Categoría: Puerto Rico

Contra el imperialismo académico: Bad Bunny y la lógica colonial del talento

Hay una pregunta que <span style="font-family: var(--baskerville)"><em><strong>Jeffrey Herlihy-Mera</strong></em> y <em><strong>Héctor José Huyke Souffront</strong></em></span> no sueltan, y que vuelve una y otra vez sobre sí misma: ¿por qué un artista formado aquí puede llenar estadios en todo el mundo mientras un doctorado de la Universidad de Puerto Rico casi no abre puertas en las universidades del Norte? El ensayo —traducido para 80grados, publicado originalmente en <em>Los Angeles Review of Books,</em> parte de la trayectoria de Bad Bunny para nombrar algo que muchos hemos sentido sin decirlo: la exclusión sistemática de quienes se forman en el Caribe. Ambos examinan la contratación, el idioma, el prestigio; muestra cómo esas tres palabras, tan neutrales en apariencia, cargan una lógica colonial intacta. Los estudios puertorriqueños y caribeños, escritos desde afuera, sobre nosotros, sin nosotros. Duele leerlo. Y sin embargo hay que leerlo despacio y entero.

Gris pandémico

Jorge Rigau diagnostica una epidemia silenciosa: el gris que devora fachadas, rejas y balcones puertorriqueños, disfrazado de buen gusto cuando en realidad es rebaño. El arquitecto recorre décadas de modas cromáticas hasta este monocromo que ya ni protege ni distingue, solo delata un país incierto que se aferra a lo anodino.

Edificio Histórico en Cayey

Río Piedras: 75 años de la anexión, borradura política y memoria urbana

Río Piedras no fue un barrio nacido de un un mapa pequeño, sino una ciudad con pulso obrero, universitario y contestatario, anexada a San Juan en 1951 bajo el barniz de la eficiencia. Este artículo lee esa unión como borradura política: quitar alcaldía, presupuesto, archivos y voz para domesticar una centralidad incómoda. Desde el precedente afrocaribeño de San Mateo de Cangrejos hasta la Ley de la Mordaza, el texto muestra cómo el poder central borra lo que no controla. Pero Río Piedras persiste: herida, mural, librería, universidad, mercado, memoria que todavía acusa y anuncia regreso desde sus calles todavía dignas hoy.

Calle comercial de Río Piedras con edificios de fachadas coloridas y árboles

Un Eco de Borradura: Cómo la supresión de San Mateo de Cangrejo predijo el Destino de Río Piedras hace 75 años

Las anexiones municipales en Puerto Rico no fueron simples trámites del archivo, sino cuchilladas administrativos del poder. San Mateo de Cangrejo, pueblo negro, cimarrón y libre, fue suprimido en 1862 cuando su autonomía dejó de servirle a la colonia y empezó a incomodarla. Racismo, tranvía, especulación y capital se dieron la mano. Casi un siglo después, Río Piedras cayó bajo una versión más moderna de la misma operación: referéndum, legalidad, discurso de eficiencia y pérdida de voz. Entre Cangrejo y Río Piedras aparece una verdad feroz: el mapa también puede ser una forma de violencia colonial.

Sello oficial antiguo que lee 'Alcaldía de Cangrejo, Sesión Ordinaria'

Algunas reflexiones sobre la crisis del agua en Puerto Rico

El texto revisita, treinta años después, las advertencias del Taller de Formación Política sobre la crisis del agua en Puerto Rico y confirma que no se trataba de una fatalidad natural, sino de una crisis social fabricada por abandono, privatización, corrupción y ausencia de planificación. El súperacueducto aparece como emblema de esa política: infraestructura costosa, vulnerable y funcional al desvío de fondos públicos hacia intereses privados. A esa debacle se suman la sedimentación de embalses, la deforestación, la construcción desmedida, la crisis climática, las sequías recurrentes y la amenaza emergente de los centros de datos vinculados a la inteligencia artificial. Frente a ese capitalismo colonial que convierte el agua en mercancía, el autor propone una alternativa ecosocialista: propiedad pública, control democrático, participación obrera y defensa radical del ambiente del país.

Fotografía antigua en sepia de una persona de pie junto a una estructura de concreto, posiblemente relacionada con el suministro de agua

Segundo Round

Escrito y editado por estudiantes del curso Writing for the Media UPR Mayagüez, MAYAGUEZ, Puerto Rico (abril 2026). El artículo cuestiona el análisis periodístico sobre el deterioro de la Universidad de Puerto Rico, argumentando que su enfoque privilegia la apariencia física del sistema universitario mientras ignora factores estructurales como los recortes presupuestarios, los efectos del huracán María, la emigración y la intervención de la Junta de Supervisión Fiscal. Además, señala posibles conflictos de interés vinculados al patrocinio privado del contenido. El texto defiende la calidad académica, el impacto social y el prestigio internacional de la UPR, comparándola con universidades privadas que operan bajo modelos más comerciales y menos rigurosos.

