Inicio » 80grados, UPR 2017

Universidades públicas y privadas: hacia un balance real


Los programas de Sea Grant, Red Sísmica, el Hospital Trillas y muchos otros de la UPR ofrecen servicios sociales esenciales. (Foto por Sea Grant-RUM).

Hace unos días escuché un análisis de un conocido programa radial mañanero que argumentaba que la UPR tenía un costo presupuestario por estudiante mayor que la Interamericana (IAU), la Pontificia Universidad Católica (UCPR), y Ana G. Méndez. Decía el narrador, un apreciado amigo, que el costo de la UPR por estudiante estaba sobre los $21,000 mientras que la UCPR y la UIA era apenas $5,000. No empece a que el costo del crédito en la UPR era $55.00, mientras que en estas universidades rondaba sobre $200.00.

En efecto, el costo total de la matrícula en los recintos de la UPR es $1,870; Ciencias Médicas (UPR), $1,980; en la UIA y la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico (PUCPR) oscila entre los $4,000.

La falla del análisis, a mi juicio, radica en pasar por alto que la UPR tiene funciones sociales más amplias que estas universidades privadas, y por ende, mayores gastos.

Sin restarle méritos a las universidades privadas, lo cierto es que la UPR cumple funciones más apegadas a criterios sociales tales como el cuidado de la salud. La UPR es dueña de Hospitales y subsidia su operación, además de asesorar, apoyar y enviar recursos técnicos al Centro Comprensivo de Cáncer, y a otras instituciones de salud. También apoya y protege los recursos naturales mediante el Programa de Sea Grant y otros, y realiza servicios de Extensión Agrícola. Además, tiene a su cargo investigaciones y genera nuevos conocimientos mediante la Red Sísmica, entre tantos otros programas y proyectos.

Para el año fiscal 2015, el presupuesto total de la UPR fue $1,378 millones, pero $267 millones provenían de fondos federales, incluyendo $1.2 millones de fondos ARRA. Esto quiere decir que el 81% de las operaciones de la UPR provienen de fondos locales, sobre $1,110 millones.

Las operaciones de la UPR generan mayores gastos que una universidad privada porque el sistema privado no ofrece estos servicios tan vitales a la sociedad. Además, la UPR realiza esos servicios en muchas ocasiones sin paga, y en aquellos que pudieran ser cobrados, las mismas agencias del gobierno no realizan el pago hacia la UPR, abultando malamente las cuentas a cobrar de la UPR. Por ejemplo, entre 2013 al 2015, los estados auditados de la UPR muestran que se echaron como cuentas incobrables la cantidad de $550 millones.

Las universidades privadas, por el contrario, ahorran dinero al tener una plantilla de profesores a tiempo completo relativamente menor a la UPR; mientras que la UPR tiene más profesores a tiempo completo y bajo un sistema de pensiones de la misma universidad. Además, muchos profesores de la UPR trabajan a tiempo parcial en muchas de estas universidades privadas, reduciendo el gasto por estudiante de las mismas.

En la Tabla 2 se muestra cómo la UPR tiene sólo sobre un 30% de profesores a tiempo parcial, aunque el RUM tan sólo 4.5% y Río Piedras un 16%. Por el contrario, la UIA tiene 69%; PUCPR, 49.4%; Turabo y Sagrado Corazón están en un 80%.

Veamos más detalles, comenzando con el cuidado de la Salud. Mediante la Ley 112-1997 se crea Servicios Médicos Universitarios, Inc., una corporación sin fines de lucro adscrita al Recinto de Ciencias Médicas para operar el hospital de la UPR, Dr. Trillas de Carolina. El costo de Dr. Trillas fue $36 millones. La misma casa de clasificación del crédito Moody’s (12 de marzo de 2015), reconoce a esta corporación como un safety net (salvaguarda social), pues atiende a personas indigentes y sin seguro médico, manteniendo una operación con amplio criterio social. El Dr. Trillas atendió a 54,087 pacientes-días para el 2016.

Otros impactos recaen sobre los beneficiarios de los servicios de extensión universitaria a la comunidad tales como el Servicio de Extensión Agrícola (SEA), los cuales llegan a 175,290 personas; el Programa Sea Grant beneficia a 22,000 anuales, y la Red Sísmica a todo Puerto Rico, pero con mayor atención a la población costera estimada en 2.8 millones. Brinda servicios de apoyo a las comunidades, entre ellas, a la Corporación del Caño Martin Peña.

La excelencia en la enseñanza y la investigación de la UPR no es posible de negar, no empece los múltiples problemas que confronta, en gran medida asociado a la intervención de la política partidista que por año se ha presentado. Un hecho innegable sobre la calidad de la enseñanza son los 200 ingenieros y profesionales que laboran en la Administración Nacional de Aeronáutica y Espacio NASA y que son producto de la escuela de ingeniería del RUM-UPR. El puertorriqueño Miguel de Jesús Lafuente, ingeniero industrial graduado del RUM fue reconocido al recibir la Medalla de Plata por su trabajo en seguridad y en la dirección de la seguridad de misiones.1

Es claro que los fondos públicos de cerca de $1,000 millones de la UPR, no sólo benefician a 60 mil estudiantes, la oferta de servicios es mucho más extensa, haciendo que el costo presupuestario por beneficiario sea mucho menor a los $21,000.

  1. Reconocen a ingeniero boricua en la NASA, Primera Hora, 08/24/2016. http://www.primerahora.com/noticias/puerto-rico/nota/reconocenaingenieroboricuaenlanasa-1171636/ []

  • Fernanda Hughes

    Me
    parece que es incorrecto el lugar desde el que se plantea el supuesto
    problema y en consecuencia el análisis y los “resultados”. ¿”Balance
    real”? Prima la lógica del “mercado”: la relación costos o “gastos” y
    beneficios. La educación es un derecho, en
    cualquiera de sus niveles. Y el Estado debe garantizar la educación
    pública y no arancelada, teniendo en cuenta los tres pilares que hacen a
    la función social de la universidad: docencia-investigación-extensión. O
    lo que llamamos la integralidad de las prácticas, formando
    profesionales con un alto compromiso social con los sectores
    vulnerabilizados. Por supuesto, las clases dominantes necesitan mayorías
    sumidas en la ignorancia y consideran una bomba de tiempo a miles de
    jóvenes desarrollando un pensamiento autónomo, reflexivo y crítico.