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Cartas a Consuelo


Juliacartasaconsuelo

Ponencia leída en Humacao, Puerto Rico, en ocasión de la presentación del libro “Cartas a Consuelo” durante el simposio “Me llamarán poeta”, el pasado 6 de febrero de 2015.

Muy buenas tardes: en primer término me corresponde expresar, no por protocolo sino por sincero agradecimiento, un reconocimiento a las autoridades universitarias y sobre todo al profesor Marcos Reyes Dávila por la titánica labor de preparar un evento como este. Además, extender mi saludo afectuoso a todos los amigos, y en algunos casos me atrevo a decir familia, que nos acompañan hoy, de República Dominicana, Cuba, Nueva York, España, y de España muy especialmente de Granada. Este año ha significado para Julia, si nos permitimos hablar de ella como si estuviera viva, la ampliación de los afectos. Desde ahora nos tenderemos para siempre un abrazo por sobre la nube del mar, que aunque parecería que nos separa ahora ya nos une y nos arrulla en cada viaje al reencuentro con aquellos que por hoy y para siempre de una forma u otra nos acompañan.

Mi nombre es María Soledad Sáez Matos. Soy una de las hijas de Juan Sáez Burgos y la mayor de los nietos de Consuelo Burgos, como ya ustedes saben, una de las hermanas de Julia. Digo que soy la hija de Juan y nieta de Consuelo tratando de convocar si se pudiera la presencia de esas dos grandes ausencias en el día de hoy, las aportaciones de ambos, la de Consuelo por hermana en el sentido cabal y hondo de la palabra y la de Juan, su hijo, por esa tenaz mirada de poeta que hacia que comprendieras por qué es tan importante observar con detenimiento las piruetas que da en el aire una hoja cuando desde el árbol inicia su descenso a la tierra, hubiesen sido de un incalculable valor en el día de hoy. Pero queda lo que persiste en las memorias y lo escrito, lo escrito que hace que hoy a más de cien años de su nacimiento estemos aquí convocados por la luminosidad que irradia de ese fuego de la “tea” que nos trae Julia en la mano,  (la criatura del agua).

Ese fuego, siempre que pienso en Julia pienso en fuego, tal vez de ahí tanta necesidad de agua. Julia me evoca al dios Siva Nataraja siempre enfrascada, como fue su vida, en esa danza perpetua del fuego que crea y que destruye. El fuego que para construir, sembrar… quema, arrasa y abrasa. La poesía de Julia tiene una fuerza vital primigenia. Cuando uno se sumerge en su lectura puede tener visiones extraordinarias, puede uno ver el mar bravío contenido en la copa de un árbol, bramando fieramente entre las ramas. Julia junta los elementos, altera las formas, crea nuevos e infinitos contenidos, mezcla el mar con la montaña, el cielo y el infierno, el mar como una nube, las olas como el viento, el llanto como esencia de fortaleza, convierte nuestra bandera a través de su carne en el caudal de un río y ella se encargara luego de bajar la estrella reintegrada, se convirtió en viento, alma marina…

Julia representa la esencia de lo que pesa ser humana.

Su desdicha, si es que así debemos llamarla, fue la de Prometeo o la de Ícaro, fue desdicha por ella calculada. Nadie puede resistir tanta claridad. Volar tan cerca del sol quema cualquier ala, el desafío de ser portadora del fuego se paga con el perpetuo martirio de la entraña.

Como portadora del fuego tuvo que quemarse.

Su vida fue un viaje acelerado hacia la ceniza, hacia la conquista de la totalidad, un reto frontal al olvido a la nada.

Se declaró poeta y con esa afirmación se impuso a todo. Como poeta nos llega hasta hoy. Si, privilegio al poeta; por su poesía, porque he tenido la gran fortuna de conocer poetas y me han prestado, a ratos, claridades insospechadas para entender la vida. Julia no es criatura amanecida ni desvelada, no es víctima ni de sí misma ni de nadie más.  Los poetas son, solo eso y solo ellos, poetas. Julia no fue víctima de sus debilidades sino de sus fortalezas. Es la fortaleza lo que no se perdona, la debilidad es percibida con simpatía en tanto no constituye una amenaza. No es tan sencillo como expresar que se adelantó a su época, aun hoy, no nos llamemos a engaño, sería y es presa de las mismas mezquindades de entonces. Ella se ubica en la atemporalidad de los que saben el verdadero significado de las cosas (y permitiéndome el préstamo) y el ruido que hacen al caer.

La propuesta que le traemos hoy (porque veo este libro como una propuesta) es una invitación a adentrarnos en un mundo de tantas rutas y tan accidentadas que nos propone la poeta. Como apunta Lena Burgos Lafuente en el prólogo que preparó para el libro:

Leer la correspondencia que Julia de burgos sostuvo con su hermana al partir de Puerto Rico en enero de 1940 es un ejercicio muy alejado del que se supone el hallazgo de una serie de revelaciones o verdades íntimas. Asomarnos por la grieta de esa pared que da al mundo intelectual, político y afectivo de Burgos es más bien una actividad complementaria a la lectura de su poesía.