Texto en pantalla negra que lee 'SEGUNDO ROUND' en letras azules y blancas

EDITORIAL: La universidad que no cabe en una hoja de cálculo

La nueva ofensiva de la Junta de Control Fiscal contra la Universidad de Puerto Rico vuelve a plantear la misma ecuación: resolver una crisis provocada, en buena medida, por años de reducción presupuestaria mediante más recortes y mayores cargas sobre quienes estudian y trabajan allí. El problema no es únicamente financiero; es político y colonial. Una institución pública que produce conocimiento, profesionales y futuro no puede medirse como una empresa en quiebra. La pregunta esencial no es cuánto cuesta sostener la Universidad, sino cuánto le costaría al país perderla. Porque detrás de cada cifra hay estudiantes, investigadores, maestros y una nación que todavía intenta imaginar su propio porvenir.

La torre del reloj de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras con una pancarta vertical negra que lee 'AUTONOMÍA'

Memorias de la Escuela Normal

Haydeé Reichard de Cardona rescata, desde la memoria oral, la fragua inicial de la Universidad de Puerto Rico: un Río Piedras pequeño, una Escuela Modelo americanizada y una Normal donde la educación todavía olía a madera, campana y país. La voz de Caridad Reichard del Valle revela el tránsito colonial del sistema español al estadounidense, pero también la dignidad de una generación que convirtió precariedad en institución. Entre maestros, amigas, rituales y edificios mínimos, aparece la UPR como promesa pública: no mercancía, sino memoria viva, escuela de ciudadanía y defensa del país contra el olvido y la improvisación colonial perenne.

Fotografía antigua en sepia de un edificio escolar histórico, con texto superpuesto sobre la inauguración de la Escuela Normal Insular en Río Piedras el 30 de mayo de 1902

Cuando el salario estorba: el verdadero rostro del PC 1115

El documento que sigue no es un papel más en el archivo burocrático: es el memorial elaborado por el economista y profesor del Departamento de Relaciones Laborales de la Universidad de Puerto Rico, Iyari Ríos González. No habla desde la grada. Forma parte de la Comisión Evaluadora del Salario Mínimo creada por la Ley 47-2021. Es decir, conoce el terreno que otros pretenden dinamitar.

Este memorial fue remitido el 7 de abril de 2026 al representante Roberto López Román(epresentante del Distrito 31 ), autor del Proyecto de la Cámara 1115 —pieza legislativa diseñada para desmantelar la Ley de Salario Mínimo de Puerto Rico— y presidente, no por casualidad, de la Comisión de Trabajo y Asuntos Laborales.

Aquí comienza el problema: mientras los memoriales de las organizaciones patronales circularon con puntualidad quirúrgica entre los legisladores, este documento fue empujado a un “bloque” de materiales que se entregará el mismo día de la votación. Traducido al lenguaje real: se entierra para que no estorbe. Se administra la ignorancia como política pública.

Hacemos público este memorial porque lo que está en juego no es un tecnicismo legislativo, sino la arquitectura misma de las condiciones de vida de la clase trabajadora. Lo que se pretende vender como ajuste es, en realidad, un retroceso deliberado: desmontar una ley que ha producido beneficios tangibles para el país.

Este no es solo un documento técnico. Es una pieza de evidencia. Un registro de cómo se toman decisiones que afectan a muchos desde la comodidad de unos pocos. Por eso lo publicamos íntegro.

Léalo con calma. Pero léalo sabiendo que, mientras usted lo hace, hay quienes preferirían que nunca llegara a sus manos.

Fotografía de cerca de un fajo de billetes de un dólar estadounidense

Julio Varela humanista

Hay vidas que no necesitan titulares, pero terminan imponiéndose como evidencia. Julio Varela, cayeyano de raíz humilde y pensamiento agudo, sobrevivió al tiempo con un solo riñón y una lucidez que incomoda. Impresor desde niño, heredero de una tradición casi artesanal, convirtió la palabra en oficio y refugio. No fue catedrático —no porque no pudiera, sino porque el país no estaba listo—, pero pensó como uno, sin pedir permiso. Entre imprentas, periódicos y agencias de viaje, ayudó a mover ideas y personas en un Puerto Rico que aprendía a dejarse atrás. Humanista sin diploma, lector de la Biblia y de la calle, defendió la conversación como trinchera. Hoy camina lento, pero piensa rápido. Y eso, en este paisaje de ruido y olvido, ya es una forma de resistencia.

