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Lo político no es personal

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En las décadas de los 60 y los 70 una de las consignas fue  “lo personal es político”. El punto era llamar la atención sobre cómo, la entonces llamada “esfera privada” ocultaba situaciones de desigualdad y opresión para las mujeres y, como consecuencia, aquello que se relegaba al ámbito oscuro de lo privado -debía dejarse claro,-era parte también de la rueda de lo político y debía cuestionarse. Los criterios de la llamada esfera privada no permitían poner a la luz asuntos urgentes que debían discutirse y que silente y convenientemente se tomaban por buenos, sin que se polemizaran y problematizaran como propios de lo político. La premisa es que aquello que es político debemos develarlo y atenderlo con el crisol de lo político y no con el crisol de lo privado o “lo personal”.

Lo político, pues, debía responder a parámetros de la comunidad política, de la protección de todos los cuidadanos y ciudadanas según criterios de libertad, igualdad, justicia, democracia, todos ellos criterios para potenciar a la comunidad, que a su vez se enriquece con la protección de la diferencia y con la libertad de cada uno y una de sus componentes. Lo privado suponía ser del interés de cada individuo y no sujeto a escrutinio de la comunidad política. Lo político, sin embargo, suponía un nosotros que habría que atender entre ese diverso nosotros.

Hoy día el problema parecería al revés. Lo político ha devenido en individual, en lo personal. Los criterios para atender, evaluar y discutir los problemas y retos de la comunidad política -si se mira de cerca- la mayoría de las veces son criterios personales, sus premisas individualistas, al antojo y para los intereses personales de ciertos individuos y no de la pluralidad que compone la esfera de lo político. Solo unos ejemplos. Educación, Salud, Vivienda: según la capacidad de pago privada de cada cual, son bienes de consumo individuales. Servicios indispensables: se adquieren y tributan por individuos según su posibilidad de pago y consumo. Seguridad: a cada cual conforme al poder adquisitivo, de acuerdo al tipo de cierre de la calle y al valor de los pequeños feudos. El servidor o la servidora pública cobra de acuerdo a criterios patrimoniales privados y no de acuerdo con la posibilidad del país al cual ‘sirve’. Las tragedias del país se reportan y analizan como tragedias familiares y personales. Las controversias jurídicas se adjudican de acuerdo con la preferencia y unicidad de valor de quien las atiende. Los temas colectivos se analizan desde preferencias individuales y las políticas públicas se asumen dirigidas hacia un aislamiento cada vez mayor del individuo, por supuesto, unos más vulnerables que otros.

En lo político, se adoptan como buenos -y sin mucho cuestionamiento- lógicas privadas, hiper-individualistas, intereses de los beneficiarios del mercado y creencias personales que se hacen pasar como de aceptación general y se le adjudican falazmente a la pluralidad que compone la comunidad.  Libertad, Igualdad, Fraternidad, Justicia, Democracia, parecen haberse desgastado como conceptos, la mayoría de las veces ausentes pero cuando se presentan, suelen pervertirse.

Quizás la consigna “lo personal es político” nos sirva para divisar que las problemáticas que estamos viviendo, se ven con un crisol excesivamente privado. La consigna anterior entonces no alcanza ni conceptual ni material ni estratégicamente. Y es que hoy lo privatizado es precisamente lo político. La apariencia de un ambito político en el cual podamos vertir y develar lo antes escondido en la “esfera privada” ya no existe, pues aunque develemos lo escondido para llevarlo a lo político, allí la logica que opera sigue siendo pasmosa y vorazmente privada (y sin ningún rubor).Hoy es lo político lo que tendríamos que rescatar de su operación y racionalidad privada. Correspondería decir: lo político se ha privatizado. La consigna debería ser “Lo político no es personal”.

*Publicado originalmente en el blog de la autora.

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  • Javier Avilés Bonilla

    80 grados crew: El sistema de comentarios se debe mejorar. Es demasiado sensitivo y hace correcciones al inglés, de tal forma que cualquier palabrita que al duende digital corrector le parezca una palabra en inglés la transforma. Mi comentario abajo tiene muchas faltas de ortografías (acentos, mayúsculas, etc.) que no debieron haber estado ahí. En este corto párrafo tuve que volver a las palabras “sensitivo” e “inglés” porque el sistema las corrigió automáticamente. Con frecuencia uno no tiene tiempo de volver a cada palabra, especialmente cuando los comentarios son extensos y complejos. Debe existir una función muy simple para automatizar el corrector en español, de tal forma que cuando uno revisa lo escrito solo tenga que preocuparse por las faltas de sentido. Gracias.

  • Javier Avilés Bonilla

    [Puse un comentario similar a este hace tres días, pero se perdió en el éter. Reconstruí lo que pude]
    Intentando hacer a un lado la obscena exhibición de egos maltratados que decoran los comentarios aquí expuestos, debo reconocer que la crítica de Liliana es acertada y precisa. Hay un no sé qué de siniestro oculto en el corto artículo de FontánezTorres, una especie de centro duro que dejado a su curso abriría una ventana epistémica para el surgimiento de doctrinas regulatorias que podrían poner en peligro eso que Agamben llama la “potencia del pensamiento”. Me parece percibir el germen de una pulsión totalitaria –quizá no sea la intensión de Fontánez Torres pero es la pauta del inconsciente brotando desde la oscuridad a la superficie de la letra y creo que la noción del inconsciente es particularmente útil en esta instancia porque la misma Fontánez Torres ha comentado que lo expuesto son “ideas”, dando a entender así que no ha sido largamente pensado y elaborado- en el siguiente párrafo: “En lo político, se adoptan como buenos -y sin mucho cuestionamiento- lógicas privadas, hiper-individualistas, intereses de los beneficiarios del mercado y creencias personales que se hacen pasar como de aceptación general y se le adjudican falazmente a la pluralidad que compone la comunidad.” Esta aseveración está políticamente desenfocada –y un lector de Badiou como es Bernat debió haberse dado cuenta. Hay un fantasma escurriéndose por las palabras, una fantasía comunitaria acecha el discurso y aplasta la potencia de la enunciación singular. La comunidad no es una panacea acrítica sino la
    función visible de los individuos convocados con su inteligencia. Sin embargo, en la imagen que nos otorga Fernández Torres, la comunidad está fuera de las práctica específicas, como si fuera un altar que necesitara sacrificios; noción que desde luego es apta para cualquier explotación capitalista; nada mejor que una “comunidad” aglomerada para fomentar el consumo. Creo, por el contrario, que las lógicas privadas y las creencias personales son máquinas de producción comunitaria, una comunidad otra que subraya y hace proliferar las pasiones individuales porque en el fondo es eso lo que fortalece la pluralidad. Lo político DEBE ser personal. El comentario de Liliana, que no es amiga mía y apenas la conozco, dimensionó la discusión y yo se lo agradezco.

    • Bernat Tort

      Javier:

      ¡Disciplina compañero, disciplina! Como dirían los cubanos. Tu comentario parece escrito por el “Posmodernism generator” ( http://www.elsewhere.org/pomo/ ) (googleenlo también). Rara vez se cruza uno con un conjunto de oraciones corridas tan vacías de contenido cognitivo como estas. No es que sean ininteligibles sino que son solo simulaciones de oraciones con sentido. Por ejemplo, ¿Qué contenido cognitivo tiene la siguiente oración suya?

