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Nominación suprema para la comunidad LGBT


Nominan-a-jueza-abiertamente-lesbiana-al-Tribunal-Supremo-de-Puerto-RicoAyer jueves 5 de junio el Gobernador de Puerto Rico anunció el nombramiento de la licenciada Maite Oronoz Rodríguez para el Tribunal Supremo de Puerto Rico. Esto me sorprendió y alegró. Me sorprendió porque después de la aprobación de los Proyectos 238 y 488 ha habido silencio profundo y disciplinado en la legislatura y en el ejecutivo en términos de asuntos LGBT. No se puede reconocer la humanidad de un grupo de personas históricamente discriminadas y a la vez decidir empezar a reconocer los mismos derechos y “otorgarlos” con un cuenta gotas. No se puede decir que somos tan ciudadanos como los demás ciudadanos y entonces dividirnos los derechos por cuatrienios, “este cuatrienio no te discriminan en el empleo”, ”el otro cuatrienio adoptas” y “el otro cuatrienio te casas”; no es así. El reconocimiento de nuestra humanidad demanda más responsabilidad y agilidad de nuestros líderes.

El nombramiento de la licenciada Maite Oronoz Rodríguez me alegró porque representa un momento histórico en Puerto Rico. Me alegra que una mujer joven y abiertamente lesbiana haya sido nominada a ser jueza del Tribunal Supremo de Puerto Rico. ¿Cómo no iba a alegrarme?, si hasta ayer, muchos y muchas pensábamos que ser abiertamente gay o lesbiana sería siempre un obstáculo para una nominación al Tribunal Supremo. Quieran los detractores o no, el gobernador Alejandro García Padilla, ha enviado un claro mensaje al pueblo de que ser lesbiana o gay no es un obstáculo para pertenecer, como juez, al Tribunal Supremo. Ser lesbiana no es sinónimo de “ausencia de probidad moral”. ¿Cómo no iba a alegrarme?

A diferencia de lo que piensan nuestras aliadas y aliados, yo he decidido pensar que ese momento histórico no nos viene cortesía del gobernador Alejandro García Padilla. Este momento histórico nos lo hemos ganado en las calles, en las legislaturas, en nuestras comunidades y empleos, educando, haciéndonos visibles, deponiendo, escribiendo, firmando cartas, debatiendo y trabajando. Pero el nombramiento lo hizo él y me alegré, y lo agradezco tanto como agradezco sus gestiones a favor de la libertad de Oscar López. No soy menos honesto porque pueda reconocer públicamente estas gestiones.

El hecho es que ayer en ese podio, donde hombres cristianos han reconocido a sus esposas o “familia” cuando han sido nombrados al Tribunal Supremo, donde la única familia visible hasta ahora ha sido la familia heterosexual, una mujer lesbiana también reconoció a su familia. ¡¿Cómo no iba a alegrarme?!

El hecho de que de momento se nomine a una abogada lesbiana para ser considerada para el mismo Tribunal Supremo que ha escrito en los últimos años decisiones rabiosamente homofóbicas, y donde se ha citado tanto a la biblia como a Wikipedia en sus decisiones, es merecedor de celebración. ¡¿Cómo no iba a alegrarme?!

El hecho de que el Gobernador de Puerto Rico haga este nombramiento, irrespectivamente de sus intenciones, envía un claro mensaje de que sí, lesbianas y homosexuales, podemos aspirar a ser parte del Tribunal Supremo. Eso es merecedor de celebración. Y así lo hice. Varias amistades nos comunicamos por texto, nos alegramos, nos reímos y celebramos.

No voy a reaccionar a la derecha homofóbica (fundamentalista o no), que tan pronto se enteró del nombramiento, secretó bilis apestosa por ojos, boca y nariz. Es de esperarse; este es un sector agónico, ya desenmascarado, que da sus últimos aletazos. La gran mayoría de la gente ha descubierto y conoce que se puede amar a su Dios sin tener que odiar a sus semejantes. Ha podido identificar que somos sus hijos y hermanas, sus vecinas y compañeros de trabajo, sus empleados o jefas. Y se han dado cuenta de nuestras muchas contribuciones a la sociedad en la que vivimos, tanto como los que son heterosexuales. No somos más, pero tampoco somos menos.

Sí quiero reaccionar a esas y esos aliados que corrieron a advertir y a darnos luz sobre por qué realmente no hay nada que celebrar. Nos regañaron y nos dieron en el dorso de la mano para enseñarnos la verdadera política. Para celebrar que se nombre una lesbiana por primera vez al Tribunal Supremo de Puerto Rico, ese donde se reza todos los mediodías, parece que la lesbiana tiene que ser concebida “sin pecado original”. En los estatus se habló de ceguera, se nos advirtió que el nombramiento no tiene que ver con equidad, se nos trató como una comunidad con gríngolas, una comunidad unidimensional cuya inexperiencia o ingenuidad nos inhibe de conocer “lo que es la política”. They rained on our parade. Antes de que César Vazquez o Wanda Rolón convulsaran, ya nuestros aliados nos habían llamado a capítulo: “no hay nada que celebrar”. Muchos de estos aliados y aliadas, sin embargo, celebraron el nombramiento de Elena Kagan al Tribunal Supremo de Estados Unidos. Esto a pesar de que la jueza Kagan podría coincidir con Maite Oronoz en muchos aspectos. La jueza Kagan es demócrata como el Presidente y siempre trabajó con administraciones demócratas; es de perfil de dinero, más que el del presidente que la nombró; su piel es posiblemente igual de blanca que la de la nominada acá; también viene de privilegio y se graduó de una universidad de ivy league. Estos no fueron grandes obstáculos para muchos de los que defendieron su nominación, en un tiempo en que desesperadamente queríamos que fuera confirmada. Y claro, no insinúo que la licenciada Maite Oronoz Rodríguez es una jueza Helen Kagan, pero para eso está el proceso de confirmación, para conocerla mejor y cuestionar sus cualificaciones. ¿No fue así para otras juezas del Tribunal Supremo, para otras directoras de agencias?

La nominación de la Lcda. Maite Oronoz es un hecho histórico; los fundamentalistas pudieron reconocer eso inmediatamente, también lo reconocimos en la comunidad LGBT. La nominación abre ahora un proceso de confirmación que nos revelará más sobre las cualificaciones o falta de cualificaciones de la nominada, pero en lo que eso se resuelve en la legislatura, invito a nuestras aliadas y aliados a reconocer que nuestra alegría ante este momento histórico es justificada y que se ha dado un paso adelante. Las próximas nominaciones de personas LG por el gobernador García Padilla o cualquier otra gobernadora, serán menos controversiales en cuanto al asunto de orientación sexual. Hay hoy una estrecha puerta que antes estaba cerrada y ya hoy no lo está. Sería hipócrita decir que cuando en el pasado exigimos que queríamos más diversidad en el Tribunal Supremo no incluimos en el pensamiento a la comunidad LGBT. Fiscalicen todo lo que quieran el nombramiento, cuestionen hasta la saciedad sus cualificaciones, pero reconozcan que el nombramiento, se confirme o no, es histórico y materia para celebrar.

  • Julio Malpica

    Pina opina era un personaje en una telenovela mejicana que opinaba sobre todo para oirse. EStos intercambios me la recuerdan.

  • Francisco

    Si visualizamos tal cosa como una familia de la política, si pensamos que las generaciones se suceden y los hijos e hijas eventualmente ocupan los espacios de sus padres y madres, si imaginamos una oligarquía criolla por transferencia sanguínea, entonces podríamos afirmar que el gobernador nombro a su prima al Tribunal Supremo. Su prima, como él, no tienen la más minima idea de lo que es ser discriminado por género, porque siempre han sido personas privilegiadas en nuestra sociedad. Da igual el género de cada cual.
    Igual que ellos, en la sociedad puertorriqueña vemos un número significativo de lesbianas y homosexuales que se destacan en áreas de la academia, las comunicaciones, la banca de inversión, las artes, el comercio, la industria de la construcción, el gobierno, la medicina y el derecho. Nadie se mete con ellos, tienen gran poder económico y político, mueven la opinión pública, compran buenos autos, visten buena ropa, comen en los mejores restaurantes y su ingreso promedio excede el del puertorriqueño promedio. Algunos están casados con parejas del mismo sexo y otros con parejas del sexo opuesto. Aquellos que están en relaciones lesbias u homosexuales están siendo privados de derechos civiles esenciales y tienen todo el derecho de reclamar lo que les corresponde.
    Sin embargo, no nos equivoquemos, la nueva jueza nominada, cuando anuncia su género, representa los derechos civiles de Ricky Martín, no los derechos de las dragas que pernoctan en la parada 17 en Santurce. Para las últimas, la nominación de Maite Oronoz no representa avance alguno en su expectativa de acceso a la justicia.

    • Gerardo Torres

      Y ni el gobernador, ni la candidata al Supremo, ni la Cocoroca de Cultura-El Nuevo Día, ni los clases medias alza colas, homos o heteros, que les sirven de alcahuetes entienden lo que muy bien planteas, a menos que sea de lejitos, como entretenimiento.

  • Victor E Thompson

    En la crítica en la nominación al Tribunal Supremo parece ser que se cruza la raya de criticar al Gobernador por nombrar a alguien usando criterios de mérito con los que no se concuerdan a otros asuntos.

    El primero sería criticar al Gobernador por en lugar de reconocer la diversidad, intentar instrumentalizarla para/por diversos propósitos cuya legitimidad abierta o indirectamente se cuestiona.

    Se cuestiona que el Gobernador utilice el nombramiento para propósitos políticos. Pero se critica implícitamente que el nombramiento no responda a otros criterios también políticos con los que el Gobernador y gobernadores anteriores parecen no estar comprometidos.

    Se critica ímplicitamente al Gobernador por tratar de dividir y hasta manipular a la comunidad LGBTT.

    Ahí es donde ya se cruza en gran medida una raya. Ahí pasa la crítica de ser una al Gobernador a ser una a la comunidad LGBTT.

    La comunidad LGBTT no necesita que se le recuerde el juego político con sus derechos.

    La comunidad LGBTT es capaz de reconocer la diversidad de luchas y la diversidad de tácticas, así como la diversidad de éxitos.

