Mi intención es presentar los datos, fechas, medios y subrayar la normalización de la arbitrariedad y del capricho en detrimento de todo el aparato sobre el cual se construyó la idea de lo “escolar”, cuyo principio es sostener el desarrollo académico mediante el proceso de educación. Lo académico va de la mano de la colaboración; no existe producción de conocimiento si no se desarrolla y valida desde una comunidad. Para que eso ocurra tienen que darse procesos de diálogo y participación. En algún momento se aspiró a que esos procesos se practicaran desde los salones preescolares, desde la noción de “comunidades escolares” incluyendo a “padres, madres y encargados”. De hecho, a nosotros los “padres, madres y encargados” nos exigen firmar documentos confirmando nuestro compromiso con la “comunidad escolar” mediante nuestro apoyo a los objetivos académicos, presencia y activa colaboración al inicio de todo año académico.
La historia es larga y complicada. Ya se había expresado la intención de cerrar la escuela Segundo Ruiz Belvis bajo otras administraciones. Luego del huracán María, la Dra. Julia Keleher, la nueva secretaria de Educación bajo el gobierno de Ricardo Rosselló, anunció por Twitter el cierre de 169 escuelas, entre ellas la Segundo Ruiz Belvis en Santurce. La comunidad escolar –entiéndase padres, madres, encargados, maestros y estudiantes– usamos todas las herramientas a mano para protestar el cierre (ver carta de octubre adjunta). No sabemos cómo, pues nunca llegó una carta oficial autorizando la reapertura de la escuela, nunca hubo una visita oficial del Departamento de Educación, no publicaron nada; ni siquiera a través de Twitter. La escuela, sin embargo, pudo reabrir y continuar su funcionamiento regular. En este momento el director regional, señor Álamo, se adjudica haber tomado la decisión de reapertura a finales de octubre de 2017. Sin embargo, el rastro de documentos al que tenemos acceso no evidencia tal gestión ni participación.
La escuela se cierra tras muchos intentos inefectivos, como quien trata de azotar una piñata
El 5 de abril de 2018 Keleher publica una nueva lista de 283 escuelas identificadas para cierre por Twitter. Una de las innovaciones de la nueva administración del Departamento de Educación es el uso casi exclusivo de Twitter y Facebook para publicar lo que normalmente se difundía mediante circulares con papel timbrado y memorando. Esto nos ha hecho asumir la tarea de retar algoritmos y pescar lo que ya no tiene ni apariencia de ser información oficial; las publicaciones son solos “posts” casuales e informales. De esa forma, los padres de la Segundo Ruiz Belvis fuimos informados de la renovada intención de cierre.
Se cierra sin documentación oficial
Sorprendidos, otra vez, solicitamos reuniones, escribimos cartas exigiendo conocer los criterios de cierre, los métodos de evaluación y requerimos que se diese un proceso de diálogo con la comunidad escolar. La carta fue enviada a Keleher con copia a Álamo, director regional y fue entregada personalmente a un oficial del Departamento de Educación quien la poncha. Simultáneamente, Keleher comienza a expresar ante la prensa que las decisiones partieron de procesos de diálogo con las escuelas. Esto no ocurrió en la escuela Segundo Ruiz Belvis, no ocurrió en la escuela John F. Kennedy de Caguas, en la escuela superior José González Ginorio de Villalba, entre tantas otras que quedan documentadas y en récord exigiendo información. Ninguna de nuestras comunidades recibió respuesta. La Segundo Ruiz Belvis no recibió respuesta ni de Keleher, ni de Álamo ni de ningún otro oficial de Educación. Entonces, queda evidenciado que la decisión de impactar la calidad de vida de miles de niños en Puerto Rico no contó con un proceso de diálogo, como es propio del trabajo académico y de la constitución de la “comunidad escolar”.