      “Me parece percibir el germen de una pulsión totalitaria –quizá no sea la intensión de Fontánez Torres pero es la pauta del inconsciente brotando desde la oscuridad a la superficie de la letra[...]” [Javier Avilés Bonilla]

      Si uno tratase de sumar las incertidumbre epistémicas implicitas y explicitas de los “me parece percibir”, “germen”, “pulsión totalitaria” (what ever that means), “no es la intensión”, “pauta inconsciente” “brotar de la superficie oscura de la letra”, ¡comapañero! se queda uno sin nada: meras palabras vacias. Todo esto sin entrar en que ya de por sí el estatus epistemológico del psiconanálisis aplicado a humanos es, para ser generoso, problemático, imagínate tu cuando se habla de aplicarlo de este modo tan nonchalant a los textos. ¡Uf!

      Tu comentario tiene el mismo valor epistémico que si dijeses: “Pues yo escuché, mientras estaba anestesiado, que el primo de la Comay intuyó que el Papa había soñado que leía un paquín donde se implicaba que es muy probable que Dios exista.”

      Solo dime qué se supone que sea el incosciente del texto: ¿Lo que está implícito en el texto o en la intención de la autora? Es decir, ¿partes de la tesis de la muerte del autor o le quieres adscribir al texto un vínculo psicológico con su autora? En cualquiera de los dos casos te equivocarías en el uso del término en sentido psicoanalítico. Lo inconsciente no es lo implícito. Lo implícito es parte del sentido de un texto y el inconsciente, según Freud, no guarda un sentido explicitable (todo lo implícito es por definición explícitable), puesto que en su topología matapsicológica lo implícito pertenecería o a lo consciente o a lo pre-consciente pero nunca a lo inconsciente. Otra opción, si ignoro tu utilización del término “pulsión”, es que te refieras a lo inconsciente en un sentido no psicoanalítico, en cuyo caso la oración es un disparate puesto que inconsciente en sentido no psicoanalítico se refiere a aquellos procesos neuronales que no son accesibles a la consciencia. Y en esta interpretación el término no es aplicable a textos. Por último, queda el sentido en que podríamos hablar del inconsciente del texto en las lecturas deconstruccionistas siguiendo a Derrida, pero la falta de sofisticación del pensamiento reflejado en tu comentario me invita a descartar esta posibilidad.

      La joya de tu colección, sin embargo, no es la oración antes citada sino esta:

      “Hay un no sé qué de siniestro oculto en el corto artículo de Fontánez Torres, una especie de centro duro que dejado a su curso abriría una ventana epistémica para el surgimiento de doctrinas regulatorias que podrían poner en peligro eso que Agamben llama la ‘potencia del pensamiento’.” [Javier Avilés Bonilla]

      ¡Waw, me quedo sin palabras! “Un no sé qué siniestro oculto”. Me resulta interesantísimo que tanto tu como Liliana monten sus críticas del texto de Érika sobre la base de lo que ustedes ven como la consecuencia lógico-política (eso que pretendes decir con tu “que dejado a su curso abriría una ventana epistémica para el surgimiento de doctrinas regulatorias que podrían poner en peligro eso que Agamben llama la ‘potencia del pensamiento’”) de lo que está implícito en el mismo y sin embargo ambos sean incapaces de señalar en su “argumentación” dónde, en qué oración o párrafo, en el texto de Érika es que está implícita esta lectura. ¡Que falta de rigor de parte de ambos!

      Me resulta muy sospechoso que la única oración del texto de Érika que citas la uses, no para fundamentar tu lectura “incosciente” (por que espero que sepas que del hecho de que sean “ideas”, “dando a entender así que no ha sido largamente pensado y elaboradas”, no se sigue para nada que sean inconscientes, en ninguno de los sentidos antes mencionados del término), sino que la citas para hacerme una ataque vacío a mi y a mi falta de perspicacia en detectar un “desenfoque político” en su escritura, que como lector de Badiou debí haber percibido. Esa acusación es un ejemplo paradigmático de eso que se llama “name-dropping”. ¡Chinas con botellas compañero! ¿Qué tiene que ver Badiou con todo esto? Si fuese yo religiosos te diría: “No jures el nombre de BaDios en vano.” Pero ya que soy ateo y que tu lo trajiste al medio, te lanzo un reto adicional al que le lancé a Liliana. Dime en qué sentido cualquier texto o postura de Badiou tiene directamente que ver con el supuesto “desenfoque político” de la oración citada. (Demás está decir que tampoco coincido con tu valoración de la oración de Érika).

      Mi recomendación a ti para el futuro es que además de filósofos continentales como Agamben y Badiou, a quienes, a juzgar por lo que has escrito, dudo mucho que realmente hayas leído, metas en agenda la lectura de uno que otro filósofo analítico para que te familiarices con una tradición filosófica que se precia de aplicar los valores epistémicos cartesianos de la claridad y la distinción conceptual a la escritura y a la argumentación.

      A pesar de todo lo dicho antes, te agradezco el intento de responder a mi reto. Dile, por favor, al resto de la “ganaga” que singan tratando, que mi petición es simple: Muéstrenme una sola oración del texto de Érika a la que se le pueda aplicar la interpretación que del mismo hace Liliana. De hacerlo prometo, como me obligan las reglas de la argumentación racional, que me retractaré públicamente de mi reclamo de que la lectura de Liliana no es una lectura posible del texto de Érika y la subiré de rango hermenéutico a una mera mala lectura del mismo.

      Espero, sin embargo que tu segundo intento tenga un “no sé qué” de “pulsión” epistémica, “un centro duro” más explícito, menos “escondido tras la superficie oscura de tu letra,”

      Queda de ti retomar el reto para el cual Liliana se ha declarado incapaz. (Su silencio al respecto es muestra, en última instancia, de su sensatez, pues, como dice Wittgenstein: “De lo que no se puede hablar, hay que callar la boca.”)

      Bernat

      • j.a. bonilla

        Permíteme tener la gentileza de comenzar mi respuesta
        tal cual Zizek le respondió a Mignolo en un debate reciente: “Fuckyou!” Si tú te vas a ir en el viaje macharrán de sacarnos las pingas para que nos las midan públicamente, loco búscate la cinta métrica que yo me apunto. Ya yo estoy grandecito (y con algunas lecturas a cuestas) para que venga un lambestaca como tú a decirme que balbuceo o que me falta espesor o más lecturas en mis argumentos. (Yo acepto recomendaciones de los panas y de quienes amo.) Tu tono paternalista es ridículo y ofensivo (decididamente fálico), y viniendo de alguien que escribe de
        los mejores artículos en 80 Grados, es doblemente lamentable. Así que major vete a hacerle foquin recomendaciones a la madre que te parió. No sé qué es eso de postmodern generator, nunca lo había escuchado; admito que leo a Lacan y otros secuaces, pero te dejo a ti las nomenclaturas… Yo leí el texto de Fontánez Torres con atención, al igual que Liliana (no estoy queriendo igualarme a su rigor, desde luego); mi apreciación es que tú buscaste leer ALGO dentro del texto, buscaste que el texto reflejara tus anhelos. Se entiende, no hay lectura “explícita”, la superficie siempre es porosa. Ahora bien, a eso me refiero con pauta inconsciente, el texto esconde también lo que el
        redactor (y el lector, por supuesto, vierte hacia el texto inevitablemente sus pulsiones) no supo decir, o pensó que no estaba diciendo; cuando se desliza hacia el sentido una falsa profundidad, para esconder algo que en el fondo es
        una banalidad, o algo éticamente cuestionable: Fontánez Torres pensó que estaba diciendo una cosa cuando dijo otra cosa. (Sobre esto casi al final.) Lo inconsciente en los textos es parte de sus riquezas, aspirar a un texto prístino, siempre claro es como dejar que Big Brother te siembre la autoregulación en el pensamiento. Adopto un lenguaje deliberadamente provocador y lúdico, quizá para escapar esa trampa, para intentarlo al menos.

