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Puerto Rico se desinfla


dolardescendentePor mucho tiempo, a nadie le importó el precio de los bonos de Puerto Rico, ni las tasas de interés que pagaríamos, ni las comisiones que cobraban los banqueros, ni en qué se iba a gastar ese dinero, ni como lo íbamos a repagar. En verdad, nada le importaba a nadie mientras había dinero. La economía estaba creciendo, el dinero fluía, se estaba “haciendo obra”.  Por otro lado, los banqueros nos aseguraban que la “calle pedía papel”, como si estuvieran hablando de libras de pan.

La decadencia comenzó allá por la década de los setenta. En respuesta a la crisis global, aumentaron las transferencias federales, la nómina pública, y la deuda gubernamental.  Se consiguió la sección 936. Eso fue suficiente para revivir la economía por unos 25 años más y posponer reformas estructurales, dolorosas, difíciles de explicar.  Procedimos entonces a gastar millones en pabellones en Sevilla, en celebraciones del quinto centenario, en juegos centroamericanos en Ponce y Mayagüez, en campañas publicitarias, en contratos de asesores y consultores, en baile, botella y baraja, en faraónicas estaciones de tren, en acueductos, coliseos y natatorios de escala romana.

Todo era bonito, nuevo y brillante. Pero era una prosperidad hueca, una prosperidad falsa que no nos habíamos ganado con el sudor de nuestra frente. Un espejismo basado en una ilusión monetaria, en dinero tomado a préstamo a unas tasas más bajas de lo que los fundamentos de nuestra economía podían justificar. Y cada año había que tomar más dinero prestado sólo para mantenernos en el mismo sitio.

Hasta que llegamos al 2006. Cierra el Gobierno, cunde el pánico entre la clase media del País. Ese tranque no era más que un síntoma, una señal de la quiebra institucional, moral, económica y social de nuestro sistema político. Pero nadie quería hablar de eso.  Se impone el IVU y se crea COFINA.  Esta corporación emite bonos a largo plazo, pagaderos con una porción del IVU que todos pagamos cuando compramos algún articulo de consumo. El dinero producto de la emisiones de bonos se utiliza para pagar nómina, gastos corrientes, y para refinanciar deuda existente. Sigue la fiesta, se anuncia grandilocuentemente que se ha salvado el crédito, se ha puesto la casa orden, todo está bien. Regresen a la normalidad, por favor, sigan comprando con tarjetas de crédito, hartándose de frituras y viendo La Comay.

Pero la verdad, por más que la tratemos de ignorar o encubrir, tiene la mala costumbre de imponerse en la vida de los pueblos. El castillo de arena que era Puerto Rico se derrumbó. La economía entra en una contracción profunda. La razón de deuda pública al producto nacional bruto se dispara. Cae vertiginosamente la inversión, el empleo, el ingreso y la actividad económica.

El FDIC interviene tres bancos comerciales que se dedicaron en gran parte a financiar una burbuja inmobiliaria que nadie quería admitir estaba sucediendo. Después de todo, “Puerto Rico es 100 por 35 y no va a crecer más”, según decían los desarrolladores mientras tomaban prestado millones para construir más urbanizaciones. Cientos, tal vez miles de accionistas, muchos de ellos puertorriqueños, pierden miles de millones de su capital.

Poco después el valor de la propiedad inmueble se desploma. Se esfuman miles de millones más del acervo de capital de Puerto Rico. Aumentan las ejecuciones de hipoteca y las quiebras, la emigración llega a niveles que no se veían desde la década de los sesenta.

Entonces quiebra Detroit, ciudad que una vez fuera el corazón de la economía de Estados Unidos, pero que hoy no es más que un “sarcófago postindustrial” en palabras del periodista Charlie LeDuff, autor de Detroit: An American Autopsy. Se estremece el mercado de bonos municipales. Una cosa es que quiebre un pequeño condado de rednecks en Alabama, pero la cuna de Chrysler, Ford y GM, eso es otra cosa.