    Negar que sea posible regocijarse por aspectos de este nombramiento sin poder ser crítico ante otros es faltarle a nuestra capacidad intelectual y cuestionar la capacidad de compromiso con otras causas.

    Enfocarse en que el Gobernador intenta supuestamente manipular, en especial para propósitos electorales, es fallar en varios aspectos del análisis, pero más que nada parece validar al ciudadano LGBTT como alguien fácilmente manipulable.

    Cuando la ley de discrimen por orientación sexual hubo intentos reales de división en contra de las personas transexuales. La comunidad LGBTT supo retener la unidad recordando que el regocijo por la nueva legislación había que extenderlo a los grupos más vulnerables manteniendo la protección legal sin aspirar a una legislación perfecta.

    No se puede pretender que la comunidad LGBTT ha alcanzado el punto en que no es necesario que el resto de la sociedad progresista-liberal comparta aunque sea críticamente algún grado de satisfacción por avances que son reconocidos en nuestro sector minoritario.

    Todavía en Puerto Rico no hay ni un alcalde ni un legislador abiertamente gay, ni uno. No se puede soslayar el grado de visibilidad de este nombramiento y su contexto. En prácticamente ninguna de las instituciones públicas de Puerto Rico hay liderato abiertamente gay, ni siquiera en tantas de las educativas, laborales o culturales vinculadas al liberalismo.

    Implicar que vivir abiertamente gay es algo común en Puerto Rico es simplemente un disparate. Minimizar sus consecuencias es enajenado y enajenante.

    La crítica desde fuera de la comunidad LGBTT es inoportuna. Nuestra agenda nos corresponde en primera instancia definirla a nosotros mismos y no puede estar subordinada y supeditada al logro de la perfección en todos ámbitos, pues de hecho suficiente hemos esperado.

    La tendencia a criticar puritanamente a organizaciones de las cuales uno no participa tendría que tener más cuidado con no rayar en la validación de la agenda de marginación y deslegitimización de los reclamos y causas como vemos ocurre con tanta frecuencia en especial con el movimiento sindical.

    Si estamos en contra de la estrategia de divide et impera, pues hay que entender como esta puede funcionar.

    Desvalorizar un avance percibido puede crear más divisiones que una nominación que no parece apartar en la práctica en nada a los LGBTT de sus compromisos con otras causas.

    Se pueden hacer muchas críticas al proceso de nombramientos judiciales sin tener que dar lecciones sobre que eventos reconocer como pasos de avance la comunidad LGBTT e implicar que el que se alegra por este nombramiento o valida los aspectos negativos del mismo o es tan tonto de no darse cuenta. Esto parece más actitud de o estás con ellos o con nosotros que una estrategia de educación política.

    • Cecilio Barrios

      Quizás, todas las anteriores. Lo que no es admisible es la afirmación a los efectos de que personas ajenas a los LLGBT no deben inmiscuirse en supuestos asuntos internos del grupo mediante críticas, lecciones o recordatorios. Eso equivaldría a ponerle límites a la libertad de expresión de nuestra imperfecta democracia y supongo que la lucha por equidad de un sector marginado de la población no puede ser una lucha hermética ante las opiniones, favorables o desfavorables, de la ciudadanía. No se trata de restringir, silenciar o restringir opiniones. Por el contrario. Se trata de abiertamente establecer posiciones, debates y dialogos.

      • Victor E Thompson

        La libertad de expresión no tiene nada que ver con la solidaridad que se refleja a través de la crítica respetuosa.

        La crítica que tiene incluída una acusación y/o un menosprecio es otra cosa.

        La ciudadanía en general tiene opiniones muy desfavorables a casi todos los reclamos progresistas, ese tampoco es el asunto.

        • Cecilio Barrios

          La libertad de expresión no excluye nada: ni críticas favorables ni críticas desfavorables e incluso capciosas, maliciosas o juzgadas como desacreditadoras.En un espacio privado podemos impedir comentarios y si las partes implicadas consideran que hay daño, sea causado por libelo o por censura previa, siempre podemos procurar desagravio a través de una acción legal. Esto no es igual a decir que las únicas críticas hacia un grupo en particular deben ofrecerse, exclusivamente, desde adentro de el grupo en cuestión. La causa LLGBT debe aspirar a sumar adeptos desde una plataforma de participación democrática y eso no puede excluir, a priori, a disidentes internos o externos.

          • Victor E Thompson

            La libertad de expresión es un concepto legalista que aplica como límite a los poderes del Estado. No aplica entre individuos o grupos. Entre individuos y grupos aplican normas de convivencia de otra naturaleza. La libertad de expresión tiende a ofuscar las discusiones porque la gente piensa que ese derecho aplica, cuando no es cierto.

            • Bernat Tort

              Victor:

              Tienes toda la razón. En estos foros, esta incomprensión y confusión en cuanto a la aplicabilidad ilegítima del concepto de libertad de expresión al intercambio entre individuos nos condena a tener inevitablemente estos interminables y tediosos intercambios que estas teniendo con Cecilio. No podemos gastar todo nuestro tiempo explicando que sí podemos censurarnos mutuamente, que de eso precisamente se trata el debate: de censurar las malas ideas. Donde “malas” es un término relativo a los posicionamientos ético-políticos de los participantes del debate.

              Cecilio, las normas de convivencia de las que habla Victor, que son las que realmente aplican al intercambio entre individuos, son las del intercambio racional y nada más: Argumentar racionalmente y no cometer falacias y punto. Claro, si es que queremos tener debates productivos. No podemos estar una y otra ves teniendo el siguiente intercambio entre P1 y P2 (donde P = participante):

              P1–”Yo opino tal y tal.”
              P2–” Pues yo opino que estas mal.”
              P1–”Pero es que yo tengo derecho a opinar tal y tal.”
              P2–”Y yo tengo derecho a decir que opinar ‘tal y tal’ es una estupidez”.
              P1–”Pero es que yo tengo libertad de expresión, tu no me puedes censurar.”
              P2–”El derecho a la libertad de expresión aquí no aplica y en todo caso, si aplicase, me aplicaría a mi también, en cuyo caso yo tendría derecho a decir que ‘opinar tal y tal es una estupidez’ lo que evidencia que invocar el derecho a la libertad de expresión no sirve de nada. solo sirve para hacerme perder el tiempo explicándote porque: o no aplica, o nos aplica a todos en cuyo caso su efecto se neutraliza. Así es que por favor opina y debate y deja de preocuparte por tus derechos: ¡defiende y argumenta tu punto y ya!”

              Fin de la obra que que se repite en cada uno de los threads interesantes en este foro. Háganle caso a Victor y paren ya la noria.

              Bernat

              • Cecilio Barrios

                “La crítica desde fuera de la comunidad LGBTT es inoportuna”; “Nuestra agenda nos corresponde en primera instancia definirla nosotros mismos”;” La tendencia a criticar puritanamente organizaciones de las cuales uno no participa…”; “solidaridad que se refleja a travès de crítica respetuosa”; “crítica que tiene incluída una acusación y/o un menosprecio…”; “la ciudadanía, en general, tiene opiniones muy desfavorables…”
                A esas afirmaciones de Thompson me refiero en mis argumentos que tal vez selectivamente has elegido omitir. Me y te pregunto: es eso una invitación a un debate substantivo o una advertencia tipo “no te metas en lo [que a Thompson le parece] no te importa? O una declaración a los efectos de que la única crítica aceptada y legítima es la de miembros de la denominada “comunidad LGBTT”? Qué significa, en este caso, crítica “oportuna”, “crítica puritana”; “crítica irrespetuosa”; crítica “acusatoria” y con “menosprecio”; “opinión desfavorable”??? Si de ponernos rigurosos en la lógica y contenido del debate se trata, me parece que hacer un llamado a que le hagamos caso a Thompson es formalmente un non-sequitor pues sus expresiones no reflejan la racionalidad que invocas sino más bien un opinionismo chapucero defensivo y proteccionista dirigido a excluir puntos de vista que no provengan de la supuesta claque que se insiste en denominar ”
                comunidad” como si existiése tal homogeneidad y uniformidad entre las personas que se identifican como pertenecientes o no a la clasificación LGBTT. De paso, creo que tu concepto de “seriedad”
                según lo señalas en tus comentarios dirigidos a Carpio, como bien admites, reflejan tu valorización particular del cómo debemos expresarnos en nuestros debates. Creo, no obstante, que las expresiones idiomáticas de Carpio derivan su propiedad y corrección precisamente de su particular enfoque, a mi juicio, distendido, y no le restan credibilidad ni validez a sus planteamientos. Hay diversas formas de construir contenidos.

                • Bernat Tort

                  Cecilio:

                  Creo que es obvio, por el contenido de Victor que estaba comentando y por el contenido de mi comentario que solo me refería a que tiene toda la razón en cuanto a la no aplicabilidad del derecho a la libertad de expresión en discusiones entre individuos. Nada más. Me parece absurdo que pretendas que me refería al resto de la conversación entre ustedes.

                  Bernat

                • Victor E Thompson

                  Es que ud no entiende el punto mío sobre la convivencia.

                  Hay crítica que está dirigida a probar que la otra persona está equivocada, completamente equivocada y que no hay puntos de convergencia.

                  Hay la crítica que se hace entre personas que tienen algunos objetivos en común pero diferentes estrategias, tácticas, prioridades, etc.

                  Yo de alguien que no crea en la comunidad LGBTT (así como en la comunalidad de otras causas y movimientos -que pueden ser diversos a su interior pero que hacia su exterior dependen de cierta cohesión-) y lo que ese concepto implica no esperaría que entiende mi apelación a la solidaridad y a cierto tipo de debate.

              • Victor E Thompson

                ;-)

  • Gerardo Torres

    No me alegré porque me parece que están usando a la comunidad LBGTT como token para conseguir otros objetivos. Que hayan presentado el lesbianismo de una forma tan de revista de cotilleo es parte de un circo mediático que tiene muy poco que ver con lo que para algunos de nosotros son o deben ser las verdaderas luchas de esta comunidad. Tampoco me engaño, porque reconozco que en el mundo de los claques en PR, incluyendo las voces y grupitos LBGTT, se protegen unos a otros, como decía el refrán, “allá ellos que son blancos y se entienden”.