        Si el psicoanálisis está tan desprestigiado como ciencia según aseguras ¿por qué los textos de Zizek, a quien admiras y con quien aparentas estar dialogando, están tan saturados de términos lacanianos: point de capiton, objet
        petit a, imaginario, jouissance, etc.? Y no son solo sus textos con mayor espesor crítico sino también sus textos politicos como “Violence” y “Living the End of Times”. El psicoanálisis es una herramienta de abordaje textual (y de crítica cultural), un trasfondo que hay en mi Mirada crítica… Yo no estoy aplicando psicoanálisis a los humanos, eso se lo dejo a la clínica, lo estoy aplicando al discurso, de ahí mi término “letra”. Yo no conozco absolutamente nada de Fontánez Torres, no puedo derivar interpretaciones analíticas sobre SU persona, solo puedo explorer las dinámicas textuales tal cual aparecen; no me gustan las lecturas biográficas, distraen.

        Si mi estilo lúdico te distrajo, no puedo ser responsable de tu falta de imaginación crítica. Go walk with the shepherd, my eyes are wide open. Las estrategias hermenéuticas son vastas y complejas, si te quieres fumar el leño del name dropping, be my guess, pero al menos consulta a Ricouer para que aprendas a navegar el río Hermeneuto. La ventana del name dropping la abriste tú cuando te fuiste en el viaje biográfico de yo “leo tal cosa”, “trabajo tal cosa”. Me imagino que pensaste “mira este chamaquito que no sabemos ni quien es, que nunca publica aquí” para que venga ahora a codearse con “las grandes ligas”. Al menos de tu texto se infiere cierta condescendencia, cierta voluntad de guía, una gran violencia de acaparación de los sentidos posibles, como si solo tú pudieras desplegar los enunciados posibles bajo la sombrilla pedagógica de la articulación lógica. “Fuck you” -Zizek. Mámate tu solito el monólogo.

        Lo siento, no percibí lo del reto en mi primera lectura, esas cosas de gladiadores se me escapan, gracias por llamarme la atención. Reitero mi apreciación de que lo tuyo es el rollo macharrán de la pinga enarbolada en la arena de la contienda hermenéutica, pero let me play for now.

        Ya te mostré el ejemplo, pero no has querido leer. No voy a repetir la oración de Fontánez Torres para ahorrarle al lector innecesarias reiteraciones, pero ténla en mente. Fontánez Torres, maniquéamente, subsume la acción individual, la práctica privada, las creencias personales y los intereses del mercado en el mismo paquete cometiendo así “petitio principi,” una de las falacias de las que habla Aristóteles (no recuerdo dónde) y a la vez argumenta que esto constituye “lo politico” al adjudicarle (por las entidades que no están explícitas en el texto) estas categorías, falazmente, a la pluralidad. Claro, ella lo subraya como crítica, porque hay un problema en ESA noción de lo
        político. Pero lo falaz es ESA crítica. NO puede ser una falacia que se le adjudiquen a la pluralidad las creencias personales y la prácticas privadas porque ellas son también partes de comunidades potenciadas. Quizá a eso se refiere Agamben cuando nos invita a pensar “el problema del poder constituyente en el poder constituido”; hay que ir de la partícula individual a la partícula colectiva para que se constituya un poder coherente. Mi apreciación fue que había cabida para una interpretación utilizando la noción
        del inconsciente. El texto hace aparecer un desliz que revela que la “idea”, el germen que se posee sobre lo comunitario en ese texto comentado es potencialmente hostil, y de hecho totalitario, porque se construye sobre un principio de contradicción entre fuerza individual y pluralidad.

        Ahórrate el curso de indoctrinación escondido en “disciplina compañero” porque yo no tengo disciplina, yo tengo pasiones: intensidades críticas e intensidades de lecturas.

        • Érika

          Javier,

          Solo un corto comentario: Impresionante la certeza y autoridad con la que te pronuncias sobre mi inconsciente y mi ‘pulsión totalitaria’: “Fontánez Torres pensó que estaba diciendo una cosa cuando dijo otra cosa.” Me hubiera ahorrado mucho dinero si hubiera sabido que con este post obtendría psicoanálisis gratis. Le adjudicas a Bernat paternalismo pero el paternalismo que veo en tu comentario es absolutamente pasmoso.

          Tu intervención en sí misma es digna de psiconálisis pero ya. En todo caso, tomaré en cuenta tu diagnóstico sobre mi ‘pulsión totalitaria’.

          Listo. Ahora puedes también someter al ‘rigor’ de tu supuesto análisis lacaniano esta intervención.

          éft

          • Javier Avilés Bonilla

            Debido al tono hacia donde Tort llevó el debate, me pareció pertinente y juguetón asumir la postura del analista; en otras ocasiones no lo habría hecho, los foros de 80Grados por lo general están compuestos por individuos mentalmente solventes como usted. Disculpe si la ofendí y gracias por su atención y sus artículos.

        • Bernat Tort

          Javier:

          Pataletas a un lado, diré lo siguiente sobre tu apreciación de mi trato hacia ti. Me refiero a cuando dices: “Me imagino que pensaste ‘mira este chamaquito que no sabemos ni quien es, que nunca publica aquí’ para que venga ahora a codearse con ‘las grandes ligas’.” [Javier Aviles Bonilla] No sé si lo sabes–aunque presumo que sí, pues dices que me lees (y te lo agradezco)–que soy comunista de la inteligencia.  Lo que esto implica es que pienso que la información o el conocimiento no está en ningún lugar privilegiado, como la academia, por ejemplo, ni es la posesión de ninguna persona, ni deviene en copresencia de ningún rango (“las grades ligas”). Creo que la inteligencia es una y todos participamos de ella en el ejercicio del pensar. Este tipo de discusión es solo la apertura del campo de la ideas que verificaca y constata este potencial y esta capacidad de todos [Jacques Ranciere].

          “Philosophy [...] is a discourse independent of the place ocuppied by the one who speaks. [...] Philosophy assumes that the search for truth is open to all.  The philosopher can be anyone.” Alain Badiou–Philosophy for Militants (p.26-27)

          No solo creo esto sino que lo practico. ¿O es que acaso puedes distinguir entre cómo te he tratado a ti y como he tratado a Liliana en esta discusión? Y si coincides en que los he tratado a ambos con el mismo desdén y además coincides en que sin duda alguna Liliana Ramos Collado pertenece en todo derecho a “las grandes ligas” de Puerto Rico–tanto así, que de no pertenecer ella, nadie pertenece–entonces ¿en qué se fundamenta tu reclamo de trato parcializado? Si tu te autoconcibes como “chamaquito” que está “bitting more than he can chew” al meterte en esta discusión, pues allá tu (y Lacan que te acompañe y te ayude a vivir con tu síntoma), pero no me eches los veinte a mi. 

          Creo que confundes, al hacer este reclamo, entre un ataque personal y un ataque a tus ideas.  Yo solo ataqué tus ideas y tu forma de expresarlas.

          “What the philosopher says is validated (o not) not by the speaker’s position, but solely by the spoken content.  Or, more technically, the philosophical evaluation is not concerned with the subjective enunciation, but solely with the objective enunciation.” Alain Badiou–Philosophy for Militants (p.27)

          Te invito a que mires las discusiones bajo mis columnas en 80grados y veas que siempre contesto (o intento contestar), a todo el que decide discutir y comentar, con toda la extensión, cuidado, detalle, precisión y tono que mi apreciación de la calidad del argumento amerite, irrespectivo de la posición en la jerarquía social académica criolla del comentarista.

          No confundas mi desdén hacia tu comentario con un desprecio a tu persona, pues como dices, no tengo idea quién eres. For all I know or care, podrías ser el rey de España, el presidente de Harvard o la reencarnación de Agüeybaná. Lo que importa es tu argumento; y el tuyo, como decía Wolfgang Pauli cuando se topaba con un trabajo que era tan confuso y descuidado que no podía ni ser juzgarlo en propiedad: “Is not even wrong!”.

