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Coaching y resiliencia: relato sobre el gobierno del yo


Daniel Stolle

Daniel Stolle

Dedico este texto al doctor Carlos Guevara porque en su excelente cátedra aprendí a dudar de los dogmas disciplinarios.

Los libros de auto-ayuda hace años han reemplazado los antiguos best-sellers. El coaching, la gestión, un nuevo orden normalizador, una nueva tecnología de gobierno del yo, amenaza con reemplazar a l@s psicólog@s. Es más fácil devenir en gestor, coach, obtener una certificación aquí y allá, que devenir en psicóloga: este trámite implica ocho años de estudio, internado, disertación, y cada vez más restricciones. Puesto que los best-sellers de hoy son libros de auto-ayuda, cualquier persona puede encaminarse a ser coach con lecturas intensivas de Paulo Coelho, Louise Hay, Deepak Chopra. Les pido por favor que continúen la lista, para no tener que mencionar a Osho y a Krishnamurti, pues a estos últimos, los leo.

Me pregunto con Yuri Lotman1: una convención cultural ¿es formada históricamente de manera espontánea o establecida como resultado de esfuerzos especiales? Mi recorrido por las Psicologías Críticas me llevó a los textos de Nikolas Rose2 y los de Silvia Grinberg.3 Los utilizaré como brújula analítica especialmente porque han trabajado las nociones relacionadas con lo que se ha denominado como las tecnologías de gerenciamiento del yo, del self. Me refiero a los dispositivos pedagógicos de gerenciamiento y auto-gobierno del yo. Es decir todas las estrategias, vocabularios, formas de conocimiento, cánones que han invadido como un virus todos los contextos interpersonales y las instituciones sociales hasta llegar a los espacios de la educación superior. Incluso han alcanzado nuestras enunciaciones cotidianas y han atravesado nuestras relaciones interpersonales y amorosas. Como escribe Grinberg, en una era donde ya no hay grandes narrativas como en otras épocas, se crea este gran meta-relato.

Invito a los lectores a sintonizar su recuerdo con los siguientes enunciados escuchados en las voces de personas cercanas, en los medios de comunicación masiva, en los contextos educativos, en los espacios familiares, entre otros. Escuchemos: —Tú puedes ser lo que tú quieras; —El cielo es el límite; —Tú eres el único que lo puede impedir;—El pasado es pasado, el futuro no ha llegado, vive el presente; —Tienes que reinventarte y ser emprendedora; —Tienes que estar atento al cambio; —Tienes que ser más flexible; —Hay que lograr la resiliencia; —Hay que buscar la autogestión; —El gobierno no lo va a resolver todo; —Hay que fomentar el empowerment; —Eres el arquitecto de tu propio destino.

Se me ocurre preguntar: ¿y la desigualdad? ¿Y las múltiples exclusiones? ¿Y la falta de oportunidades? ¿Y las oligarquías que dominan detrás de la sociabilidad light? Porque escuché en una canción de Juan Luis Guerra que el pelotero sin bate no llega a grandes ligas. Pero la respuesta que imagino recibir a esta pregunta será una fundamentada en la gestión, en el coaching: —ese pelotero no se supo reinventar.

Por la brevedad del espacio textual iré al grano. En nuestros días, los días de la era del gerenciamiento del yo, los de las tecnologías del gobierno de sí, se han establecido algunos regímenes de verdad que son unos procedimientos para formar, reglamentar y administrar el yo. Políticas sociales que enmarcan narrativas como la del coaching y algunas de las psicologías hegemónicas. Se busca que los sujetos sean autónomos y que tengan capacidad de adaptarse. Las estrategias de gestión devienen en autogestión.4 Estas se presentan especialmente en los ámbitos de las instituciones educativas, como estratégicas, abiertas y flexibles a diferencia de la vieja forma de administración que se presenta como tradicional, estereotipada y rígida. Pareciera que se habla de una cierta libertad. Pero no hay que ilusionarse, pues no se trata de la democratización del poder sino de las nuevas lógicas de su ejercicio. Es decir, no se trata de la democracia, sino de la sensación de democracia o como diría Jean Baudrillard, del efecto de democracia. Un simulacro, puesto que ahora estamos más confinados y de formas tan sutiles que no nos damos cuenta. Me pregunto con Grinberg: ¿qué importancia puede tener para una persona desempleada decirle que es el arquitecto de su propio destino?