  • Francisco Lopez

    Me pregunto, que importa con quien la letrada comparte su vida y su intimidad? Luego pienso, que quieren decir cuando dicen que ella es “abiertamente gay o lesbiana”? No lo es Zaida Hernández? No lo es Aníbal Jose Torres? No lo es la Presidenta del Colegio de Abogados? No lo es la escritora que me precede? Un número significativo de mujeres y hombres que son abiertamente lesbianas y homosexuales, gays, queers y bisexuales. No así con transexuales y trasngenero. Hubiera sido verdaderamente valiente del gobernador nombrar un/una transexual. Pero nombrar una abogada del PPD, de familia conservadora PPD, que ha trabajado toda su vida con los PPD o ha vivido de sus contratos con los PPD, es meramente continuar con las viejas tradiciones del tribunal supremo. Como adolescentes el gobernador nos invita a hablar de sexo. Realmente Maite Oronoz no tiene otra cualidad para estar en el supremo que no sea su apellido. Daria igual su genero, si no fuera tan buen pastel.

    • Elijah Snow

      Zaida Cucusa Hernández NO ES abiertamente lesbiana. Nunca lo ha admitido en público y nunca ha hecho nada por su comunidad. Aníbal José Torres tampoco. Solo para clarificar.

  • Lilliana Ramos-Collado

    Gracias, Yoryie! Veo que entre nuestros “intelectuales”, el goce y la celebración de los logros de nuestra comunidad LGBTT siguen siendo fruto prohibido. Quizás el verdadero margen esté compuesto de esos que siempre tienen algo que criticar —con suspicacia, con aguafiestismo— desde una “probidad” doctrinaria fraguada desde el último grito de la moda crítica. A veces se les ve la costura cuando atacan el mérito y después lo defienden cuando se trata de su mérito propio. A veces se ve la costura porque ostentan habitar una cumbre de pureza en la cual están más allá del bien y del mal, y les parece kool no comprometerse con nada porque la falta de compromiso es su branding de inteligencia. A veces simplemente claudican la ocasión de estar de acuerdo (ocasión tan infrecuente en Puerto Rico). A veces simplemente se resisten a pertenecer al grupo que logra algún triunfo, por si acaso se trata de un falso triunfo, y, claro, no están dispuestos a sacar las manos de la teoría y ensuciarse las manos con la realidad trabajando para que ese triunfo sea duradero. Estoy cansada de la cobardía ante el riesgo de tantos llamados “intelectuales”, sobre todo cuando del “derecho” LGBTT se trata. ¡Qué lentitud para reconocer derechos, cuando algunos de estos “intelectuales” han clamado por la importancia de que la vida sea más pública y menos privada, y luego sacan pa’fuera el cuco de la vida privada cuando su contenido es inconveniente porque es alguien LGBTT! ¡Qué tardos en actuar cuando se pasan pidiendo acción! Pues, digo yo, no hay que olvidar que opinar es una acción: tomar la palabra! ¡Que prepotente inacción la que se disfraza de convenientes y meticulosas instrucciones para arbitrar la confirmación del que sea electo para algo! Quizás ese margen intelectual construido como lugar de privilegio inexpugnable sea el verdadero enemigo, pues siempre se escabulle de establecer su posición ante un asunto diciendo: “Sospecho”. Y esa sospecha no es más que la negativa a asumir el riesgo del asentir, de colaborar. Pienso que en un viejo poema Joserramón Melendes tenía razón al decir: “Las élites intelectuales también son masas, y son peores porque son pequeñas…”

  • Francisco Lopez

    No hay nada que celebrar con la nominación de Maite Oronoz al Supremo. Tampoco el gobernador ha dado un paso historico ni merece elogio por su nominación. Ella es la hija de su madre y representa la continuidad de la aristocracia popular en el Tribunal Supremo. No se trata de una jurista destacada, ni nada similar. El gobernador la nomina porque sabe como ella va a votar cuando llegue una decisión politica a la cosideración del Supremo. La unica razón razón de peso para nombrar a Oronoz al supremo es precisamente que siendo joven representa los valores populares (PPD) de la vieja guardia. Si la intención del gobernador hubiera sido llevar una lesbiana al supremo podria haber nominado a Ana Irma Rivera Lassen, una abogada reconocida por sus luchas sociales. Maite Oronoz ciertamente no esta a la altura de Rivera Lassen ni de multiples abogados y abogadas que llevan decadas defendiendo los derechos civiles de feminas y lesbianas, homosexuales y heterosexuales. Maite Oronoz es más de lo mismo y lamentablemente no escucho que se cuestione su falta de capacidad o su alianzas politicas con los circulos de poder del PPD. En realidad no hay diferencia entre la nominación de Oronoz y las nominaciones que hizo Fortuño al supremo. De hecho, Oronoz tiene menos meritos para estar en el Supremo que Pabon Charneco, Estrella y demas jueces.

  • Alejandro Carpio

    Materia dudosa para celebrar mínimamente. Pero celebración es celebración. Gracias, Yoryie. Tienes muchas razones. Sobre todo en la comparación con Kagan; añadiría Sotomayor. Aquí somos duros con el PPD (con razón), pero nos ponemos condescendientes con el PD gringo (sin razón alguna).
    En fb ponía algo y me quedó tan genial que me tomó la molestia de citarme:

    El valor que puede tener que nombren a una lesbiana a la Corte Suprema tiene una relación directa con el nivel de prejuicio o ignorancia de esta isla. De no ser que vivimos en un un país de trogloditas de mierda, realmente no nos debería alegrar que nombren a una lesbiana. Nombraron a una lesbiana: So fucking what? Es el mismo valor que tiene que un negro gane la Casa Blanca (que no se diferencia demasiado del blanco con el cual competía). No importaría a no ser que uno vive en un país troglodita y prejuiciado.

    Pero dándose el caso de que al menos de un símbolo podemos aprender, meh-enhorabuena.

    • Yoryie Irizarry

      Gracias Carpio, muy buen punto, el contexto de la noticia, pudiera determinar su importancia :-)

  • Bernat Tort

    Yoryie:

    Es una pena que los aliados–y no dudo que lo hacen con la mejores intenciones políticas–no se percaten de la estrechez de su concepción de lo político a la hora de criticar este nombramiento diciendo que “la orientación sexual del candidato no tiene nada que ver con su posible desempeño”, que “esos no son los criterios que nos deberían importar”. Empiezo por darles la razón en ambos casos: la orientación sexual de un candidato no es garantía del desempeño ni el lineamiento político de un candidato y ese criterio no debería importar a la hora de escoger a un juez del supremo o a cualquier candidato a un puesto público o privado. Pero quien dice esto pierde de perspectiva que sí ha importado en el pasado, tanto así que Maite Oronoz es la primera candidata al Supremo abiertamente gay en nuestra historia. Si se pierde esto de perspectiva en este debate, si se olvidan los aliados de lo que “ha sido” en pos de lo que “debería ser”, se pierden los fundamentos materiales de cualquier posicionamiento político digno de su nombre. Sí es cierto: la sexualidad de un individuo no debería “de jure” (y este término no nos ha de ser indiferente en este contexto) tener ningún valor simbólico, ni debería ser reflejo de nuestras espectativas políticas sobre las capacidades ni los lineamientos políticos de ese individuo como candidato al Supremo. De hecho lo que debería importar son los criterios que establece Érika Fontánez en su columna de hoy ( http://www.80grados.net/abiertoel-debate-sobre-la-nueva-nominada-al-tribunal-supremo/ ). Y sin embargo, siempre lo son y han sido “de facto”. Y es ese “de facto” lo que no ven los aliados que están criticando “de jure” a esta candidatura.

    Como dijo recientemente Mabel Rodríguez Centeno en una reunión donde surgió el tema de si deberían hacerse compulsorios los cursos con perspectiva de género en la universidad, a lo que Mabel contestó: “Es que todos los cursos que se dan en la universidad tienen perspectiva de género. La pregunta es: ¿Qué perspectiva de género?”. Lo mismo aplica aquí. todos los nombramientos pasados han sido nombramientos que han tomado como uno de sus criterios la orientación sexual de los candidatos. La pregunta es: ¿cuál orientación? La heterosexual, por supuesto. Siempre ha sido un criterio, pero un criterio invisibilizado por el efecto de naturalización que provee la heteronormatividad. Y así como el antiguo artículo #103 (la ley de sodomía) estaba allí como ley muerta para indicar simbólicamente las espectativas que tenía el Estado con relación al comportamiento sexual de sus ciudadanos, también la heteronormatividad compulsoria de los candidatos al Supremo cumplía la misma función. Tanto y tan bien la cumplía que los compañeros aliados no se dan cuenta que sus reacciones están moldeadas por esa mano invisible que es la heteronormatividad compulsoria de Estado.

    Pondré otro ejemplo análogo. La candidatura y elección de Barack Obama a la presidencia de los EE.UU. Esos mismos aliados que hoy protestan por la candidatura de Oronoz, protestaron en su momento por la alegría que sentimos muchos con la elección de un presidente negro a la posición más alta de poder a nivel mundial. Decian que su raza no era un criterio significativo, que lo que importaba e importa eran sus posicionamientos políticos, que de nada servía un presidente negro si seguía respondiendo a los intereses del capital. Y de nuevo, tenían razón. El color de la piel no debería importar y de hecho no ha importado mucho a nivel de la gestión pública de Obama. Pero ha importado muchísimo en el ensanchamiento del horizonte de posibilidad de la democracia estadounidense. Hoy 6 de junio de 2014 un papa o una mama negra en EE.UU. puede mirar a los ojos a su hijo (que no a su hija, todavía) y decirle sin titubeos y sin engaños: “Tu puedes ser Presidente cuando seas grande”.

    Lo sé, esto suena a tonterías para para la mayoría de esos aliados, pues saben que no es tan fácil la cosa, que del hecho de que un individuo negro logró hacerse presidente no se sigue que a ese niño a quien le dicen que puede serlo lo vaya a lograr. Bien, pero no se trata de la “actualidad” sino de la “posibilidad” de dicho evento. El asunto es, que antes de la elección de Barack Obama, tener un presidente negro no era una posibilidad, no estaba en el horizonte de posibilidades de la democracia americana. No se trata de qué ha hecho o pudo hacer de facto Obama, sino de la posibilidad de que lo pueda hacer de jure. Se trata del valor político simbólico de ese evento, de que con esa elección nos acercamos más al ideal de una sociedad justa y equitativa.

