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De la nada: indignación y privilegio


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Marina Barsy, arte performance frente al Capitolio, la colonia y el cuerpo.

En una carta abierta al Gobernador compartida en Facebook y publicada por NotiCel, una empresaria local expresa su disgusto y frustración con la anunciada reforma contributiva y el IVA. Decenas de miles de personas han leído la misiva. En ella, la autora se opone a la legislación propuesta por García Padilla en tanto busca penalizar a profesionales exitosos, personas que hacen y gastan su dinero honradamente. “Mientras tanto el vago y el mantenido siguen sin producir, siguen sin aportar”. Curiosamente, la autora no precisa a quiénes se refiere. Supongo yo que ella supone que sus lectores y lectoras entenderán con la mera mención. De quienes sí traza un boceto son de las personas “como ella”—educadas (en colegios privados y en “las mejores universidades del mundo”), profesionales (dedicadas al comercio legal), y exitosas (con los recursos para pagar colegios privados y las mejores universidades), quienes “progresan”, “luchan”, “generan empleo” y “hacen de su comunidad una más diversa y vibrante para que la  gente quiera vivir en ella”.

La carta concluye con una advertencia:

Aprenda a valorar y respetar al profesional puertorriqueño o pronto se va a quedar sin ellos. Llevo casi 15 años pagando impuestos, muchos impuestos, sin recibir nada a cambio. Todo lo que necesito lo pago con mi dinero. El gobierno no me ha dado nada. Ni educación, ni servicios de salud, ni siquiera la tranquilidad de sentirme segura en mi propia casa. Como yo somos miles de profesionales que nos duele y cada vez nuestro boleto de avión de ida está más cerca. El que decide es usted, Sr. Gobernador. [énfasis mío]

Ahora bien, a mí me gustan mucho las cartas abiertas y advertencias dirigidas a gobernantes, sobre todo cuando surgen de un sentido profundo de indignación debido a una injusticia percibida. La indignación en esta carta, sin embargo, no parecería estar dirigida hacia el Gobernador como tal. O más bien, la indignación que el Gobernador ha provocado en la autora surge de lo que aparenta ser un profundo malestar con ese grupo no-identificado de “vagos” y “mantenidos” que (supongo) no progresan, no luchan, no generan empleo y ciertamente no hacen de su comunidad una más diversa y vibrante para que la gente quiera vivir en ella. ¿Serán ellos a los que el gobierno les da todo?

“Todo,” a juzgar por la carta, incluiría una educación mediocre, y pésimos servicios de salud y una fuerza policiaca ineficiente (y abusadora, de paso). Servicios públicos de los cuales la autora no tiene que depender, pero sí ayuda a sufragar por medio de sus contribuciones. Aquí quizá convendría traer a memoria las expresiones de la doctora que despotricó en contra de un grupo de pacientes en el Hospital Regional de Bayamón en agosto del 2014. Me pregunto si acaso las personas objeto de la diatriba de la doctora en aquella ocasión (beneficiarias de la reforma de salud) caen entre esos “vagos” y “mantenidos” a los que alude la empresaria en su carta. De ser así, tampoco leen. Esto, supongo, porque no estudiaron en colegios privados ni en las mejores universidades del mundo, y contrario a personas como la doctora y la empresaria, sí han recibido todo [lo malo] que el gobierno les ha podido brindar.

Yo, que también me eduqué en colegios privados y en “las mejores universidades del mundo”, que “progreso” y “lucho” y leo y tengo empleo y pago impuestos, y que tampoco he recibido nada del gobierno fuera de la suprema satisfacción de ver a personas como yo en el gobierno y de contar con la diversidad de foros para manifestar mi insatisfacción con la labor que realizan esas personas, y de saber que pertenezco a ese grupo que por su status social, y/o su éxito profesional y/o sus conexiones y/o su raza y/o su género y/o su orientación sexual, le importa más al gobierno que el resto de la población, aun cuando el gobierno pareciera tener intencionado hacerme la vida imposible en mi país, escribo esta carta abierta dirigida a personas como yo, desde la indignación:

Queridos/as:

Tumben el discurso de odio contra “vagos”, “queda’os”, “cafres”, “cacos”, “yales”, “boricuas bestiales”, “indocumentados”, “titeritos”, “gente de caserío”, “vividores”, “buscones”, “esa tusa”, “esa chusma”, “esa masa de ignorantes”, “indeseables”, “cuponeras”, “mantenidos” etc.

Cordialmente,

gmo

PD: Lo de “queridos/as” fue una exageración.