Mi primera lectura de estas cartas fue para cuando estudiaba mi primer o segundo año de universidad. Leí entonces las cartas que recibiera mi abuela de una de sus hermanas. Esa primera lectura fue la definitiva y me dejó una impresión tan fuerte que al día de hoy persiste y me acompaña. Con las subsiguientes lecturas y la poca o mucha madurez que uno va adquiriendo he podido comprender mejor algunas cosas, como investigar sobre eventos y personajes históricos que se mencionan en las cartas.  De ahí que mi aproximación a este material, de incalculable valor para todos los interesados en la vida y obra de nuestra poeta, sea más de índole emocional que racional.

Dicho esto paso a hablarles del libro que el editor decidió titular “Cartas a Consuelo”.  Ni que hablar tenemos de lo afortunado que resulta que el nombre de la destinataria de las cartas fuera ese y ningún otro: Consuelo.

El proceso para publicar este epistolario fue uno accidentado. Nos reunimos varias veces, mi tía, mi hermana, mis primas y yo para discutir la o las posibles presentaciones de este proyecto ya hoy convertido en un libro. Una vez convencidas de que había que publicar las cartas la primera etapa fue la selección de la editorial. Encomendamos el libro a la editorial Folium.  Esta editorial es, en palabras de Eugenio Ballou, uno de sus editores:

… una editorial pequeña, (aclarando que lo de pequeña no se piensa como una limitación sino como una elección) independiente y literaria aunque eso lo entendemos en una manera amplia que puede incluir cartas, memorias, periodismo y otras escrituras. Es una editorial constituida por cuatro profesores universitarios y cuenta con un grupo de colaboradores ocasionales de distintos campos además de la literatura, que incluyen el teatro, la danza y las artes plásticas.

Leeré una cita de Jason Epstein que aparece en la pagina de Facebook de la editorial:

La edición de libros es por naturaleza una industria artesanal, descentralizada, improvisada y personal; la realizan mejor grupos pequeños de gente con ideas afines, consagrada a su arte, celosa de su autonomía, sensible a las necesidades de los escritores y a los intereses diversos de los lectores. La mayoría de los editores que he conocido se consideran a sí mismos enamorados de su oficio, cuya recompensa es el trabajo en sí.

Fue debido a esas afinidades, que surgen por lo general más de los gestos y de la complicidad que se encuentra en lo que no se dice, que optamos, más que atinadamente, por seleccionar esta editorial. Afinidades que se hacen presentes en las formas de abordar el material de trabajo, en los métodos que se emplean; cada cual por su lado con sus listas, sus mapas y planos que al final se unen para conformar lo que resultó en este libro que les anticipamos hoy.

Poder convertirme en uno de esos colaboradores ocasionales de la editorial para la preparación de este libro fue de las experiencias más gratificantes que he tenido.  La editorial optó por presentar este libro en un formato sencillo, sobrio considerando en primer término que por la importancia de su contenido tenía que presentarse de manera que fuera accesible al público más amplio posible. Esto por supuesto sin sacrificar la calidad ni la estética de la publicación (sobre los aspectos del diseño les hablará mi hermana. Sofía es diseñadora grafica y estuvo a cargo del diseño y diagramación del libro).

Decidimos publicar estas cartas sin censura. Si Julia decidió no silenciase en vida no lo haríamos nosotros luego de su muerte. En ellas se puede seguir la ruta de la mujer que las escribiera, sus pensamientos, sus razones y sus elecciones. Se trata de una mujer compleja y muy complicada con contradicciones y desgarramientos. A partir de la lectura de las cartas Julia se nos torna más familiar, más humana, se nos hace más accesible y mas cercana. Esta lectura es como seguir un mapa tan complicado que solo puede seguirse andando y desandando la ruta que ella traza.

Agradecidos por la transcripción inicial preparada por Marisol Figueroa comenzamos a confrontar la transcripción con las cartas originales. Corregimos la misma línea por línea y varias, muchas veces. Las palabras que resultaban ilegibles se iban descifrando según iban pasando los días y luego de múltiples lecturas y evaluaciones del contexto.  Investigaciones al margen en Puerto Rico, Nueva York, Cuba y República Dominicana, quien es la renacuajo, las múcaro de Carolina, la monstruo de Ponce… Descubrimientos maravillosos sobre proyectos a medio escribir, libros en proceso de publicarse, títulos fantásticos, como “Autobiografía de una bala”, que hasta ahora siguen en algún lugar escondidos. Ese buscar y buscar de ese rastro nos remitió a Los Detectives Salvajes de Roberto Bolaño cuando yendo tras los pasos de Cesárea Tinajero (poeta desaparecida), afirma:

cosas en claro: Cesárea tinajero estuvo aquí.  No encontramos rastros suyos ni en el registro, ni en la universidad, ni en los archivos parroquiales, ni en la biblioteca…

La selección de la persona a cargo de realizar el prólogo fue un gran acierto por parte de la editorial. Lena Burgos Lafuente pudo identificar, clasificar, ampliar, analizar, en fin, estudiar a fondo el contenido de este epistolario. Como se ilustra en afirmaciones como la siguiente:

Si algo consignan las 131 cartas de julia a consuelo que se conservan, es la conciencia enorme que tenia la poeta de su propio proyecto de escritura.  La correspondencia con consuelo es, entre otras cosas, la lucida y compleja  auto figuración de la poeta.