          “Anyone can be a philosopher, or the interlocutor of a philosopher. But it is not true that any opinion is worth as much as any other opinion.” Alain Badiou–Philosophy for Militants (p.27)

          No es nuestra pertenencia a las grandes ligas lo que hace buenos nuestros argumentos; son los buenos argumentos los que nos otorgan la entrada a las grandes ligas.

          Bernat

          P.D.: Para contextulizar mi reacción a tu comentario recuerda que comenzaste avalando la lectura de Liliana del texto de Érika. Esa lectura incluía la apreciación y denuncia de que el texto de Érika era “demagógico” y eso, a diferencia de tu pataleta de chamaquito autoproclamado, si es un insulto académico.  Fue por avalar esa lectura que tu comentario recibió y merece todo mi desprecio intelectual.

          • Cecilio Barrios

            Observándo desde afuera
            …”desdén hacia tu comentario”; “trabajo tan confuso y descuidado que no podía ser juzgado en propiedad que ni siquiera merece estar “wrong”; “recibió y merece todo mi desprecio intelectual”, etc. Excelente jardín florido del niño engreído, jactancioso soberbio y exhibicionista, que se escuda detrás de lo que sugiere una convicción de superioridad de razonamiento para expresar su abrasiva y narcisista actitud de intentar vapulear (exterminar?) con la palabra a quienes no coinciden con su epistemología o a quienes percibe como ineligibles a sus “grandes ligas” en la inteligentsia. Detrás de su auto-caracterización como performero se oculta un aspero aire de “righteousness”, áspero y auto-servil, que debemos asumir constituye un “blind spot” de roce interpersonal. Comienza con un clásico subestimador de lo que considera “pataletas de chamaquito auto- proclamado” para luego, él mismo,intentar clausurar la argumentación degradando despiadadamente al debatiente, con juicios ferozmente severos y fundamentalmente moralizantes bajo el pretexto de ausencia de rigor. Y lo lindo es que Tort sigue creyendo que él porta la verdad. En qué siglo vive?

  • Cosme

    Qué debate tan lamentable. El argumento de Bernat es completamente entendible y acertado. El argumento pregonado por Lilliana Ramos y sus defensores que, irónicamente, formaron una “ganga” en contra de Bernat, me parecen desatinados. La propia autora ha concordado con Bernat.

  • Érika

    Saludos a todas y todos. Varias personas han llamado mi atención sobre el debate que se está dando por aquí sobre esta nota que escribí hace unas cuantas semanas y que colgué en mi blog. Agradezco a quienes se han tomado el tiempo de leerla y comentar y a aquellos que aunque no han comentado, la han compartido o me han enviado comentarios a mí directamente.

    Quisiera de antemando aclarar que esta nota no fue escrita como una ‘ensayo’ o artículo para 80grados sino que fue una entrada en mi blog y que forma parte de una sección que estoy llamando “Reflexiones” y en la que cuelgo algunas ideas según me surgen como consecuencia de mis lecturas e investigación que hago al momento. Esta, por ejemplo, es la “Reflexión 2″, y ya he colgado otras 3 y tengo unas cuantas más. Quizás esto es esencial para entenderlas, aún cuando no se esté de acuerdo con ellas. Aquí el enlace a mi blog http://poderyambiente.blogspot.co.uk/. Las reflexiones son cortas porque no tienen la pretensión de ser artículos académicos ni de al momento de yo debatirlas con nadie, no porque no quiera sino porque estoy en estudios doctorales, con muy poco tiempo encima y viajando constantemente así que lamento si se crearon expectativas distintas.

    Lo que se expone en esta reflexión lo he leído varias veces ya, y debo decir que la interpretación que hace Liliana del texto, me parece, que de ninguna manera refleja lo que quiero explicitar y llevar a reflexionar. Todo lo contrario, si se lee con detenimiento, hago alusión a cómo las actitudes y preferencias personales e intereses de unos pocos se le quieren adscribir a la pluralidad y diversidad que componemos el mundo común. También hago alusión a cómo la idea de que cada individuo debe resolverse sus necesidades básicas sin premisas de solidaridad y justicia en lo que hoy se conocen como derechos sociales, ha tenido serias consecuencias en asuntos como la educación, la salud y la vivienda. El debate al que hace alusión Liliana entre derechos individuales y la famosa tiranía de la mayoría lo conozco muy bien pues es la base de la teoría constitucional y son precisamente esas premisas que nos mantienen en un marco únidireccional de cómo construimos las controversias, lo que provoca mi cuesitonamiento. Mi línea iba (va) exactamente por la línea que expone Bernat, quien lo resume perfectamente en su primer comentario (me doy cuenta que dialoga perfectamente con tu artículo ‘Tetas y Terror, con algunas diferencias que espero más adelante poder discutir por aquí o en aquel post), en especial con el ejemplo que da Bernat de la opinión del Juez Kolthoff. Es precisamente el cuestionamiento de en lo que se ha convertido ‘lo político’ lo que me interesa, como se verá si se visita mi blog y si se lee esta simple (sí es simple, Liliana, por que es una nota) nota a lal uz de otras cosas que he escrito y he dicho.

    Agradezco a 80grados por darle mayor alcance a mi nota y son bienvenidos y bienvenidas a pasar por mi blog, que actualmente uso de bitácora y en el que comparto algunas reflexiones. Lamentablemente no cuento ahora con el tiempo para involucrarme en un debate álgido sobre esta reflexión. Mi contribución, por el momento, es compartirla y por supuesto, al hacerla aparecer al mundo común y público, dejo que sea tan de ustedes como fue mía. Como dice Liliana, algunos la encontraran muy simplona como para provocarle interés en discutirla, otros y otras, espero, quizás la encuentren suficientemente provocadora como para discutirla en sus méritos y que genere nuevos imaginarios. Espero poder muy pronto regresar al debate y al intercambio más directamente.

    un saludo a todos y de nuevo gracias por leer. Hasta pronto.

    Érika

  • Marta Aponte

    El coto de lo privado que aquí se describe tiene que ver con la ilusión de omnipotencia individual teledirigida e implantada por la esfera mediatica que habitamos, así lo leí. La cautela de un grano de sal ante las ilusiones no es una convocatoria a la obediencia del rebaño. Creo que Fontánez ha pensado el tema a conciencia, y desde la práctica del derecho, y de su revés. Conviene pensar antes de morder.

