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¿Criminalidad SÍ o NO? Esa es la pregunta…


La semana próxima, lejos de ejercer la democracia, los puertorriqueños llevaremos a cabo un ejercicio electoral para escoger quien se supone administre la cosa pública del País durante los próximos cuatro años.

Digo “lejos de ejercer la democracia” pues en esa consulta nadie en Puerto Rico vota por quien verdaderamente gobierna y establece la política pública sobre las cosas que afectan nuestra vida diaria y nuestro futuro.

De igual forma digo se escojerá a “quien se supone administre la cosa pública del País”, pues como vimos al comienzo de este cuatrienio, los que verdaderamente administran la Isla no están en Puerta de Tierra o el Viejo San Juan, sino que están en la Milla de Oro en Hato Rey.

Por esa razón, para mí votar nunca ha sido de mucha prioridad.  Participar o no de esta simulación de democracia para mí es cuestión de estrategia, donde se pueden adelantar algunas causas en la discusión pública o enviar un mensaje sobre uno u otro punto.

Este año decidí votar pues creo que la consulta representa una oportunidad para que este pueblo deje saber que no seguirá apoyando la política pública que por más de cuarenta años viene produciendo criminalidad. Además, es un momento para que el pueblo exija que los administradores coloniales revisen las fallidas estrategias “anticrimen” y opten por una visión, salubrista, inclusiva y abolicionista contra el crimen.

Es decir, voy a votar para dejar claro que no estoy dispuesto a seguir respaldando el bulímico sistema que termina generando criminalidad y violencia pues está diseñado para beneficio de los ricos, quienes imponen sus valores de consumo a todos los sectores sociales, mientras reservan los espacios de ingresos legítimos para unos pocos ricos, sus hijos o para los “humildes” que alineados disciplinadamente acepten hacerle el trabajo sucio.

Para mí, en estas elecciones, el voto es una forma de denunciar este sistema que solo brinda oportunidades reales para aquel que sea emprendedor, arriesgado, trabajador compulsivo, sagaz, visionario y disciplinado en los negocios. Claro, esto si también se es blanco, varón, hijo de propietarios, sea o alegue ser heterosexual e igualmente represente ser cristiano.

Porque, si usted o su hijo es “emprendedor, arriesgado, trabajador compulsivo, sagaz, visionario y disciplinado en los negocios” pero es varón, negro, hijo de residencial, es homosexual o santero, probablemente solo encontrará en el narcotráfico el espacio que le permita desarrollar sus habilidades empresariales.

Como lo que se ve no se pregunta, la pregunta no es: ¿si hoy estamos mejor que hace cuatro años?, como dicen los eslóganes partidistas.

La interrogante parece ser: ¿criminalidad SÍo NO?

Votar por los dos partidos que administran el país desde la década del 1940, es votar por las mismas medidas económicas que terminaron generando la violencia que vivimos.

De igual forma, seguir respaldando al Partido Nuevo Progresista con su visión de “mano dura” en cualquiera de sus variantes o al Partido Popular con eso que ahora llaman “mano inteligente”, es decir “mano dura light”, es respaldar las mismas políticas que no lograron manejar, mucho menos reducir la violencia y que se reducen a meter gente presa, sobre todo a los jóvenes varones y negros.

Es preservar las políticas nefastas que terminan construyendo a las comunidades marginadas en campos de batalla donde la masculinidad se define por quién es más violento y donde “hacer” tiempo en prisión es una medalla de prestigio.

Más grave aún es apoyar las políticas que nos quieren hacer sentir incapaces de gobernarnos y de resolver los problemas, por lo que necesitamos de Estados Unidos y sus agencias para que nos rescaten. Como si al fin y al cabo no fueran las medidas impuestas por los federales en Puerto Rico las que están causando el problema y las que no permiten que se busquen alternativas noveles para manejar el narcotráfico y la violencia.

En fin, que al mirar la historia, la única conclusión es que votar por esos dos partidos es votar por la criminalidad y la violencia, pues es bajo sus propuestas que estas conductas florecieron.

Ante ese discurso represivo y clasista, los demás partidos presentan, en mayor o menor grado, visiones más sensatas para hacer frente y manejar el complejo fenómeno criminal y de violencia que vive Puerto Rico.

Tanto el Movimiento Unión Soberanista, como el Partido del Pueblo Trabajador, Puertorriqueños por Puerto Rico y el Partido Independentista, plantean la necesidad de buscar otras alternativas de prevención, que lejos de la misma represión, busquen manejar la criminalidad y la violencia desde la educación y la inclusión, tanto económica como social, de todos los sectores.

Obviamente, estas propuestas no son “varitas mágicas”. Las mismas son discutibles y todas mejorables dependiendo de la visión política y sociológica desde donde se evalúen.