Admito que no es mi mejor carta. Olvidé exponer mis razones, abundar en mi indignación. Aquí va: Quienes genuinamente sienten que el gobierno no les ha dado nada, que lo mucho que tienen es producto exclusivo de su esfuerzo y de su trabajo, que logran hacer su vida aquí en relativa comodidad gracias a sus cuantiosas inversiones en servicios privatizados de salud, educación, seguridad y demás, que piensan que estos gastos son necesarios toda vez que sinceramente creen que la isla en su mayoría está poblada por gente que no se sabe comportar y que por ende su alegría y su paz dependen de la infinidad de portones entre urbanización- escuela-lugar de trabajo, sepan por favor que el gobierno—paradójicamente—trabaja para ustedes en tanto hace rato abandonó sus obligaciones para con esa mayoría del otro lado del portón, así provocando un contexto social donde solo aquellos y aquellas con los recursos necesarios para pagar “beeper” y portón, podrán más o menos vivir aquí. O largarse, claro. Pero, para esto también hay que pagar.

En ese sentido, lo que el gobierno les da, en abundancia y complicidad, es el privilegio de poder decir que no les ha dado nada y el lujo de poder despotricar contra quienes llevan las marcas más visibles de algún sustento gubernamental de poca monta. Esta también es una crisis, la más urgente. Y la pagan las y los pobres. Sépase.

Ahora, una carta abierta al gobernador.

Honorable Alejandro García Padilla:

Ese “sépase” le aplica a usted también.

Cordialmente,

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  • Bruno Soreno

    ?Está esa empresaria amenazando al gobernador con irse del país si este no “atiende” sus indignados reclamos que se presentan como reclamos los reclamos de la clase media? “nuestro boleto de avión de ida está más cerca. El que decide es usted, Sr. Gobernador.”, lee amedrentantea el ultimatum. !Jum! ?Cuánta garra -me pregunto- tendrá esta bravucona puesta-en-la-cancha-política de “justa indignación”? ?Y a quién intenta amedrentar? !Brrr! The Horror! Pues resulta que sí, que parece que mucho miedo causa o intenta causar este desafío. Solo que como escribe Guillermo, el enemigo a quien se quiere aterrorizar en esta inusitada jaquetonería no es al gobernador, epítome de la cobardía cuya trayectoria se ha marcado con una líquida línea amarilla. A esa amenaza (o a la amenaza velada de esa amenaza) ya reaccionó el gobernador tirándole la toalla contributiva a la “clase alta” corporativa y más aun a la falsa clase media denominada eufemísticamente “clase media-baija con el infame IVA. A quién amenaza esta “víctima” es precisamente a esos, vagos, cuponeros, mantenidos, criminales, vividores, y otros/as malagradecidas que tenemos la lacra moral imperdonable de ser pobres. El IVA (me había prometido no escribir sobre esta vaina para mantener una postura elitista simbólica ante estos issues vulgares y pueblerinos, pero pues, me desdigo) a quien beneficia es a esa falsa clase media, a esa clase relativamente privilegiada que se autodenomina “media” por razones de mala conciencia, que ahora no tendra que pagar impuestos mediante planillas. Y esto no me importa. Todo el que úconoce las dinámicas de los “pequeños negocios” sabe el traqueteo mayúésculo que hacen estos comercios a la hora de pagar impuestos (mi padre, a quién adoro aun después de muerto era dueño de un negocio en la plaza del mercado de RP, solo para probar que sé de lo que hablo). Son los miembros de la “clase baja” (los trabajadores asalariados, los estudiantes, aquellos vagos y vividores y malnacidos que tienen la afrenta de “beneficiarse” de las “ayudas” del gobierno) los que nos las vamos a ver negras, pues la mayoría de nosotros no llenamos planillas (!desfachatez! !como si no fuera el caso que si llenaramos nos lo devolverían todo en reintegro por los ingresos carajo, sarta de burguesitos ignorantes!), que ahora tendremos que pagar más por el consumo de cuanta hostia necesitamos para vivir. A esos infelices es que está dirigida esa amenaza escalofriante de la pendeja que firmó esa carta. Pero esa amenaza está fundada en una fantasía (en el sentido psicoanalítico) que aqueja a esa falsa “clase media”: la fantasía de que son ellos, con su pago (las más veces truqueado, créaseme) de impuesto por la vía de las planillas, los que mantienen a esa clase “parásita”. La amenaza tácita se explicita del siguiente modo: “mira tecato, puta, vago, campero de caserío, mira a ver, que si siguen jodiendo y viviendo de nosotros nos vamos para florida, ya el pasaje se acerca, y entonces ?quién podrá defenderlos? ?Quién los va a mantener?” Como digo, esto no es más que una fantasía, que todo economista y aún persona con celular que tenga calculadora (hasta los que le “regala” el gobierno a esos mantenidos la tiene) reconoce como falacia. Nos importa un carajo si se van. Como si ya no se hubieran ido, con casitas en pantanos de Florida y trucos de contable picapleitos. Ahora, gracias al melindroso agapito, esta fantasía se resquiebra más. Ahora todo el mundo pagará, todos estaremos jodidos en el supermercado, en la farmacia, en el beauty parlor, en plaza, en la barra, en la librería y en el infierno si hay que pagar entradí que señora, compre el cabrón pasaje y váyase a pagar impuestos a E.U. y a no recibir “nada” a cambio, igualito que acá. No se crea que porque puede pagar su doctorcito, su guardia palito y su portoncito no depende en gran medida del estado como todos. Cada acera que pisa, cada carretera que su suv atraviesa, cada servicio de luz y de agua, cada comedia electoral de la que participa, cada llamada al 911 cuando el perro de raza de su vecino en la encantada se le caga en el patio, cada dolar del salario del juez o la jueza que preside la vista para la demanda frívola que usted le pone a su competidor comercial que es un lobo hijodelagranputa igual que usted, la infraestructura del aeropuerto del que saldrá su avioncito, y miles de cosas salen de la paga de impuestos que TODOS, de alguna forma u otra (las más veces injusta) pagamos. Excepto los tramposos, que resultan ser casi siempre gente de su “clase”. Guillermo: otra vez, la pones donde tienes que ponerla, mi hermano. Y sigue consejo, te advierto: monta un pequeño negocio, ten esa experiencia pa que aprendas a odiar a los desgraciados, o me voy de la cancha y me llevo la bola. Sí, Guillermo, es una amenaza. Te juro que si sigues jodiendo te voy a abrazar.

