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Trans-Caribe: fluidez genérica en tres novelas del Caribe inglés


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Nan Goldin

The erotic functions for me in several ways, and the first is in providing the power which comes from sharing deeply any pursuit with another person. The sharing of joy, whether physical, emotional, psychic, or intellectual, forms a bridge between the sharers which can be the basis for understanding much of what is not shared between them, and lessens the threat of their difference.

—Audre Lorde, “The Uses of the Erotic: The Erotic as Power”

Transcaribeñidades…

El 13 de febrero del 2014, facebook anunció su nuevo menú de identidades genéricas como parte de las iniciativas relacionadas con su décimo aniversario (Griggs). La noticia ha generado discusiones diversas sobre el significado de las 51 (o más) opciones, algunas de gesto pedagógico (algo así como que entendamos lo que significan todas estas alternativas) (Herbenick y Baldwin), otras de abierta o velada resistencia a la realidad de que el género se diluye y complica (Evans). En mi caso, cuando fui a ver mi nueva lista de opciones identitarias, pensé por un lado que el pequeño gesto de cambiar mi género de “mujer” a “cisgender” podía significar varias cosas.  Por una parte, abandonar la categoría de mujer me llevó a recordar cuan importante ha sido el reclamo de esta identidad para quienes nos formamos justo después de los logros de la primera ola del feminismo.  Por otra parte, seleccionar cisgender podía apuntar a un acto de solidaridad con el discurso que cuestiona la naturalidad del género y sus binarismos.  Sin embargo, tengo que confesar que todavía me dio un poquito de pena tener que seleccionar una categoría que, para decir que no soy trans, supone simplemente que no presento “una expresión de género diversa.”

Una vez quedó atrás mi pequeña crisis personal, pasé a pensar en términos un poco más amplios. Recordé, por ejemplo, que en 2010 en Puerto Rico hubo lo que algunos denominaron “una epidemia” de asesinatos de personas trans. En el caso de nuestro país, la situación es alarmante, ya que en términos relativos, la situación en Puerto Rico es peor que la de Brasil, México o Colombia. En un contexto como este, la celebración del banquete de géneros que nos ofrece facebook se desdibuja y casi se convierte en un gesto banal si no se compagina con la realidad concreta en la que viven los cuerpos y personas que se identifican fuera de las categorías genéricas ancladas en la simplificación del concepto de género biológico.1 

Sabemos que esta problemática visibilidad del sujeto trans es parte de un contexto complejo en el Caribe, donde la hipersexualidad heredada del imaginario colonial racializante colisiona con una aprehensión generalizada a incorporar la alteridad sexual. Considerado por muchos como una de las zonas más homofóbicas y heteronormativas del planeta (Padgett, Rowley), el Caribe ha producido, al mismo tiempo, algunas de las narrativas e imaginarios más interesantes sobre géneros, sexualidades y deseos alternativos. Me pregunto entonces, ¿cuál es el lugar que ocupa el personaje trans en el imaginario caribeño contemporáneo? ¿Qué sucede cuando el sujeto trans se convierte en parte del paisaje cotidiano? Y ¿qué ocurre cuando los otros personajes identifican, interactúan y materializan la condición trans de estos personajes?

Me gustaría dedicar esta reflexión a una serie de narrativas del Caribe inglés publicadas a partir de la década del 1980 y en las cuales un personaje trans funciona como eje central de la narrativa. Me detendré en tres ejemplos:  No Telephone to Heaven (1987) de Michelle Cliff, Cereus Blooms at Night (1996) de Shani Mootoo y The Pagoda (1998) de Patricia Powell. En estos tres relatos, el personaje trans participa en el cuestionamiento de los lugares comunes de la identidad caribeña, que han residido en debates sobre la raza, el género sexual, la identificación con un proyecto nacionalista, o la revisión de los legados coloniales desde una óptica postcolonial. Aunque en estas novelas todavía se vincula al personaje trans con una reflexión sobre el lugar incómodo que ocupa el Caribe en el contexto de los estudios literarios de fundamento nacionalista, lo cierto es que este mismo personaje invita a una conversación sobre el agotamiento del discurso identitario como estrategia efectiva para reflexionar sobre la experiencia histórica y contemporánea del Caribe. Propongo entonces un recorrido breve por cada uno de estos tres textos, para luego compartir una serie de preguntas generales sobre el significado de estos personajes en el contexto de la literatura caribeña contemporánea.

