Dulce Santurce y Holy Puerta de Tierra: a manera de prólogo

Dulce Santurce y Holy Puerta de Tierra. FB: El Gallego Oficial

[dc]J[/dc]osé Raúl “Gallego” González es uno de esos poetas contemporáneos que deben leerse y releerse. Su primer libro se remonta al 2000; Barrunto, un poemario que emblematizó un tipo de poesía performática que retomó la oralidad y que seguía los pasos de la poesía nuyorican, con el fallecido Pedro Pietri como uno de sus máximos representantes. Sin embargo, a su vez presentó una identidad que transita por las calles de la ciudad y presenta todas las dinámicas vinculadas con lo urbano –una constante de su obra. Seis años después se instaura por su estilo consistente en Residente del lupus. El manejo de lo urbano, lo biográfico, y la calle como un escenario casi bélico, no desdeñó nunca su capacidad poética. Se convirtió en un maestro y en conjunto con otros de su generación, como Yara Liceaga, Mayda Colón, Urayoán Noel y Mara Pastor, por mencionar a algunos, configuró lo que sería la poética de San Juan en los comienzos del siglo XXI. Es ese estilo lo que lo sitió en la escena de la música y lanzó un CD en 2007, titulado Teatro de Barrio. Asimismo, ha colaborado con grandes representantes de la escena del rap y reguetón, como Daddy Yankee, Don Omar y Eddie Dee. Finalmente, en 2014 se publicó Gallego, una antología de sus primeros dos libros. Sin lugar a duda, Gallego es un poeta querido, admirado, tanto por entusiastas como por los propios poetas. Tener nuevamente un poemario de su autoría es un motivo de grata celebración que en cierta medida se levanta como un gesto de amor y resistencia ante lo que hemos atravesado como País en estos últimos años.

Dulce Santurce y Holy Puerta de Tierra es un libro GPS que cartográficamente pasea por dos de los sectores más icónicos de San Juan y de allí, historia y biografía se enlazan en una suerte de espejo en el que no queda otra que el repensarse en el crisol de una actualidad sin asideros, sino cargada de las contradicciones que resultan de ser colonia de dos imperios que, por un lado, dejaron la lengua que se identifica como nuestra (el español), y la otra, el inglés. Esos cambios de códigos y manejos del idioma deben pensarse desde lo sociopolítico, pero también desde la musicalidad, técnica que maneja con maestría el poeta.

FB: El Gallego Oficial

Dulce Santurce… conjuga la tradición con lo urbano, la plena con la prensa, lo personal con lo político, lo trascendental con lo pedestre. Es también un relato de ciencia ficción que transcurre desde la Avenida Ponce de León hacia la Baldorioty, luego al Parque Luis Muñoz Rivera, para entonces asentarnos en Puerta de Tierra y ver el Capitolio de frente (en un sentido cartográfico a lo GPS; y, asimismo, simbólico, en una clara denuncia social). En el trayecto hay plegarias a Santurce mismo por la recuperación de la amada. La mitificación del espacio será uno de los aciertos del poemario, versos ingeniosos y mágicos como:

Dulce Santurce: constrúyeme un zoológico conlas [sic.] instalaciones necesarias para mantener
vivo y en cautiverio el unicornio
–––– tatuado en su pierna izquierda. (p. 6)

mostrarán esa imaginería deliciosa que caracteriza la voz lírica de Gallego. Además, en el viaje se destacará la presencia de deambulantes, adictos; y hasta la mismísima doña Fela vaticinará por supuesto que caerá nieve (fue alcaldesa de San Juan, y trajo nieve en un avión en tres ocasiones muy pintorescas –Navidad de 1952, 1953 y 1954). La nieve como símbolo de la condición colonial será una de las constantes del poemario. Hay una advertencia en torno a la nieve que jamás fue derretida y alertas en torno a una máquina subterránea ubicada en San Juan. Lo propio de la ciencia ficción adquiere unas dimensiones simbólicas significativas en este poemario que conversa con la calle desde lo político, y esto es, para mí, una forma de amor. Así también, el mundo que propone el poeta es muy sanjuanero, pero con ello se proyecta al País y a las encerronas del despiadado neoliberalismo cuyos males de corrupción y abuso, fácilmente llevan a la concepción de los mundos terroríficos de la ciencia ficción.

De este modo, son muchos los encantos del poemario: San Mateo de los Cangrejos se alude mediante un poema en el cual un cangrejo se escapa de la olla porque sigue vivo, y los coros de plena develan conspiraciones con nostalgias de amor perdido. Homenajes a grandes poetas como Pedro Pietri, Julia de Burgos impulsan a mirar con atención los versos. Palomas, cangrejos, unicornios y la nieve, con sus indicios de nube y sus consecuencias de frío serán constantes en las imágenes poéticas de un “Sandulce” en el que se ama y un Puerta de Tierra que se sacraliza. El transitar la ciudad con el corazón abierto y la mirada llena de visiones apocalípticas será una propuesta de mundo que alerta y enternece, que conmueve. Ante la catástrofe, parece que el único motivo que queda será siempre la poesía, apuesta a la que me uno con el poeta.

¡Enhorabuena, Gallego! Este libro hacía falta. Desde ya auguro su lugar puntual en la poesía puertorriqueña y puedo imaginar las innumerables lecturas que complicarán placenteramente nuestros acercamientos a la poesía, al País, al estado colonial y hasta la pandemia misma. Uno de los versos recita: “Y así comienza un poemario, tan solo con un deseo” (p. 4). Yo también estuve deseando este poemario. Ahora les queda a les lectores ese mismo deseo.

Alexandra Pagán Velez
Es profesora de la UPR de Río Piedras, de la UMET de Cupey, y editora en Calamar. Es autora de El diccionario y el Capitán, Del Alzheimer y otros demonios, Relatos de domingos, Amargo y Cuando era niña hablaba como niña, y colaboró en las antologías Plomos, Convocados, Los rostros de la hidra y Los otros cuerpos. También publica en las revistas cibernéticas Cruce y Visión Doble. La Academia Puertorriqueña de la Lengua galardonó su investigación doctoral en Literatura Puertorriqueña, “Apropiación y parodia del discurso mediático en tres poetas puertorriqueños contemporáneos…”. Administra el blog http://alexandrapagan.blogspot.com/.