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Colectivo Moriviví: “Se aprende independencia haciendo arte”


morivivi-fb“Una ciudad…..; se trata del espacio en el que nace el mundo moderno a la par que adquiere forma para su futuro.” Zygmunt Bauman- Leonidas Donskins. Ceguera moral – La pérdida de sensibilidad en la modernidad líquida

 “….la empatía y la sensibilidad son para él (Bauman) mucho más importantes que la pureza técnica o metodológica.”  Introducción a Ceguera moral

¡Tienen que ponerle un nombre! Ese amistoso comando les fue ordenado en el 2013 a cuatro mujeres jóvenes la primera vez que pintaron un mural en Santurce es Ley, y hoy se llama Colectivo Moriviví. Nombre dual: vida/muerte,  nombre que incorpora la sensitividad/sensibilidad en su hacer de vida cuando armónicamente las hojas de esa  planta entonan silentemente, de dos en dos, una sinfonía de cierre al ser tocadas, para luego abrirlas minutos después de igual manera (a la inversa): cierra/abre. El que disfruta de ello añade la música, interpreta el movimiento dual de las hojas que en segundos se cierran al mismo compás del ser tocadas. El nombre en latín de Moriviví es Mimosa Pudica.

Moriviví – Mori viví: el nombre y las integrantes del Colectivo se fusionan en su quehacer artístico muralístico: “Es la línea de pensamiento que tenemos todas, el ser un nombre dual, el ser sensitivas, sensibles, el incorporar la vida a la muerte y la muerte a la vida”. Así nació el nombre de Colectivo Moriviví; las integrantes del grupo hablan de todas, y a pesar de las individualidades en sus enunciados todas guardan los mismos principios y se cierran armónicamente cuando merecen un descanso, hasta de la palabra, y se abren armónicamente, de dos en dos, cuando entran a la fase de “vivir” (idear, dibujar, pintar, crear).

Estefanía Rivera Cortés de 20 años estudió un año y medio en la Escuela de Artes Plásticas y Diseño (EAPD) y ahora estudia en Bellas Artes de la Universidad de Puerto Rico; Sharon González Colón, de 20 años, estudia Escultura en la EAPD, y un menor en Grabado; Raysa Raquel Rodríguez García de 21 años estudia Pintura en la EAPD, y Joy Díaz Marty, de 20 años estudia Escultura en la EAPD. Todas estudiaron en la Escuela Central de Artes Visuales en la Ponce de León, Santurce.

Resulta que estas cuatro jóvenes respondieron a una convocatoria del Consejo de Estudiantes de la EAPD para pintar un mural en la pared del patio interior del edificio Hospital la Concepción, pared en cuyo adentro se encuentra el Departamento de Artes Gráficas. Y escogieron su propuesta. Y, ¿cuál fue su propuesta?: “Empezó con el deseo de honrar el lugar, la EAPD, desde esa pared disponible; fueron sesiones largas de trabajo de pensamiento; lo primero que hicimos fue ver la pared y realizar una tormenta de ideas antes de pintar la pared de blanco y borrar el mural que allí estaba”, y añaden, “teníamos claro que debía proyectarse” un ‘descanso visual’, e incluso hay un espacio dentro del mural que se titula DESCANSO VISUAL, y está rodeado de imágenes; queríamos hacer las fases, dividir el espacio primero”.

“¿Nombre?” Todavía no tiene nombre, nunca le ponemos nombre; la gente se los pone”, plantean, al recalcar la interacción que tienen las artistas jóvenes con la gente que pasa por los murales que pintan y de una manera u otra las ayudan.” Y añade una de las voces que es todas: “Las sesiones de trabajo han sido muy largas, desde pasar la base de pintura y preparar la pared; comenzamos el 10 de febrero y trabajamos 12 días, entre ellos tomándonos un descanso de un día y tiempo para repasar lo que estábamos pintando, y terminamos el 1 de marzo”.

