Inicio » 80grados, Columnas, Junta de Control, UPR 2017

¿Huelga o vacaciones?


Movimiento Estudiantil de Río Piedras, junto a la APPU, la HEEND, y el Frente Ciudadano por la Auditoría de la Deuda. foto por Centro de Comunicación Estudiantil

Habrá sido en mayo del 2010 cuando me encontré a una colega en un restaurante, y me preguntó, tal vez con algún matiz irónico, cómo me iban las “vacacioncitas”. Le respondí de inmediato, y bien serio: yo no estaba de vacaciones. Cada día iba a los portones, a reuniones, a piquetes o marchas. Escribí dos columnas que me publicó El Nuevo Día (en ese momento aún no existía 80grados). La huelga cambió mi trabajo, y mis “horas contacto” eran con otras personas y siempre fuera de un salón. Pero no estaba de vacaciones.

Así estoy, otra vez. Ya me estoy adaptando a este otro ritmo de vida, a veces maldiciendo el WhatsApp (que tampoco existía en el 2010), y luchando por encontrar ratos para el ocio, para hacer ejercicio y para compartir con mi familia. Como yo está, igualmente, la directiva del capítulo APPU de Río Piedras, y varios miembros más que se han sumado al esfuerzo por apoyar la lucha estudiantil, que entendemos es una lucha universitaria y por el país completo. Estamos trabajando “full-time”.

Otrxs colegas han abierto un espacio alterno en PAReS, y el capítulo APPU-RP ha mantenido una estrecha colaboración y diálogo con ellxs. De esa colaboración veremos los frutos en los próximos días.

Un líder estudiantil ayer me pidió, encarecidamente, que lxs docentes escribamos artículos en la prensa sobre el proceso huelgario. Sabemos que el movimiento estudiantil precisa de abastos regularmente, y el acompañamiento en los portones -si bien no parece tan inminente el uso de fuerza policiaca como en el 2010- sigue siendo necesario. De hecho, los portones ofrecen excelentes oportunidades para dialogar con estudiantes, algo que le hace bien a todo el mundo.

Y usted, colega universitarix, ¿está de vacaciones? Para quienes se oponen activamente a la lucha estudiantil, tal vez esa sea una opción: aprovechar para descansar, acaso adelantar lecturas y, si no depende de poder entrar al Recinto, investigaciones. Esperar, no sé con qué fundamentos, que su vida no sea completamente trastocada por los recortes que ha prometido el gobernador.

Pero si le preocupa nuestra Universidad como proyecto de país, si algún valor le ve a los planteamientos estudiantiles -guardando la distancia crítica que usted prefiera frente a sus métodos de lucha- me permito invitarle a reflexionar, como es costumbre en la Semana Santa, sobre su propio posicionamiento en esta coyuntura histórica.

“Things fall apart… the center cannot hold”: las fatídicas palabras de Yeats bien describen momentos de crisis y lucha como el que vivimos hoy, en que los eventos nos obligan -a veces gradualmente, otras veces de golpe- a movernos a uno u otro de los polos en contienda. Ante el plan fiscal del gobierno y la JCF, con la enorme desigualdad que se refleja en el contraste entre el sueldo de Natalie Jaresko y el desempleo inminente de nuestrxs colegas sin plaza, la neutralidad, la indiferencia y la inacción se traducen inmediatamente en complicidad con el poder.

Le invito a considerar que la crucifixión a la que asistimos no es un simulacro de una ejecución romana hace dos milenios, sino el fin violento, y deliberadamente ejecutado, de los sueños de una vida mejor que alentaron a las generaciones puertorriqueñas que nos antecedieron. Es también el fin del sueño muñocista de una sociedad autónoma, solidaria, menos desigual que antes. La desigualdad se nos impone inexorablemente, y se cimentará con la limitación del acceso a la educación superior que resultará de los recortes venideros.

Le invito a participar, con sus colegas de la APPU, o de PAReS, con lxs estudiantes y no docentes, con otros sectores afectados del país, en la resistencia ante esa violencia, la recuperación –no meramente de nuestro gobierno, sino de nuestros sueños– y la reconstrucción de nuestro país.

Le invito a ser parte activa de la resolución de nuestra crisis, a no ser testigo pasivo de lo que, si no nos levantamos y resistimos ahora, inevitablemente acontecerá.