  • Lilliana Ramos-Collado

    Fue un escándalo cuando el el siglo XVII René Descartes separó la mente del cuerpo sobre la base de una filosofía sistemática. Hemos estado cuatro siglos tratando de recuperarnos de ese “mind-body split”, sobre todo de colocar al cuerpo en la vía de una reivindicación y como lugar de un pensamiento materialista que ha abonado, para empezar, el desarrollo de un movimiento feminista fuerte y lozano. Separar ahora al individuo privado del “ciudadano público” presenta, creo yo, los mismos problemas. Con el reconocimiento de lo personal comenzó a verse la particularidad de comunidades que tenían necesidades especiales, se puso la mirilla política en la mujer “como individuo”, en los integrantes de comunidades signadas racialmente para tratarlos como individuos, etc. Asumir “lo político” de la forma que propones tendría el efecto literal de abolir todo lo que sería iniciativa individual, diferencia, volición. ¿Quién estaría a cargo de decidir qué es lo que se demandaría “across the board” a todo el mundo? Sospecho que renuncias y sacrificios bajo la consigna aristotélica e imprecisa del “bien común”. Compartir entre todos los individuos los sacrificios y las renuncias es lo que, según Marshall McLuhan y Noam Chomsky han denunciado como la treta usual de los gobiernos que buscan desviar la atención de los verdaderos males sociales que surgen del abuso de sectores de la comunidad que son marginados a costa del privilegio de otros que reclaman la necesidad de esos sacrificios en pro del “bien común”. Las minorías quedarían aplastadas siempre bajo la férula feroz de esa consigna suprema, lo cual aseguraría que siempre y todas las veces quedaría gente excluida del “bien común”. Pero si eso es lo que estamos viviendo! Son individuos los que están reclamando ahora mismo su libertad individual para amar a quien les dé la gana! Son individuos los que reclaman poder adoptar dentro de una pareja del mismo sexo, son individuos los que reclaman vivienda, paridad. Cada uno, en su calidad personal ha reclamado. Y si decimos que en la unión está la fuerza, ha sido una búsqueda deliberada de unión de individuos con otros individuos que reclaman derechos desde su “esfera personal”. Eso es lo difícil: persuadir a cada cual de que se una a una “fuerza”. Lo que propones es facilitar los procesos políticos aboliendo precisamente lo que hemos ganado, ese lugar ético llamado individuo que ha ganado el derecho a expresarse y a tener voluntad. El mundo no cambia por lo que el estado determine, sino por las fuerzas larvarias y voluntariosas que han propuesto novedad cuando las mayorías han estado atrincheradas en la estupidez. Claro que es difícil crear unión de voluntades sensatas, pero a esa dificultad no podemos oponer la masificación del pensamiento, la abolición de la creatividad, y del lugar íntimo donde podemos desplegar nuestros afectos y nuestras ideas como individuos. Lo difícil no necesita soluciones fáciles, sino soluciones difíciles. Si ahora mismo nos sometiéramos al régimen de lo “político” según lo planteas, Erika, tendríamos a la masa religiosa imponiéndonos su “bien común”. Las mayorías mayorías son. Y suelen ser esas mayorías las que descartan a las minorías llamándoles “individuos” que no tienen nada que aportar al bien común, sino que más bien entorpecen la “felicidad de todos”. En vez de quitar derechos “individuales” para forzar a todos a aceptar el “bien común” de los dirigentes de turno, ¿por qué no pasar el trabajo árduo de persuadir poco a poco a una comunidad de cuáles son las responsabilidades de una ciudadanía productiva? Es difícil educar, pero lo cierto es que sólo podemos educar a individuos privados. Son individuos los que aprenden a sumar y a restar. Que todo sea forzado a creer lo mismo no es educar, es indoctrinar. Y de eso hemos estado huyendo desde hace rato. Una comunidad en que cada cual no no pueda pensar por sí mismo, ¿estará formada por ciudadanos que asumen la vida política con integridad, y con la generosidad de crear, cada día, nuevas rutas para seguir mejorando el mundo? Lo político no tiene alternativa que ser personal, pues son individuos los que consumen, piensan, votan, y hacen sociedad. Por cierto, los personalísimos son un problema de educación cívica y no deben confundirse con los atributos del individuo. La “privatización” es la adquisición de una persona —real o jurídica— de una función, empresa u objeto, y no significa agarrar algo para uno, en la esfera personal. El estado, como persona jurídica magna, también puede “privatizar” y administrar muy mal ese bien “privatizado”. También el estado regula quién puede hacer ciertas cosas o acceder a ciertos lugares, del mismo modo en que lo hace una entidad privada. Veo mucha demagogia en lo que dices, y francamente, me sorprende. Yo lucharé siempre por mi individualidad, pues si ella nada tengo que aportar al “bien común”. La presencia en sociedad de gente corrupta que confunde lo personal con lo personalista no debería tener como medicina forzada la abolición de la individualidad.

    • Bernat Tort

      Liliana,

      Qué lastima haberme perdido la visita de Stalin nuestra pequena isla virtual.  ¡Digo, porque supongo que es con él que dialógas!  Con él o con alguien de su tipo, pero de seguro no es con Érika que lo haces. 

      Todo texto permite múltiples lecturas. Hay buenas y malas lecturas; hay lecturas conservadoras y lecturas arriesgadas; hay lecturas que están “out there”; lecturas forzadas, lecturas excesivamente rebuscadas, lecturas simplonas, literales, obvias, geniales.  En fin, el texto en general es una tela que da mucho pa’ cortar.

      El lector transeúnte podría pensar que tu lectura del texto de Érika es una pésima lectura del mismo, alguien podría decirte–citándote, para añadirle ironía al asunto: Liliana “Veo mucha demagogia en lo que dices, y francamente, me sorprende.”  Pero yo no me encuentro entre esa gente; yo no creo que has hecho una mala lectura de Érika. Creo honestamente, y es la única explicación que se me ocurre (salvo hacer un recurso a la psicología, pero esto es siempre un recurso bajuno y ad hominem y por tanto me rehúso) que te confundiste de site y le contestaste a Érika lo que estaba destinado a otro texto, a otra persona y a otro mundo.  Llego a esta conclusión porque tu texto sencillamente no es una lectura posible del texto de Érika.  (Claro el problema ahora con mi interpretación de tu texto es qué hacemos con las menciones del nombre propio de Érika que ocurren en el mismo, pero esa tarea sería infinitamente más sencilla que la de tratar de hacer compatibles el texto de Érika con tu lectura del mismo).

      Liliana, me parece en extremo lamentable la facilidad y frecuencia con la que una persona de tu altura intelectual dispara de la baqueta como lo haces aquí. Te lanzo un reto intelectual: búscame tan solo una línea del texto de Érika que pueda ser sometido a la crítica que haces de él.  Te reto a que evidencies con su texto los reclamos que le imputas están implícitos en el mismo. ¿Dónde están en Érika los reclamos de homogenización del pensamiento, el llamado a establecer un régimen forzoso de obediencia a algún criterio mayoritario de “bien común”? ¿Dónde? 
      ¿A qué línea de Érika explícita o implícita corresponde esta contestación tuya?:

      “Asumir ‘lo político’ de la forma que propones tendría el efecto literal de abolir todo lo que sería iniciativa individual, diferencia, volición. ¿Quién estaría a cargo de decidir qué es lo que se demandaría “across the board” a todo el mundo? ” [Liliana Ramos Collado]

      ¿Cuál es esa forma en que Érika propone lo político que implica un decidir por todos “across the board”?

      “Claro que es difícil crear unión de voluntades sensatas, pero a esa dificultad no podemos oponer la masificación del pensamiento, la abolición de la creatividad, y del lugar íntimo donde podemos desplegar nuestros afectos y nuestras ideas como individuos.”[Liliana Ramos Collado]

      Esto no solo no le aplica a Érika sino que el muñeco de paja te quedó tan caricaturesco que no creo que le aplique a siquiera a Stalin.

      “Si ahora mismo nos sometiéramos al régimen de lo “político” según lo planteas, Erika, tendríamos a la masa religiosa imponiéndonos su ‘bien común’.”  [Liliana Ramos Collado]

      ¿QUÉ RÉGIMEN político plantea Érika? ¿Cuánto te pueden asustar los rojos para activar esta fantasía neo-macartista?

      Lo que está planteando Érika, como bien apunta Marta Aponte, es una invitación a replantearnos nuestra adherencia a la consigna “lo personal es lo político” en un contexto en el que el mismo, según argumenta muy razonable cautelósamente Érika, parece haber sido cooptado por el discurso neo-liberal del individualismo rampante y la privatización de lo “político”.

      Esto me lleva a nuevamente a tu inatinente lectura. Ésta raya en la falta de respeto, tanto a la autora cuyas posturas inventas, como al lector a quién haces perder el tiempo.  Todo esto sin hablar de la falta de rigor y la pobreza de pensamiento político que reflejan. A diferencia de lo que haces con Érika, evidenciaré mis reclamos con tu texto.