Al reflexionar en torno a su obra, dice(n) una/todas: “Una aprende independencia haciendo arte y así debe ser la educación… que hoy enseña conductas poco apropiadas para la sociedad, es individual, y todo se pontifica”. Y hablan de algo central en la composición de su mural, hablan de la exposición/certamen de un salón artístico: “el formato del Salón de París”, y hablan de “la ruptura con la convenciones”, y mencionan también “el Salón de los Rechazados” del Salón de París que integraron otro salón.

Al relacionarlo con su mural, plantean: “…está todo alrededor del descanso visual y el interés por educar”, casi gritando: “¡hay estudiantes que no investigan la imagen!” Y ésta, sin vuelta alguna, es su propuesta: “Ofrecer un panorama cultural de Puerto Rico y del Arte”, al menos lo que se pueda incorporar dentro del espacio de la pared disponible.

Y, ¿cuál es ese panorama cultural, que invita al diálogo, a la reflexión, a las combinatorias, entre las piezas, entre las imágenes, y lo inscrito en palabras?

De Puerto Rico, -o por Puerto Rico-, salta a los ojos del espectador el hundimiento de la cabeza de Diego Salcedo en el agua, ahogo provocado por dos taínos, y recuerdan que esa era “una laminilla que mandaban a copiar en la Elemental”. La imagen insta al espectador, o al que frente al mural pasa, a repasar la historia de Puerto Rico y a reflexionar no solamente sobre esta imagen sino entre ella y las otras, una de ellas del escudo de Puerto Rico y “el corderito sentado sobre la bandera de Lares”; el espectador recuerda la inscripción de ‘Juan es su nombre’ y la ve escrita en latín: Joannes Est Nomen Ejus, y abajo esta otra inscripción: “Síndrome de Estocolmo”: “defender a los opresores”, apuntan las voces/voz del Colectivo  Moriviví. Y estas imágenes, a su vez, se asocian con los Borinqueneers y la carretera 65 de Infantería, y enunciando:”¿A ver cuánto puede absorber la gente, lo que implica la 65 de Infantería para nosotros: les damos soldados, les damos recursos, les damos honra, por algo confuso: hacer algo violento”; y dialoga también con la “Nave al garete” del Insularismo de Antonio S. Pedreira, la barcaza El Faro que arrastra al gran barco que viene lleno de mercancía, un juego de palabras a la gente para buscar que la mercancía  entra por el agua y que trae lo que comemos”. Y añaden: “Nadie se pregunta de dónde viene la barcaza: el esfuerzo por traer cosas de afuera”. Y dialoga también con Las calles donde aparece un tronco lleno de flechas, y la ausencia de San Sebastián; y dialoga también con  la imagen de la niña con la bandera de EEUU: el inglés en las escuelas. Y dialoga también con La guagua aérea y los puertorriqueños yéndose de Puerto Rico, antes y ahora. Y dialoga también con “el loguito del ICP” y la inscripción “De esta fusión sale la confusión”. Y dialoga también con la imagen de un Albizu enfermo arropado con la bandera de Puerto Rico (“la primera imagen que se terminó”, apunta el Colectivo) que contra dialoga con la imagen de la botella de la Coca-Cola y la inscripción “La bendición del padrino”, y con muchas otras relacionadas con Puerto Rico.

