Inicio » 80grados

Nuyorican Obituary


En 1979 se celebraron los VIII Juegos Panamericanos en San Juan, Puerto Rico, durante esos intensos 15 días de julio, Puerto Rico recibió a 34 países y a casi 3,700 atletas. Hoy en día, esos juegos son recordados en Puerto Rico, en gran parte, por su espectacular equipo de baloncesto. Un equipo que no solo los llevó a competir hasta la final si no que siempre será recordado por ser un equipo compuesto por jugadores que en su gran mayoría eran boricuas de Nueva York. Cómo se vivieron esos juegos, cómo estaba el ambiente político en Puerto Rico, cómo se sintieron esos jugadores que salieron del Barrio a jugar para el equipo nacional de Puerto Rico y qué aportaron estos al básquet nacional es la historia que nos narra el documental Nuyorican Básquet, codirigido por Ricardo Olivero Lora y Julio César Torres. Entre risas, llantos y mucha emoción el pasado 8 de julio tuve el privilegio de compartir, con un estadio lleno de personas, el estreno de esta joya cinematográfica y de conocer la increíble historia de un equipo que marcó el baloncesto boricua. Aunque tengo que reconocer que no soy fanática del baloncesto, el documental logró que todo el mundo pudiese disfrutar y también conocer la importancia del baloncesto del Barrio, y su particular estilo, en el baloncesto que se juega hoy en día en Puerto Rico.

Uno, de muchos elementos, que quisiera resaltar es que mientras disfrutaba de Nuyorican Básquet recordé el documental ¡Yo soy boricua, pa’ que tú lo sepas!, codirigido por Liz Garbus y Rosie Pérez; y es que ambos documentales no solo son un homenaje a los boricuas de la diáspora, en particular a los Nuyoricans, si no que se complementan y dialogan entre sí.

Por un lado, ambos documentales enfatizan la importancia de la diáspora en la historia política y cultural de Puerto Rico; ya bien sea a través del básquet o a través de la Parada puertorriqueña en NY, como se narra en ¡Yo soy boricua, pa’ que tú lo sepas!, los dos textos cinematográficos demuestran que la nación boricua, al igual que ocurre con la palestina, se forja y sustenta con su gente aunque esta no esté en el archipiélago. Que ser boricua no necesita papeles, aunque se luche por estos, que no requiere haber pisado suelo boricua y que no precisa hablar español porque esta identidad nace en el seno de las familias y los barrios y se fortalece en las calles y todos los espacios que va abriendo su gente poco a poco como en los deportes, la cultura, las ciencias, las artes, entre otros.

Por otro lado, los dos filmes narran la historia de la diáspora, Garbus y Pérez se enfocan en cómo muchas familias puertorriqueñas fueron prácticamente expulsadas de Puerto Rico, recordando los versos de Tato Laviera, durante la operación manos a la obra y muestran cómo muchas personas salieron de sus pueblos a trabajar a la gran manzana; por su parte, Olivero y Torres muestran cómo las segundas y terceras generaciones de esos boricuas que llegaron a Nueva York ahora vuelven a los diferentes pueblos de Puerto Rico a jugar básquet. Las dos historias se complementan y logran contar la vida de esas personas a las que muchas veces se les ha negado su identidad boricua.

Al terminar el documental Nuyorican Básquet volví a entender que recordar la lucha por Puerto Rico desde la diáspora es celebrar las manifestaciones de los Young Lords y también sus programas de desayunos para niñas y niños de escasos recursos; es conocer la lucha de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional y la lucha de todo un Barrio por reconstruir un Puerto Rico en la gran manzana; es reconocer que la bandera nacional salió de Nueva York, conmemorar el Obituario de Pietri y los versos de Mariposa “No nací en Puerto Rico. Puerto Rico nació en mí”. Por eso, documentales como Nuyorican Básquet y ¡Yo soy boricua pa´que tú los sepas! nos enseñan que honrar la diáspora es admitir que la lucha por Puerto Rico cobra muchas formas que van desde la lucha armada hasta la misma cotidianidad y que “hacer patria” fuera del espacio geográfico es una forma de vida comprometida con la mera existencia y el bienestar de la gente que vive en ese espacio.

*Publicado originalmente en Ahora la turba.