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¿Enséñame tu lengua para maldecirte?

You taught me language; and my profit on’t
Is, I know how to curse. The red plague rid you
For learning me your language!
–Calibán en The Tempest de William Sheakspeare, Acto 1 Escena 2

Fue Juan Manuel García Passalacqua quien me presentó al Calibán de Shakespeare hace varias décadas. Estábamos en una barra en Boston tras uno de esos eventos académicos sobre el status de Puerto Rico que él sabía diligenciar. Éramos todos puertorriqueños menos uno. Charlábamos en inglés en deferencia a ese uno, nuestro anfitrión, un profesor de Harvard cuyo nombre no recuerdo. El mismo que en su momento comentó admirado y con su consabido “wow!” lo bien que hablábamos su idioma.

“Lo que él no sabe”, masculló Juanma, “es que somos Calibanes”.

“¿Qué es eso?”, le pregunté también entre dientes porque obviamente era un chiste privado que yo me estaba perdiendo.

Enséñame tu lengua para maldecirte. Adaptación del discurso de Calibán en The Tempest de William Shakespeare”. Quedé bruta, pero no por mucho tiempo.

Al otro día la periodista joven y curiosa que era yo salió corriendo a buscar The Tempest. Y encontré lo que buscaba. Lo comparto como preámbulo a este artículo. Bien entrada la segunda escena del Primer Acto, Calibán le advierte a Próspero, el invasor de su isla, que su peor castigo para siempre será haberle enseñado su lengua porque en ella aprendió a maldecir. Le quedó bonito, ¿verdad?

La tempestad es un tratado en colonialismo que deberíamos leer todos en inglés en la escuela junto al Ariel del uruguayo José Enrique Rodó… en español. Si le añadimos los escritos del educador boricua Antonio S. Pedreira, empezamos a reconocernos como colonizados y nos graduamos a la psicopatología de la colonización de Frantz Fanon.

Dicho esto, digo esto: Puerto Rico necesita un pueblo bilingüe.

En primer lugar, para hablarnos entre nosotros mismos. Cada día aumenta el número de puertorriqueños cuyo primer idioma es el inglés y siguen siendo pueblo puertorriqueño vivan donde vivan. Tenemos que romper de una vez por todas con el mito de que para ser puertorriqueños hay que ser hispanófilo. Yo no lo soy. Me encanta el español, pero no le guardo pleitesía ni al idioma ni a la Madre Patria. Lo admiro profundamente y me siento orgullosa de que sea mi lengua materna. Es hermosa, profunda, completa. Pero no pierdo de vista que es el idioma del primer invasor. Ahora hablamos del segundo idioma invasor que también es hermoso, profundo, completo. Y ese también lo domino. Lo único que hago exclusivamente en español es el amor. Hablo, escribo y hasta sueño en inglés sin ningún sentido de culpa. Soy dos veces Calibán y quiero que lo sea el resto de mis compatriotas.

En segundo lugar, porque tenemos que dominar el idioma del nuevo imperio global: el capitalismo totalitario o capitalismo salvaje. Ese imperio global que ya no tiene su sede en Estados Unidos únicamente. La tiene en Dubai, en Ginebra, en Frankfurt, en el aire en jets privados. La clase trabajadora norteamericana es tan colonia de ese nuevo imperio global como lo somos nosotros. Ser Calibán ante ese nuevo imperio es necesario.

En tercer lugar, porque tenemos que dejar a un lado la idea de que la educación depende del idioma. Depende de la enseñanza. La educación deficiente no es privativa del territorio colonial. Es deficiente aquí en español y es deficiente para nuestra gente en el sur del Bronx en inglés. Tanto allá como acá, nuestros jóvenes salen de la escuela secundaria con unas limitaciones idiomáticas patéticas. Tanto allá como acá el problema es la calidad de la enseñanza y la falta de oportunidades para unos jóvenes mal educados. Es parte de la estrategia intencional de la clase dominante para mantener una masa ignorante y dúctil.

Para hablar de idioma y bilingüismo en nuestro país ya no debemos limitarnos a los argumentos de resistencia nacional. No estoy descartando la resistencia que nos ha mantenido como pueblo latinoamericano. Lo que digo es que hay que trascenderla deliberadamente para exigir una buena educación. Porque el problema no es la educación bilingüe. El problema es un sistema de enseñanza inferior con premeditación y alevosía.

