[dc]L[/dc]a semana pasada estaba hablando con un amigo bajista sobre la razón por la cual estoy escribiendo un blog. Le estaba diciendo lo importante que son estas herramientas en la internet para los que hacemos música independiente. Ciertamente yo comencé escribiendo pensamientos cortos de fácil lectura y, claro está, como no soy ningún académico, soy autodidacta y leo los libros que me interesan a mi para mi crecimiento como ser humano, pues escribo como hablo con la gente en la calle.
En mis viajes mucha gente me ha dicho: “Paoli, sigue escribiendo que yo siempre leo tus mensajes”. Muchas personas me pedían permiso para poner mis frases en sus páginas de FB o Twitter, así comencé a entender poco a poco que hay mucha gente que, al igual que yo, busca la opinión de personas que tienen experiencia en lo que hacen.
Hace un mes fui a Chicago y en el periódico de la comunidad boricua había uno de mis escritos, cosa que me sorprendió y, créame, hasta me asusté de verlo porque yo sé que no tengo ninguna preparación para estas cosas de escribir. Pero si eso me sorprendió, más sorprendido me tiene que varias personas se me han acercado para escribir artículos en otros medios de internet, como es el caso de 80 grados, al cual le tengo mucho respeto por la calidad de artículos que salen aquí.
Volviendo a la conversación con mi amigo, le contaba sobre mi experiencia con esto. Le decía que entre todos los músicos que conozco, que tienen experiencia, ya sea en la música o produciendo podríamos crear una forma alternativa de información, inclusive sobre su forma de ver la vida. Los músicos no podemos quedarnos parados mirando como nuestros proyectos son ignorados por toda la importancia que le dan en el país a los implantes de tetas y los dedos de camellos de las figuras que vemos a cada rato y que se han convertido en nuestros artistas. Si ninguno de nosotros está dispuesto a hacerse un implante de pene o de tetas para presentar un proyecto musical pues tenemos que buscar alternativas. (para los que viven fuera de Puerto Rico el dedo del camello es una traducción del inglés, camel toe, que significa la marca del pubis de una mujer cuando usa un pantalón muy apretado).
Algunos músicos estamos conscientes de que nuestros proyectos venden muy poco y no podemos pagar un relacionista público porque apenas recogemos parte del dinero invertido para grabar más proyectos de contenido musical y que presenta otra cara de nuestra sociedad que en muchos casos es un ejemplo para los jóvenes y niños.
Le dije a mi amigo bajista que creo que debemos escribir sobre lo que conocemos de música o sobre nuestros proyectos y nuestras experiencias. Eso puede ayudar a crear un balance entre el dedo del camello y nosotros. Que las personas sepan que existimos y que somos una alternativa. Que sepan que estamos haciendo una cultura diferente. Que un plenero puede escribir sobre plena, sin tener que salir corriendo esnú con un pandero de plena por la calle San Sebastián para llamar la atención de los medios. Tenemos que ser nosotros mismos nuestros reporteros sin tener que enseñarle el culo al público desde un balcón en las fiestas de San Sebastián para ser un “reportero” famoso.
A mis queridos amigos músicos les digo vamos a crear una verdadera revolución del músico independiente donde todos tengamos una voz, que tiene mucho más valor para nuestro país y para la cultura. Las críticas más importantes en mi vida me las han hecho músicos que son mis amigos y me han hecho reflexionar en temas que yo no conocía.
Nosotros tenemos la gran oportunidad de ayudar a las personas que verdaderamente están interesadas en la difícil tarea de tocar un instrumento, de componer música, de arreglar, de escribir papeles, ustedes son los mejores críticos de músicos. Y personas interesadas en lo que hacemos las hay en todo el planeta. Yo ni siquiera sé música y he logrado un montón de cosas solo tocando un tambor. Ahora imagínense lo mucho que podemos lograr cada uno de nosotros con los conocimientos que pueden aportar de música en sustancia. Según los músicos nos hemos tenido que convertir en productores, en empresarios, en distribuidores, ingenieros de sonido, booking, pues que mas da que también seamos los que informamos de la cultura y la música que con tantos años de esfuerzo y dedicación venimos trabajando.
Yo estoy acostumbrado a que se me subestime. Hay gente que lo hace porque ciertamente no tengo ningún titulo académico, no tengo un nombre estrambótico, no toco un instrumento europeo, tampoco jangueo con el jazzista del momento Miker Thungersteinchion. Para algunas personas estas cosas son lo más importante y yo no tengo ninguna. Lo único que yo tengo son tambores y con eso he logrado lo demás.
A las personas en los medios que se esmeran en reportar las noticias de los proyectos que están destinados a enriquecer el arte y la cultura, le estamos más que agradecidos, porque ellos ayudan a crear consciencia y saben que solo tenemos para ofrecerle nuestro corazón hecho música en cada uno de nuestros trabajos.
Ya muchos músicos entendemos la dinámica de las tetas, los culos, los dedos de camellos. Sabemos que aunque innecesario, eso siempre vende y en los periódicos de internet tienen muchos hits y en las encuestas de tv se quedan con los ratings. Los músicos no podemos depender de los ratings, nosotros tenemos que crear nuestros propios ratings, nuestros propios medios, nuestros propios lectores. Ciertamente a mi me está dando resultado, y la mayoría de los músicos que conozco tienen mas material y conocimiento intelectual que yo, y por mucho.
Al final le dije a mi amigo bajista, que por cierto es muy inteligente, que si nos quedamos callados el dedo del camello nos hipnotizará a nosotros también; nos hundirá su pesuña entre ceja y ceja, sacará de nuestro cerebro la materia gris, para ser remplazada por pura lujuria, dejándonos a todos atotados… PERDÓN, PERDÓN quise decir atontados; y vencerá.
El autor es percusionista, produce sus discos -uno de ellos, Mi tambor, nominado al Grammy y escribe el Blog del blonguero.