Los títulos con los que se anuncian las distintas secciones del prólogo son más que sugerentes de lo que podemos esperar de esta lectura:

Yo, múltiple: las cartas de Julia de Burgos

1. Pedir biografía

2. Un libro cada año

3. More universal

4. De la fijeza

5. Andarse los pasos: Julia y Consuelo

6. Recorridos.

Como afirmara la autora:

la tradición biográfica sobre Julia de Burgos ha tenido que labrarse ante una cantidad enorme de imprecisiones de fechas, de datos confusos y de fichas que no corresponden con los materiales que describen. Frente a ello, la especulación y la repetición de algunos lugares comunes han llegado a ocupar un lugar prominente en mucho de lo que se escribe sobre la poeta.

En su libro Historia bajo sospecha, Gervasio García apunta:

 

pero algunos, como el novelista Jorge Volpi, insisten en privilegiar la ficción frente a la historia y citando al novelista “pensamos el mundo a través de los moldes de la ficción, de la imaginación. Las novelas pueden ser más importantes que la historia.

Totalmente lejos de esa “tradición” se ubica este estudio preliminar que nos sirve como una preciosa antesala antes de adentrarnos en ese mundo o casa construido por Julia, podría decirse que para Consuelo.

Afirma Burgos Lafuente:

Las conversaciones con Consuelo sin duda desestabilizarán un poco esas coordenadas invariables que marcan todo lo tocante a la poeta.  Podría decirse, como de la poesía, que cada carta dice más de lo que dice, que cada frase, cada anécdota no vale por lo que denota sino por sus ecos, sus resonancias y es que este no es un texto de cierre. Lejos de suturar el sentido de una época o de una circunstancia determinada, las cartas de Julia de Burgos a su hermana Consuelo abren surcos, siembran vacíos que invitan al lector a agregar, especular e investigar aquello que sin decirse se dice.

Otro elemento que cabe destacar sobre este prólogo es que por primera vez se reconoce la importancia de la figura de Consuelo. ¿Por qué Consuelo? No fue azarosa la selección de Julia al decidir que de todos los miembros de su familia sería Consuelo su confidente. Consuelo y Julia compartían ideas, proyectos y se intercambiaban artículos de periódicos de la autoría de ambas, libros, sentimientos…

Oh Consuelito, tu eres lo único que me sostiene en la vida, créelo! Eres el único afecto activo que tiene mi corazón.  Me conmuevo hondamente cada vez que recibo una carta tuya.  Cuando recibo una cierro los ojos y ya espero recibir la otra.  Oh hermanita querida, te siento como si fueras parte de mi misma!  Eres tan buena y se que me quieres y además tu comprensión de tantas cosas es la mas alta antorcha, tal vez la única que mantiene mi fe en la vida y en el futuro…

 Santiago de Cuba, 14 de julio de 1941

Sobre esto en el prólogo se indica:

El mundo de Consuelo Burgos habita las cartas al sesgo. Se asoma en alusiones, réplicas y comentarios de paso. En las notas biográficas de la poeta, Consuelo figura como su confidente epistolar y como responsable de la publicación del poemario póstumo.

Revisitar ese ”mundo al sesgo” es una tarea pendiente porque, como anota la autora del prólogo, esto puede ser debido a

 … La ausencia de una historia intelectual del comunismo en Puerto Rico, y a que lo poco que se circula de dicha historia no repara en la escritura de varias dirigentes que participaron del movimiento.

Esta publicación marca un hito en cuanto al estudio sobre la vida y la obra de nuestra poeta, por la rigurosidad de la edición, la belleza en la presentación, y por el prólogo preparado por Burgos Lafuente, tan lleno de aciertos y apoyado en una investigación seria, formal y que aporta datos contundentes a la vez que abre numerosas puertas para seguir adentrándonos en los muchos caminos que anuncia Julia.

Cartas a Consuelo son el mapa de sí misma que Julia hizo a mano, en ocasiones ilegible… y con la guía que pueda ofrecernos este mapa la poeta es y se reconoce en su propio trabajo.

Como nota al calce quiero destacar que como complemento a este mapa se incluyen en esta edición tres cartas que Juan Isidro Jimenes Grullón le enviara a Consuelo tras su separación de Julia en 1942. Se incluyen por considerarse una aportación interesante al estudio de la parte de la biografía de la poeta relacionada con éste.

En palabras de la propia Julia dirigidas a su hermana Consuelo en su carta desde Santiago de Cuba, 14 de julio de 1941:

una cosa sé: y es que terminaremos nuestra vida juntas.

Eso es más que nada el significado de este libro: la materialización de esas palabras.

Mi queridísima Consuelo, te abraza Julita…