§

El idioma es un asunto político porque es un instrumento de poder. Lo ha sido a lo largo y lo ancho de la historia de la Humanidad. Los conquistadores imponen su lengua sobre los conquistados. Los ricos hablan diferente a los pobres. La clase dominante dicta cómo se habla correctamente. Acentos o dialectos de grupos étnicos o súbditos son considerados inferiores. Los vencedores desprecian el hablar de los vencidos – i.e., puristas norteños de Nueva Inglaterra odian con ganas el southern drawl con influencia africana de los nativos de los estados del sur.  Gringos elitistas de norte y sur desprecian el inglés que hablamos los spiks. 

Lo primero que hizo George Orwell al escribir su clásico 1984 fue desarrollar una nueva lengua – newspeak – para la sociedad totalitaria de su novela. La nueva lengua tenía el propósito de controlar no sólo la conducta sino los pensamientos de los ciudadanos. 1984 es la teoría del ejercicio del poder mediante el control extremo de los recursos, la conducta y los valores de la gente. El mejor recurso literario que encontró Orwell para exponer su teoría en una novela fue dejar consignada la importancia de la lengua como instrumento de poder.

En Puerto Rico el tema del idioma es pues neurálgicamente político. No podemos discutirlo sin carga política pesada. No importa su definición, no importan los méritos de los argumentos porque no hay posibilidad alguna de discusión fría y científica. Se nos sale la garata política del status y con sobrada razón. No puede ser de otro modo porque se trata precisamente de una pistola a la cabeza de nuestra identidad nacional. Eso es innegable. Tenemos, sin embargo, que comenzar a añadirle argumentos de discusión internacional.

Hasta al neoliberalismo le conviene mantener la pugna a nivel de nativos contra invasores. Ir más allá en la discusión del idioma implica entrar en nuevos ámbitos de debate político que todavía están a nivel de conocedores de la política internacional contemporánea, complicada y perversa como es. Implica que Puerto Rico se integre a una lucha más amplia a nivel global. Y eso no le es conveniente al neoliberalismo puertorriqueño como no le es conveniente cuando empezamos a definirnos en términos internacionales como derecha, izquierda, o democracia participativa.

Por otro lado, distinguir entre el problema del status y el problema del idioma no es asunto sencillo porque son dos facetas paralelas de un mismo problema político: el colonialismo. El primero se refiere al colonialismo puro y duro del imperio norteamericano sobre Puerto Rico. El segundo también al neo colonialismo puro y duro del capitalismo totalitario.

§

El tema en su raíz científica no es fácil. Habría que empezar hablando del órgano ese lleno de neuronas del sistema nervioso –el cerebro–, y de cómo se procesan las lenguas en él. Hasta hace poco se pensaba que en una persona bilingüe las dos lenguas se procesaban en partes diferentes del cerebro. Ahora se dice que se procesan en las mismas partes del cerebro y que el espacio que ocupa cada una depende del grado de dominio de cada lengua: a menor conocimiento de una lengua, mayor el espacio que va a requerir en el cerebro. O sea, mientras menos bilingüe, más trabajo pasa el pobre cerebro tratando de serlo.

A nosotros se nos complicó el cerebro el 25 de julio de 1898. Porque nuestros imperios son polos lingüísticos opuestos. De un lado, el español o castellano, segunda lengua más hablada del mundo después del chino mandarin, es una lengua romance del grupo ibérico. El inglés, tercera lengua más hablada en el mundo, es una lengua germánica occidental. Uf. Pobre cerebro.

Eso es suficiente para entender por qué el tema del bilingüismo es siempre motivo de una gran pelotera científico social. Es uno de los temas más difíciles y uno de los ámbitos de investigación más porfiados de la educación, la sociología y la psicología. Por eso esta humilde y silvestre periodista lo va a dejar ahí en terminos biológicos y anatómicos.

§

Vamos pues al nuevo imperialismo global. Ya no se trata solamente de la transferencia del idioma de la metrópolis a la colonia como manifestación de poder militar. Se trata de un movimiento económico mundial: el inglés es el idioma del capitalismo, la dominación del planeta y el imperialismo cultural. Creyéndonos siempre el ombligo del mundo, nos hemos quedado en discutir el bilingüismo en Puerto Rico como un asunto entre independentistas y estadoistas. Es hora de que nos enteremos de que eso es chisme doméstico. La realidad es mucho más grave.