    • Rita Cotto

      No se trata de joder sino de entender. Digo, si es que decidimos querer entender en vez de querer joder.

      • Bruno Soreno

        El/la que quiera entender que siga entendiendo mientras los que los/las que lo quieren joder lo siguen jodiendo. gmo es mi broder y me entiende. La amenaza de darle un abrazo sigue en pie.

  • Dicks Wall
  • rodrigvm

    El clasismo y el racismo estan enlazados en Puerto Rico, cuando se dice “vagos” sabemos el color de la piel de los interpelados. Pero lo que subyace a todo esto es la ideologia individualista (primero yo, segundo yo, ad nauseam…) que permea la cultura puertorriqueña (un sintoma de como continua la asimilación colectiva a los valores capitalistas norteamericanos) y que se intensifica en la clase media Boricua. Yo fui a escuela privada, pero nunca olvido que los servicios publicos, las carreteras, la energia, etc son producto del esfuerzo colectivo (impuestos), y eso no lo paga nadie individualmente sino colectivamente. Nadie es un átomo flotando solo en el espacio, lo que somos es siempre el producto colectivo de nuestros antepasados, nuestros padres, la comunidad etc. Lamentablemente la ideología individualista ciega a muchos y los lleva a decir “¡Yo lo hice solita-o!

  • Ambas cartas abiertas (la original y esta) me han disgustado. Lo siento, Guillermo, porque me encanta tu intención, tu fuerza al escribir, tu visión. Pero de veras que siento que esta columna contribuye al odio. A veces, cuando te leo, siento deseos de sugerirte que te vayas de Puerto Rico por un tiempo, para regresar menos enfadado. Pensé hacer este comentario anónimo, pero no lo haré. Me identifico. Un abrazo.