    Tomemos como ejemplo el “sueño americano”. Hoy día parece una trivialidad y hasta un velo ideológico que con el que nos duerme el poder para que aceptemos las condiciones de nuestra exploración con la promesa de que si nos esforzamos podemos ser algún día los explotadores. Sí, es cierto, pero solo si lo vemos desde el presente. Pero si consideramos el valor simbólico-político del “sueño americano” con relación a una sociedad monárquica ante la cual surgió la democracia americana, donde el destino de los ciudadanos estaba regido por su posición social al nacer, pues el sueño americano tiene un valor de radicalidad política inmensurable.

    Pues estamos en esa misma coyuntura con relación a los derechos de la comunidad LGBT. Da igual, de ser ratificada, si Oronoz resulta ser la peor jurista que el Supremo de PR haya visto jamás, así como daba igual lo que de hecho hiciera Obama con su presidencia, lo importante es que al ser nominada nos hemos acercado un poco más a la realización del mundo mejor que todos los aliados soñamos. ¡¿Cómo no nos vamos a alegrar?!

    Bernat

    • Alejandro Carpio

      Pero es que la victoria de Obama solo parece haber servido para eso: para que una madre le cuente cuentos a un niño. Poco servicio le ha hecho a la meta de que el niño viva en un país más justo. Si esto es “estrechez en la concepción de lo político”, pues bueh. De otra parte, ampliar los márgenes de la concepción de lo simbólico tampoco abre tantas puertas interesantes. No sé si logro expresar bien mi punto, así que reformulo: “sí, pero no, pero sí, pero no”.

      Sigo pensando que es motivo de celebración parcial, no porque team LGBT haya hecho un gol en el Mundial (Obama solo ha logrado para team African American que el niño negro crezca pensando que puede llegar a convertirse en el continuador de la empresa imperial que iniciaron sus ex-amos) sino porque se da en un contexto de injusticia tan grande que no lo queda a uno más que aprender de los símbolos.

      Dicho de otra manera: si comoquiera iban a nominar a un heredero de la nobleza PPD, pues ¡qué bueno que fue a esta!

      Abrazos.

      • Bernat Tort

        Carpio:

        Tu estreches política voluntaria verdaderamente me asombra. (Digo voluntaria, porque sé que no es por falta de capacidad, pues todo el que te conozca o te lea sabe que capacidad te sobra). No sé si estas hablando en serio o en broma–contigo uno nunca sabe–, pero siendo el intelectual que eres, sobre todo porque vienes de la literatura, me asombra que decidas limitar tan absurdamente tu concepto de lo simbólico, que te parezca tan poco el poder transformador de “contar cuentos”.

        Usé el ejemplo de la madre negra diciéndole a su hijo que puede llegar a ser presidente, como eso, como ejemplo. Como ejemplo de la apertura del horizonte de posibilidades existenciales que este tipo de eventos produce. Pero ya que los ejemplos pedestres te parecen triviales me pondré más filosófico.

        En fenomenología, en particular, en la fenomenología de Maurice Merleau-Ponty, el espacio se concibe no como espacio objetivo sino como un espacio de posibilidades de movimiento tanto físicas, como afectivas y mentales. A esto se le llama el “arco intencional”. Por ejemplo, si a mi me estuviese persiguiendo la policia y entro en un callejón sin salida (en un “alley”, como en las películas), me habrían atrapado, pues al entrar en el callejón y verme rodeado de paredes, me rendiría, en eso consiste el que se trate de un callejón “sin salida”. Pero si a quién estuviesen persiguiendo fuese un gimnasta, o a un practicante parkour, este mismo callejón donde yo solo veía paredes y encierro, se transformaría en escaleras, escalones, agarraderas, en un tropel de lugares de donde agarrarse, brincar, trepar y escapar. Para ellos no se trataría de una callejón “sin” salida, sino de lo contrario: de una salida gigante.

        Para la fenomenología entonces, el espacio no es un lugar geográficamente ubicable y objetivo sino que es la relación entre ese espacio y lo que un sujeto pueda hacer en él. Aplicado esto al espacio racial, para seguir con el ejemplo de Obama, tenemos que una persona negra en los EEUU habita un “arco intencional racial”. Es decir, que vive su vida en un mundo donde, por ser negro, hay cosas que puede y cosas que no puede hacer en la ciudad y con su cuerpo. Hay formas en que puede y no puede actuar en público; hay sitios a los que puede y no puede ir. Por ejemplo, un joven negro en los EEUU no puede caminar de noche con un “hoodie” y las manos e los boslillos porque en el espacio de posibilidades raciales en EEUU esto podría ser interpretado como el anuncio de sus intenciones de robar asaltar y le podría pegar un tiro por ello ya sea la policia o otro ciudadano (como fue el caso de Trevor Martin en Florida). Es decir, ser negro en estados unidos limita lo que puedes hacer, a los puestos a los que puedes aspirar, a las vidas que puedes soñar tener o vivir. O como decía Chris Rock: “When you’re white: ‘The sky is the limit’; but when you’re black: ‘The limit is the sky’”. Este fue el horizonte sibólico que la elección de Barack Obama ensanchó. Como vez lo simbólico no se trata de “cuentos”, sino de vidad. Y ensanchar un horizoonte o arco intencional en el orden de lo simbólico, alivia o hace más vivibles las vidas de los que padecen de ese régimen racial del cual tu, evidentemente estas ajeno.

        Aplicado al tema que nos convoca, al espacio intencional de la orientación sexual el gesto de Maite Oronoz de nombrar públicamente a su compañera, llamarla al podio y besarla públicamente tiene un efecto radical de ensanchar el espacio de posibles interacciones sexuales, afectivas, familiares y sociales en el espacio público (e institucional) puertorriqueño. No se trata de un “show”, o de una “cuento”. Se trata de una transformación del espacio vital-existancial de cientos de miles de individuos en nuestro país. Cundo uno es gay, uno no habita el mismo mundo privilegiado, libre y relajado para el deseo la sexualidad y el amor que la vida heterosexual provee. Como nos recuerda Sara Ahmed:

        “To move one’s sexual orientation from straight to lesbian, for example, requires reinhabiting one’s body, given that one’s body no longer extends the space or even the skin of the social. Given this, the sex of one’s object of choice is not simply about the object even when desire is ‘directed’ toward that object: it affects what we can do, where we can go, how we are perceived, and so on. These differences in how on directs desire, as well as how one is faced by others, can ‘move’ us and hence affect even the most deeply ingrained patterns of relating to others.” [Sara Ahmed, "Queer Phenomenology", p.101]

        El espacio afectivo homosexual público puertorriqueño es asfixiántemente estecho, es invivible, es hostil y violento. No ver esto, como intelectual, es darte el lujo de la ingenuidad y en esta coyuntura dicha ingenuidad me parece temeraria y criminal. Es por eso que la cualidad que más detesto y desprecio en un adulto es el “unackowledged priviledge”. Solo alguien que goza de todos los privilegios que su piel blanca y su género masculino y su orientación sexual heterosexual le provee; alguien que nunca a tenido que mirar a su alrrededor antes de besar a su pareja por miedo a que le den una pela; alguien que nuca a tenido que mirar a los ojos de alguien que te niega un trabajo porque eres negro o vives en un caserio; en fin, solo alguien que, para jugar con tu insensible frase, tiene todas las puestas abiertas, puede decir algo tan cabronamente inconsciente como: “De otra parte, ampliar los márgenes de la concepción de lo simbólico tampoco abre tantas puertas interesantes.” [Alejandro Carpio] ¿Interesantes para quién? ¿Para ti? PUES ES QUE ESTE DEBATE NO SE TRATA DE TI!!!!

        Alejandro, me perdonas pero: WAaaUUU!!! Te puedes ir pal caraja bien duro!!! ¡Hay veces que es mejor callarse la boca antes de decir necedades! Lo sé, me estoy descontrolando; lo sé, estas no son formas de debatir racionalmente; lo sé, el insulto en un recurso bajuno intelectualente hablando; lo sé, pero “¡COÑO, PACIENCIA, PACIENCIA!” que “LA RABIA ES–y debe ser–NUESTRA VOCACIÓN”. ["Sivio Rodríguez"]

        Qué más se puede hacer sino gritar, cuando intelectuales como tu entran a este debate sin siquiera haber considerado mínimamente los términos del debate. Los términos de este debate no son términos filosóficos, no son conceptos, no son “meros” símbolos: Son cuerpos, son vidas invivibles, son sujetos hechos abyectos por esta fokin sociedad de mierda!!! Son cuerpos ensangrentados porque sus hermanos y padres pensaron que le podían quitar la patería a cantazos; son cuerpos que viven en las calles porque sus familias los botaron por maricones, lesbianas, marimachas, bolleras, bugarrones, loquitas…Son gente a quién le han caido a batazos por besarse en público con sus parejas, son gente a quién la sociedad los ha hecho odiarse a sí mismos por desear como desean, son chamacos que se suicidadn porque no resisten el embate del “bullying” de género al que son sometidos TODOS los putos días de su vida.

        Y es ese chamaco que ayer estaba pensando suicidarse y que “tal vez”, sí, “solo un “tal vez”–así de foking precaría es la vida de un homosexual en nuestra sociedad que se lo juega todo en un “tal vez”–al ver el gesto de Oronoz piense que puede aguantar la cabronería un día más; que puede aguantar los insultos, los golpes a su carne, los golpes a su espíritu (esos que casi nunca sanan) un día más. “Tal vez”–¿quién sabe?–hay un puerta que se abre en el horizonte de ese chamaco que le anuncia un día en que pueda, pueda, pueda…En que la vida le de, y le de y le de, como a ti y a mi, nos da y nos a dado todo lo que le hemos pedido, en lugar que les quite, quite y quite todo…TODO–la vida incluso.

        Así es que me perdonarás si te he gritado y ofendido; me perdonaras si no tolero que un intelectual de tu calibre y capacidad se tome el tema de manera tan non-chalant, trivial y leve que te lleve a decir cosas como “meh-enhorabuena”, “Materia DUDOSA para celebrar MíNIMAMENTE”, “team LGBT” y demás levedades que has dicho.