El movimiento English Only no es privativo de los Estados Unidos. Uno de los temas de más amplia discusión en Europa es el movimiento de English Only… en Europa. Porque el empeño no es de Estados Unidos exclusivamente, el empeño es del capitalismo totalitario: dominar el mundo más allá de toda duda y para ello, tal y como lo dejó establecido Orwells, se necesita un idioma totalitario. Ese idioma es el inglés. Puerto Rico es una víctima más de este nuevo imperialismo global. Nuestra desgracia es que somos dos veces víctimas de un mismo amo.

La discusión que está ahora sobre el tapete a nivel internacional y que nosotros vemos como una aberración dirigida a nosotros solitos, es la de cómo imponer el idioma totalitario. Aquí es donde entra David Marsh, un finlandés que en 1994 propuso la teoría del Content and Language Integrated Learning, mejor conocido por sus siglas en inglés CLIL y que libremente se traduce como AICLE – Aprendizaje Integrado de Contenidos y Lenguas Extranjeras.

De esto es lo que estamos hablando en este momento en Puerto Rico. Marsh está de moda entre los capitalistas salvajes. Obviamente, el gobierno de Fortuño es parte de esa gente.

Según Marsh y su concepto de linguística aplicada, el aprendizaje de una segunda lengua es más exitoso si se da en la escuela a través de materias comunes, como la historia o las ciencias, no mediante la enseñanza del segundo idioma como materia independiente.

Los estudiosos y apologistas de la linguística aplicada se enfrentan a Robert Phillipson y su teoría del imperialismo linguístico. Y aquí es donde vamos porque a este británico disidente, galardonado como defensor de los derechos linguísticos ante la homogeneización, lo declaré Boricua ad honorem aunque no hable ni papa de español.

El concepto de imperialismo lingüístico se refiere a la transferencia de un idioma dominante como demostración de poder. Originalmente, de poder militar (1496 y 1898 para nosotros). En nuestra era, poder económico. En nuestro caso, ambos. Esa transferencia del idioma viene acompañada, por supuesto de la transferencia de aspectos de la cultura dominante junto al idioma.

Es importante reconocer que Estados Unidos no es el imperio que impone el inglés en el mundo. Eso lo hizo el imperio británico que durante la primera parte del Siglo 20 abarcó una cuarta parte de la población mundial – casi 500 millones de personas – y una quinta parte del territorio global, siendo el imperio más extenso de toda la historia.

Eso le otorga doble credibilidad y mérito a Phillipson, autor en 1992 de Linguistic Imperialism y más recientemente de English Only Europe?

Phillipson postula que los propulsores de la hegemonía lingüistica del inglés son, por supuesto, el Consejo Británico, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.  Venden su idioma con tres argumentos: (a) se trata de una lengua noble, rica, providencial e interesante, insinuando que las demás no lo son; (b) es un idioma bien establecido con métodos claros y eficientes de enseñanza; y (c) es la llave del mundo, útil para la tecnología, moderno y un símbolo de status.

Para Phillipson, esa retórica está montada sobre cinco falacias:

  1. Que el inglés debe enseñarse en inmersión – the monolingual fallacy que es la teoría de Marsh.
  2. Que el maestro ideal es un nativo del idioma – the native-speaker fallacy que ha probado ser embuste porque ni aún en nuestro idioma la mayoría de nuestros estudiantes se educa bien.
  3. Que mientras más temprano se enseña mejores los resultados – the early start fallacy que desmentiría la realidad de tantos inmigrantes que han descollado en los países que los acogen.
  4. Que mientras más se enseñe mejor – the maximum exposure fallacy que no ha logrado que ni el Americano promedio hable un inglés aceptable para los británicos.
  5. Que mientras más se hable otro idioma los estándares del inglés bajan – the substractive fallacy a la que aducen los defensores del English Only.

El lingüista británico no está libre de controversias y ataques, particularmente de los que solamente hablan inglés. Lo que nos trae al tema del English Only. Aunque lo conocemos como un movimiento en Estados Unidos por parte de aquellos que le temen a la penetración del español, el English Only se ha convertido en un problema global, el newspeak orwelliano del capitalismo totalitario salvaje. Quiero añadir, para que se apuñalen los estadoistas, que el inglés no es ni ha sido nunca declarado idioma oficial en Estados Unidos. Esa es la desesperación de los defensores del English Only.

Frente a toda esta realidad, ¿conviene o no conviene ser bilingüe? ¿debe Puerto Rico aspirar a ser bilingüe? y ¿cómo se lograría?

