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Uso impropio


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En una iglesia (Emanuel African Methodist Episcopal Church)
del Sur, fundada por Telémaco,
mejor conocido posteriormente como Denmark Vesey, ex esclavo,
y ejecutado por malandrines blancos
(ver Matt Ford, Ira Verlin and Greg Grandin, en The Nation, June 18, 2015,
“The Charleston Masacre and the Cunning of White Supremacy”)
en Charleston, Carolina del Sur, el 17 de junio de 2015.

Boston, el día del maratón, dos hermanos islámicos,
una ciudad cundida de sospechosos, una novia que huye,
el sobreviviente condenado a muerte
y el otro ejecutado en plena acción, todos,
él y el otro, José Padilla, alias Ibrahim,
de extracción puertorriqueña,
de Brooklyn y Chicago, condenado sin pruebas
por conspiración criminal internacional
en tribunales civiles con paso marcial,
devenido demente por un mero atentado
que conocimos en París, hace unos trece años,
todos los periódicos de la prensa internacional unidos,
por eso que llaman bombas sucias pero sin estallar.
Nadie lo recuerda, ni siquiera él mismo, un desaparecido.
Se coloca bajo estado de sitio todo Ferguson, Missouri,
por el asesinato de Michael Brown,
amenazada por su putativo terrorismo en futuro,
un poblado negro vigilado por la Guardia Nacional
puesto bajo los efectos de la Ley Marcial.
“I can’t breathe, I can’t breathe”, dijo Eric Garner antes de morir
rodeado de la policía, la troupée del enforcement,
en NYC mientras trataba de vender un paquete de cigarrillos.
Estas cosas no ocurren en otros países, Obama dixit.
Países adelantados, aclara.
El régimen genocida de Rafael Leonidas Trujillo
enmienda su Constitución en el 2013 y anuncia
que lanzará a la frontera de Ounaminthe,
una vez más, incluso a aquéllos
que pronuncian correctamente la palabra perejil.
Su piel brilla bajo el sol cuando pensamos en “limpieza étnica”.
Mientras, Rachel Dolezal reclama ser negra
y defensora de sus derechos civiles
mientras ostenta un black face reversible
y le reclama a sus padres un medio hermanito,
el menor, negro y abusado por todos ellos.

El asesino, ahora el sospechoso Dylann Roof, de 21 años,
salió protegido por un chaleco antibalas.
No se interpreta su acción bajo el Ku Klux Klan Act de 1871,
primera ley antiterrorista en territorio norteamericano,
porque la intención de los padres de la patria
era evitar que el voto de los negros no fuera contabilizado,
o sea, que se les privara de ejercer el voto a favor de los blancos,
eso que llaman la igual protección de las leyes.
Real y efectivamente, temían que obstaculizaran su voto como hombres libres.
“The federal government, led by President Ulysses S. Grant,
decided it needed to step in to protect order in the South-
and keep the political system
from being overwhelmed by terrorist intimidation”.

20 de junio de 2015

  • Luis Rivera Pagán

    ¡Gracias por este hermoso y trágico escrito!

  • Julio Malpica

    Yo no puedo creer que estes justificando a los criminales de la bomba en el marathon de Boston porque si lo haces, al manicomio.