        Me perdonaras si me aferro a ese “tal vez” con garras y dientes y te pido que no hables sin medir el peso de tus palabras. Porque eres un intelectual y tu palabra convoca y mueve a gente a hacer y a pensar como tu. Y tratándose del tema que se trata y de las consecuencias que están en juego, me he permitido ser más severo contigo, porque puedes más de lo que has dado y se espera más de ti…

        un abrazo,

        Bernat

        • Cecilio Barrios

          Uy…uy…uy.. que mucho pam-pam aleccionador, con discurso demagógico y todo…ah, y su buena dósis de condescendencia…ufff…

        • Victor E Thompson

          Muy bien dicho.

        • Alejandro Carpio

          Jaja, pero Bernat, si veo que no diferimos en nada sustancial. Sí en eso de que no es asunto mío. A eso iba con lo de Team LGBT, etc. De las decisiones del Supremo dependerán algunas de las vicisitudes de mi vida y me hubiese gustado que esa persona del Supremo estuviese cerca de las preocupaciones de, al menos, la clases media del país.

          Mira, creo entender por dónde va eso de los horizontes de expectativas. Y será que a la larga cuenta. Uno cuenta con que los cuentos cuenten para algo, pero al final del día, cuando se cierra la caja y hay que rendir cuentas, pues uno se da cuenta de que ni tanto. Insisto en ver a los políticos menos como a celebrities y más como mandarines. Escrito está: “Por sus frutos los conoceréis” y parece que habrá que esperar a que la jueza se pruebe. En principio, el caso Obama es aleccionador.

          Ojo: no soy yo (blanco, heterosexual y varón medio calvo) quien queda poco impresionado con la importancia de la pigmentación epidérmica de nuestro Comandante en Jefe. Y si bien es cierto que todos esperamos que la jueza aporte algo a los derechos de la comunidad LGBT, te recuerdo (cosa que no hace falta) que hay otras comunidades aún más marginadas a las que sus coordenadas y accidentes parecen alejar. El trogloditismo homofóbico es un lastre horrendo, pero la pobreza enorme del país tiene tentáculos mayores. ¿Acaso esta jueza, dadas sus coordenadas, se abalanzará a decidir en bien de los pobres? Pues el tiempo dirá y por sus frutos la conoceremos. Y bien por ella y buena suerte y celebremos, en efecto. No he dicho otra cosa.
          Dos últimos puntos:
          1. No menosprecié tu ejemplo de la madre y el niño. Por el contrario, sencillamente le di follow up.
          Considera si tu llamado a considerar las víctimas de la homofobia peca de falaz, en dos sentidos: apelación a las emociones, sí, pero sobre todo ignorancia de la cuestión. Es obvio que cualquier forma de prejuicio es tontería y crimen, pero me cuesta ver la relación entre el niño víctima de bullying y el nombramiento del Supremo. Bueno, no me cuesta tanto. Digamos que me encantaría entenderlo mejor sin caer en aquello de los horizontes sicológicos de expectativas.
          Tú obviamente dominas el tema de las falacias mejor que yo, por tu entrenamiento en filosofía. Advierto que puede que mi crítica no sea atinada.

          Gracias por la mandada al carajo. Hacía cómo un mes que nadie me mandaba al carajo públicamente.

          Abrazote.

          • Alejandro Carpio

            Se me quedaba el de “ad hominem” con todo eso de mi blancura heteronormativa.

            Mira, estarás de acuerdo con que esta discusión es inútil en términos prácticos. Se trata de darle “like” a un nombramiento del que ni tú ni yo somos actores, aunque sí puede que receptores. En ese sentido, creo que le di “like”.
            Insisto en que alegrarse porque Thatcher haya sido elegida o Ileana Ros tenga un rango importante en Washington o Herman Cain apueste al ejecutivo o Kolthoff Caraballo se siente junto a Oronoz Rodríguez o que el hombre más rico del mundo sea latino no abre puertas interesantes.

            • Alejandro Carpio

              Una última cosa, para ilustrar mi desconfianza en símbolos bonitos:

              Solo el 16% de la población piensa que a los negros les va mejor bajo Obama.

              http://m.rasmussenreports.com/public_content/politics/general_politics/february_2014/16_think_young_blacks_better_off_under_obama

              Los estudios parecen indicar que, todo lo contrario: les va peor. Esto, en varios renglones, la mayoría económicos.

              http://www.yourblackworld.net/2013/01/black-news/ben-jealous-black-americans-are-doing-far-worse-under-obama-admin/

              Ben Jealous, el ex CEO de NAACP, usa la expresión “far worse”.

              Tavis Smiley concurre: “The data is going to indicate, sadly, that when the Obama administration is over, black people will have lost ground in every single leading economic indicator category.”

              http://www.mediaite.com/tv/tavis-smiley-black-people-are-not-better-off-under-obama-president-ought-to-be-held-responsible/

              Frederick C. Harris, de Columbia, dice: Obama’s presidency marks “the decline” of a politics devoted to “challenging racial inequality” — a failure facilitated by black America itself. “Black elites” and black constituencies, añade, have capitulated to a president who does little for them — simply for the “pride” of “having a black family in the White House.”

              http://blogs.reuters.com/great-debate/2012/11/01/is-obama-good-for-black-people/

              La cosa es más fea de lo que sugiero aquí y ni siquiera entro en el tema de los negros paquistaníes a quienes mata el negro de la Casa Blanca o el continente africano que este hijo de África militariza cada vez más. Los cuentos de aquella madre se derrumban fácilmente.

              Vamos, esto no tiene que pasar con nuestra jueza. Ojalá que no pase. Celebro su nombramiento porque prefiero ser ingenuo a estar desanimado. Pero, sí, precisamente porque vengo de la literatura, puedo afirmar públicamente que me cago en los símbolos y en los trucos publicitarios.

              Le agradecía a Yoryie su óptica coherente y entusiasta y me sumo a su lógica, pero creo que tanto él como yo nos alegraremos verdaderamente cuando la peor pesadilla de Wanda Rolón y el el imbécil médico ese y el Arzobispo se hagan realidad: esto es, cuando el árbol dé frutos.

              Hasta entonces, duda, duda, duda y sospecha.

            • Bernat Tort

              Carpio:

              Me pides que considere si he cometido al menos tres falacias en mi primer comentario a tu primer comentario a mi primer comentario a la columna de Yoryie. Consideraré cuatro, pues de la que sin lugar a dudas cometí no me acusaste.

              A-Las falacias de las que me acusas y no cometí:

              “Considera si tu llamado a considerar las víctimas de la homofobia peca de falaz, en dos sentidos: apelación a las emociones, sí, pero sobre todo ignorancia de la cuestión.” [A. Carpio]

              i)-Me acusas de una apelación a la emoción que, en el caso del contenido en cuestión, sería una mezcla de la falacia “ad populum” (v.g. el recurso a la manipulación de las emociones de la audiencia para saltarme pasos en el debate y persuadirlos sin argumentar) y “ad misericordiam” (v.g. la apelación a la piedad de la audiencia para que, cogiendole pena a los pobres homosexuales que la pasan mal, se salten la consideración racional del debate y me den la razón por motivos morales o emocionales). En el caso de mi discusión y argumento creo genuínamente que no cometí esta falacia debido a que los ejemplos emotivos que utilicé SON, precisamente, EL DEBATE (v.g. el tema de discusión). Es decir, argumenté racionalmente que nuestro debate no se trata de conceptos filosóficos ni de ideas abstractas sino de cómo lo simbólico afecta efectivamente las vidas, que en un contexto homofóbico pueden ser muy terribles y sufridas, de los homosexuales. Si da la casualidad que este tema en particular despierta emociones de empatía, piedad o compasión, lo hace porque somos, por lo general, seres empáticos, piadosos y compasivos y el tema lo amerita, no por que hayamos caído víctimas de una apelación ilegitima a la emoción de mi parte. Es decir, si nos olvidamos de los efectos reales que tiene la homofóbia en nuestro contexto homofóbico nos quedamos sin tema de debate, pues de eso precisamente es nuestra discusión.

              ii)-Sobre llamarte ignorante sobre el tema como posible falacia. Ciertamente sería una falacia invocar tu ignorancia para obviar tu argumento, opinión o postura sin tener que argumentar porqué eres ignorante. Pero eso no fue lo que hice. Tan pronto como dije:

              “¿Qué más se puede hacer sino gritar, cuando intelectuales como tu entran a este debate sin siquiera haber considerado mínimamente los términos del mismo?” [Bernat Tort]

              Dediqué el resto de mi comentario a explicar y explicitar en qué sentido eras ignorante de los que verdaderamente eran los términos de nuestro debate. Es decir, que no te acusé de ignorante para desacreditarte sin tener que argumentar–cosa que repito, sí sería una falacia–sino para establecer la diferencia entre los términos de nuestro debate: los tuyos, que pensaba errados, y los míos que pensaba atinados.

              B-La falacias de las que me acusas y cometí “pero sí, pero no…”:

              “Se me quedaba el de “ad hominem” con todo eso de mi blancura heteronormativa.” [A. Carpio]

              Me acusas de haber cometido una falacia “ad hominem” en tanto que intenté desacreditar tus posturas en esta conversación basándome en que eras “blanco, hombre y heterosexual”. Para ser más específico, me acusas de un “ad hominem circunstancial” (“Esta variante de la falacia ‘ad hominem’ se basa en la irrelevancia que existe entre las creencias que se defienden y las circunstancias [tu blancura, masculinidad, y heterosexualidad] de sus defensores.” [i. Copi, "Introducción a la lógica", 133] [mis corchetes]) y en un sentido estricto tienes razón en que cometí esta falacia.

              En un sentido estricto, en el contexto de las reglas de la argumentación racional moderna, esto sí constituye un falacia. Sin embargo, trataré de justificarme estableciendo que en un contexto posmoderno como el nuestro (es decir, desde que la regla: “lo personal es político” aplica) este tipo de apelación a las circunstancias del individuo que participa de un debate no es NECESARIAMENTE una falacia.