      Dices que “Lo difícil no necesita soluciones fáciles, sino soluciones difíciles.”[Liliana Ramos Collado] y sin embargo pareces defender un liberalismo político tan ingenuo como desenfrenado donde el “individuo”es una entidad independizable y sustraible del corpus social. Dices:

      “Son individuos los que están reclamando ahora mismo su libertad individual para amar a quien les dé la gana! Son individuos los que reclaman poder adoptar dentro de una pareja del mismo sexo, son individuos los que reclaman vivienda, paridad.” [Liliana Ramos Collado]

      Aludes al individuo como átomo político descontextualizado y des-polis-tizado, como sí el reclamo “individual” de una pareja de lesbianas (me refiero al caso que se vio recientemente en la Corte Suprema de PR) de adoptar en equidad a una niña no fuese de rabo a cabo un reclamo social y dirigido a ese “bién común” al que tanta repulsión pareces tener.  Qué es lo que piden estas señoras sino que la sociedad les reconozca en tanto que pareja del mismo sexo, y no en cuanto las individuas “Juana” y “María”, su derecho legal a tener patria potestad, derechos de herencia, etc. sobre una niña que ya de facto (privadamente) es su hija en todos los sentidos salvo el jurídico. Qué noción tan näive de política hay que manejar para no ver que lo colectivo es siempre más que una suma de partes (individuos). Es en tanto que colectivos que los reclamos de la comunidad LGBTT se convierten en asunto político. No es en tanto que individuos. No basta con decir que a mi bernat tort me gustan los hombre a me gusta vestirme con trajes y usar lipstick para que esto se convierta en un reclamo político, hay que apalabrarlo en términos de una “bien común”, hay que argumentarlo en términos de lo que le concierne a todos.  hay que usa, aludir y fundamentar sobre la base de alguno de los de los conceptos políticos que Érika enumera: “Libertad, Igualdad, Fraternidad, Justicia, Democracia.” 

      Todo reclamo político dibuja un nuevo horizonte del “bien común”.  En no ver esto es que consiste tu ingenuidad.  En este sentido y a la luz de reclamos como los de la comunidad LGBTT, los reclamos de la mayoría religiosa se convierten en reclamos “individuales” y “privados”.  Ese es precisamente el punto de Érika, que el mundo contemporáneo en el contexto del discurso neo-liberal confunde, como lo haces tu, lo individual con lo político y legisla cual si lo individual y privado fuese lo político.  Es ante esa interpretación de lo político que Érika proclama: “Lo político no es personal”.

      Por ejemplo, en la decisión del Supremo en el caso de la adopción el Juez Kolthoff basó su argumentación en criterios clara y completamente individuales (sus creencias religiosas) y no usando argumentos políticos que le atañan a todos.  Es por esto que en el futuro muy próximo, todas los reclamos de la comunidad LGBTT serán reivindicados, pues “when you really go into it” no hay genuinos argumentos políticos en contra de esta comunidad, solo hay argumentos privados e individuales.

      Lo dejo aquí, porque me he extendido demasiado, pero las confusiones políticas que evidencia tu texto son enormes y creo que deberías atenderlas antes de “morder” como dice Marta.  Sobre todo cuando a quién intentas morder goza de tan excelente e impecable record en la defensa de los derechos de los desprotegidos, de los sin poder, de los sin palabra, de los sin representación, de esos “individuos”que tanto parecen preocuparte.

      Bernat

      • Lilliana Ramos-Collado

        Bernat, no disparé de la baqueta. Leí varias veces. Tal vez la forma del planteamiento de Erika aquí sea demasiado simplista, casi maniquea. He leído casi estas mismas palabras y conceptos que usa Erika en otros contextos extremadamente conservadores, casi, de hecho, verbatim. Si una persona tan inteligente como te parece que soy responde a esto de la forma en que lo hecho, vale la pena pensar por qué, ¿no? Erika le dispara al individuo como figura por unas situaciones muy específicas, y por aso asume, across the board, que ese sujeto individual es “individualista” y “personalista” y “privatizador”, y debe ser por ello controlado, desplazado o erradicado bajo el manto del “bien común” (es la maqueta del bien de la Antigüedad, cuando, por cierto, no había concepto de individuo, ni una palabra para expresar el concepto de “voluntad”…). No tengo nada que atender ni que morder. En el caso de ustedes, me asombra la petulancia. A eso me refiero, al acallamiento del individuo que soy. Por más ganga que hagan ustedes, eso no significa que tienen razón, anyway. O es que van a decidir por mayoría lo que significa el texto de Erika? Esto es hasta cómico. El caso de la comunidad LGBTT es un caso interesante, que ya discutí en mi comentario: se nos reduce a individuos dispersos que estamos privando a una mayoría de su “bien común”. Está claro con los sucesos que han ocurrido en la legislatura desde ayer. Unirse como individuos para apoyar una estrategia con respecto a un issue no es perder esa individualidad, sino ejercer nuestro derecho a reunirnos y a unir voluntades, que no dejan de ser individuales, pues cada uno se une voluntaria y libremente. Creo que el problema es el uso de una frase tan capturada y fustigada, tan históricamente conservadora, como “bien común”. Desgraciadamente, esa frase (y esa idea) nos está privando, precisamente, del “bien común”. Oye, no estoy diciendo nada exótico. Simplemente comento lo que veo que se hace con el “bien común.” Quizás la frase sea MUY desafortunada. No creo que el breve comentario de Erika demande contestaciones eruditas o filológicas, Bernat. En el futuro te prometo considerar esa extensión si entiendo que lo amerita. En este caso, creo en la suficiencia de mi comentario. Y si no estamos de acuerdo, pues, no sé qué decirte. Yo puedo vivir con los desacuerdos, y veo que no todo el mundo puede.

        • alfonso Muñoz

          Lilliana que bella! Yo me quedé mudo con lo de stalinista….

          • Cecilio Barrios

            De acuerdo con Lilliana. No es la primera vez que Bernat Tort se inclina al jaque mate del mensaje sino de tratar de desacreditar y desprestigiar al mensajero con la violencia de la arrogancia petulante y prepotente. Quizás le agrada la identidad o el “demeanor” del provocateur L’enfant terrible, naturalmente, disfrazado de moralidad. Ciertamente desea cerrar el debate. Se sentirá amenazado?

        • Bernat Tort

          Liliana:

          Varias aclaraciones, un reto still standing y una coda sobre el bien común:

          #1) Sobre tu: “Por más ganga que hagan ustedes, eso no significa que tienen razón, anyway. O es que van a decidir por mayoría lo que significa el texto de Erika?” Dos cosas: i) no hay tal ganga, soy solo yo. Usé a Marta Aponte como aliada porque escribió una frase para la historia: “Hay que pensar antes de morder.”  (No creo que nadie que la lea la olvidará jamás.) Más allá de eso no hay complot alguno. Y ii) creo que fui claro en que no creo que haya una única lectura correcta ningún texto, incluido el de Érika. Mi segundo y tercer párrafo están dedicados a ese asunto.  Lo que dije y reafirmo es que la tuya no es una lectura posible del texto de Érika. No es que sea una mala lectura, es que no se sigue para nada del texto.  Sería como defender una lectura del Qujote donde se plantee que el Quijote es una metáfora para la industria nanotecnológica o algo por el estilo. Quien esto hiciere no estaría haciendo una lectura del Quijote (ni buena ni mala) sino que se trataría de un caso claro, aunque interesantísimo, de argumentación non sequitur, como lo es tu lectura del texto de Érika.