El sujeto transcaribeño nacionalista: No Telephone to Heaven

La novela de Michelle Cliff es ya un clásico en el corpus de la literatura postcolonial caribeña. La protagonista de la novela es Clare Savage, mulata de piel clara que se resiste a asumir el rol tradicional femenino. Clare es hija de una pareja que encarna las contradicciones internas del sector criollo caribeño. Bob Savage es un mulato asimilado, que se identifica con las élites criollas y colonialistas jamaiquinas, y que aspira a que su hija adquiera una educación formal y se incorpore a los sectores privilegiados en su país. Kitty Savage pertenece a una familia de negros libertos que se convierten en terratenientes, y representa el discurso criollo nacionalista negro y mulato en el Caribe. El resultado de esta unión es Clare, una mulata masculina y bisexual, que se resiste a la epistemología colonial de su educación en Londres y en Estados Unidos. Al principio de la novela Clare está de visita en la isla, y no logra establecer una conexión emocional con sus familiares ni potenciales pretendientes. Clare es una mujer fría, distante, casi inescrutable.

Su única relación cercana es la amistad que ha desarrollado con Harry/Harriet (en adelante H/H), personaje jamaiquino que se identifica intensamente con una agenda nacionalista durante una época de inestabilidad política en Jamaica (1976-1980).2 En este contexto, H/H se convierte en el personaje que posibilita la transición de Clare de su exilio en Estados Unidos a su regreso a la isla natal.

El personaje de H/H ocupa un lugar central en el retorno de Clare desde muchos puntos de vista. Primero, H/H es literalmente la enfermera que cuida de Clare y la devuelve a la salud tras un aborto traumático. Es ella también quien lleva a Clare de regreso al “ruinate”3 de la abuela de Clare, lugar del cual fue expulsada en Abeng (1985), la precuela de No Telephone to Heaven. Esta expulsión de la casa de la abuela implicó para Clare la pérdida de su amistad con Zoey, la hija de una arrimada que era empleada de la familia de Clare y quien en Abeng simboliza la nación compuesta por los sectores negros desposeídos de clase trabajadora. El regreso de Clare a la casa de su abuela con su amiga H/H en la segunda novela significa, por tanto, el retorno a su “casa materna”, al mismo tiempo que marca el momento en el que Clare recupera el contacto con su sensualidad y su deseo. La intimidad que tiene lugar entre Clare y H/H, en el mismo río donde Clare experimentó su despertar lésbico con Zoey en Abeng, cierra el ciclo de alienación de la protagonista y la devuelve definitivamente a la “patria.”

Y este es literalmente el último regreso de Clare, quien a través de H/H hace contacto con un grupo guerrillero jamaiquino al cual le concede el uso del “ruinate” de su abuela, y al cual se une en una lucha clandestina contra el imperialismo neoliberal tanto inglés como estadounidense. Ese retorno, agenciado primero por las cartas que H/H le envía a Clare contándole las últimas novedades políticas de su país, culmina con la posible muerte de ambas en una lucha ectópica, puesto que el movimiento guerrillero lucha contra el equipo de trabajo de una compañía británica-estadounidense que filma una versión falsificada de la historia de Jamaica para consumo popular.  De esta manera, en el relato, la muerte por la patria se transforma en una parodia de la lucha de guerrilla descolonizadora que fuera tan famosa en las décadas del 1960 y 1970. Del mismo modo, al final de la novela el discurso socialista aparece como una estructura discursiva e ideológica osificada y agotada.

Lo único que parecería permanecer más allá del relato nacionalista ya aparentemente inútil en el contexto postcolonial jamaiquino es la relación de identificación y solidaridad que surge entre Clare y H/H. Una de las escenas más importantes de la novela recoge, precisamente, este aspecto de la relación, pues Clare se identifica con H/H incluso en el proceso de reflexionar sobre el lugar complejo que ocupan ambas en el imaginario nacional:

None of her people downtown let on if they knew a male organ swung gently under her bleached and starched skirt. Or that white powder on her brown face hid a five o’clock shadow. Had they suspected, what would they have been reduced to? For her people, but a very few, did not suffer freaks gladly —unless the freaks became characters of entertainment. Mad, unclean, diversions.