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A riesgo de que me caigan chinches, digo que un mejor sistema educativo monolingüe o bilingüe va a depender en  buena medida de mejores maestros. Maestros que se sometan a reválidas iniciales y temporales y a cursos progresivos de educación obligatorios. Todo eso debe ir de la mano de mejorar sus condiciones de trabajo y su salario, claro está. Pero el argumento de su pobreza también tenemos que apecharlo con realidades. Los que estudian para educadores de nuestro sistema público lo hacen a sabiendas de que van a un oficio de sacrificio, como los que estudian para otras profesiones saben que si no se las buscan para montar un kiosko y hacerlo exitoso se mueren de hambre.

Los maestros deben ser mejor remunerados y tratados en nuestro sistema, por supuesto. Pero para ello hay que sacar el sistema del andamiaje político partidista, colocarlo bajo una junta educativa de academia, comunidad y trabajadores, revisar todo el currículo de enseñanza de arriba abajo con inteligencia y propósito pedagógico definido, y administrar mejor el presupuesto multimillonario de república bananera del Departamento de Educación. Eso hay que hacerlo independientemente de que el sistema educativo sea monolingüe o bilingüe. Debemos insistir en una reforma educativa profunda y trabajarla desde la calle, extra electoralmente. Los gobiernos de turno no nos van a proveer esa reforma. Hay que obligarla. No podemos esperar a cambiar el sistema gubernamental para obligar cambios en el sistema educativo. Parte de nuestro problema de país es confundir la conclusión con el proceso.

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Propongo que estos deben ser los nuevos elementos de la discusión sobre la enseñanza del inglés en Puerto Rico más allá de la resistencia cultural a la asimilación: cómo promover una reforma profunda y extra electoral del sistema educativo tomando escuelas una a una y cómo enfrentar el totalitarismo capitalista que se expande a nivel global.

No abandono este espacio -que aprovecho para agradecer a 80 grados su invitación a ser colaboradora permanente de este proyecto necesario-  sin apuntar que no debemos echar a un lado el regocijo que reportó la prensa hace unas semanas cuando se abrió la primera escuela bilingüe de semi-inmersión de Guaynabo. Yo no descartaría ese experimento si además de limitar la enseñanza del inglés a las materias de matemática y ciencias, logra como informa la Prensa atraer a los padres a la escuela con la ilusión de una mejor educación para sus hijos. Si eso es así, es mejor de lo que tenemos… en cualquier idioma. Y el resultado sería una isla de Calibanes.

Ciertamente, pensar en la enseñanza del inglés en un sistema donde se enseña mal el español nativo nos saca naturalmente por el techo. Pero el problema no es el idioma en que se enseña, es la calidad de la enseñanza.

Por otro lado, a juzgar por la resistencia de los puertorriqueños que mantienen una cultura viva donde quiera que residen, no es fácil acabar con nosotros. El niuyorican que yo conozco es más recio y agresivo frente a un norteamericano despreciativo que el puertorriqueño promedio de la Isla. El peor castigo de ese norteamericano es que podemos mandarlo pa’l carajo en su idioma. Nuestra mejor opción es ser Calibán. Y no crean que Calibán acaba liberándose en The Tempest. Después de todo se trata de una obra escrita por un inglés en el Sigo 17.

 

JOMO

John Morgan (Jomo) Rodríguez is a 21 year old from the South Bronx. He swore to be fully and happily bilingual until a vacation spree in Puerto Rico last year. When he opened his mouth to speak Spanish lo hicimos sentir como culo. The rest of the trip to La Patria he spoke his native English with an attitude – a ‘don’t fuck with me’ attitude.

Who cares? After all, Jomo is back home to his job in Grand Concourse and for this year vacation he plans to stay in Orchard Beach. 

In Jomo’s half page curriculum vitae he still claims to be bilingual. That sounds great for his employers. He works for McDonald’s (*) and uses his language skills often: “ ¿Lo quiere con papitas o sin papitas?”.

 

(*) According to a guide released earlier this year by a group dedicated to workplace justice, some of the most popular fast-food, fine-dining, and family-friendly restaurants in the United States — including McDonald’s and The Olive Garden — are also the worst ones at which to work. Jomo is doomed.

 

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  • Gusta Esta

    Quiero aprender el idioma español, por favor

  • Manuel Domenech

    Debí haber dicho “Estados Unidos le declara la guerra a España” y no al revés. Lapus.