El propósito de este meta-relato: ya las instituciones no tendrían que gobernar a los sujetos de manera más concreta porque los mismos sujetos son gestores de su propia formación: son innovadores, auto-empresarios, auto-gestores, se auto-emplean, tienen auto-estima alta, promueven el cambio, están en constante transformación, son auto-reflexivos y al no depender del estado se hacen a sí mismos. Si tienen éxito o fracaso son responsables de esto y si fracasan, ese fracaso es una oportunidad para cambiar. Si no pueden cambiar y sufren, ahí están los gestores, coaches para anestesiar la posibilidad de análisis con sus narrativas del gobierno del alma.5 Pero me pregunto: ¿y si las catexis6 de los coaches invaden esas sesiones?

Se busca en cualquier sesión de coaching, de gestión estratégica o de liderazgo adaptativo lograr la resiliencia, que es una especie de meta y a la vez herramienta, sin olvidar que compone una de las estructuras principales de las tecnologías del yo. Me pregunto inspirada con los textos citados: ¿cómo no va a tener resiliencia un niño o adulto que enfrenta diariamente la miseria, las presiones del  punto de drogas, los espacios de la nuda vida, la complejidad del residencial? ¿Cómo no vamos a tener resiliencia las personas que vivimos actualmente en Puerto Rico? ¿Cómo no va a tener resiliencia una maestra o maestro en una escuela pública? Pero no, no pensemos que se reconoce esa fuerza y esa resistencia. Por el contrario, se trata de atender el devenir de la persona que persiste para inducir formas de regulación. Por esto se advierte que ya no es necesario como decía Foucault vigilar y castigar sino que ahora hay que detectar e intervenir. Esto aplica para sujetos y de igual forma para instituciones.

En el ejemplo de las instituciones educativas y de otras organizaciones, es notable que el detectar implica durante el proceso de monitoreo, medir el rendimiento e intervenir para introducir medidas correctivas7: al final los sujetos y las instituciones se monitorean a sí mismos, pues se persigue que no sea necesario el vigilar desde un “afuera”. Esta dinámica descrita está muy vinculada a la lógica de la vigilancia sindrómica y a la modulación de la subjetividad. Esto último más notable cuando se trata de niños8, pues al considerarlos susceptibles, el proceso termina con una medicación “preventiva”. El título del libro que el psiquiatra Franco Basaglia9 editó en 1987 es una metáfora de este proceso: Los crímenes de la paz. Porque la aparente paz que vivimos se fundamenta en algo: en lo que está en el backstage,unos tramoyistas que propagandiagnósticos construidos socialmente para rotular a grandes sectores de la población. Esta vigilancia y su subsiguiente patologización no son nuevas. Recordemos que en los años 1970 una vigilancia sindrómica similar provocó el movimiento de la anti-psiquiatría. Pero el mismo no pudo detener a la diosa Pharma.

Regreso a mi planteamiento inicial: ¿qué relación de conjunción/disyunción existe entre el coaching y las psicologías? Me aventuro a decir que a veces para algunas personas las distinciones se disuelven por la recurrencia de la propaganda mediática y por la urgencia de un alivio a nuestro malestar en la cultura. Sin embargo por el lado de la disyunción quiero dejar en el espacio de reflexión de mis colegas psicólog@s la tensión de la pregunta y en los lectores, la duda. ¿Cómo algún sufriente va a poner en manos de un coach la intensidad de sus palabras? ¿De esas palabras que se presume irrumpan en un vínculo psicoterapéutico con profesionales cuya formación requirió imperativos éticos configurados en sus prácticas clínicas?

