que de paso va tomando nota de las diferencias que hace entre su población este hecho aparentemente insignificante. Se ilustran también jardines infantiles que han rediseñado sus baños, no solo con minúsculos inodoros a escala, sino como espacios colectivos y semi abiertos que le evitan a los niños desde la temprana edad la carga de depender del permiso ajeno para poder aliviar sus cuerpos.

Luego de esta regresión necesaria a jugar con caca y con nuestras ideas sobre esta, le sigue la oportunidad única en la vida de irse a la mierda de un modo lúdico y diferente. Con o sin sombrerito en forma de…sí, adivinó…uno puede deslizarse por la taza de un inodoro gigante y averiguar al fin que ocurre después que tiramos la cadena. Un recorrido virtual por las tuberías con relajante ambientación sonora nos lleva hasta el mar, el poético y controversial destino de casi todo lo que los humanos hacemos. La próxima parada es una exhibición de los distintos prototipos de manejo de desperdicios humanos en los lugares donde no hay cañerías por las que tirar nada. Mi favorito fue el Peepoo, unas bolsitas dobles recubiertas en su interior con urea que pueden devolverse al lugar donde se adquieren para un reembolso. El contenido lo vende el distribuidor como fertilizante. Encontramos además inodoros de composta, inodoros para las estaciones espaciales y detalladas maquetas de cómo se disponía de las heces en el neolítico japonés, en los famosos baños romanos y en las ciudades medievales europeas. Junto a las maquetas se exhibe una corta película sobre el mismo tema filmada en Japón a principios del siglo pasado. Hay muchos siglos y latitudes entre todas estas representaciones del mismo hecho cotidiano, pero la diferencia entre unas y otras nos hace pensar que el hábito sencillo de disponer de las heces marca la configuración de mundos humanos muy ajenos entre sí.

Antes de que una instalación coral de inodoros con sus tapas levantadas nos despida cantando tenemos tiempo de registrar como se siente abordar a través de una intervención cultural ingeniosa un silencio pactado de apariencia inofensiva e insignificante importancia, pero que luego de examinarse se revela como uno cuyas consecuencias humanas y ambientales son de hondo calado. Me voy con la invitación a pensar cómo examinar tan productivamente lo que para nosotros puede resultar social, cultural o políticamente impronunciable. Como sociedad nos ha tomado tiempo ir comprendiendo cosas sencillas, como que pagar la deuda no es una prioridad irrefutable o que en alguna medida “somos lo que comemos”. La exposición en el Miraikan nos ilustra que nuestro mundo está profundamente configurado por lo que hacemos tanto con lo digerido como por lo indigesto.Toilet+Human+Waste+Earth+Future+Exhibition+sQVc_5cGztDl

  • Claudio Raúl Cruz Núñez

    Saludos Anayra.

    El acto de defecar es político. También nos indican cómo defecar políticamente correcto. En nuestra legislatura saben de estos asuntos.

    Éxito.

  • Jose

    Interesante. Su escrito me acordo una demostración que Slavoj Zizek utilizaba. Esto para dar cuenta de en que medida todos los aspectos de la vida humana están atravesados por la ideología. Incluyendo el acto tan “natural” de cagar. http://m.youtube.com/watch?v=Q_zAYKtoTPI

  • lunayena

    con tanto pasando en palestina y aquí, esto es lo que publica 80 grados.. shit happens

    • MONSANTO

      .

  • Ana Maria Gomez

    Anayra, me encanto tu articulo, sobre todo la frase “La oportunidad unica en la vida de irse a la mierda de un modo ludico y diferente”; esa es la forma de irse a la mierda mas divertida que me puedo imaginar. Por otro lado queria agregar que cuando recibimos una buena educacion en biologia aprendemos a ver, no solo las heces, sino todo lo que proviene de nuestro cuerpo como algo perfectamente natural. Entre uno mas conoce el funcionamiento de todos los sistemas (reproductivo, digestivo, circulatorio, etc) del cuerpo humano mas los valora y los respeta, y poco a poco van desapareciendo los tabues y los misterios. De hecho hay una ciencia llamada la coprologia que estudia las heces de animales con el fin de conocer su dieta alimenticia y sus enfermedades, incluso de animales ya extintos hace miles de años. Muy entretenido tu articulo y se nota que hay mucho dinero en Japon para invertir en cuanto proyecto aparezca.
    la
    oportunidad única en la vida de irse a la mierda de un modo lúdico y
    diferente – See more at:
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  • Boricuali-Jarii

    Japón siempre me ha cautivado por sus hazañas vanguardistas y llevarnos años luz de ventaja,mas esto me sorprendió. Siempre supe que eran únicos en todo lo que hacen,mas esto me dejó una sensación extraña,que cambió mi forma de ver la caca,ósea, se que es un proceso fisiológico normal,mas digamos que para mi es un tabú tocar el tema (lo admito honestamente) buena columna.

  • Cecilio Barrios

    Ironía extraordinaria!

  • Alejandra Morales Sanchez

    Amo el Japón y tu sensibilidad, Anayra!

    • Anayra

      Gracias Alejandra. Es muy amable el Japón.