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“La Comay”: un reto al periodismo


La Comay es prensa. Decirlo en plena Semana de la Prensa puede sonar como una mala palabra para muchos periodistas, porque ha logrado la credibilidad que elude a tantos en el llamado periodismo formal, y tiene a la audiencia cautiva en y fuera del país.

Ejerce una función informativa protegida por la Constitución, pero ante algunos sigue siendo chisme sin ética. Sin embargo, muchos como yo que llevamos el periodismo en la sangre, tenemos que admitir que ha ido mutando con el tiempo. Ella dicta lo que es o no es noticia en el país. Los periodistas que la descartaban, hoy la legitiman dándole seguimiento a los temas que ella inicia e investiga; sean los amoríos de Maripily, el caso Lorenzo o las teorías en torno al asesinato de Carmen Paredes. Por eso hay que preguntarse, ¿qué tiene La Comay que la prensa ha dejado de hacer? Menciono algunas cosas:

1. Llega a la masa – No es petulante ni excluyente. No pretende ser snob, como ciertos sectores en la prensa. Está clara en su audiencia y se comunica en un nivel que todo el mundo entiende.

2. Ha evolucionado – Aclaro que yo no acepto las burlas, la homofobia y el descrédito que ese programa todavía tiene contra ciertas personas, y sé que tiene su propia agenda, pero llevo años analizándolo y veo la transformación en la manera en que La Comay proyecta sus informaciones. Esa movida hacia una mayor profundidad, coincide con un cambio en la prensa tradicional hacia entretener con temas como sexo y chismes en lugar de investigar.

3. Ocupó un espacio – Ha ido ocupando el campo investigativo y de seguimiento que la prensa tradicional cambió por las noticias light y de reacciones, por el periodismo que se conforma con publicar comunicados de prensa sin cuestionar o ir a conferencias de prensa sin hacer preguntas.

4. Va a lo básico y busca dónde está la noticia – Pregunta, publica documentos como querellas de la Policía o demandas que el público puede constatar al leerlas en cámara. Asimismo, ante la falta de farándula local, se movió hacia los temas de la política y los casos criminales. Identificó dónde está el interés y por eso busca las noticias donde están.

5. Tiene sus informantes – Todo periodista sabe que las exclusivas no caen del cielo. Las fuentes se cultivan. Esto es algo que se pierde cada día más en las salas de redacción.

6. Verifica la información – Cuando el programa publica una exclusiva, ha sido corroborada con al menos cinco fuentes, constaté. Esto no era así antes.

7. Tiene periodistas y personal profesional – Inicialmente tuvo personajes de dudosa reputación y hasta informantes de la Policía como reporteros, pero como parte de su evolución La Comay ha ido profesionalizando su equipo con periodistas y personal que labora con respeto y seriedad.

8. La mueve el rating – Por eso sabe enfocar sus temas. Puede dedicarle todo el programa a una sola noticia y cubrir todos los ángulos posibles, mientras que el noticiario tradicional le dedica de 1:30 a tres minutos como mucho, dependiendo del reportaje.

9. No tiene miedo – Sabe que su programa es el que tiene el rating más alto de la televisión local y que produce dinero para el canal. Por eso tiene la libertad de decir lo que se silencia en los demás medios por presiones de anunciantes, líneas editoriales por dejadez o, simplemente, por miedo.

10. Informa y entretiene – Otra característica fundamental de La Comay que se le escapa a la prensa, es que entretiene y hace reír en un país donde la risa escasea.

Según la Society of Professional Journalists, la integridad profesional es la base para la credibilidad de todo periodista. Pero en esta era digital en la que muchos en la prensa publican noticias sin verificar o plagiadas de Internet sin dar crédito, en momentos en que la competencia es feroz y el espacio de noticias se reduce, la credibilidad se logra respondiendo a la raíz del periodismo, que es buscar la verdad.

Las audiencias, la lectoría y el rating alto llegan solo si la gente cree lo que se publica porque busca la verdad. En esta Semana de Prensa, en la que se supone que reflexionemos sobre el periodismo, invito a que pensemos en lo que se puede aprender de La Comay para enfocar el verdadero objetivo de la prensa.

* Publicado en El Vocero, se reproduce aquí con el permiso de la autora.