Had they known about Harriet, they would have indulged in elaborate name-calling, possibly stoning, in the end harrying her to the harbor —perhaps.

And still she was able to love them. How was that? (1996, 171)

¿Quién es esa ella que se invoca en el texto? ¿Clare? ¿Harry/Harriet? ¿O ambas? H/H representa para Clare un espacio identitario en el cual los binarios no se tienen que resolver. La mulata que encarna la ambivalencia colonial y decolonial de los sectores criollos jamaiquinos encuentra su lugar de pertenencia junto con el personaje que encarna la ambivalencia genérica que incomoda a la comunidad nacional. H/H y Clare son personajes que no logran pertenecer fácilmente al imaginario nacionalista caribeño. En el caso de la novela de Cliff ambos personajes parecen pertenecer a un proyecto narrativo que vislumbra el agotamiento del proyecto nacionalista, pero que no puede imaginar todavía un espacio más allá de ese poderoso libreto político, social y literario.

Los sujetos en tránsito: Cereus Blooms at Night

La novela de Shani Mootoo ocurre en Trinidad, y la protagonista es Mala/Pohpoh Ramchandin, la nieta de un indio que llega al Caribe como trabajador escriturado o culí. La novela completa es una retrospección, puesto que la trama comienza cuando Mala es ya una mujer anciana, a quien se le está recluyendo en un asilo tras haber sido acusada de asesinar a su padre. La historia familiar es sumamente compleja. Chandin, el padre de Mala, se convierte en el protegido de un reverendo blanco, quien lo convierte al cristianismo. Fascinado por la familia que lo ha adoptado, Chandin vive imitando al reverendo blanco y termina perdidamente enamorado de Lavinia, su hermana adoptiva. Lavinia no corresponde su afecto, y el reverendo se opone a la relación entre los hermanos adoptivos. Ante la negativa rotunda de sus padres adoptivos a que se casara con Lavinia, Chandin termina casándose con Sarah, otra chica de ascendencia india que es la mejor amiga de Lavinia.

Con el paso de los años, Lavinia regresa soltera al pueblo, y se involucra en una relación amorosa con Sarah. Las amantes deciden escapar del pueblo en el país inventado de Lantanacamara, pero el día que van a huir de la casa son sorprendidas por Chandin y no logran llevarse a las dos hijas de Sarah, Asha y Mala. Las dos niñas se quedan con el padre, quien abusa sexualmente de ellas, que son víctimas además del silencio y ostracismo impuestos por el pueblo. Para proteger a su hermana, Mala termina inventando un alter ego que se llama Pohpoh, y que se identifica como una versión desafiante de su personalidad. Un poco más tarde Asha escapa sin poder llevarse a su hermana y pasa años escribiéndole y tratando de reunirse con ella. Mala se queda sola con el padre, soportando sus abusos.

Con el paso del tiempo Mala se enamora de un chico de su edad, Ambrose, quien la corteja a escondidas de Chandin. Chandin los sorprende un día y se desquita violentamente con Mala. Cuando Ambrose regresa al día siguiente a ver a Mala, descubre el maltrato del padre y Mala, desesperada, ataca al padre y lo mata. Sin poder procesar el extremo al que ha llegado Mala, Ambrose huye. Mala enloquece y pierde el habla. Tras el incidente, Mala pasa años encerrada en su casa, viviendo en plena luz el insilio que le impone el pueblo, mientras Ambrose, casado y con un hijo, se ocupa de enviarle alimentos una vez al mes. El hijo de Ambrose, Otoh, descubre a Mala, y con sus visitas se desata el escándalo que desemboca en la reclusión en el asilo de la mujer sobre la que todo el mundo murmura pero a quien nadie conoce. La retrospección con que la novela reconstruye la historia es el texto de una carta dirigida a Asha con la esperanza de reunirla con su hermana Mala.