  • Manuel Domenech

    Wilda, hay que matizar varias cosas. Primero, decir que el español es la lengua de nuestro primer invasor es mucho. Es posicionarse como si esos “invasores” nos hubiesen invadido a nosotros los puertorriqueños.  En 1493 no existía ni Puerto Rico ni puertorriqueños. Es más, los habitantes originales de la isla, los llamados taínos, no eran puertorriqueños. Puerto Rico y puertorriqueño son construcciones y de esas construcciones la lengua española es parte. Jorge Lizardi Pollock en su magnífica tesis (inédita) de maestría en historia “Mercados, mercaderes y sociedad: Puerto Rico, 1508-1535″, Facultad de Humanidades, Recinto de Río Piedras, 1977 recalca el rol que jugaron los desposeídos en España que encontraron una puerto de escape a estos territorios. Eran personas que buscaban un espacio de libertad y de sobrevivencia material. Esos españoles, esos que vienen sin pretención de conquistar, no eran conquistadores, serán parte del simiento de lo que será Puerto Rico y los puertorriqueños. Hay evidencia que hubo cristianos nuevos, judíos converso más o menos a la mala y otros que sencillamente lo que querían era sobrevivir, buscárselas. ¿Por qué decimos que alguien malo es “un carne de puerco” si nos gusta tanto comerla especilmente en navidad?  A estos añádele el elemento étnico indígena y negro. Los amos, los que tenían esclavos en esta isla, para bien o para mal, son parte nuestra y nosotros descendemos de ellos y de sus esclavos. Un buen ejemplo nos lo da Eileen J. Findlay en su trabajo LA RAZA Y LO RESPETABLE: LAS POLITICAS DE LA PROSTITUCION Y LA CIUDADANlA EN PONCE EN LA ULTIMA DECADA DEL SIGLO XIX Op. Cit., número 16, 2005. Los Serrallés esos blanquitos de Ponce hicieron la travesía del color de piel: “El caso de Juan Serrallés nos provee buen ejemplo de este fenómeno. Al nacer, Serralles fue inscrito como pardo, hijo ilegítimo de Juana Colón y del hacendado azucarero don Sebastián Serrallés. En el censo de 1871, don Juan Serrallés ahora certificado por la iglesia como hijo legítimo y digno de utilizar el termino blanqueador de “don” aparece como dueño de considerables extensiones de terreno, así como un número de esclavos. Habla completado la travesía de negro a blanco. “Legitimación de D. Juan Serralles”, 11 de enero de 1867, AHDSJ. Caja J-223.”
    En Isabela encontré un bozal con un esclava que era su mujer y un canario que todos sus hijos eran de una esclava. A ellos los manumitió, a su mujer, no.
    En 1898 la cosa era distinta. Ya existía Puerto Rico y los puertorriqueños. España le declara la guerra a Estados Unidos y Estados Unidos nos invaden. Por 50 años tratan de imponer el inglés. Fracasan. Ese es un dato. No estoy emitiendo un juicio valorativo.
    La política de imponer el español a las comunidades originarias de Hispanoamérica no fue de España, sino de las repúblicas hispanoamericanas. Se aducen razones políticas para no imponer el español. Después de ganado el debate del derecho de los indígenas a su gobierno, gracias alos dominicos, se mantiene un derecho indigenista que es descartado al imponerse el gobierno republicano en Hispanoamérica. Agustín Agualongo luchó en contra de los independentistas y a favor de los realistas en Colombia porque sabía que los derechos de los indígenas a sus tierra comunales se iban a perder con los independentistas. Desterrado de la historia colombiana hoy se le reconoce como un héroe nacional. Muy bien recoge García Márquez en “El general en su laberinto” la desazón de Bolívar al ver lo que venía encima con la república.
    Sobre los puertorriqueños de la diáspora y el inglés. Esto no es un deporte donde se reconoce ser puertorriqueño si se tiene un abuelo o abuela puertorriqueña. Es decisión de ellos y no de nosotros insitir que son puertorriqueños. Posiblemente a la larga pasará como otros grupos en Estados Unidos que recuerdan que son de origen irlandés, italiano, francés, etc., pero se reconocen como norteamericanos con apellidos no ingleses, donde desaparecen las eñes y los acentos y un pasado en un país remoto y casi olvidado.