Como suele suceder cuando ocurren estas sorpresas, el mercado comienza a especular sobre cuál será el próximo domino en caer. Se (re)descubre a Puerto Rico. Una ruina colonial de Estados Unidos abandonada en el Caribe, con tres veces la deuda de Detroit y en franca depresión, donde desde el 2006 la economía se ha contraído por casi 13%, el empleo total se ha reducido por un 18%, y la inversión doméstica fija ha caído por 11%.  Mientras, la deuda pública aumenta 62%, de $43,000 millones en el 2006 a $70,000 millones en el 2013.

Más aún, en términos de pobreza, participación laboral e ingreso per cápita y por hogar, Detroit tiene mejores indicadores económicos que Puerto Rico. Especuladores y traficantes financieros de toda clase y calaña huelen sangre en el agua, se desploman los precios de los bonos de Puerto Rico, comienzan los “margin calls”, corren rumores de vestiduras rasgadas y crujir de dientes en Hato Rey, desaparecen otros miles de millones más de capital local. Se cierran los mercados para Puerto Rico. La degradación acecha, irónicamente la chatarra se vende cara en Wall Street.

Hemos visto cómo todo lo que parecía sólido en Puerto Rico —los bancos, la propiedad inmueble, la deuda gubernamental— se ha desvanecido en el aire, tal y como advirtiera Karl Marx en 1848. Esto no se debe a una situación coyuntural pasajera, o a que nuestros gobernantes no han sabido utilizar bien los poderes que supuestamente tienen. No. Esta crisis es mucho más profunda y va a requerir en este año que comienza que Puerto Rico tome decisiones de naturaleza moral y existencial. Cosa mala esa para un pueblo que no está acostumbrado a la introspección individual ni a la reflexión colectiva.

El 2014 se vislumbra como un año de conflictos sociales, de decisiones difíciles, de convulsiones económicas y políticas, posiblemente de sangre en las calles. Podemos aprovechar esta coyuntura para reconstruir un país quebrado, en franca descomposición, donde las instituciones están podridas y derrumbándose, o podemos decidir seguir viviendo como Alicia en el país de las maravillas. Decisiones existenciales impostergables. Se acabó la fiesta.

* El autor es director de Política Pública en el Centro para una Nueva Economía.

  • evelyn

    Única realidad despertemos

  • Lydia Martínez Vázquez

    Como decia un exmarido; “el Viejo vaticina”, refiriéndose a Karl Marx…

  • tito

    Cuando en un hogar no hay dinero para pagar las deudas la opulencia y el despilfarro sobran, se ajustan hasta los interiores, y se vive con austeridad.

    Si estamos en quiebra aceptarlo es el primer paso para la reconstrucción

  • Silvino Edward

    no me gusto lo de los rednecks en Alabama

  • Ecidil anilegna

    Creo que es hora de que el gobierno se desnude y deje saber el problema tan grande que enfrentamos y para los politiqueros que gozan con el descalabro de este gobierno, que se preparen pues no habrá ni para éste ni para nadie en el future, si no ponemos la mano en el arado y todos trabajamos por Puerto Rico, para nuestra familia y para un future major. Digan lo que tenemos que hacer para comenzar a hacerlo.

  • bENET

    nO Sé COMO HAY GENTE QUE TODAVíA PIENSAN EN EL LOGRO DE LA ESTADIDAD PARA NUESTRO ATRIBULADO PUEBLO!Siguen soñando con pajaritos preñados!Los americanos,;la quieren para puertorro?Les conviene?…La única solución sensata para sacarnos de esta desgracia,es la consecución de mayores poderes para que este pueblo pueda ir resolviendo nuestros pesados problemas.Tenemos que ir cortando las ataduras que nos dificultan echar pa’lante.No es nada fácil,pero del cobarde nunca se ha escrito nada;ser valiente paga!

    • Edwin

      Los americanos ofrecen la estadidad pero AGP sigue luchando con terquedad para mantener el ELA colonial que el pueblo rechazó! Si tiene duda vea las últimas vistas en el congreso.