Ilustración de un hombre de espaldas, con cabello canoso y espejuelos, observando un pueblo de montaña puertorriqueño con casas coloridas

Entre Sábalos, Marchas y la Sabiduría del Agua: hacia una inteligencia colectiva mayor

El río no miente. Mientras el USACE levanta concreto sobre lo que fue vida, unos sábalos remontan la corriente del Río Piedras con la indiferencia soberana de quien no ha leído los decretos coloniales. La canalización reproduce el viejo mecanismo de poder: convertir un sujeto en infraestructura, un ecosistema en cuneta, una ceiba centenaria en esqueleto. La tecnocracia importada no escucha el territorio — lo administra desde afuera, troquelando soluciones que responden a sí mismas y no a los colonizados. Pero el agua encuentra grietas donde el concreto presumía de hermético. La Red Comunitaria de Agua suma voces como moléculas en cohesión: no por fuerza individual, sino por persistencia organizada de una inteligencia colectiva que el río ya conocía. La pregunta no es técnica. Es política. Es ética. Es de futuro.

Un sábalo saltando fuera del agua al atardecer, con manglares y palmeras al fondo

Joel Cintrón Arbasetti y Nelson Rivera presentan el libro Instances: Writings on John Cage

  La cultura impone sus propias fronteras: quién habla, desde dónde, sobre quién. Cuando Nelson Rivera decide escribir sobre John Cage —compositor estadounidense, figura cardinal de la vanguardia del siglo XX— lo hace desde Puerto Rico, desde el Caribe, desde una tradición intelectual que el mundo académico anglosajón rara vez considera interlocutora válida. Ese gesto, en apariencia sencillo, es en realidad un acto de afirmación: nuestra manera de mirar también cuenta. Instances: Writings on John Cage, publicado por Riel Editorial, recoge nueve textos escritos entre 1983 y 2023, entre ellos una entrevista inédita realizada en el apartamento neoyorquino de Cage en 1987. En la Feria Internacional del Libro de Nueva York, Rivera y el periodista Joel Cintrón Arbasetti discuten el libro, la política y los límites que el arte se niega a respetar.

Portada del libro 'Instances: Writings on John Cage' de Nelson Rivera, con una fotografía en blanco y negro del autor

El Hombre Jicotea: la rebelión del sentisaber caribeño

El Hombre Jicotea emerge aquí como una figura filosófica nacida del barro del Caribe: mitad humano, mitad memoria reptiliana del tiempo. La imagen —una escultura en Caguas— sirve de punto de partida para cuestionar la arrogancia de la modernidad que separó al ser humano de la naturaleza y convirtió el conocimiento en un ejercicio frío de abstracción. Frente a esa tradición, el ensayo propone el sentisaber: una forma de conocimiento que brota del cuerpo, del territorio y de la experiencia vivida. En el Caribe —marcado por colonización, migración y resistencia— ese saber relacional ha sobrevivido en prácticas cotidianas, lenguajes y memorias colectivas. Caminar con el Hombre Jicotea es aceptar otra velocidad, otra ética y otra filosofía: una que reconoce que la vida humana nunca ha estado sola, sino entrelazada con todo lo que respira, se arrastra y resiste en la tierra.

Ilustración de arte popular caribeño titulada 'Hombre Jicotea', con una figura humana con caparazón de tortuga sosteniendo un bastón, junto a una palma y símbolos de esclavitud y memoria

La Comisión Bowman (1939): el día que el estudiantado le arrancó la máscara al panamericanismo colonial

En abril de 1939, mientras el mundo se encaminaba a la guerra, Puerto Rico recibió una visita que olía a “diplomacia cultural” con dientes: la Comisión Presidencial para una Universidad Inter-Americana, nombrada por Franklin D. Roosevelt y presidida por Isaiah Bowman, llegó a San Juan en el Coamo. El elenco era de alta academia imperial: presidentes universitarios, juristas, exfuncionarios coloniales; un aparato de prestigio para legitimar una reingeniería. Su propuesta: una “Institución Interamericana” vinculada a la UPR, pero separada y gobernada por nombramientos presidenciales, además de reformar la Junta de Síndicos con miembros federales. La prensa celebró; el estudiantado no. En el Hotel Condado, los jóvenes denunciaron la contradicción entre panamericanismo y colonia, exigieron soberanía y señalaron censura y politiquería universitaria. La guerra enterró el proyecto; pero la lógica de control quedó expuesta.

