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La AEE en ruta contraria al mayor desafío de la Humanidad


eva vazquez

eva vazquez

El plan de inversiones para los próximos 20 años de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) es una agenda de retroceso al siglo pasado. Quizás por eso dispusieron de un sólo día para su discusión pública. El plan no atiende nuestras necesidades de romper la dependencia en combustibles fósiles y, peor aún, representa una afrenta a la Humanidad.

Según expresado por el premio Nobel de Química, Mario Molina Henríquez, estableció diáfanamente que “el calentamiento global es el problema más serio que tiene la Humanidad”. Igualmente lo estableció la comunidad científica planetaria, el presidente Obama, Naciones Unidas y hasta el Papa Francisco.

Entonces, ¿cómo es posible que nuestra ‘agenda de futuro’ energético consista de sustituir el grave problema que representa la quema de petróleo por la quema de otro fósil gas natural? En lugar de reducir nuestra huella ecológica, se proponen más gasoductos, importación de combustibles que no producimos ni cuyos precios controlamos, quema de materiales incluyendo basura y carbón sucio, entre otras fuentes arcaicas. Esa ruta es contraria a las exigencias históricas.

Con una población decreciente, menos actividad industrial, en la era de avances en eficiencia energética y acceso a fuentes alternas de energía, ese plan busca endeudarnos con miles de millones de dólares más para darles vida artificial a las enormes generatrices de la Autoridad. Éstas, combinadas, tienen capacidad instalada para producir casi el doble de la energía que demanda el país en horas pico. El plan no menciona reducir ni sustituir nada. Ni siquiera una estrategia para alcanzar un escenario donde, por ejemplo, no necesitemos de Palo Seco o de la generatriz de San Juan o de ambas. Cómo es posible que la pregunta evitada sea qué se necesita para no necesitarlas y lograr así cero emisiones en la costa norte, cumplir con la EPA y el Planeta entero.

Preocupa escuchar que para ésto fue que estabilizaron las finanzas de la Autoridad, para seguir endeudando al País con un esquema de dependencia permanente a combustibles fósiles que significa la fuga de sobre 2,500 millones de dólares anuales. ¿Será ese el legado energético que deseamos para nuestros hijos? ¿Será esa la ruta para resolver la crisis? Aún no llegamos a 2% de generación con fuentes de energía renovables y ya la Autoridad gritó que estamos llegando a la ‘capacidad máxima’ que permite el ‘sistema’.

La verdadera modernización es invertir para lograr eficiencia energética e incorporar la ingeniería necesaria para que fuentes limpias y renovables de energía aporten a la demanda. Esto se logra con sistemas de control como microgrids, generación en el lugar de consumo empleando los techos de edificios públicos que no pagan el servicio y otras alternativas que se emplean en el mundo moderno.

A las viejas generatrices solo aquello mínimo necesario para mantenerlas operacionales mientras las necesitemos. Las inversiones capitales deben ser para entrar al mundo moderno de fuentes renovables. Con ganas y voluntad. Pero ese plan no está, y si se menciona de recodo, las premisas están colocadas para marginar su relevancia y su integración.

La AEE no entiende que la única agenda de consenso es la que se aleja de los combustibles contaminantes. Las industrias y comercios colocan paneles fotovoltaicos para producir parte de su energía, igual hacen escuelas privadas, residencias y muchos otros dispuestos a invertir. No hay conflicto, como muchos quieren sugerir, entre el sector privado, la academia y las comunidades. El único fuera del consenso es el Gobierno que, discursivamente, dice una cosa para sonar ‘verde’ pero se aferra a otra muy distinta en sus planes de facto.

El problema no es el cartel del petróleo ni el de gas natural, son los mismos. El problema de fondo es el Cartel de la AEE, de los vividores de una piquita interminable, de los que quieren perpetuarse, de los ‘ganadores’ en la crisis manteniendo al pueblo sumido en la esclavitud energética. Esa realidad hay que cambiarla. Esa Autoridad propuesta no es la AEE de futuro que necesita nuestro País.

* Esta columna se publica simultánemente en 80grados, La Perla del Sur y Claridad como resultado de un acuerdo de colaboración editorial.

  • Carlos M

    Desde la decada de los setenta, la AEE (Fuentes Fluviales) ya estaba en el proceso de evaluacion de fuentes alternas de generacion electrica. Desde energia solar hasta generacion con cambio de mareas, utilizacion de cavernas con cambio de marea, generacion con cambio de profundidad de temperatura en profundidad de mar, molinos de viento, super cana, quema de bagazo de cana, y claro energia nuclear. Ningunas de estas alternativas demonstraron ser viables en el caso Puerto Rico.

    Para todo problema complejo y dificil siempre, siempre hay una solucion facial al problema que inevitablemente prueba ser erronia.

  • Telo Digo

    El problema es que los biologos quieren opinar sobre ingenieria. Hay cosas que no son economicamente viables y por eso no se hacen. El resto es soñar con pajaritos preñaos.

  • magaly colon sabater

    El pueblo protesta por las facturas de luz y cada cual se ha resuelto como ha podido: usando paneles solares, sugiriendo que se privatice la AEE, etc. Soy jubilada de la Autoridad y las plazas que ocupe fueron UTIER. Que no somos, como cree mucha gente, los que mas alto salario tenemos en el gobierno. Lo del famoso conserje fue algo literal: un solo empleado que cobraba su salario y salario doble (3 veces su salario) por hacer el trabajo en otra plaza hasta que la misma fuese ocupada .Los cambios en el futuro de la Autoridad nos afectan doblemente a los que, como yo, son jubilados o empleados activos (que no queda ni la mitad de ellos) porque somos abonados. Nuestro Sistema de Retiro es el producto de una negociacion colectiva en el 1945.

    hacer sentir nuestra preocupacion. Nuestro Sistema de Retiro es producto de una negociacion colectiva del 1945.

  • H. Flax

    La AEE es una gran parte del problema en que se ha convertido Puerto Rico, que está ahogando a todos los puertorriqueños except a los que se están lucrando del problema.