Pensemos que el coaching puede implicar para algunas personas con vida psíquica lábil, aquellas que bordean el denominado pasaje al acto psicótico, el que sean víctimas fáciles de esta inteligencia ciega, de esta cretinización de alto nivel. ((Estas nociones las debo a Edgar Morin (1990)  Introducción al pensamiento complejo.Barcelona: Gedisa P. 31.)) Para yuxtaponer esta noción podemos decir que son víctimas de una ingenuidad epistemológica producida por unas formas de inteligibilidad instituidas y construidas socialmente. ¿Por qué las personas acuden al coaching? ¿Actos de desesperación en la sociedad del riesgo? No solamente estamos hablando del coaching sino de las múltiples formas de terapias que se mercadean diariamente: terapias del color, terapias de la música, terapias de sonidos primordiales, terapias de equinos, terapias con delfines, terapias hipnóticas, terapias metafísicas, terapias de drenajes linfáticos, terapias de esto y de lo otro. He vivido la experiencia de escuchar a psicólogas y psicólogos no solamente validar todas estas formas de terapia sino expresar que ellos son coaches. Entonces pienso en lo que el viejo Freud nombró como psicología de la superficie. Aquí quiero subrayar que la psicología predominante, especialmente en sus vertientes positivistas, que han sido las hegemónicas desde el siglo XIX fue idónea junto a otras disciplinas para este programa de gobierno del self. Rose10 nos ofrece detalles sobre esta historia. Me pregunto: el coaching, ¿es un desprendimiento de una psicología de andar cansino, detenida en la nosografía de principio del siglo XX y que se recicla, se refresca para que sea más chilling con el gerenciamiento del yo y la resiliencia?

Considero que es importante indagar las aristas de este fenómeno que a mi juicio está vinculado a nuestros espacios cotidianos, espacios de riesgo, miedo y precariedad. Las personas son conducidas mediantes diversas estrategias a investir libidinalmente las sesiones de coaching y los objetos-libro para auto-ayudarse. Pero esto no los consuela de la culpa supuestamente auto-inducida por no estar a la altura de esas expectativas de ser exitosos, emprendedores, abiertos, flexibles y con resiliencia. La auto-inducción tiene el escenario previo de una gran inducción masiva con los relatos del gobierno del yo y los gestores del pensamiento positivo, del tú puedes.

Tal vez la a-dicción a las tecnologías del gerenciamiento del self, libros, terapias o sesiones de coaching, ayude a las personas a denegar las preguntas que nos acercan a lo abyecto, al horror, a la pulsión de muerte. Quizás les ayude a denegar el vacío que deja la casi imposibilidad de establecer y sostener vínculos interpersonales duraderos en las sociedades de esta etapa del capitalismo.11 ¿Cómo se conceptualizan las relaciones ominosas entre adultos y niños cuando en el momento del encuentro los niños miran a una pantalla mientras los adultos necesitan el contacto visual? ¿O miran también a otra pantalla?

Es inevitable preguntar si la psicología hegemónica, como disciplina teórica y tekné, sistema de rutinas, procedimientos, rituales estereotipados, maneras de proceder y pensar, conjunto de dispositivos, tiene las herramientas conceptuales necesarias para analizar las cuestiones que nos apelan en estos tiempos aciagos. La pregunta es la misma que se hizo el destacado lingüista Roman Jakobson12, cuando antes de 1896 en reunión con los de su círculo lingüístico les decía que la única forma de encarar ciertas preguntas era asumir una perspectiva pluridisciplinaria y salir de lo que denominaba tendencias parroquiales. Porque las nociones-herramientas para el análisis no pueden salir de un extemporáneo laboratorio de psicología. ¿Por qué? Porque no brotaron de allí.

Entonces sería menester recurrir al espacio donde las nociones se enhebraron: en los libros de algunos psicólogos de los márgenes, de algunos lingüistas y conjuntamente de algunos filósofos de la sospecha como les llamaba Gianni Vattimo. ¿O acaso tenemos que venerar lineamientos disciplinarios vetustos? ¿No advertimos que los saberes ya no tienen territorio fijo? Como decía Jacques Lacan, la escritora Marguerite Duras ya sabía lo que a él le daba tanto trabajo explicar, pero ella no sabía que sabía. Por eso en el homenaje13 a la escritora señaló: Marguerite Duras se muestra sabiendo sin mí lo que yo enseño. Este último enunciado es metáfora del diálogo que no cesa ni se ciñe a un espacio-tiempo aislado, a una disciplina unitaria. El diálogo que permite escuchar en el espacio de un enunciado más de un lenguaje, pues los contextos dialógicos de las disciplinas del saber a pesar de las reyertas fronterizas, son híbridos, plurilingües y nunca terminan de decir. El tema que nos ocupa obliga a este diálogo.

Mientras tanto los hablantes se pierden en la marejada de las inducciones manipuladoras travestidas de psicología y buscan terapias que mitiguen el dolor de existir. En estos tiempos de recursos económicos limitados, los sujetos, en lugar de visitar un psicólogo acuden a la lectura de cartas del tarot, a una sesión con un coach o asisten a un salón de actividades en un hotel para anestesiarse con un taller hipnótico de coaching.Después, como si hubiera mucho que elegir, los imagino en la encrucijada de escuchar el eco de un enunciado-eslogan prominente en los relatos de las tecnologías del yo: —Eres libre para elegir.