La escuela se cierra sin diálogo
No es hasta el 28 de abril (en el programa radial Dialogando con Manolo de Radio Once en conversación con la señora Ashley Ríos Mercado (madre de un estudiante de una escuela en Arecibo), que Keleher asevera claramente que el DE no utilizó criterios para cerrar las escuelas (https://www.facebook.com/radioonceam/videos/10157365319172891/). Pasa a decir que el DE usó unas bases de datos preparados por los municipios. Sin embargo, nunca explicó cuáles fueron los criterios para recopilar números, cuáles son los análisis estadísticos, quién recopiló y analizó. La secretaria de Educación ignora que hay criterios y métodos cuando manejamos números, que se trata de la manera en la que encuadramos evidencia y documentamos en función de tomar decisiones informadas. Esto es básico para cualquier tarea académica. Habríamos esperado por sentido común que esa sería la tarea de cualquier Departamento de Educación que asuma seriamente su función académica.
La escuela se cierra sin criterios, ni métodos, ni investigación
Los padres, inconformes con las escuelas llamadas “receptoras” en lo que Keleher llama “consolidaciones de escuelas”, nos dimos a la tarea de documentar las condiciones de las escuelas, en particular la escuela Dr. Francisco Hernández Gaetán. En esfuerzo reciente, el 19 de junio el senador Miguel Romero nos recibió en su oficina junto Álamo, director regional, con el interés de escuchar nuestras preocupaciones. Son muchas, más de las que caben en este corto escrito. Las tenemos documentadas y así las presentamos.
En la presentación de preocupaciones fuimos interrumpidos numerosas veces por el director regional para ser desmentidos, aún cuando tenemos fotos y documentos que respaldan la información que manejamos y sobre lo cual presentamos preguntas. Quedamos sorprendidos también al vernos dependiendo del interés y apertura de un senador como Romero para poder obtener información concreta.
La escuela cierra y lo que los padres alegan con documentación está equivocado
De repente, algo ocurrió en la reunión. Álamo tenía criterios. El criterio principal es bajar la matrícula. Ante nuestras quejas sobre una de las escuelas receptoras, la Hernández Gaetán, el director llamó a la principal directamente en su esfuerzo de seguir desmintiéndonos. Resulta que esa escuela –ubicada entre dos gasolineras, una subestación eléctrica, la Ave. Kennedy, y un hospitalillo de drogas– es perfecta. Para ellos, los oficiales de educación a quienes los padres confiamos la tarea de la educación de nuestros hijos y los datos de la ubicación de la “nueva” escuela son irrelevantes. Los oficiales de Educación son indiferentes a la investigación que ofrecimos en cuanto a los peligros de esa ubicación: la evidente contaminación del aire. El dato al que no deben ser indiferentes, pues fue el que se presentó como argumento principal, es que la Hernández Gaetán tenía una matrícula de 168 estudiantes en mayo, solo 9 estudiantes más que la Segundo Ruiz Belvis cuya matrícula en mayo era de 159 estudiantes, 80 estudiantes de Educación Especial. Entonces, el criterio de una “baja matrícula” se reduce a un 5.5% de diferencia de matrícula entre las escuelas.
Cierra porque le faltaban nueve estudiantes
En conclusión, esta es la fórmula que representa el sentido académico, la responsabilidad social y humana, el interés por los niños del Departamento de Educación en el siglo XXI. Este relato continuará, porque como madre soy testigo del cierre de la Segundo Ruiz Belvis, soy testigo de cómo la escuela Rafael Cordero Molina en Santurce no puede ni arreglar notas equivocadas en la plataforma online llamada Sistema de Información Estudiantil (SIE), que un niño aparece matriculado en el SIE en una escuela a la que nunca asistió, que mis hijos pasarán por procesos educativos en manos de empleados transitorios y de otros quienes a veces ni reciben remuneración por su trabajo. En algunos meses habrá más cambios. Quién sabe si en seis meses cerrarán 300 nuevas escuelas más. Especulo, pues quién soy yo si para los oficiales del Departamento de Educación, soy una mera “mamá” equivocada.