Retrato antiguo de un hombre con espejuelos y traje, con tratamiento de color psicodélico en tonos amarillo y cian

Parte II / “El cisne en el archipiélago: Manuel Ramos Otero y la poética de la ironía borgiana”

Si en París la ruina y la mercancía inauguran la conciencia desgarrada del “yo es otro”, en el Caribe esa herida se reescribe bajo el peso de la colonia, el archivo roto y la memoria clandestina. Ramos Otero toma la ironía borgiana —espejos, palimpsestos, autor ficcionalizado— y la convierte en herramienta política: no para celebrar el vacío del símbolo, sino para denunciar el vacío histórico. Hawai, Vieques, Loíza, Manhattan: archipiélagos dentro del archipiélago. Homoerotismo, oralidad y mito funcionan como dinamita contra la versión oficial. El resultado no es ornamento erudito, sino combate literario: escribir para existir, narrar para no desaparecer.

El cisne y la ruina: Baudelaire y la invención de la modernidad (Parte I de II)

La primera parte de este ensayo examina la obra de Manuel Ramos Otero como una de las intervenciones más radicales y lúcidas de la modernidad literaria puertorriqueña. Desde Baudelaire y su cisne errático hasta Borges y la poética de la ironía, el texto rastrea una genealogía estética y política marcada por el exilio, la fragmentación y la reescritura del mito. Ramos Otero aparece como lector voraz y escritor insumiso que convierte la oralidad, la memoria silenciada y el homoerotismo en herramientas críticas contra la historia oficial y el canon patriarcal. Su narrativa, atravesada por espejos, dobles y ficciones dentro de la ficción, no busca cerrar sentidos, sino abrirlos: hacer de la literatura un espacio de resistencia, donde la identidad puertorriqueña se piensa desde la contradicción, el deseo y la herida colonial aún abierta.

La enfermedad como relato y la vida como resistencia: la histórica lucha de un bipolar o Sergio Daniel Martínez Betancourt

Este texto articula, desde una voz íntima y crítica, la vida de Sergio D. Martínez Betancourt como una crónica de lucha sostenida contra la precariedad estructural del Estado y la violencia silenciosa que enfrentan las personas con condiciones de salud mental en Puerto Rico. A través del relato familiar, se expone cómo la burocracia educativa, la desinformación institucional y la insensibilidad social convierten la diferencia en castigo. La narración desmonta el mito de la inclusión y evidencia un sistema que abandona, excluye y empuja a las familias a batallas legales para acceder a derechos básicos. Más que una historia personal, el texto funciona como denuncia política y memorial ético: una reflexión sobre dignidad, afecto y resistencia en un país que aún no sabe cuidar a los suyos.

Entre la muerte y el performance: notas sobre ‘El Muerto Parao’

El muerto parao de Luis Javier Cintrón-Gutiérrez propone una lectura etnográfica y sociológica de los velorios exóticos en Puerto Rico como expresiones complejas de marginalidad, colonialidad y exclusión estructural. Lejos de interpretarlos como meras extravagancias funerarias o actos aislados de narcocultura, el autor los sitúa dentro de procesos históricos marcados por el colapso del Estado benefactor, la precarización económica y la expansión de la economía informal. Estos rituales, donde la muerte se convierte en espectáculo y mercancía, funcionan como un último performance de reconocimiento social y resistencia simbólica. A través de observación participante, análisis mediático y datos censales, el libro revela cómo la violencia, el consumo ostentoso y la estética del duelo configuran identidades en contextos urbanos profundamente atravesados por el capitalismo neoliberal y la colonialidad del poder.

Río Piedras La Asamblea que Le Puso Nombre al Abandono y Voz a la Defensa del Territorio

La asamblea comunitaria del Río Piedras aprobó una resolución que desmonta la ficción técnica del Estado y denuncia décadas de abandono convertido en política pública. Frente al proyecto de canalización del Cuerpo de Ingenieros, las comunidades reclaman participación real, protección contra el desplazamiento y un manejo ecológico del río como organismo vivo, no como zanja colonial. Exigen un nuevo proceso ambiental y advierten que, si el gobierno no responde, acudirán a los tribunales. El río deja de ser paisaje: se vuelve frontera moral y trinchera ciudadana.

ISLA: ENTRE MARES Y COLINAS, de Manuel Martínez Maldonado — Reseña

Resulta que Entre mares y colinas es un archivo de juventud donde Manuel Martínez Maldonado prueba que la ciencia y la poesía comparten un pulso común. Los primeros poemas giran en torno a la imagen de la hoja muerta—dolor, pérdida, otoños íntimos—y, sin embargo, abren rendijas de primavera. La segunda sección vuelve la mirada a Puerto Rico: patria-mujer, cuna y reproche, isla desmembrada que reclama despertar. Hay ecos de Juan Ramón, Garcilaso, Whitman y Prévert, pero la voz sostiene su propio filo. El toro de la falsedad recibe banderillas de verdad. En “Aquel día”, la metamorfosis vence al olvido: persistir como brisa útil, memoria en movimiento. Poesía sobria, luminosa, que rehace el horizonte sin retórica de cartón, ni consignas huecas.

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