  • Carmelo García

    Haz sido muchas cosas en tu vida. La que no haz experimentado es ser un pequeño comerciante. Te invito a que lo intentes. Negocio de 5 empleados. A que sientas el proceso de tener que sacar permiso tras permiso, ver como pasan los meses, y tu inventario se te pierde porque no puedes abrir. A que cuando abras, tengas uno o dos empleados que usualmente “se enferman” el día antes de su día libre, o después de un feriado. Como esperan una semana para preguntarte “cuantos días por enfermedad me quedan”. A que se te vaya una empleada por maternidad y tengas tú – no el gobierno que es el que se supone vele por el interés del menor – pagarle esa maternidad “full” y no te de el dinero para poder contratar a otra persona (y añado, el problema no es el beneficio, el problema es que los pequeños negocios no dan para eso y a la hora de legislar el gobierno no distinguió). Que tengas que soportar a los empleados con careta maltratando clientes porque para poder despedirlos tienes que hacerlo de forma “justificada”. Y que cuando saben que se van, porque les diste 2 memos y siguen con el julepe, te agotan hasta el último día de enfermedad descaradamente. A todo esto llega DACO y te impone una multa porque ese mismo empleado decidió no ponerle precio a los abaniquitos que lo que te dejan son 3 pesos cada uno. La multa sale más cara que la ganancia de todos los abaniquitos juntos. No se te olvide que hay que pagarle al CRIM también. Y le compraste dos o tres pulseritas de citronella, y al otro día Nery Adames se mete a científico y dice que eso no sirve (con un razonamiento errado, pero eso es otro tema). A todo eso el mismo empleado te lleva al Departamento del Trabajo y te llegan a investigar, les das todos los papeles, pero allá se pusieron vagos, no leyeron, y le recomendaron al Negociado proseguir con un casito por despido injustificado. El empleado tiene abogado gratis, a pesar de que yo pago más impuestos que él. Me tengo que gastar $1,500 en tres vistas para que se caiga el caso que nunca debió proseguir. La empleada buena que tengo se me va a Texas, donde no hay esos beneficios porque hay employment at will, pero claro, allá los patronos pueden pagar más por esa misma razón. No tienen a un gobierno socialisto. Y les digo socialistos porque es fácil legislar beneficios cuando el que los va a pagar no es el gobierno. Y después de todo eso, el gobernador (que es tan mediocre como el anterior) insinúa que soy un evasor. Con el mayor de los respetos, puesto que se nota que tiene un alto grado de empatía, intente pasar por esas experiencias.

  • Excelente. No más clasicismo en Puerto Rico por favor.

  • espia8321

    Independientemente del “tono” de la carta abierta, si queremos que siga existiendo la clase media trabajadora y profesional, debemos de respetarla y agradecer de que todavia exite. La clase media trabajadora es el gobierno. El gobierno no son los que administran los taxes. El gobierno somos los que pagamos los taxes. NOSOTROS, la clase media trabajadora, estamos en peligro de extinction. (Hasta los elefantes en peligro de extinction tienen una commicion que vela por su preservacion – y las cotorras puertorriqueNas). Sin nosotros los trabajadores y profesionales de la Isla, no hay taxes, no hay carreteras, no hay transporte publico, no hay salarios para los empleados publicos, no hay ayudas (no siento bochorno de decir que yo soy las ayudas, me gusta ayudar), no hay educacion gratuita ni maestros ni comedor escolar, no hay clinicas de salud, ni dinero para pagar a los peritos de corte que dia a dia protegen a nuestros ninos de la pedofilia, ni dinero para proteger a las mujeres del constante asalto de violencia de genero, ni hay servicio gratuito legal para los pobres, ni hay un fluir en la economia de la Isla puesto que nosotros somos los consumidores, los que movemos las hipotecas, los negocios pequeNos , el empresarismo, somos los que perpetuamos la economia del servicio y turistica, somos los que estamos ahora mismo en las filas de los mercados organicos con dinero en mano listos para ayudar a la nueva cepa de agricultores, somos los que le compramos el café mucho mas caro al agricultor de pequena escala porque sabemos que esto ayudara a la Isla a ser mas auto-sufiente en el maNana, somos los que ayudamos a los parientes desempleados, los que le compramos las cositas del bebe de la sobrina que acaba de perder el empleo, y los que ponemos el dinero para la prevencion de la quiebra de nuestros parientes, y somos los que le compramos el boleto del concieto de musica indie local a nuestros hijos y sobrinos para apoyar a la nueva cepa de cantautores y le compramos los boletos a los muchachos universitarios de la familia para los conciertos y somos los que todavia vamos a Bellas Artes a ver a la Sinfonica de Puerto Rico y pagamos con sacrificio pero con gusto las obras de teatro hechas por nuestros actores, por lo tanto somos quienes movemos la economia cultural de Puerto Rico y somos los que le pagamos la hipoteca a los artistas y le ponemos las habichuelas en sus mesas. No nos odien porque pagamos taxes. Mi salario es de menos de 3,000 al mes. Esto no me hace elitista. Esto me hace clase media trabajadora y professional en peligro de existion y la clase de gente que esta exprimida por IVUs, IVAs y todos los iban y venian para que la Isla siga funcionando. No odio a los que viven del mantengo, pero agradeceria una ayuditade vez en cuando… especialmente los dias en mis adrenales ya gastadas y mi sistema nervioso ya a punto de la locura y mi corazon ya cansado necesita un breiquecito…. en esos dias cambiaria mi vida, TODA MI VIDA, por un solo dia de mantengo frente a la TV, viendo telenovelas Mexicanas con una caja de Kleenex al lado…. pero luego pienso en mis nietos y se me quita.