  • Pingback: El conocimiento del idioma inglés y nuestra liberación nacional | Biblioteca para la Soberanía de Puerto Rico

  • Jesús Del Valle

    Interesante columna.  No olvidemos que el español es también el lenguaje del amo.  Es importante cuando hablamos de Calibán, más que referirnos al Ariel de Rodó hablar del Todo Calibán del cubano Roberto Fernández Retamar el cual esboza ese argumento del que se sirvió García Passalacqua en el cual todos los latinoamernicanos somos Calibán:  
    ¿Qué
    es nuestra historia, qué es nuestra cultura, sino la historia, sino la cultura de Calibán? (Todo Calibán, 1971)

    Aquí podrán descargar el texto completo para aquellos que no lo conozcan: http://www.cubadebate.cu/libros-libres/2000/11/14/todo-caliban-roberto-fernandez-retamar-pdf/#descarga 

  • Clcruz

    Interesante. Hay mucha tela que cortar. Muchos matices de grises. Una cosa es aprender ingles porque es practico y otra cosa es perder el espa~ol. Otra cosa es saber ingles y otra que los americanos te acepten tu ingles. Otra cosa es creer que hablas espa~ol y otra dominar el espa~ol y el espa~ol puertorrique~o. Y otra cosa es la demanda por el sistema de que pierdas tu idioma e identidad y te conviertas en otra cosa, latino que habla spanglish. La de situaciones que he pasado en la ciudad de Nueva York por eso del acento y hablar bien espa~ol. No me creen que soy puertorriquena porque hablo buen espa~ol. No me creen puertorrique~a porque no hablo ingles con acento de Nueva York. No soy americana porque tengo acento. Siempre fue facil conseguir trabajo en Nueva York porque domino el espa~ol. Pero otros trabajos me fueron negados por el acento al hablar ingles. Llore el primer dia de mi clase privada para “corregir el acento” y con orgullo digo que pronuncio mal el ingles porque me da la gana y hablo en espa~ol donde me da la gana.

  • Proyectotalleres

    Excelente ensayo; lo re-enviaré. ¡Gracias Wilda! Maritza

  • Cecilio Barrios

    Y para qué contamos en el mundo con interlocutores y traductores simultáneos en foros diplomáticos internacionales? Las negociaciones y transacciones entre paises no requieren que las partes dominen el lenguaje del otro. Requieren que exista un medio para garantizar una comunicación efectiva. Justificar la prioridad de un lenguaje vis a vis otro en función de alegadas ventajas de interacciones con las culturas dominantes luce como una racionalización acomodaticia para forzar un marco de referencia que sustente una circunstancia de historial personal y le haga sentido a la autora. Sin embargo, sus ambivalencias y v titubeos en el contenido narrativo delatan cierto grado de duda y convicción. Entiendo su situacion e historia personal pero no su intento de generalizarla a una política pedagógica. Hay un grado extremo de claudicación en su postura.

    • Intensidad Devilish

      Exacto.

  • Marioramosmendez

    Excelente! Una disertación doctoral en pocas palabras. Si fueramos en tren de Paris a Praga sería como aquella pregunta del Gabo y Carlos Fuentes a Cortázar: “¿Cuándo fue que se untrodujo el piano en el Jazz?” Nos sentaríamos a escucharte hasta los primeros soles del día siguiente. A propósito: José Celso Barbosa exhortó a aprender inglés para maldecir a los americanos en su propio idioma. Fue un placer leerte. Saludos.

  • Marioramosmendez

    Excelente! Una disertación doctoral en pocas palabras. Si fueramos en tren de Paris a Prga sería como aquella pregunta del Gabo y Carlos Fuentes a Cortázar: “¿Cuándo fue que se untrodujo el piano en el Jazz?” Nos sentaríamos a escucharte hasta los primeros soles del día siguiente. A propósito: José Celso Barbosa exhortó a aprender inglés para maldecir a los americanos en su propio idioma. Fue un p0lacer leerte. Saludos.

  • Jowee_18

    Magistral, me parece genial la perspectiva presentada. Esa mentalidad de sólo hablar un idioma pq somos la Nación no se que…es pura cosa de gente jíbara. En muchos países, mínimo dominan 3 idiomas y los hablan y escriben correctamente…esa mentalidad de que hablemos inglés nos hace más o menos “gringos” o PNP, es tan invención como la misma mentalidad de nuestro estatus social, entiéndase colonial. 