Hay dos personajes claves en el desarrollo de la trama: Tyler y Otoh. Tyler es el enfermero que se encarga de Mala cuando la internan en el asilo. Nadie quiere cuidar a Mala porque ella representa la violencia sexual y el abyecto que la comunidad ha decidido ignorar. Tyler, enfermero afeminado a quien las demás enfermeras marginan, se autodenomina el responsable del cuidado de Mala. A través de sus cuidados, Tyler logra descifrar el lenguaje fragmentado en el que Mala se comunica, y reconstruye su historia. Al igual que H/H en la novela de Michelle Cliff, Tyler se convierte en la figura materna que cuida de la protagonista de la novela y la hace posible en el contexto comunitario. No obstante, en el proceso de comunicarse con Mala, Tyler siente que la paciente reconoce y acepta su expresión de género. A lo largo de la novela, Tyler reclama su femineidad gradualmente, hasta que logra ocupar su cuerpo femenino cuando se pone un uniforme de enfermera que Mala ha robado para regalárselo:

I reached for the dress. My body felt as if it were metamorphosing. It was as though I had suddenly become plump and less rigid. My behind felt fleshy and rounded. I had tights, a small mound of belly, rounded full breasts and a cavernous tunnel singing between my legs. I felt more weak than excited but I was certainly excited by the possibilities trembling inside me. (76)

Otoh, por otra parte, es el hijo de Ambrose. A medida que se desarrolla la trama descubrimos que Otoh había nacido niña (Ambrosia), pero con el tiempo, y frente a los ojos del pueblo entero, la niña se transforma en un varón y los compueblanos olvidan su identidad genérica anterior:

The transformation was flawless. Hours of mind-dulling exercise streamlined Ambrosia into an angular, hard-bodied creature and tampered with the flow of whatever hormonal juices defined him. So flawless was the transformation that even the nurse and doctor who attended the birth, on seeing him later, marveled at their carelessness in having declared him a girl. (110)

Al final de la novela Tyler y Otoh se hacen amantes.  El pueblo murmura, pero no los confronta.  El silencio que una vez fue opresivo, termina a fin de cuentas siendo liberador. Gracias a estos dos personajes es que se logra recuperar la historia de Mala, quien al igual que ellos, ocupa más de una identidad: la de Mala la hija sumisa y la de Pohpoh, la mujer desafiante.

En esta novela, el sujeto trans es nuevamente una figura aliada a la protagonista. Su historia de alteridad genérica y sexual ocurre paralela a la historia de abuso sexual y ostracismo de Mala. En este texto se representa más explícitamente el género como un efecto de la autoconceptualización del personaje que termina transformando su cuerpo. Sin embargo, en este relato se vincula la otredad genérica y sexual con el lugar problemático que ocupa la población de ascendencia asiática en el Caribe.  Regresaré a ese detalle al final de esta reflexión.

La familia imposible: The Pagoda

El tercer texto que quiero discutir brevemente también ocurre en Jamaica, pero a fines del siglo 19, momento en el que una minoría blanca está en control de una isla en la que los inmigrantes culíes de origen indio y chino complican las tensiones raciales entre blancos y negros. El protagonista de la historia es Mr. Lowe, un inmigrante chino que se encarga de atender un colmado de un blanco, Cecil. La trama de esta novela también es una retrospección y una carta a la hija de Lowe, que se ha distanciado de él hace años. Lowe intenta explicarle a su hija Elizabeth la complicada trama de eventos mediante la cual Lau-A-Yin se ha transformado en Mr. Lowe.

La novela comienza cuando se quema el establecimiento donde trabaja Mr. Lowe y Cecil aparece muerto. El resto de la trama nos lleva a descubrir la compleja trayectoria de Mr. Lowe, desde que era una niña en China y vivía muy cercana a su padre, hasta el momento en que la adolescencia comienza a transformar su cuerpo en el de una mujer.  Tras la crisis de su relación con el padre, y escapando de la rebelión Taiping en China (1851-1864)4 y de un matrimonio arreglado, Mr. Lowe decide firmar contrato e irse a trabajar como culí en Jamaica. En el viaje en barco desde China a Jamaica, Cecil descubre su sexo biológico y la obliga a sostener relaciones sexuales. Como resultado Lowe queda encinta, en un momento en que muy pocas mujeres llegaban a Jamaica como culíes. Cecil consigue que una de sus examantes, Sylvie, se case con Mr. Lowe, y los dos crían a Elizabeth como una pareja aparentemente heterosexual, que reside en uno de los barrios predominantemente negros en Jamaica.

