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Duelo, pérdida y creatividad


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“… Freud observó en Duelo y melancolía que podía haber una diferencia entre a quien hemos perdido y lo que hemos perdido en ellos…”.
–Darian Leader, La moda negra, Duelo, melancolía y depresión

“… el dolor y el duelo no son exactamente lo mismo…”
–Darian Leader, La moda negra… (15)

Matar a los muertos es una forma de aflojar los lazos con ellos y de situarlos en un espacio diferente, simbólico” (113) es uno de los planteamientos de Darian Leader en el libro de epígrafe, y así es, nos comunica el psicoanalista británico, pues de esa manera “tal vez entonces se vuelva posible comenzar a forjar nuevos lazos con los vivos, pero esto siempre seguirá un curso  específico para cada individuo.” (113) pues “…matar a los muertos es un aspecto esencial del duelo.” (110)

El libro La moda negra-Duelo, melancolía y depresión (Editorial Sexto Piso, 2014, Traducción de Elisa Corona Aguilar), es uno de esos textos que hacen que el lector se convierta en cómplice de lo que allí se configura y se comunica, sobre todo, quienes vivimos un duelo y hemos probado de la convivencia de dos experiencias (más que nociones): depresión y ansiedad, convivencia planteada desde Freud en Duelo y melancolía (1915).

Poco nos percatamos de que: “Cuando perdemos a un ser amado, hemos perdido una parte de nosotros. Y esta pérdida requiere de nuestro  consentimiento…” (135), y Leader añade que: “En el duelo tenemos que dar consentimiento en el nivel más profundo a la pérdida de una parte de nosotros mismos, y es por ello que, como hemos visto, requiere un sacrificio adicional. Esto implica lógicamente que la única forma de renunciar a la imagen que proyectamos para otro es cuestionar la forma en que imaginamos que éramos vistos.” (135)

El duelo, recuerda Leader, “también requiere de las otras personas, quienes quizá ayuden a la persona en duelo a simbolizar e incluso a acceder a su propia respuesta a la pérdida”, (183), y al citar a Keats recuerda que. “la persona en duelo debe buscar un compañero en los misterios de la tristeza” (183) y luego enuncia con fuerza otro de sus planteamientos: “Y aquí es donde las artes se vuelven tan esenciales para las sociedades humanas. Las obras de arte, después de todo, comparten algo muy especial: han sido hechas, y usualmente creadas, a partir de una experiencia de pérdida o catástrofe, (183) y añade, “Nuestra mera exposición ante este proceso puede alentarnos, a su vez, a crear, desde llevar un diario a escribir ficción o poesía o poner pincel en el lienzo. O simplemente a hablar y pensar.” (183-184)  Y nos recuerda: “…Freud afirma que la cultura es la única panacea posible para las terribles exigencias que la vida civilizada deposita sobre nosotros.

Darian LeaderEn otras palabras, afirma que son las artes las que pueden salvarnos.” (184) Y un elemento importante que es el sustrato de ese enunciado, es que:” Lo que más bien importa es el hecho de que hayan sido hechas, ya que hacer supone que han sido creadas a partir de un espacio vacío, de una ausencia” ya que “involucrándose con cómo otros han hecho algo puede no sólo alentarnos a elegir el camino de la creación nosotros mismos, sino también a permitirnos acceder a nuestro propio dolor y a comenzar el trabajo de duelo.” (184) Se trata, pues, de crear a partir de una carencia, como una de las series de la artista Sophie Calle que convidó a conservadores de museos, guardias y personal “a descubrir su recuerdo de una pintura ausente, faltante, ya fuera por robo o por préstamo…” (185), y apunta Leader: “Al crear un marco artificial, extrajo este trabajo creativo desde su interior. Sus sujetos creaban a partir de una carencia, pero nunca se puso en duda si lo que hicieron reemplazaba a la obra faltante” ya que: ” Como un arte de fracciones, estas piezas no sólo marcaban un espacio vacío sino que constituían algo real y sustancial en sí mismas. ¿Podríamos esperar más del trabajo de duelo?”(185); y esta pregunta es la última línea de su libro que contesta también, entre otras, dos preguntas hermanadas que  formula en la Introducción: “…duelo, pérdida y creatividad. ¿Qué lugar tenían las artes en el proceso de duelo? ¿Podrían las artes ser de hecho una herramienta vital que nos permite dar sentido a las inevitables pérdidas en nuestras vidas?”  (13)

El psicoanalista británico recalca que: “…el lugar de las artes en nuestra cultura adquiere un nuevo sentido: como un conjunto de instrumentos que nos ayudan a vivir el duelo. Las artes existen para permitirnos acceder al dolor y lo hacen mostrando públicamente cómo la creación puede emerger de la turbulencia de una vida humana. En nuestro uso inconsciente de las artes, tenemos que salir de nosotros para volver adentro.”(81) y señala luego que: “La verdadera función social del arte, quizá, es presentar modelos de creación. Y por esto la diversidad de cada acto artístico es tan crucial.” (82)

Leader también plantea lo que tal vez muchos no quieran hacer: “Con el propósito de entender mejor la psicología del duelo, necesitamos trascender las meras descripciones de comportamiento y continuar  explorando los cambios en la vida mental inconsciente que tal vez tengan lugar durante este período doloroso y difícil.” (90) y problematiza la necesidad de  olvidar cuando cita a Electra: <<El dolor nunca olvida>>. Plantea lo siguiente: “Pero por qué el duelo debiera implicar olvidar?” (91),  y señala que experimentar pérdidas trágicas “…es menos una cuestión de recuperarse de una pérdida y seguir adelante, que de encontrar un camino para hacer que esa pérdida forme parte de la vida”, y a renglón seguido enuncia: “Vivir con la pérdida es lo que importa, y los escritores y artistas nos muestran muchas formas de lograrlo. ¿Pero cuáles son sus condiciones previas   ¿ Qué tiene que ocurrir para que un duelo pueda producirse?” (92)

Y de la melancolía y depresión nos habla Leader -problematizando pero dialogando con el canon psicoanalítico y echando mano de poetas. Leader, académico en el Centro de Psicoanálisis de la Universidad de Middlesex se interesa en la relación entre arte y psicoanálisis y ha escrito, además, ¿Qué es la locura? (2013) y El robo de la Mona Lisa. Lo que el arte nos impide ver (2014).

Nos conduce a formular algunas preguntas y nos ofrece respuestas a quizás las más importantes. Y nos recuerda que: ” Vivir con la pérdida es lo que importa, y los escritores y artistas nos muestran muchas formas de lograrlo. ¿Pero cuáles son sus condiciones previas?… (92)

Apunta igualmente que “…el dolor y el duelo no son exactamente lo mismo…”(15) , y expresa al respecto que. ” … El dolor es nuestra reacción a la pérdida, pero el duelo es cómo procesamos este dolor”(30) , haciendo suyas las palabras de Freud “<<trabajo de duelo>>”, y plantea que describirá “cuatro aspectos del proceso de duelo que señalan que el trabajo de pensar profundamente sobre el dolor está llevándose a cabo.” (15)

El libro está disponible en Tertulia Viejo San Juan, calle Cruz #251, Viejo San Juan. (787)724-8200.