  • José Felipe González Pabón

    Ser Calibán nos define en relación al otro, para debatirlo en su propio terreno con sus propias armas linguísticas. Pero ser Puertorriqueño no necesariamente requiere ser Calibán salvo en el foro de la relación adversarial y empresarial con el imperio colonial o neo-colonial. Eso es una aspiración pragmática que la autora reviste de supra-importancia y prioridad en los posibles escalafones de nuestra interacción con los EEUU y el comercio internacional. Y eso es definitivamente útil. Pero montar el desarrollo y mejoramiento de nuestra lengua dominante sobre ese andamio ignora muchos elementos a costa de una solución que iguala la batalla de la preservación cultural a conflictos cotidianos de naturaleza mercantil. Los argumentos pragmáticos a favor de el aprendizaje de otra lengua siempre son atractivos pero implican un acomodo que no coincide con la auto afirmación. El modelo alterno configura el lenguaje a unas prácticas y tradiciones culturales propias sin someterse a la otredad, a jugar en la cancha del otro por razones de conveniencia. La auto afirmación en terreno propio y la aspiración a la excelencia en ese territorio nuestro es la vía regia a la centralización del individuo aculturado y diferenciado. El lenguaje y su función no es solo un juego de posicionamiento favorable ante la dirigencia dominante del capitalismo salvaje neo liberal. Es la herramienta de cuña para abrirnos paso en el mundo desde una plataforma ventajosa. No tenemos que equiparar el español
    al inglés para manejarnos eficazmente con la metrópolis. Lo haremos con mayor firmeza, determinación y admiración propia desde el manejo de la lengua primaria que dominemos desde pequeños y que se requiera cotidianamente en nuestro entorno. Y la principal es un lenguaje. No son dos.

  • http://desahogoboricua.blogspot.com/ Ivonne Acosta Lespier

    Wilda: Me emocionó la premisa y el comienzo de este artículo por razones obvias. Pero lo curioso es que hace dos meses mi hija mayor sirvió de recurso en un Seminario de Estudios Poscoloniales que se ofreció para miembros de la Facultad de la Universidad del Turabo. Ella ha seguido los pasos de su padre y en la Sala que le han dedicado a JM en esa universidad se dio un maravilloso junte de gente inteligente y preparada discutiendo, a base de las teorías de Edward Said, 4 obras fundamentales. Las primeras dos que se “contrapuntearon” fueron The Tempest y A Tempest de Aimé Césaire. Una pena que no supe antes de esta anécdota porque te hubiera invitado a participar.  Pero aprovecho para decirte que en la obra contestataria a Shakespeare de Césaire, Calibán no sale perdiendo. Si te interesa leerla te la presto.
    Lo demás que presentas es como para varios artículos así que me alegra que sigas escribiendo en 80 grados.

    • Rodriguezcomunicadoras

      Me emociona que te emociones y que Ivonne haya seguido los pasos de JuanMa. Gracias por leerme y claro que procuraré leer yo la de Césaire. Un abrazo a todos. Los quiero siempre.

  • Edgardo Daviu

    Son muchas los argumentos esgrimidos en este articulo por la autora,
    por lo que quisiera remitirme con una sola respuesta hacia el contenido total del mismo:
     Ante la propuesta OPORTUNISTA para destruir nuestra identidad cultural, le respondo lo siguiente:
     YO NO VENDO MIS RAICES NI MIS ANTEPASADOS…
     YO NO TENGO MIEDO A ENTRENTAR EL MUNDO HONRANDO LAS RAICES DE MIS ANTEPASADOS, NI MUCHO MENOS HONRAR EL LEGADO DE DIGNIDAD DE LOS QUE DIERON SU VIDA POR NUESTRO DERECHO A SER SOBERANOS DE NUESTRO DESTINO COMO PUEBLO, SALVAGURDANDO ASI NUESTRA IDENTIDAD Y PERSONALIDAD CULTURAL…
     
      PARA CONTRUIR FUTURO HAY QUE ENTENDER NUESTRO PASADO, RESPETARLO Y SOBRE TODO ACEPTARLO…Y SOLO ENTONCES, SE PODRA CONSTRUIR UN FUTURO DE DIGNIDAD Y PROSPERIDAD PARA NUESTRO PUEBLO…

  • pachi

    Thomas Edsall profesor de periodismo en la universidad de Columbia y que se conoce como corresponsal del Washington Post, a base de análisis de datos del censo, información política y sus propias aproximaciones al tema y otros aspectos políticos ha escrito un importante libro “The Age of Austerity: How Scarcity Will Remake American Politics” (“La era de la austeridad: Cómo la escasez rehará la política americana). 