  1. Lotman, Y. (1996) La Semiosfera 1, Semiótica de la cultura y el texto. Madrid: Ediciones Cátedra. []
  2. Rose, N. (1996) Inventing Our Selves. Cambridge: Cambridge University Press. []
  3. Grinberg, S.M. (2009) Tecnologías del gobierno de sí en la era del gerenciamiento: La auto-ayuda entre el narcisismo y abyección. Psicoperspectiva, CL Vol.Vlll, No. 2, P. 293-307. []
  4. Grinberg, S.M. (2008) Educación y poder en el siglo XX, Gubernamentalidad y pedagogía en las sociedades del gerenciamiento. Argentina: Mino y Dávila, srl. []
  5. Noción del trabajo de Nikolas Rose citado en la nota 2. []
  6. Catexis es una noción psicoanalítica. En Laplanche, J. y Portalis, J.B. (2004) Diccionario de Psicoanálisis. Paidós: Barcelona, p.49, leemos: la catexis hace que cierta energía psíquica se halle unida a una representación o grupo de representaciones, una parte del cuerpo, un objeto, etcétera. []
  7. Ver detalles en Grinberg, S.M. (2006) Educación y gubernamentalidad en las sociedades del gerenciamiento. Revista Argentina de Sociología, Año 4, No. 6 P. 67-87. []
  8. Elaboro el tema en Alvarado, A.D. (2015) Un niño es un rehén: Formas de la a-dicción social.CS: Charleston. []
  9. Basaglia, F. et al (1987) Los crímenes de la paz. Mexico: Siglo veintiuno editores. []
  10. Rose, N. (1996) Historia Critica de la Psicología. Traducción de De Luca, S., Marchesi, M. Buenos Aires, IES en Lenguas Vivas. []
  11. Este tema ha sido trabajado entre otros, por Paula Sibilia (2006) en El hombre Postorgánico. Cuerpo, subjetividad y Tecnologías digitales. Argentina: Fondo de Cultura Económica. []
  12. Jakobson, R. (1980) The framework of language. Michigan: Michigan Studies in the Humanities. []
  13. Lacan, J. (1984) Homenaje a Marguerite Duras. Argentina: Conjetural, No. 3. []

  • Gerardo Torres

    Fascinante como los sujetos en busca de una tranquilidad y un sentido de auto control (antes eran pocos, muy pocos los que iban donde un sicólogo y menos eran los que leían sobre ese campo; distinto a los muchos fármaco controlados por la siquiatría) se han multiplicado a través de las lecturas no bíblicas de libros que ofrecen tranquilidad y auto gestión. Tampoco eran muchos los que conocían sobre la función del gobierno en la formulación de cultura o discutían si la cultura seguía una evolución “natural”. No leo esos libros de auto ayuda, pero no deja de sorprender la mucha gente que busca ayuda, y que los sicólogos no conocieron, y que hoy hace uso de esos libros para consegurla. Pueden que sigan igual de enajenados, pero hoy leen. El fracaso comenzó, quizás, con el borujo conceptual en el que se encuentran los profesionales que estudian el psique, y que nunca llegaron, ni han llegado, a poder comunicarse con las masas. El centro del problema no está con los Coelhos del mundo.

  • José Oscar Carrasquillo

    Gracias Ana Delgia por este artículo. Ante el desamparo (promovido o no) de nuestra cultura donde se degradan cada vez más los vínculos es vigente en insistir en el trabajo de comprender “lo psicológico”. Ya el mercado del yo con sus culpas reproducidas en serie se encarga de mantener una oferta y demanda de tratamiento que escapa y escurre al tratamiento ético del quehacer psicológico. El ámbito profesionista (con su circuito cerrado) de la disciplina en estos tiempos (caso de PR) exige atención ya que se promueve una psicología de la pastoral (religiosa y científica)y de la solución a los conflictos (por redundancia humanos) que no es más que un artificio para mantener el “status quo”, el embeleso del culto a la personalidad (de éxito y excitante) y así suprimir la posibilidad de interrogar las instituciones y la sociedad. Acaso no es lo que se separa de “la normas y convenciones sociales” (lo denominado como locura) el material que se mira y estudia con detenimiento para comprender la condición humana.