              En un contexto epistemológico moderno el sujeto es considerado un sujeto universal, voluntario, autónomo y racional. Debido a esta caracterización, todo sujeto es considerado equivalente, por lo tanto, cualquier apelación a las diferencias que podrían traer su particulares circunstancias accidentales de vida (v.g.: nacionalidad, orientación sexual, afiliaciones políticas, raza, género, sexo, estatus socio económico, etc.) a un debate racional son consideradas falaces. Esta perspectiva epistemológica es producto de la separación cartesiana entre mente y cuerpo como dos sustancias distintas e incompatibles entre sí y la subsiguiente identificación del sujeto con el polo “mente” del binomio.

              En un contexto epistemológico posmoderno el binómio y la distinción “mente/cuerpo” se disuelve. El posicionamiento epistemológico posmoderno con respecto al sujeto parte de la premisa de que somos sujetos encarnados en un mundo marcado genealógicamente por su historicidad, de tal modo que no pueden ser ignoradas las circunstancias particulares de los sujetos hablantes, pues estas (y estos: los cuerpos) se dan en contextos cargados de significación política, social y sexual. No es lo mismo que un esclavista diga: “we are all created equal”, a que lo diga una esclava. En el caso del primero, y como es el caso de “La declaración de la independencia de los EEUU”, se referían a hombres blancos cuando decia “all”, y por lo tanto, era una afirmación política democrática anti-monárquica limitada. Cuando lo dice una esclava el “all” se refiere a todo el género humano y se trata de la expresión emancipadora más radical posible: “TODOS somo iguales”.

              En este contexto han surgido desde el feminismo posmoderno varias propuestas epistemológicas de conocimientos situados (véanse por ejemplo “Situated Knowledges: The Science Question in Feminism and the Priviledge of the Partial Perspective” de Donna Haraway y “Rethinking Standpoint Epistemology: ‘What Is Strong Objectivity’?” de Sandra Harding) en las que me basaría para justificar el uso de “ad hominem circunstancial” en tanto que este se traduce, desde esta perspectiva, al reclamo de que “las puertas que se abren” con la nominación de Oronoz no te parecen interesantes porque existencialmente gozas del privilegio que te provee tu blancura, masculinidad y heterosexualidad, haciendo que no te parezcan urgentes o interesantes los cambios que podría traer desde el orden simbólico-existencial este tipo de apertura de puertas.

              En otras palabras, lo que argumenté fue que pensaba que no te podías imaginar por tu posición privilegiada (y en eso me parece que consiste tu ignorancia en este caso) lo que es habitar un cuerpo queer y todo lo que esto conlleva en términos de prácticas cotidianas en el espacio social y de ahí que te posicionaras como indiferente (o “unimpressed”) a los cambio previsibles en el orden simbólico. Por lo tanto, mi argumento es que tomar un posicionamiento político minoritario provee una perspectiva más objetiva y democrática en la medida que esta perspectiva permite ver injusticias que desde el privilegio (que conste, no es voluntario: tu no escogiste ser blanco, hombre y heterosexual) no son fácilmente entendibles en su concretud, ni resultan tan evidentes.

              C-La falacia de la que no me acusas pero que sí cometí:

              Por último, admito haber cometido un falacia terrible (aunque no intencionalmente) cunado dije: “¡PUES ES QUE ESTE DEBATE NO SE TRATA DE TI!!!!” [Bernat Tort]

              Cuando dije esto mi intención era que no considerases solo lo que te pueda parecer interesante a ti por tus circunstancias, sino lo que puede ser “interesante” para los sujetos (los cuerpos queer) más afectados con las consecuencias de este debate.

              Ahora bien, también se puede leer mi comentario como diciendo que si no eres gay, no tienes nada que ver con este debate que es como pareces haber entendido mi comentario tu cuando me dices: “Sí en eso de que no es asunto mío. A eso iba con lo de Team LGBT, etc.” [A. Carpio]

              Si se me comprendió así, pues sí se trata de una falacia ya que esto equivaldría a decir que no se puede ser feminista sin no se es mujer, antiesclavista o antiracista si no se es esclavo o nergro (o de cualquier raza excluida). Y esto es patentemente falso.

              De modo que por la posibilidad de esa lectura me disculpo infinitamente y aclaro. Este debate le concierne a todos los que creeamos en la igualdad, la justicia, la democracia y la posibilidad de construir un mundo más justo. Por lo tanto Carpio: ¡SÍ TIENE TODO QUE VER CONTIGO! ¡Tu eres parte indispensable de “Team LGBT”!

              Lo que quise decir fue lo que se desprende de mi defensa del “ad hominem ciscunstancial” de más arriba, nada más. Es decir, que pese lo que pase con esta nominación, las vidas de los hombres blancos heterosexuales seguirán más o menos iguales, mientras que las de la comunidad LGBT podrían, en teoría, mejorar muchísimo.

              Un abrozote de re-bienvenida al Team LGBT,

              Bernat

              P.D.: Te sigo debiendo una contestación, pero francamente estoy agotado. Si puedo bien, sino, también.

          • Bernat Tort

            Carpio:

            Por lo de la mandá pal carajo me disculpo nuevamente, pero sabía que en tu caso era un lujo que me podía dar, por tu capacidad para absorber los insultos que la exasperación de tu estilo ingenioso y burlón inevitablemente ocasiona. Jejeje…

            Te contestaré en este lo de nuestras semejanzas y diferencias. Bajo el segundo comentario lo de las falacias y bajo el tercero lo del argumento empírico vs el arco intencional (que adelanto no es “psicológico”, como pareces haber entendido, sino existencial).

            Sobre tu estilo:

            Chico, claro que sé que nuestros argumentos no difieren en (casi) nada sustancial; si no, no estaría “molesto” contigo. De hecho, si lees tu primer comentario (a la columna de Yoryie) y el mio, decimos casi exactamente lo mismo. Decimos algo así como: “No debería importar la orientación sexual de un candidato al Supremo. Pero da la mala pata que vivimos en un mundo homofóbico donde de hecho ha importado e importa que la orientación sexual de los candidatos sea compulsóriamente heterosexual. Ergo: importa la orientación sexual homosexual de la candidata Oronoz.” Hasta ahí estamos de acuerdo.

            (Nota aclaratoria: quiero dejar claro que lo que sigue no pretende ser más que un juicio muy particular mio sobre el “ánimo” o el “espíritu” estilístico de tu escritura. Es decir, que no pretendo estar diciendo, como en el caso de mi crítica a la estructura argumentativa de Kahlil, que esta crítica tenga validez objetiva. Solo representa el modo en que te suelo leer, por el tono “si, pero no, pero sí, pero no” que caracteriza tu escritura, que en ocasiones como esta me parece desacertado).

            Lo que me molestó es tu forma nonchalant de expresarte sobre temas que a mi juicio ameritan un poco más de “seriedad”. Al tomar este debate con el mismo tono con que sueles tomarte siempre las cosas con una mezcla políticamente perturbadora de minuciosidad interesada y desdén. Logras en un solo comentario hacer pensar que te interesa el tema profundamente y que a la vez te da igual. Esto de tal manera que tu levedad termina por destruir tu profundidad y compromiso.

            No creo que haya duda alguna de que eres una de las mentes más destacadas, pero sobre todo perspicaces, de nuestra generación. Y sin embargo, tu “persona” (pronunciado en inglés) cómico/cínica como escritor, desde mi perspectiva, obstaculiza tu propósito político en contextos como este.

            Esas oraciones del team LGBT y team African American, del “beh” y el “meh”, del “pero sí, pero no, pero sí”, los “mínimas” y “parciales”, le quitan peso y fuerza a los argumentos que tu mismo esgrimes y con convicción defiendes. Pero nada, lo dejo ahí sobre mis preferencias discursivas, que a nadie tienen que interesar, y que probablemente, y con razón, te parezcan ridículas e inadmisibles.

            Sobre nuestras diferencias:

            Nuestra diferencia principal se encuentra, me parece, en que estas confundiendo dos niveles de este debate y me estas atribuyendo el estar participando en los dos cuando yo solo estoy participando en uno. Los dos niveles son: #1-El nivel simbólico/existencial en el que opera, a mi juicio, tanto el nombramiento de Oronoz al Supremo, en cuanto mujer abiertamente lesbiana y en cuanto mostró su sexualidad afectivo-familiar en el espacio público del poder institucional; y #2-Los posibles efectos beneficiosos para la comunidad LGBT que la agencia como jurista de Oronoz pudiese traer en el futuro, de ser ratificada su candidatura.

            Yo solo estoy participando en–y solo me interesa–el primero de estos debates: el del plano del significado histórico-simbólico-existencial de la candidatura de una mujer abiertamente lesbiana al Supremo de PR. Da igual si se trata de Maite Oronoz o si fuese cualquier otra u otro candidato abiertamente homosexual. Esto queda claro en mi primer comentario cuando digo que da igual si Oronoz resulta ser la peor jurista en la historia del Supremo de PR, así como daba igual como de hecho fuese la presidencia de Obama.

            Acabas cometiendo la falacia de “conclusión inatinente” (falacia “ignoratio elenchi” que “se comente cuando un argumento que permite establecer una conclusión en particular se dirige a probar una conclusión diferente.” [I. Copi, "Introducción a la Lógica",141]) cuando en este segundo mensaje me argumentas en el nivel #2, cuando en realidad nuestra discusión era solo y únicamente sobre el nivel #1, el nivel de lo simbólico y sus efectos para la comunidad LGBT.

            Sobre el nivel #2, lo único que diré es lo siguiente. Soy comunista y por lo tanto soy cínico con respecto a lo que se puede esperar del sistema democrático representativo. De modo que coincido completamente cuando dices: “si comoquiera iban a nominar a un heredero de la nobleza PPD, pues ¡qué bueno que fue a esta!” [Carpio, primer comentario a mi primer comentario]. Cualquiera que pensase que iban a nominar a alguien que no fuese del partido es sencillamente un ingenuo. Por otro lado, tampoco me creo ni por un segundo que del hecho de Oronoz sea lesbiana se sigue que velará por los intereses de la comunidad LGBT–eso nos toca a nosotros los activistas–ni que siquiera tenga consciencia político-sexual queer (lo desconozco). Yo no sé cuales son sus posturas con relación al discrimen por género y/o por orientación sexual en el empleo, sobre el matrimonio o la adopción de parejas homosexuales o sobre la convertura de los planes médicos de los medicamentos y cirujias para lxs compañerxs transexuales. Ni idea, eso todo le pertenece al nivel #2. Yo solo argumenté sobre el nivel #1. (De lo que acabo de decir no debe seguirse sin embargo, que no me interesan los debates del nivel #2, sino solo que nuestra conversación versaba solamente sobre el nivel #1 y tu en tu segundo comentario los mezclaste).