Sin embargo, Sylvie también tiene sus secretos. Con el tiempo descubrimos que Sylvie es una cuarterona que parece blanca, y que ha asesinado a su marido blanco. Sylvie también entabla una relación con una amante que finalmente la abandona, y entonces trata de convencer a Lowe de que escapen de la isla para poder vivir libres de los prejuicios de la comunidad. Lowe, por su parte, se ha obsesionado con restablecer una relación con su hija y se niega a escapar nuevamente del espacio familiar.  Cansada de esperarlo, Sylvie lo abandona.  En este proceso de tratar de salvar la relación con su hija, Lowe entabla relaciones amorosas con Joyce y con Omar. Joyce confiesa haber sabido siempre que Lowe tenía un cuerpo de mujer, mientras que Omar se resiste a reconocer en el cuerpo el género sexual de Lowe, y lo sigue reconociendo como hombre. En la novela el cuerpo de Lowe se transforma en sujeto del deseo más allá de su género:

Years later, he would always remember that afternoon and how she had turned him into a garden of flowers and fruits. […] His fists had become her flowering hibiscus, his elbows her marigolds, his breasts her star apples, his nipples her guineps, his knees her frangipani, his calves her turtleberry bush, his navel her iris, and down there, down there, how to call it, her tulip. (230)

Lowe permanece en Jamaica, y planea usar sus recursos para construir una pagoda en la que los niños de ascendencia china puedan recuperar los vínculos con su identidad perdida. Al final de la novela Lowe empieza a ocupar un lugar andrógino, en el que exhibe una mezcla de expresiones masculinas y femeninas sin optar del todo por ninguna de las dos identidades.

En The Pagoda, el sujeto trans ocupa por fin el lugar protagónico y se convierte en agente de su propio deseo.  Sin embargo, en este caso hay más interrogantes que certezas. No queda claro si la masculinidad de Lowe es voluntaria o forzada, ya que Cecil fuerza a Lowe a vivir como hombre, pero más tarde Lowe se niega a vivir como mujer cuando Sylvie le ofrece esta opción. Al mismo tiempo, Lowe insiste en firmar la carta a su hija con su nombre de pila femenino, pero no se opone a que lo llamen Mr. Lowe en el pueblo. Por último, Lowe trata de que Omar reconozca su femineidad, pero se resiste o elude el tema con Joyce y Sylvie. En la novela de Powell, la mayoría de los personajes no se identifica con sus apariencias, y los que lo hacen ignoran la realidad de sus orígenes.  Sin embargo, nuevamente, el sujeto trans combina la otredad genérica y sexual con la alteridad asiática en el contexto de la identidad afrocaribeña del Caribe inglés. Y esta es la pregunta con la que me gustaría terminar esta reflexión.

¿Más allá del paradigma de la diferencia? 

And them?  Those whom you call the bloodpeople: […] The people of shared surnames that confirm the blood shared between you long after slavery and emancipation, manifested outwardly, that blood, cousin to cousin to grandparent to aunt, in a variety of skin tones.  The people whom you can never truly escape—not quite in Jamaica, nor anywhere else—and whom, in spite of everything, you honestly do not yet really want—not quite—to escape. (24-25)

 —Thomas Glave, “This Jamaican Family”

Por una parte coincido con la mayoría de las lecturas críticas que identifican el sujeto trans en estos textos como el nuevo lugar de la diferencia. El personaje trans ocupa en muchos de estos relatos caribeños el lugar que una vez le correspondió a la mujer, al personaje negro o al de la mulata, y al sujeto gay o queer. El sujeto trans encarna la diferencia, pero la lleva también a su extremo o crisis, porque su subjetividad cuestiona en muchos casos las oposiciones binarias, o la toma de una posición a favor o en contra del cuerpo, la biología, las marcas inalienables de la raza, o los espacios identitarios fuertes ubicados en el género en los que se fundamentó una escritura feminista. De repente, el cuerpo del sujeto trans es el escenario en el que se libra una batalla por la subjetividad que no culmina en la reiteración de una identidad auténtica.

