Letras
Rescatan y presentan poeta puertorriqueña del siglo XIX hasta hace poco desconocida
Los editores rescatan la obra poética de Matheu y Adrián, poeta arecibeña cuyo trabajo se sitúa al final del siglo XIX y principios del XX y que permaneció inédito por aproximadamente 140 años.
CONTINUAR LEYENDOEduardo Lalo logra que sus interlocutores no puedan despegarse de las páginas utilizando un método literario infalible: sus frases son breves, sus historias también, con una lucidez cortante.
En Bufé, justo del otro lado de Hato Rey, en la Milla de Oro, Yvonne Denis Rosario retrata el inhóspito y aterrador mundo corporativo contemporáneo.
Con alma de poeta interviene en los símbolos y los silencios. En una disección meticulosa nos vamos adentrando en el imaginario existencial y filosófico de Lima desde los primeros capítulos.
Las preguntas que se hace Lalo, el escritor, en su obra coinciden con las que se han hecho escritores latinoamericanos durante el Siglo XX sobre la función de la poesía.
Escuchemos. Félix Jiménez dice que “la cristalización de la amplitud del país se sustenta y se tonifica en el sonido, no en la imagen.”
Fue particularmente emotivo el contundente reto combativo, pinga enhiesta, con que le demandó a Max que había que sacar la Antología fuera de la oscuridad y ponerla en la primera fila de las librerías del País.
¿A dónde Gettysburg?, pregunto yo a la mujer en un suburbio de Guaynabo City. Entiéndase, el municipio de Dorado, haciendo fila para una docena de donas. Dos, realmente.
Se trata de una colección de crónicas-ensayos en la mejor tradición de las escritas por Eduardo Galeano, Carlos Monsiváis o Edgardo Rodríguez Juliá.
Nos muestra una vez más al artífice de la palabra, al gran escritor. No es extraño, entonces, que este escultor de la palabra reciba los honores de la comunidad internacional
Dicen que El principito es uno de los libros más queridos. Publicado originalmente en 1943 el clásico El Principito de Saint-Éxupéry acaba de cumplir 70 años.
En “Malacostumbrismo” Carlos Vázquez Cruz propone volver sobre las costumbres en este milenio y en medio de lo que Julio Ramos llamó la “modernidad desigual” y Beatriz Sarlo la “modernidad periférica”.
Tuscaloosa, Alabama, era para mí sólo un nombre, una remota y vaga imagen del Sur Profundo, como lo llamaba la hoy olvidada poeta española Concha Zardoya.
El premio dominicano galardona la productividad literaria, la crítica y la creación de pensamiento en la obra de toda una vida.
Leer, entonces, la diversidad sexual en una literatura canónica no es lo mismo que leerla en obras que trasuntan y proponen deliberadamente lo queer como centro.