  • disi301

    El problema esta en que ninguno de los dos esta correcto porque cada cual tira para un lao. El problema es el siguiente: “Yo cuento y tu no cuentas. El quitate tu pa ponerme yo.” Esto existe en la politica, entre los ricos, los clase media y los pobres…….y es lo que nos lleva al desastre. El egoismo que permea…..

  • Cecilio Barrios

    No hay duda que la Empresaria objeto del escrito escribió desde su asiento en la poltrona del privilegio de clase. No la culpo por su visión y perspectiva pues tod@s tenemos nuestra perspectiva de clase. Sí la invito, es más, la convoco a que examine los supuestos estereotipados de los que parte a la luz de la pluralidad y diversidad de personas. Si la empresaria estudió en las mejores instituciones docentes supongo que se ilustró en las complejidades de las culturas y los orígenes y evoluciones de la especie humana en su trayectoria histórica. No entender eso es imperdonable en alguien tan bien educado como ella (la empresaria) . Yo no le pido golpes de pecho apologéticos por sus privilegios de vida. No creo que sea justo o razonable. Solo le intento interesar a que considere examinar su posición desde la amplitud de otras lecturas, narraciones y relatos que ciertamente le expandirían sus horizontes y le ubicarían mejor en el mundo actual post. De ese esfuerzo no la podemos excusar pues, por ejemplo, decir que el gobierno no le ha dado “nada” es un absurdo ya que, estoy seguro, que la empresaria usa y transita por las vias de rodaje, disfruta del alumbrado público y se beneficia del recogido de basura. No es que el gobierno nos “de”, el gobierno devuelve en servicios esenciales para todos parte de lo que los contribuyentes aportamos y eso es parte del contrato social que suscribimos.

  • Rosario

    Cierto, en Puerto Rico hay desigualdad, pero también hay blanquitxs que se mueven en un mundo de privilegio y a lxs que les encanta lo políticamente correcto. Es como si la clase y el privilegio les causara ansiedad y necesitaran expiar sus penas con estos discursos de defensa de lo otro y la otra. Cansa y duele la pantomima.

  • tengo poco que añadir. Excepto que, como la indignada a la que te refieres, también pagué muchos, muchos impuestos por muchos años. Pero que, contrario a ella, me beneficié del WIC y otras ayudas económicas en un momento dado para salir de la pobreza, poder estudiar y eventualmente pagar esos muchos, muchos impuestos. La miopía del que se piensa “honrado” sin plantearse el tema de la desigualdad social no debería sorprenderme pero ay, Guillermo, me sigue, nos sigue sorprendiendo. Un abrazo.

  • Luis Alberto Zambrana

    Como de costumbre, excelente, Guillermo. Es necesario que se advierta, aunque a mucha gente le parezca un discurso ad nauseam, o mejor dicho, nauseabundo, que no es lo mismo, que ese desprecio por la alteridad que no forma parte de los sectores privilegiados (materialmente, porque el victimismo tibio suele aflorar tan rápido como en esta carta aludida) en Puerto Rico – y que casualmente comprende enormes y diversos sectores de la población – se manifiesta, desarrolla y corroe de las formas más aparentemente benignas y dóciles posibles. El caso de la doctora que despotricó el vómito de discrimen contra el arquetipo de pobre/inculto/vago/criminal creo que es paradigmático, como bien traes de nuevo. Aunque de una forma aparentemente benigna, los argumentos de la señora empresaria no son otros que los de una ya conocida ideología de la exclusión en vez de la integración. Parten de una idea de individualismo social que, lamentablemente, es la que propicia abiertamente el propio Estado cuando balbucea algo respecto a asuntos estructurales. El ejemplo más reciente de ello son todos los adeptos y amigos de esta administración que nos intentan convencer de las virtudes de la reforma contributiva y del IVA diciéndonos que hagamos el cálculo con nuestros ingresos, y a partir del resultado tomemos postura a favor o en contra. Así, sin más. Si me beneficia a mí -algo tan transcendental y estructural como una reforma contributiva que afecta a tantos y a tantas- no hace falta mirar al lado o atrás, sino dar “pa´ lante” con el IVA. Mientras ocurra este tipo de desprecio y violencia estructural hacia los sectores que funcionalmente el sistema económico entiende que son un excedente a criminalizar, harán falta muchas más columnas como esta.