          #2) Sobre tu performance de victima. No te queda bien.  Tienes un historial globalmente reconocido de violencia discursiva (de hecho es una de las muchas cosas que me gustan de ti) tanto en Facebook, como en este foro y en debates en público (conferencias, mesas redondas, etc.).

          Y aunque en general esos recursos retóricos pueden ser interesantes (aunque falaces), creo que esta vez se te ha ido la mano. Una cosa es usar un vocabulario hostil como “ganga”, “violencia increible” y demás epítetos y frases para describir a tu contrincante y muy otra es recurrir a argumentos ad hominem que implican que tu oponente es un criminal que debe ser arrestado.  Me refiero a ese extremo del histrionismo y de la ofensa que has hecho en Facebook en la página de Miguel Rodríguez Casellas al llamarme “marido maltratante y padre abusador”. Y te cito: “Te darás cuenta de que hay una esquizofrenia interesante entre lo que alegadamente quiere expresar Bernat, y los manotazos en el aire + la ferocidad del rostro + el tirarme su estatura y corpulencia encima. ¡Parecería un esposo maltratante, o un padre abusador que merece ser arrestado!” [Liliana Ramos Collado] Para seguirle añadiendo ironía (y esquizofrenia para usar tu término) al asunto te cito nuevamente de tu segundo comentario en este foro hablando en contra de los argumentos ad hominem: “Se trata de argumentos contra la persona que —como dice famosamente Aristóteles— no adelantan el argumento, sino que lo abandonan. Le llama a este argumento ‘falacia’. En todo caso, veo este tipo de argumento como una violencia impositiva que denigra el debate buscando que yo te conteste con otra falacia igual. Pero eso no me interesa.” [LRC] A diferencia tuya yo aguanto los golpes discursivos sin recurrir a histrionismos o a representarme acomodatíciamente como la victima. Agradecería sin embargo, que en el futuro dirijas tus argumentos ad hominem contra mi persona sin implicar a mi familia.  Eso sí no lo tolero y espero que las razones sean obvias.

          #3) Sobre tu: “y así asumo la violencia con la cual me insultas y me llamas estalinista.” [LRC] Aclaro a ti y a alfonso Muñoz (quien comentó más abajo): no te llamé estalinista. Todo lo contrario, te acusé de tergiversar y abiertamente inventar la postura de Érika pintándola cual si esta fuera una estalinista (or your totalitarian of choice). Me refiero a esas instancias que te cite en tu texto donde acusas a Érika de proponer un RÉGIMEN político que “tendría el efecto LITERAL de abolir todo lo que sería iniciativa individual, diferencia, volición” [LRC] [mis mayúsculas], “la masificación del pensamiento, la abolición de la creatividad, y del lugar íntimo donde podemos desplegar nuestros afectos y nuestras ideas como individuos” [LRC], entre muchas mas citas semejantes que no repetiré por ahorrarle al lector tener que leerlas por tercera vez.

          Para aclarar incontrovertiblemente el punto: te acusé a ti de acusar a Érika de estalinista. (Y creo que quedó claro en mi texto pues así parece haberlo entendido Miguel Rodríguez Casellas cuando en la discusión en Facebook que está teniendo contigo dice: “En medio del debate entre tú y Bernart (sic.), pienso que él tiene base para entender que tu lectura parecía orientar el texto de ella hacia un paraíso totalitario cuando uno sabe que ese no era su punto.” [Miguel Rodríguez Casellas]).

          #4) Sobre mi violencia discursiva, el ñeñeñe del crítico criticado y el “terrorismo consensual”.

          a) Sobre mi violencia discursiva, o lo que mi muy querido Rubén Ríos, una vez llamó mi “tono” en este foro, diré lo siguiente.  Quien lea mi pequeña biografía en mi página de autor de 80grados leerá la siguiente oración: “Actualmente investiga sobre los límites de la democracia, la reivindicación de la violencia revolucionaria, y el rescate de la hipótesis comunista en Slavoj Žižek y Alain Badiou.” No solo esto sino que si ojea los títulos de mis artículos verá uno titulado “Democrácia, irracionalidad y violencia” donde defiendo ciertas formas de violencia física y simbólica. Mi primer ensayo publicádo se titulaba “In Praise of Violence” (Saqueos 1999) y en él defendía que en asuntos políticos (de arte político en aquel caso) había ocasiones, las verdaderamente políticas, aquellas donde dos grupos con posturas inconmensurables se enfrentan, donde la violencia y la censura no solo son inevitables sino necesarias y positivas para el desarrollo cultural. Todo esto para decir que mis posturas con relación a la violencia no han cambiado desde mi primer trabajo publicado. De hecho lo que ha ocurrido es que se han solidificado. Ahora uso a Kuhn, a Badiou y a Žižek para fundamentar lo que antes eran solo buenas intuiciones teórico/políticas. Mi uso de vocabulario bélico está en casi todo lo que escribo; es un recurso retórico que me gusta y creo, a diferencia de lo que pareces pensar ahora (que no siempre, pues en otras ocasiones me has defendido por las mismas razones que hoy me criticas), que funciona para el tipo de texto político performativo que suelo publicar aquí en 80grados.  Me honro en no participar de esa cultura discursiva de la democrática representativa que tiene por mayor ofensa la violencia (ya sea discursiva o física); que equipara violencia a anti-democrácia, a totalitarismo, a fundamentalismo: como si toda violencia fuese equivalente. Además que es un recurso que tu utilizas tanto y tan seguidito que me parece una hipocresía que lo traigas a colación.

          b) Sobre tu ñeñeñe de crítica criticada. Creo que estamos bastante grandecitos y entrados en el siglo veintiuno para seguir usando el tan trillado ñeñeñe que dice algo así como: “Oye, en este país no se puede criticar porque rápido mandan a callar a uno.” Ese que expresas cuando dices:

          ” Y si no estamos de acuerdo, pues, no sé qué decirte. Yo puedo vivir con los desacuerdos, y veo que no todo el mundo puede.” [LRC]

          Lo que estas diciendo, y lo que hacen constantemente muchos posmodernos criollos de aquellos de “La mesa no-consensual” de principios de siglo (que, ironía de ironías, se disolvió cunado dejó de haber consenso sobre su falta de consenso), es: “cuando ‘yo’ (tu en este caso) disiento, lo hago como parte de un ejercicio crítico saludable, pero cuando alguien (yo en este caso) disiente de ‘mi’ (tu) disentir eso es un acto de intolerancia y un caso claro de búsqueda de consenso que borra diferencias, una caso de tapabocas discursivo que no auspicia el debate y el diálogo.” Esta postura siempre me ha parecido un disparate evidentemente contradictorio: ¡O nos peinamos o nos hacemos rolos! No podemos morder y después quejarnos cuando nos muerden pa’tras.

          c) Sobre tu: “ya que sabemos que el consenso es un tipo elegante de ‘terrorismo’”. Creo que esta también es una de esas consignas tontas y muy pobremente pensadas que surgieron de los debates posmodernos de los años 90 en la isla. Existe una infinidad de cosas que son consensuales que son un sine qua non para la vida en comunidad. Todos consentimos en que está mal guiar un carro a 60 millas por hora en una zona escolar, consentimos en que la ingestión de alimentos (o nutrientes) es un requisito para la vida, consentimos en que el asesinato es una actividad socialmente reprobable y debería serlo y una casi infinita lista de etcéteras. Aquí conviene traer una distinción que usa Rorty en “Philosophy and the Mirror of Nature” para sanjar este redundante debate desde una perspectiva pragmatista.  Acordemos llamar episteme o verdad a todos aquellos enunciados sobre los que no hay contienda interpretativa, es decir, los enunciados consensuales.  Y llamémosle hermenéutica, lectura, interpretación u opinión a aquellos enunciados sobre los que hay contienda interpretativa. Curiosamente, de lo que se trata mi crítica a tu crítica no es de la diferencia entre episteme o hermenéutica sino de eliminar argumentos inatinentes del debate para poder así limpiar el terreno para los buenos argumentos. Y si tu instinto te invita a criticarme por decir que hay buenos argumentos y otros que no siguen las reglas del discurso racional te recuerdo que tu me defendiste a capa y espada por facebook cuando en un artículo que escribí para Diálogo Digital y cuyo título saqué de una frase tuya titulado “En busca de enemigos elegantes: sobre censura y libertad de expresión en La Acera” dije exactamente eso. En este caso mi crítica a tu crítica es que no es una verdadera crítica del texto de Érika porque sencillamente no es una lectura posible del mismo. Lo que me lleva a mi reto intelectual que has decidido obviar en tu respuesta.