Pero estos textos incluyen en sus tramas insistencias desasosegantes con las que me gustaría cerrar esta reflexión.  La primera es la representación de la sexualidad como lugar alienable, objeto del abuso, de una violencia que borra los límites mismos de una identidad posible. En las tres novelas hay una tensión entre sexualidad y sensualidad. El reclamo del deseo sexual, ya sea como objeto o preferencia, se libra en un espacio diferente al del erotismo. De ahí que Mr. Lowe, al igual que Clare, a menudo no logre reclamar su sensualidad. Mala, por su parte, solo logra manifestar su erotismo con Ambrose, por un momento breve cuando son niños, y más tarde cuando es una adulta joven. El resto del tiempo, la sensualidad es un espacio de posible agencia individual que ha sido alienado, perdido o traumáticamente borrado. Y si recordamos la sugerente reflexión de Audre Lorde sobre el erotismo como espacio que disminuye la amenaza de la diferencia, podemos aventurar que el sujeto antierótico es también un sujeto impermeable o incapaz de reconocer y negociar la diferencia con el otro en un espacio de potencial goce.  Me atrevería a sugerir que esa imbricación de sexualidad y violencia que desplaza o niega la sensualidad tan estereotípicamente asociada con la identidad caribeña, apunta a lo que Mimi Sheller describe en Citizenship from Below como la problemática agencia erótica del sujeto colonial y racializado en el Caribe. La pregunta que queda sin responder es si en ese espacio entre deseo, sensualidad y erotismo existe un modo de rescatar a un sujeto que se materialice en interacción con un otro, sin que se niegue su diferencia.

El segundo detalle que se elabora más en las últimas dos novelas es la asociación entre identidad trans y el flujo de inmigración asiática en el Caribe. Las novelas apuntan a un hecho histórico que recibe creciente atención, como se ilustra en el trabajo de Kathleen López, Aisha Khan, Shalini Puri, y el mismo Pablo Delano en su rescate fotográfico del Ramleela en Trinidad, entre tantos otros. En el caso de Puerto Rico, el colega José Lee Borges ha hecho trabajo pionero que ha diseminado por este mismo foro. Sabemos que la importante dimensión africana de la identidad caribeña complicó la conversación sobre el mestizaje en el Caribe para darle más realce a debates como la négritude, el negrismo y el mulataje. Ahora las inmigraciones china e india complican el debate afrocaribeño para incorporar conversaciones sobre “coolitude” (Carter y Torabully) que ponen de relieve componentes menos explorados de los procesos de creolización en el Caribe.

No obstante, el vínculo trans queer y asiático puede tener un ángulo inquietante y quizá inesperado. Y es que en el proceso de imbricar otredades, podría parecer que se vinculan también lugares de exotismo. Como sabemos, el orientalismo ha sido un lugar de fascinación importante en la estética queer caribeña (pienso en textos claves de Severo Sarduy, Calvert Casey y hasta Manuel Ramos Otero, entre otros). La otredad orientalista ha abierto espacio para otras estéticas a partir de las cuales nuestros escritores han aventurado otra modulación del deseo y de la masculinidad. Pero parecería que los relatos de Mootoo y Powell logran rescatar las sexualidades china e india sin escapar por completo del gesto exoticista del orientalismo. Puede ser que me falte todavía alguna pista de lectura para rearticular los elementos de estas narrativas más allá del exotismo.  Pero por el momento esta pregunta queda pendiente para futuras conversas, y con ello queda abierta la interrogante del espacio que le corresponde al trans en el caribeño contemporáneo, tanto imaginado como cotidiano.

*Agradezco a la Dra. Gloria D. Prosper-Sánchez por la lectura, comentario y edición de este ensayo.