      • evelyn

        Te llamaron para ofrecerte la estadidad por el celular o lo soñaste. Creo que tuviste una pesadilla. La estadidad es la colonia con otra etiqueta los poderes los tiene el gobierno federal y seriamos una Isla marginada y discriminada como lo son los indígenas nativos, los latinos y los negros dentro de los EEUU. Despierta.

  • bENET

    Excelente y atinado !Tenemos que quitarnos este pesadísimo fardo de la colonia.Ya,hasta apesta!Cuanto más esperamos para rebelarnos/

  • walrus2013

    Problema complejo con soluciones de sentido comun (algunas dolorosas) no gastes mas de lo que produces(no vivas de ilusiones),invierte un 10% minimo para tu futuro,educate,lucha y trabaja latino(R.Blades). El problema no esta en el status sino en la forma en que nos manejamos individualmente que es un reflejo del comportamiento colectivo,me resulta comico el que digan que la estadidad nos resolveria el problema,no son los mimos politicos que con total conocimiento,nos han llevado a la ruina los mismo que nos van ha gobernar en la estadidad o en lo que fuere?,el solo cambiar mi apellido no va ha cambiar mis actitudes,lo lindo de esto es que el pais esta en quiebra pero los politicos que lo dirigen No!
    . Tema largo y tendido,quien falla en planificar,planifica para fallar. Aqui quedo por ahora

  • CRRG

    El éxito o fracaso del ELA depende de quien lo dirija. Cuando se administra para que sea un instrumento útil de progreso (Operación Manos a la Obra, 936, creación de empleos y oportunidades de desarrollo) hay progreso. En cambio, cuando el proposito es negar su utilidad para convertir a PR en un estado (proyecto Young, Obras incosteables, y préstamos sin fuentes de repargo) ni los llavos ARRA nos salvaron. CRRG

  • Sierra De Dorado

    El E.L.A es un engaño!! La unica salida ante la ecatombe es la estadidad.Hemos entregado a las futuras generaciones un sistema quebrado.Por mucho tiempo nos dedicamos a gastar y tomar prestado sin pensar en las consecuencias, que otro resuelva era el lema, ahora nos enfrentamos a la dura realidad , No se puede cojer mas prestado, la gente se va por miles a los estados y nuestras agencias estan insolventes. Welcome to Macondo 2014.

  • Jose

    Difiero un poco con el comentario de Esdras. Para mí ese último párrafo es problemático no por la “negatividad,” si no que por lo insípido, superficial y profundamente RANDOM que es en el contexto del resto del artículo. No ayuda el hecho de que el titular del artículo ya nos había prometido sangre. El que hizo click para leer el resto seguramente esperaba algun tipo de explicación o predicción basada en la experiencia reciente de Grecia, España, Portugal y otros países que han enfrentado ese tipo de “sangre” en la calle recientemente. Pero resulta que el artículo no es nada más que un breve resumen de problemas que el lector promedio de 80 Grados seguramente ya conoce. Entonces de la nada, terminamos con un párrafo advirtiéndonos que será un año difícil (sangre!) a menos que tomemos la decisión de seguir viviendo como Alicia en el país de las maravillas (hmmm….pensaba que el punto del artículo era convencernos que NO podíamos seguir en el país de las maravillas, pero aparentemente eso todavía es una opción, nice!).

    Mi intención no es criticar la redacción, pero si queremos “mejorar como pueblo” debemos señalar las banalidades cuando las vemos. Especialmente luego de utilizar un headline tan “provocador” como el que se utilizó para motivar mi click inicial.

  • Esdras Cruz

    No acostumbro a contestar pero me preocupa su negatividad y el que promueva eventosdde sangre. Hay planteamientos suyos que son ciertos los cuales comparto. Hay que tambien tener mente y actitud positiva para presentar ideas. Se aprende de errores y debemos crear una sociedad de mayor
    respeto.

  • Fernando H. Rivera Guzman

    En Guerra avisada no mueren soldados…  Último aviso..!