          #5) El reto is still standing. Te rete a que encontraras tan solo una linea del texto de Érika al que tus críticas le aplicaran y no tan solo no produjiste ni una en tu segundo comentario sino que insististe en tus inventos macartistas al decir:

          “Erika le dispara al individuo como figura por unas situaciones muy específicas, y por eso asume, across the board, que ese sujeto individual es ‘individualista’ y ‘personalista’ y ‘privatizador’, y debe ser por ello controlado, desplazado o erradicado bajo el manto del ‘bien común’” [Liliana Ramos-Collado]

          ¿De dónde te sacas que Érika esta diciendo que el individuo debe ser “controlado”, “desplazado” y “erradicado”? ¿De dónde en su texto? La primera vez que lo hiciste me dio coraje (sobre todo cuando le llamaste “demagoga”) y risa a la vez, pero esta segunda insistencia sin un ápice de evidencia textual raya en el libelo. Esta resistencia a fundamentar tu interpretación con el texto no es digna de una profesora de literatura de tu talla y calibre y por lo tanto espero que la corrijas, ya sea evidenciando tus reclamos textualmente o retractándote.

          #6) Coda sobre el “bién común”. Creo el final (la coda) de tu contestación contradice tu principio en lo que respecta al bien común. Comienzas diciendo:

          “Creo que el problema es el uso de una frase tan capturada y fustigada, tan históricamente conservadora, como ‘bien común’. Desgraciadamente, esa frase (y esa idea) nos está privando, precisamente, del “bien común”. Oye, no estoy diciendo nada exótico. Simplemente comento lo que veo que se hace con el ‘bien común.’ Quizás la frase sea MUY desafortunada.” [LRC]

          Y terminas dándome la razón al hacer un doble uso (que también haces en la cita anterior) de “bien común”:

          “Imponer el bien común mediante la violencia creo que no sería tan chévere para lograr el bien común.” [LRC]

          En esta última oración distingues, como lo hice yo, entre distintos “bienes comunes” relativos a distintos proyectos y reclamos políticos. Como dije y reitero: cada nuevo reclamo político fundamentado en los conceptos de Igualdad, Libertad, Justicia, Solidaridad, etc., abre un nuevo horizonte de lo que se entenderá, de ahí en adelante, como “bien común” y es relativo a este nuevo horizonte que los viejos proyectos menos inclusivos pasan a verse, de ahí en adelante, como reclamos privados e individuales y no políticos.

          Bernat

          • Lilliana Ramos-Collado

            Bernat, de aquí en adelante sigues el monólogo tú solo y no conmigo, pues conmigo delante también has monologado. Nunca has querido dialogar, sino ganar aplastando. Y yo no soy aplastable, sorry! Ya no tengo interés en este “debate” por una razón sencilla. Mi comentario sí se sigue del texto de Erika. Tú simplemente me descalificas porque no estoy de acuerdo contigo. Por otra parte, no soy una víctima tuya, pues no soy una víctima de nadie. Sin embargo tú sí puedes ser un victimario independientemente de que yo sea o no una víctima. Ser una víctima es una conducta que NO he adoptado. Ser el victimario es una conducta que tú SÍ has adoptado, y que no es mi problema. No me gusta compartir con victimarios, Bernat, pues pueden convertirme en una víctima, aunque yo no quiera, si me agreden y acabo en el hospital, por ejemplo. Pero tus palabras, aunque destempladas, no me destemplan. Estoy demasiado ocupada para que me uses como espacio de exhibicionismo de una erudición bastante cuestionable e indebidamente vociferante. Creo que te derroté, y que por eso no me sueltas pues sigues desesperado buscando desquite y revancha. Yo no quería derrotarte, fíjate, pues el artículo de Erika es tan superficial y tan flojo que no vale toda la energía que le estás metiendo. A todo esto, ¿dónde está Erika? ¿O tú eres su bouncer oficial? Ahhhhhhhh!!!!!! Ahora puedes estar tranquilo y complacido. Puedes decir que Lilliana te insultó cuando te dijo “bouncer”. Pero sin duda te dirán a ti que tengo más elegancia que tú para el insulto y que sé seguir andando cuando el debate no vale la pena. Seguiré leyendo a Erika, como siempre. Tiene muchos otros ensayos excelentes. De hecho, estoy segura de que Erika no necesita que la defiendas. Segurísima!!! So, Bernat, get another job.

            • José Felipe González Pabón

              Luego de leer detenidamente el artículo y este intercambio, no me cabe la menor duda de que Lilliana tiene la razón, tanto en su argumentación sobre el contenido del mismo así como en su postura ante las vociferantes diatribas disfrazadas de racionalidad expresadas por Tort, quien notablemente demuestra un déficit de destrezas para polemizar. Yo también me rehusaría a un debate con alguien a quien se le dificulta separar ideas de personas.

        • Bernat Tort

          Liliana:

          He postiado mi contestación a tu segundo comentario dos veces (anoche y ahora) y no aparece.  No sé qué está pasando. Ya le escribí a los editores a ver si lo pueden resolver. 

          Hasta entonces,

          Bernat

          P.D: Mientras esperamos te dejo con la suma de la ironía y la contradicción de tu postura con relación al texto de Érika. No sé si recuerdas que en mi columna “Tetas y Terror” había una sub-sección titulada “‘The personal is political.’ Well? Not really”, que te invito a leer o releer si ya lo habías leído, pues en esa subsección hay una nota (la nota 8) en la cual te cito diciendo sobre Charlene básicamente lo mismo que Érika y yo decimos en general sobre lo político vs personal.  Te cito la nota 8 en la que estas incluida:

          “De esto da cuenta María Ruido en su libro sobre la artista/performera cubano-americana Ana Mendiata: “Aunque la crítica tradicional ha insistido en el carácter personal y narcisista de sus trabajos de incorporación (en una acepción deliberadamente estrecha e individualista de los términos), y por lo tanto y desde sus planteamientos, en la descontextualización y la despolitización de sus obras, una visión menos limitadora de éstas puede descubrir […] no sólo su evidente relación con la utilización del cuerpo en el body art y su incidencia en la desestabilización del objeto artístico tradicional, sino también una comprensión del cuerpo (de la imagen del cuerpo) como el territorio representacional por excelencia, como un espacio de lucha política…” [María Ruido—Ana Mendieta] Liliana Ramos Collado ha hecho un punto semejante en el “thread” de comentarios a “Otra censura en ‘Dialogo’: el arresto de Charlene Jane” (publicado en 80grados) donde dice lo siguiente: “…tampoco el performance de Charlene es acerca de su cuerpo personal, sino de su cuerpo emblemático… simbólico cuya carne ha sido inscrita con el lenguaje cultural y coyuntural de la ‘prohibición de mostrarse’… se llama ‘tabú’.”

          Como dice Silvio: “¿qué hago ahora contigo?”

          Bernat