Referencias:

Cliff, Michelle.  Abeng. New York: Plume, 1995.

Cliff, Michelle.  No Telephone to Heaven. New York: Plume, 1996.

Carter y Torabully.  Coolitude: An Anthology of the Indian Labour Diaspora.  London: Anthem, 2002.

Delano, Pablo and Milla Riggio.  In Trinidad: Photos by Pablo Delano.  Miami: Randle, 2008.

Evans, Zenon.  “Facebook’s 56 New Gender Options Make Science a Reality.”

Hit & Run Blog.  February 18, 2014.  (http://reason.com/blog/2014/02/18/facebooks-56-new-gender-options-makes-sc)

Glave, Thomas. “This Jamaican Family: The Word, and Dreams.”  Among the Bloodpeople.  Politics and Flesh.  New York: Akashic Books, 2013.  21-35.

Griggs, Brandon.  “Facebook Goes Beyond Male and Female with New Gender Options.”  CNN Tech.  February 13, 2014.  (http://www.cnn.com/2014/02/13/tech/social-media/facebook-gender-custom/index.html?sr=sharebar_facebook).

Herbenick, Debby and Aleta Baldwin. “What Each of Facebook’s 51 New Gender Options Means.”  The Daily Beast.   February 15, 2014. (http://www.thedailybeast.com/articles/2014/02/15/the-complete-glossary-of-facebook-s-51-gender-options.html)

Khan, Aisha.  Callaloo Nation: Metaphors of Race and Religious Identity among South Asians in Trinidad.  Durham: Duke University Press, 2004.

Lee Borges, José.  “Chinos en Puerto Rico.”  80grados.  14 de septiembre de 2012. http://www.80grados.net/chinos-en-puerto-rico/

Lorde, Audre. “The Uses of the Erotic: The Erotic as Power.”  Sister Outsider.  Essays and Speeches by Audre Lorde.  Freedom, California: Crossing Press, 2007.  53-59.

López, Kathleen. 2008. 2013.  Chinese Cubans: A Transnational History.  Chapel Hill: University of North Carolina Press, 2013.

Mooto, Shani.  Cereus Blooms at Night.  New York: Grove Press, 1996.

Padgett, Tim. “The Most Homophobic Place on Earth?” TIME Magazine April 12. <http://www.time.com/time/world/article/0,8599,1182991,00.html>.  [November 10, 2009]

Powell, Patricia.  The Pagoda.  Orlando: Harcourt Books, 1998.

Puri, Shalini.  The Caribbean Postcolonial.  New York: Palgrave, 2004.

Rowley, Michelle.  Feminist Advocacy and Gender Equity in the Anglophone Caribbean.  New York: Routledge, 2011.

Sheller, Mimi.  Citizenship from BelowErotic Agency and Caribbean Freedom.  Durham and London: Duke University Press, 2012.

  1. Myra J. Hird problematiza la noción de género biológico y considera ejemplos de animales que cambian de género sexual a lo largo de su vida adulta, y se refiere a especies en las que existe más de un par de géneros sexuales. []
  2. Me refiero específicamente a la época de la transición a un estado democrático socialista bajo el liderato de Michael Manley. []
  3. “Ruinate” es un neologismo con el que Cliff se refiere a un terreno que alguna vez estuvo domesticado, pero que con el paso del tiempo se ha cubierto de vegetación silvestre por falta de intervención humana. []
  4. De acuerdo con Kathleen López, la rebelión Taiping fue “un movimiento milenarista anti-dinástico … [que] casi derrocó a la dinastía Quing y promovió la migración, tanto interna como ultramar” (López 2013, 25, mi traducción). []

  • Yolanda

    Nuevo filme sobre PR que incluye a la comunidad trans….
    http://www.hollywoodreporter.com/news/tribeca-mala-mala-teaser-reveals-694195

  • Luis N. Rivera Pagán

    Excelente aporte a un ángulo de la literatura caribeña muy descuidado. Mi felicitación y gratitud a Yolanda Martínez-San Miguel.

    • Yolanda

      Gracias…. lo aprecio mucho… Hay mucho trabajo por hacer en este campo, y hay gente muy buena haciendo cosas super interesantes…