    “Ya no es un agradable juego amistoso. Es sobre quien va a salir lastimado…tenemos ya una política polarizada. Cuando usted agrega esta noción que la política ahora no es sobre qué puedes sacar, pero de qué tengo que hacerle a la otra gente para conseguir lo que quiero, conforma unas circunstancias mucho más repugnantes y mucho más hostiles… Hay evidencia y mucho estudio de la psicología, de los valores, de la perspectiva del mundo de conservadores y de liberales… Mucho de esto ha llegado a ser más intenso por las guerras culturales y el movimiento de los Derechas civiles y el movimiento feminista. Hay una verdadera división.”

    Edsall en comentarios durante una entrevista en PBS.
    http://www.pbs.org/newshour/bb/politics/jan-june12/ageofausterity_01-26.html

    Algo tiene que ceder, y decisiones políticas épicas serán tomadas a través de un sistema político disfuncional y fracturado que habita realidades separadas donde “no hay acuerdo en los hechos, qué es verdad y qué es falso…” escribe Edsall.

    Principalmente propone que el derrumbamiento económico de 2008 anima una era de ajustes económicos (que llama la era de austeridad) en la cual los republicanos y demócratas han iniciado batallas sobre los recursos económicos, la reducción del déficit y la política tributaria como frentes de los desfases de la sociedad. Es parte de este proceso, el Profesor Edsall dice, un consenso republicano por re-estructurar al estado como se conoce (el estado producto del Nuevo tratado y conocido estado benefactor), que percibe como rol fundamental y principal beneficiar a las minorías y proveer una estructura de apoyo social a los sectores de mayor pobreza; con este fin, el Partido Republicano desarrolla una estrategia de advenir la supremacía política a la clase obrera y sectores sociales afluentes blancos. Es en su fondo una estrategia política racista.

    Pero, el Profesor Edsall escribe, esa propuesta política republicana se refiere a una situación temporal limitada ya que estos grupos poblacionales (obreros y ricos blancos) son segmentos poblacionales en decrecimiento numérico, los bloques de comunidades hispanoamericanas, afroamericanos y otras minorías, se están ampliando y como tal empiezan a dominar el proceso electoral. La ventaja cada vez mayor de votantes con ingresos inferiores que son desproporcionadamente negros e hispanoamericanos por ejemplo – (debo señalar que igual ha hecho un análisis interesante sobre el rol de las mujeres madres solteras – la cara femenina de la pobreza y la marginalidad social – en relación con los argumentos “moralistas” republicanos) – sucede como cuestión de crecimiento demográfico. Cuatro estados – Hawaii, New México, California y Tejas – son ya de mayoría/minoría (el total de las minorías compone una mayoría) mientras que las poblaciones blancas tradicionales en Maryland y ocho otros estados están bajo el 60 por ciento. Las minorías en lo que se refleja de data de los nacimientos actualmente rivaliza objetivamente la hegemonía de los blancos. La Oficina del Censo predijo que los Estados Unidos podrían convertirse en una nación de la mayoría/minoría antes del 2040. 

    Según el Profesor Edsall, los republicanos saben todo esto y creen que lo que pueden hacer (y es un asunto de estrategia de tiempo porque como se ha planteado el asunto es progresivo o sea que en poco tiempo el potencial de dominación de los blancos numéricamente puede ser derrotado como mera suma de las comunidades minoritarias) es luchar estas guerras culturales como el “English only” y esfuerzos de mediante leyes identificación de electores (“Voter ID”) marginar electores de las minorías (se deduce que las minorías tienen menos acceso a recursos oficiales de ID) como una estrategia de al menos retrasar y en el mejor de los casos reconfigurar el universo del electorado…Thomas Edsall ve el proceso como una lucha entre coaliciones de ricos y de pobres, que inciden en argumentos culturales tales como implicaciones racistas como batallas brutales…

    Sobre el Profesor y periodista Edsall
    http://www.journalism.columbia.edu/profile/35-thomas-b-edsall/10

    Interesados le recomiendo lectura de una nota crítica sobre el texto en “The Political Price of Austerity”/ The New York Times 
    http://www.nytimes.com/2012/01/22/books/review/the-age-of-austerity-how-scarcity-will-remake-american-politics-by-thomas-byrne-edsall-book-review.html?pagewanted=all

    Sobre el libro/ ficha bibliográfica:
    The Age of Austerity: How Scarcity Will Remake American Politics 
    Thomas Byrne Edsall
    ISBN-10: 0385535198
    ISBN-13: 9780385535199 
    Doubleday, 01/10/2012