            Así que termino esta contestación (primera de tres que te debo) solo afirmando que lo que me molestó y sorprendió fue tu aparente desprecio por la capacidad que tiene lo simbólico para cambiar radicalmente el mundo en un sentido efectivo, no solo “ficcional” (en sentido peyorativo). Es nuestra comprensión de lo simbólico nuestra principal diferencia.

            Un abrazo, cojo aire y te sigo contestando más abajo, y un poco más tarde,

            Bernat

            • Victor E Thompson

              Hay que ser verdaderamente ciego, y en efecto no homosexual, para no poder notar el cambio que ha habido por las vías cultural y legal (que se refuerzan entre si) en torno a la aceptación/tolerancia/celebración de la homosexualidad en Puerto Rico.

              Ha sido precisamente debido a símbolos culturales que la lucha ha logrado los más grandes avances.

              En este debate es importante reconocer la diferencia entre los derechos positivos y los negativos.

              Gran parte de la lucha de las comunidades LGBTT es por un derecho negativo que solamente requiere simplemente que el Estado deje de tomar acciones discriminatorias en contra de nosotros, en especial algo tan básico como la penalización de conducta sexual íntima.

              Otros reclamos requieren acción positiva.

              Las analogías con el racismo y con la pobreza incurren en el mismo problema. El problema del racismo contra los negros está ligado a su pobreza y su pobreza al racismo, pero eso no quiere decir que sean uno y el mismo problema.

              A la gente se le olvida que la homosexualidad fue delito hasta hace apenas una década. Igual los linchamientos contra los negros eran quasilegales.

              Sí puede haber progreso por pasos y esos pasos a veces toman formas exclusivamente judiciales como fue la desegregación forzada en EEUU.

              El análisis que criticaste está errado en casi todos los sentidos y no merecía la disculpa.

              • Bernat Tort

                Victor:

                Gracias por esta intervención. Creo que tu distinción entre derechos positivos y negativos es esencial. Junto a mi distinción entre el nivel#1 y nivel #2 de la discusión tenemos la caja de herramientas mínimas para que este debate sea productivo. La aclaración de los términos de un debate es el primer paso para echarlo pa’lante. (Como, por ejemplo, en el debate sobre el aborto fue clave cambiar los términos “Pro-choice” vs “Pro-Life” a “Pro-choice” vs “Anti-choice”, que es el verdadero debate, pues nadie que no sea sociópata es “Anti-life”).

                Ahora, añadiría a tu dupla “lucha cultural o simbólica” y “lucha jurídica”, una tercera: la “lucha activista o en la calle”. Creo que es esta última, como nos recuerda Yoryie, el verdadero motor de todos estos cambios. Y es precisamente porque se está invisibilizando en el debate público todos esos años de lucha de Stonewall para acá al argumentar que la comunidad LGBT esta afectivamente indentificada con la nominación de Oronoz que la postura de los aliados es una cabronería política. Se olvidan estos de que, como dice Cultura profética: “Las RAZONES sobran.”

                En cuanto a lo de la disculpa, creo que entre amigos nunca están de más, sobre todo si auspician y permiten que el debate continúe.

                saludos,

                Bernat

                • Victor E Thompson

                  Mi punto sobre la disculpa es que es perfectamente legítimo precisamente en un debate entre colegas “regañar”. Igual tu punto sobre las disculpas tiene razón, pues no hay que estar equivocado para pedirlas.

            • Alejandro Carpio

              Antes que todo:
              1. No me parecen ridículas ni inadmisibles tus preferencias discursivas o de otra índole. Lo que me señalas es sensato. Créeme que lo he pensado en más de una ocasión.
              2. Te extralimitaste, sí, con eso de que tú y yo somos parte de la misma generación. ;)

              Tienes razón con lo de que blando esos dos niveles. Diría que los organicé jerárquicamente, no que los confundí, pero igual quizás los confundí un poco. Sobre el primer nivel sencillamente debí hacer mutis, porque me parece a la larga trivial (de ahí los “meh”); el otro, por supuesto, es más interesante.
              Hay algo de sentido en alegrarse con que Obama nombre a Sotomayor, claro. Lo veo. ¿Se da lo mismo con Alberto González, bajo Bush? ¿Cambia de contexto el nombramiento de la primera mujer latina al Supremo la violenta política de deportación de Obama? Mira que no desprecio lo de Sotomayor, sino que, quizás con el “aguafiestismo” citado arriba pretendo alertar a gente como Víctor a no dejarse llevar por el razzle dazzle de la politiquería. De otra parte, es cierto que esto abre espacios de inclusión en el imaginario público, como evidencia la desazón de Wanda & Co. De otra parte, no solo de símbolos vive el hombre. Ves mi connundrum tipo “El violinista en el tejado”: de ahí el “pero sí, pero no”.

              He notado que muchas veces uno despotrica en línea con la persona equivocada. Por ejemplo, leí un montón de comentarios de tipo A y cuando contesto un comentario de tipo B le proyecto mi discusión interna con A. Tantas letras nos quitan la capacidad de leer, mira qué jodienda. Y creo que quizás he caído en ese error y de ahí mi tono aguafiestas. Voy a lo siguiente: no es sensato identificarse con Oronoz. Ella (hasta ahora) no es parte de “Team LGBT”. No es sensato identificarse con Obama: ese nunca fue parte de team African American. Estaría dispuesto a entender los márgenes de lo simbólico en otros ambientes: celebro que Ricky Martín tenga dos nenes lindos. Pero es que en la política (y créeme que me gustaría dejar de creer esto) solo importa lo real. Celebro a regañadientes cada vez que un juez en EU falla a favor del matrimonio entre personas de mismo sexo; a regañadientes, digo, porque me parece ridículo tener que estar ganando estas victorias a esta etapa de la historia. ¿Cómo es posible que haya que esperar hasta el 2014 para esto? Sí me enorgullezco de que en algunos puntos de América Latina estén más a la vanguardia que nosotros. Ahora, me alegro porque es algo real, que le trae beneficios reales a las personas; algo distinto es el beso que Madona le dio a la otra o que Ellen Page dijo qué sé yo o el pelo lacio de los nenes de Ricky Martin.
              Pero aquí puede que falle de nuevo. En un mundo tan dominado por la imagen y el espectáculo, el imaginario espectacular debe tener algún peso. Celebro mínimamente no porque desprecie las victorias de este o cualquier grupo excluido sino porque me sorprende muy poco este mundo.
              Abrazo.

              • Victor E Thompson

                Hay un problema de análisis muy básico.

                El color de piel y el origen étnico son datos públicos que usualmente no requieren corroboración o divulgación.

                Las personas LGBTT deciden vivir o no sus vidas en los clósets.

                Cuando hay que explicar algo tan básico a uno le vienen a la mente todos los problemas de discrimen que vienen desde el nacimiento a la muerte de una persona gay que no tienen nada que ver con su condición económica o con otros problemas sociales.

                Yo no conozco a la licenciada como pasar juicio sobre su probidad o intelecto.

                Lo que sí me es fácilmente distinguible es que el acto de reconocer a su pareja no es un acto que se haya visto en Puerto Rico con frecuencia y que demuestra de por si cierta causa común con la comunidad LGBTT.

                Muchos de tus puntos son perfectamente válidos desde la perspectiva del homo economicus o politicus.

                Los reclamos de la comunidad LGBTT se ubican mayormente en el ámbito cultural.

                Yo vengo del mundo de la política y no soy inconciente al hecho de que el capitalismo no tiene ningún problema con conceder la igualdad nominal (es decir la no discriminación) a base de las características/identidades de los individuos, siempre y cuando se pueda discriminar a base de ingresos/riqueza.

                El debate similar se da en cuanto al asunto de las nacionalidades y la cuestión de la emancipación nacional o de clase.

                Aquí el asunto es de la emancipación individual o sectorial vs las demás. Mi punto es que se pueden celebrar los avances en cada ámbito (si se comparten los valores) sin tener que asumir que las otras personas no son concientes de cuan limitado o lento puede ser el progreso.

                Puerto Rico en derechos LGBTT está en una categoría relativamente superior, comparable a los estados progresistas de Estados Unidos, Europa Occidental y Latinoamérica.

                Si se va a hacer comparaciones, hay que incluir a los peores estados y recordar en particular la persecución y criminalización de la homosexualidad en el resto del Caribe. Ni hablar de la situación en ciertos estados africanos y musulmanes.

        • Kiara Maldonado

          Realmente genial tu escrito. Pido permiso para copiarlo en mi página de facebook.

          • Bernat Tort

            Muchísimas gracias y por supuesto que sí.

            Bernat

            • Kiara Maldonado

              Gracias a ti.

    • Cecilio Barrios

      Entiendo que está en órden intercalar algunas inquietudes con respecto a la afirmación del: “…criterio invisibilizado por el efecto de naturalización que provee la heteronormatividad.”[Tort]. Si la orientación heterosexual ha sido o no SIEMPRE el criterio no lo sabemos pues la práctica cultural no ha sido la de afirmar la orientación sexual, que no equivale a decir que los jueces tengan una u otra orientación sexual particular. Coincido en que en estos tiempos la admisión pública de homosexualidad es más arrojada ( que no es igual a más permitida). Más me pregunto si irrespectivamente de tiempos en que reconocemos un discurso dominante de heteronormatividad, la apertura en la admisión de homosexualidad es una práctica apropiada al presentarse en convocatorias o candidaturas a puestos de trabajo. Acaso preguntamos a candidatos sometidos para posiciones de jueces sobre sus creencias personales y prejuicios porque suponemos que deben ser personas libres de prejuicios para ese cargo? Quien decide qué o cuales prejuicios son o no aceptables? Podemos creer la afirmación pública de un candidato de que no tiene prejuicios o lo más que podemos hacer es asumir que todos tenemos uno que otro o varios prejuicios? O será que estamos diciendo que si existen prejuicios heteronormativos la manera de balancear el tribunal es incluyendo también prejuicios homonormativos de existir esa categoría de prejuicios? Acaso es deseable que ahora cualquier candidato a un puesto de la judicatura sea “abiertamente” pro mujeres o pro hombres, pro viejos o pro viejas, pro personas delgadas o pro personas gruesas, pro beber o no beber alcohol, procapitalismo o pro marxismo, pro anexión o pro independencia, pro creer o no creer en Dios? Qué es lo que garantiza un juicio libre de prejuicios o de neutralidad? Cuan importante es que un candidato sea abiertamente gay o admita abiertamente haber sido víctima de violación o abuso sexual infantil o de cancer o de “bullying” o de divorcios o de pobreza o de cualquier vicisitud y/o anomalía de las muchas y variadas a las que las personas se exponen durante su vida? Cuales de estas admisiones públicas son más o menos importantes a la hora de nombrar a alguien a la judicatura?