moriviví 2En cuanto al arte, en una esquina arriba aparece el cuadro del Maestro Rafael Cordero: La escuela del maestro Cordero  por Francisco Oller, pero en un myse en abyme: el cuadro dentro del cuadro en sustitución de una imagen del cuadro original, y para el Colectivo habla de “la redundancia, el patrón de la repetición” La calavera diamantina de For the Love of God de Damian Hirst con  la inscripción  del ensayo de Arthur C. Danto: “ El fin del arte” y dice el Colectivo Moriviví:  “ y el arte puede avanzar porque lo que hace es vender”; aparece la cajita de fósforos de Fluxus, “Total Art Match Box de destruir todos los museos”; se deja ver , a primera vista, la imagen y la inscripción de Ceci n’est pas une pipe de Magritte, “el arte contemporáneo se salió de la representación”; un mural de Diego Rivera “abstraído” que se une al recipiente de la luz de la pared; y arriba a la izquierda aparece El mar de Félix González Torres, “tiene que gastar para mantener su obra; un detalle del Unicornio en la Isla de Lorenzo Homar: “El Unicornio es la Isla”, enuncia el Colectivo Moriviví; el Psicoanálisis del vejigante de Rafael Tufiño, y así el espectador se regala un viaje, -son muchas más imágenes-, por algunos destellos de Puerto Rico y del arte en un mural cuyo centro es una de las dos puertas del departamento de Artes Gráficas que encima tiene el mural abstraído de Diego Rivera.

“Es nuestra versión del Salón de París” que a su vez aparece como imagen en el mural y en su parte de abajo se fijan ¿cinco? palomas, y agrega la sola voz del Colectivo Moriviví: “…  es nuestra versión cómica del Salón de París, las palomas mirando el comportamiento citadino, caótico”, y a renglón seguida hablan de lo ya arriba inscrito: el “Salón de los Rechazados”, y expresan: “hay selección, en el arte no va todo, es excluyente”.

El mural es sí un “DESCANSO VISUAL” y un “buscar las imágenes que dialogan entre sí, así como el juego que hay entre todas”; en el mural “todo está encuadrado” y  destacan “la paleta de colores, tonos de bajo contraste para que armonice con el edificio.”

Estas cuatro muralistas son conscientes del respeto hacia el espacio público: “Se respeta el espacio público, no solamente es trabajo, hay que tener en cuenta la gente que pasa por ahí, y que la imagen no sea abrumadora”, aserto que de alguna manera se asocia a murales que atosigan e incomodan la visión del espectador, abrumando así e impidiendo la satisfacción de contemplar, entender, dialogar, con el mural, y trabajar con sus elementos/signos.

El Colectivo Moriviví ha participado, además de Santurce es ley (2013), en festivales de arte, organizaciones sin fines de lucro, iglesias, escuelas y comunidades, y al llegar a comunidades, hablan del interés por el arte comunitario, “empezamos por los eventos y  e cogimos el piso al proceso de trabajar”.

morivivi 3Y ya pronto comienzan un mural de Abelardo Díaz Alfaro comisionado por el Municipio de Caguas y que aparece en el puente de entrada a Caguas; se muestran contentas pues será su primer trabajo del cual reciben remuneración.

El Colectivo Moriviví: Estefanía, Sharon, Raysa y Joy, configuran, de veras, una sola voz y en su código de ética incluyen: “no imponerse; no ser invasivas con nuestras imágenes; trabajo en colectivo, trabajamos en equipo, todas nos sincronizamos y escogemos”, y nos recuerdan lo que sabemos del trabajo en equipo: “Pintar en equipo cobra significado, no es fácil, hay que ponerse de acuerdo”. Y sienten satisfacción del mismo proceso: “evaluar las imágenes, conocer la comunidad, su problemática, qué les interesa”, y sobre todo son firmes al expresar que su meta lo es también “comunicar lo hermoso que puede traer el muralismo”.

Todas ellas hicieron su primer mural cuando tenían 17 años en un vertedero en la calle Cerra de Santurce, y el próximo es a la entrada de Caguas, entrada ésta que puede simbolizar una entrada a un tramo que les traerá a ellas y a todos nosotros gran deleite.

Estas cuatro jóvenes mujeres también, como Bauman, -epígrafe-, creen que su muralismo se inscribe en un espacio “en el que nace el mundo moderno a la par que adquiere forma para su futuro.”

El Colectivo Moriviví parece convidar al público en general a ver y dialogar con el mural en el cual hay un cálido espacio de DESCANSO VISUAL y muchas imágenes relacionadas con nosotros y la ciudad que ellas van creando.