
Los escoceses votaron mayoritariamente a favor del Scottish National Party, que aboga por la independencia nacional.
Tras el histórico triunfo logrado en las elecciones del pasado 5 de mayo, el Partido Nacional Escocés (SNP, por sus siglas en inglés), liderado por Alex Salmond, tiene abierta la puerta para celebrar un referéndum sobre la independencia escocesa. Aún así, David Cameron, primer ministro del Reino Unido, ha declarado que no tiene “en mente” someter la independencia de Escocia a voto parlamentario, mientras la mayoría de las y los escoceses, aún no toman una decisión definitiva al respecto.
“La independencia es ahora inevitable”, tituló su portada el periódico The Scotsman tras las elecciones generales en las que el SNP obtuvo de manera histórica 69 escaños de los 129 que constituyen el Parlamento.
Surgido en el siglo XIX, el independentismo escocés ha ganado influencia desde finales del siglo XX; representado por el Scottish National Party (SNP, Partido Nacional de Escocia), que aboga por la independencia de Escocia, obtuvo por primera vez, la mayoría absoluta en el Parlamento escocés en las elecciones de mayo de 2011.
Sin mencionar una fecha para el referéndum sobre la separación del Reino Unido, el líder del SNP y primer ministro escocés, Alex Salmond, ha declarado: “creo que el destino de la independencia es más o menos inevitable, pero el momento para hacerlo es, obviamente, decisión de los escoceses”.
El diario de Glasgow señala que “un portavoz de David Cameron insistió en que el primer ministro del Reino Unido no desea en absoluto someter la independencia a voto, ni ve la necesidad de que se celebre una votación”.
Perfil de Escocia
Escocia (en inglés, Scotland; en gaélico escocés, Alba; en idioma escocés, Scotland) es uno de los cuatro países constituyentes del Reino Unido. Junto con Inglaterra y Gales, forma parte de la isla de Gran Bretaña, abarcando un tercio de su superficie total; además consta de más de 790 islas. Su territorio abarca 78.772 km2, y su población se estima en 5.116.900 habitantes. La capital es Edimburgo, siendo Glasgow la ciudad más grande y cuya área metropolitana concentra un 20% del total de la población escocesa.
El Reino de Escocia fue un estado independiente hasta 1707, fecha en la que se firmó el Acta de Unión con Inglaterra, para crear el Reino de Gran Bretaña. La unión no supuso alteración del sistema legal propio de Escocia, que desde entonces ha sido distinto del de Gales, Inglaterra e Irlanda del Norte, por lo que es considerada en el derecho internacional como una entidad jurídica distinta. La pervivencia de unas leyes propias, y de un sistema educativo y religioso diferenciado forman parte de la cultura escocesa y de su desarrollo a lo largo de los siglos.