  • Kahlil Chaar Pérez

    Yoryie, esta discusión me recuerda a debates similares dentro de la izquierda estadounidense a partir de la elección de Obama en el 2008. Yo la celebré y me conmoví y hasta lloré ante lo que fue un claro avance en la política representacional del gobierno de EEUU y la política racial de visibilidad en la esfera pública. Al mismo tiempo, comprendí los límites políticos de aquella elección supuestamente trascendental, especialmente a partir de la trayectoria centrista de Obama. Tienes mucha razón en subrayar que la nominación de Oronoz no puede desconectarse de los esfuerzos de la comunidad LGBT, del mismo modo que la elección de Obama no podía desconectarse de grupos, individuos y movimientos que no simpatizaban necesariamente con el Partido Demócrata. Pero tampoco podemos desconectar la nominación del aparato de poder gubernamental, no veo por qué seguir una lógica either/or en este caso. Habiendo pensado un poco sobre el tema, no creo que la crítica a la ceguera pretenda borrar la agencia de la comunidad LGBT en estos procesos políticos. Lo problemático de esta crítica radica en la negación absoluta de las pulsiones afectivas de identificación y su apuesta a una práctica política puramente racional, que por medio de la razón instrumental nos abriría los ojos ante el funcionamiento de la ideología. La crítica a la ceguera acarrea su propia ceguera, como podemos ver en su inhabilidad de comprender la frustración de los que se sienten aludidos de manera negativa por dicha crítica, en el instante de identificación afectiva. Y estos dilemas se acentúan en la inmediatez de los social media, donde tanto lo afectivo como lo racional se sintetizan para producir conflictos como éste. En este sentido, sí creo en la importancia de uno de los elementos centrales de la apuesta a la política racional: la distancia crítica, tomando en cuenta su carácter ficticio, y cómo lo afectivo también la atraviesa. En fin, que siga el diálogo.

    • Bernat Tort

      Kahlil:

      Me parece que tu comentario reproduce la misma crítica de siempre. Participa de una feminzación (en sentido peyorativo) de la razón queer. Cuando haces las siguientes reducciones o equivalencias: “alegría política = afección identitaria” y “política racional = distancia crítica” básicamente estas diciendo: “Como te identificas con su orientación sexual, no puedes evitar, compelido por tus emociones (no racionales), que tus afectos te nublen el entendimiento político. Al hacer esto reproduces hasta su última coma el viejo binomio hombre/mujer y sus sucedáneos: razón/pasión, heterosexual/homosexual, mente/cuerpo, etc. y todas sus implicaciones políticas.

      Pierdes de vista (estas ciego a) las radicales transformaciones que la razón queer (en tanto que subclase de la razón posmoderna) conllevan para nuestra concepción de lo político. Seguir, a estas alturas del juego, descartando o desacreditando las reivindicaciones políticas minoritarias bajo la bandera de reacciones afectivas o viscerales no racionales es ignorar por completo las críticas que se han hecho a esta concepción moderna de la razón y la invisibilización y naturalización de los privilegios euro-hetero-masculinos que implica.

      Aparte de esto, desde la ciencias cognitivas (Ver por ejemplo “Descartes Error: Emotion, Reason and The Human Brain” de Antonio Damasio) ha quedado clarísimo que no se puede ser racional sin las emociones. Aquellas personas que han sufrido lesiones en las áreas afectivas del cerebro (Phineas Gage es el caso más famoso) no pueden tomar decisiones racionales. Sin el horizonte de metas, espectativas y valores que los afectos nos dan deja de tener sentido (literalmente) lo que significa ser racional.

      Bernat

      • Kahlil Chaar Pérez

        Bernat, lee otra vez mi comentario y con cuidado, por favor. En ningún momento descarto las “reivindicaciones políticas minoritarias” ni los “flujos afectivos”. Pretendía hacer todo lo contrario, al sugerir que no es una lógica either/or y señalar que la crítica racionalista de la ceguera precisamente tiene sus propias cegueras ante los flujos afectivos de la identificación (que no es lo mismo que identidad, valga aclarar). Mi comentario al final sobre la distancia crítica–que tenía que ver con la inmediatez de los social media y no el debate sobre la nominación—subraya precisamente que esta distancia es una ficción. Pero el hecho de que sea una ficción no significa que también es una potencialidad necesaria, establecer que todo es afecto también puede resultar reductivo.

        • Bernat Tort

          Kahlil:

          Te pido disculpas, no por mi lectura, que fue muy cuidadosa, sino por mi escritura, que tal vez no lo fue. A veces olvido las cordialidades y protocolos que estos espacios requieren. Refraseo pues.

          Debí comenzar con la siguiente oración: “Kahlil, sé que no fue tu intención, ni probablemente sea tu postura, pero…(insert my previous comment here)..y esta lectura de tu comentario la justificaría mediante un análisis de las siguientes oraciones: ‘x’, ‘y’ y ‘z’”.

          El problema es el siguiente: tu comentario tiene la forma retórica de un comentario del tipo: “yo no soy homofóbico, pero…” o “Yo no soy machista, pero…”. En argumentos de este tipo usualmente, luego del “pero” lo que sigue es un comentario homofóbico o machista o del tipo que fue negado en la premisa. De nuevo, no estoy diciendo que esta era tu intención, ni siquiera que sea tu postura, solo que mi lectura se sigue de la estructura retórico-conceptual de tu comentario.

          ‘X’, ‘y’ y ‘z’. Hay ciertas oraciones en tu comentario que implican que reaccionar afectivamente, llorar, o emocionarse son respuestas incompatibles, al menos en la inmediatez, con a distancia crítica y racional que requiere el pensamiento político. Como cuando dices:

          “…sí creo en la importancia de uno de los elementos centrales de la apuesta a la política racional: la distancia crítica, tomando en cuenta su carácter ficticio, y cómo lo afectivo también la atraviesa.” [Kahlil]

          Esta oración es la que cumple la función del “Yo no soy,…, pero…”. Lo único es que la escribiste al revés: empezaste con el “pero” y terminaste con el “Yo no soy”. Terminar la oración con: “…tomando en cuenta su carácter ficticio, y cómo lo afectivo también la atraviesa.” cumple la función de decir: “Aun con todo esto que admito, me parece que hay que tener la distancia crítica que solo lo racional produce.” Recalcando con esto que las reacciones de alegría afectiva, están chéveres, y hasta tu las sentiste por Obama, PERO no son racionales, y por lo tanto no tienen distancia crítica, sino inmediatez, cercanía y afección. Y dije que al hacer esto, inadvertidamente (añado ahora), feminizas la razón queer ya que en el viejo discurso binomial son las mujeres las que reaccionan desde los sentimientos, la afectividad y la irracionalidad, mientras que el hombre es el racional, seco y distante.

          Esta lectura se percola incluso allí donde pretendes estar haciendo lo contrario: en tu argumento de que la cosa no se debe concebir como “either/or”. Delatas con esta aclaración que piensas que Yoryie no está considerando los otros aspectos del debate (el “or” o el “either”), sus vínculos con el Poder y el partido en el Poder, etc. No pareces conceder, y esta es la función que cumplen los afectos en tu comentario, que pese a haberlos considerado, Yoryie decida racionalmente que lo más importante para la comunidad LGBT sea la nominación de una lesbiana y no las cualificaciones y/o los privilegios de los que goza la candidata. Al hacer esto le niegas la “Razón” a la razón queer y reduces a esta a mera afección inmediata producto de la identificación de Yoryie con la orientación sexual de la candidata.

          Espero que esto haya aclarado más mi comentario. Reitero mis disculpas por lo escueto y poco explícito de mi análisis anterior.

          Bernat

          • Yoryie Irizarry

            Kahlil y Bernat: Quiero agradecer a ambos su intercambio pues ha enriquecido por mucho el ensayo que escribí. De hecho, precisamente mi intención es fomentar el debate, no entre polos opuestos (LG y Fundamentalistas) sino el debate entre colegas, amistades y aliadxs. Con Kahlil siempre es un placer conversar y discutir, tanto aquí como en Facebook y agradezco que se toma el tiempo de leer y comentar siempre desde un punto crítico que respeto mucho. Con Bernat casi siempre es por teléfono, o en persona, y valoro, también siempre, sus largos comentarios aunque confieso a veces he querido darle un golpe ;-)
            Gracias a ambos por este intercambio, de veras ambos enriquecieron el asunto. Un abrazo.

  • Jose N. Montalvo

    Me gustaria saber si alguna mujer jesbiana en igualdadd de condiciones a académicas hubiera sido considerada si su transfondo social no estuviera ligado al circulo o la elite que representa la nominada.

    • Daniel

      ¿Qué clase de pregunta es esa?, cuando ya se comprobó que las masas pueden entrar en los muy concéntricos círculos del poder en PR, con un “negro” en el Supremo.

      • Tolerancia Paz

        No tenemos que ser hostiles. Existe una división de clase social en el País que no permite a algunas personas muy bien preparadas y competentes, alcanzar puestos de influencia. Pero volviendo a la noticia, siento mucha alegría por los logros que han alcanzado los miembros de la comunidad LGBT de nuestra Isla. Han luchado y dolido mucho estos derechos. Les felicito y felicito a la Lcda. Oronoz. (También llegara el día en que los cristianos aprendan a ser fieles a las enseñanzas de Jesús y no fieles Cristianismo.)