Si Lula fuera candidato de nuevo y el pueblo volviera a reconocer, una vez más, su capacidad de liderazgo indiscutible, no será posible decir que el contacto con el Estado corrompe a todos.
Si Dilma tiene problemas por enfrentar, en mucho peor situación se encuentra la derecha, derrotada por cuarta vez consecutiva y habiendo perdido la segunda provincia del país.
La nueva ofensiva brutal de Israel sobre la desprotegida Gaza revela, una vez más, la soledad de los palestinos. No pueden contar con nadie que detenga a Israel. Nadie que se juegue, en contra de los Estados Unidos.