Lo que sí son es alternativas que se discuten y se implementan con mayor o menor éxito en todo el mundo, incluso hasta en algunos sectores de Estados Unidos.

Estas medidas están siendo efectivas en controlar la violencia y el tráfico ilegal en lugares como Colorado, Oregón y el estado de Washington.

En Colorado, por ejemplo, lo que se recoge en impuestos por la venta de mariguana y lo que se ahorra en perseguir la misma, pudiera alcanzar los veinte millones de dólares que sirven de agente catalítico para que ese estado saliera de la recesión económica.

Por eso creo que la pregunta en estas elecciones no es la retórica, si estamos ahora mejor que hace cuatro años atrás, pues todos los indicadores apuntan a que no lo estamos.

Escuché decir que votar por los partidos de nueva inscripción es un acto simbólico. Pues bien, de igual forma votar por los dos partidos que fracasaron manejando la criminalidad, también es un acto simbólico.

Un voto por el PNP o el PPD simboliza que apoyamos que se continúe haciendo lo mismo esperando resultados diferentes, con el costo en dólares y en sangre que representan estas medidas punitivas, excluyentes y clasistas que terminan generando más crimen y violencia.

Mientras que votar por cualquiera de los otros partidos es dejar claro que aceptamos el reto y que estamos cansados de ese crimen y violencia, estamos dispuestos a buscar nuevas alternativas.

Esa es la pregunta…

  • Filmi Houre
  • Luis

    Cecilio llama ancrónistas y anquilosadas al PIP, vamos a ver el PPD (ya ganó) no reune estas cualidades.  Imagínese están hablando de un pacto inexistente del 1952, pero nada son los otros.  En cuanto a que la independencia no garantiza un futuro mejor, estas en lo cierto, lo había dicho Fanon ya en los años cincuenta, pero si representa posibilidad alterna porque lo que tu representas es realidad presente que dicho sea de paso ha sido un fracaso durante 114 a­ños, bueno sacando del 40 al 68. Entonces tu opción es el fracaso presente, tuvieron su oportunidad y han fracasado pues la alternativa es la posibilidad y en el caso nuestro una necesidad de comenzar a sanar a nuestra nación.  El follón electoral tuyo no debe llevarte a apoyar lo anacrónico y anquilosado.

  • Cecilio Barrios

    Otra arenga fundamentada en la supuesta equivalencia entre el PNP y el PPD. Estar dispuestos “a buscar nuevas alternativas” es una razón de poco compromiso con la gente que protagoniza y sufre la criminalidad, la violencia y la exclusión, que, contrario a lo afirmado por el autor, no puede achacarsele exclusivamente a los partidos dominantes. Si fuese así, las soluciones serían conocidas. Ni tampoco creo que nuestros problemas se resolverían acabando nuestro colonialismo. Esas son posturas oníricas, metanarrativas clisés y huecas. El asunto es aquí y ahora. No mañana o de aquí a décadas. Es ahora que el puertorriqueño sufre la ocupación de un regimen totalitario empecinado en crear déficit democrático. Y es otro clisé indiferenciado el afirmar que en ese sentido populares y novoprogresistas son la misma cosa.Despachar con tanto desdén el daño estructural e institucional que los puertorriqueños y el país están sintiendo ahora y mantener la postura de que sería igual bajo el otro partido grande es mantenerse al márgen del dolor y laceración de los puertorriqueños. Una postura facilitona de observador no partícipe, no involucrada y mirando de afuerita. Aun cuando en los otros partidos emergentes hay gente apta y propuestas creativas, no podemos ignorar que esos partidos adicionales son hijos de un PNP al que le importa un pepino los derechos de la ciudadanía. Son partidos natimuertos (o de visiones esencialistas anacrónicas y anquilosadas como en el caso del PIP), que gracias a la benevolencia ( y gansería) del PNP, pudieron inscribirse con apenas 50,000 firmas, y cuya única finalidad para el PNP fue diluir el voto del PPD. Son voces asordinadas producto de la condescendencia de un partido que no vé la más mínima amenaza electoral en ellos. Ahora, si mañana se quedaran en el poder los mercaderes del odio, el capital salvaje, el totalitarismo y el integrismo religioso, o sea, los del PNP, el autor y los que cómo él piensan se quedarían como si nada pues la culpa es la colonia. Claro, seguirían siendo responsables por delegación de las atrocidades que sufrirán aquellos excluídos, incluyendo los negros, pobres y gays, que precisamente el autor considera entre las personas más afectadas por los partidos dominantes. Pero parece ser más cómodo votar por los que plantean ideas nuevas mientras los marginados y excluídos sufren las consecuencias de una administración fascista por cuatro largos años. Mientras, seguiremos escribiendo sobre las vicisitudes y criminalidad del país. Comodísimo y conveniente.

  • Amigo2012

    Ojalá más gente pensara así.