“…las fuerzas primitivas son, desde luego, protectoras de la vida y guardianas de la ultratumba. Vida y muerte íntimamente mezcladas, cada una sacando su poder específico de la complementariedad. …las grandes efervescencias sociales ponen en escena esta ambivalencia muerte-vida, celebrando la figura ambigua del andrógino perpetuo.”
–Michel Maffesoli
“Las fuerzas primitivas protectoras de la vida y guardianas de la ultratumba”, se manifiestan con elocuencia en el universo pictórico del pintor puertorriqueño Andrés Rodríguez Santos. En sus cuadros, la figura del andrógino –transformado en su versión más visceral del hermafrodita– emerge en los objetos de uso cotidiano.

Fetiche hermafrodita. medio mixto sobre masonite, 20" X 16", 2008
El artista ensambla escenarios de formas orgánicas abstractas, acompañadas de un insólito catálogo de seres y objetos extraños que coexisten en ambientes oníricos. El amor y la muerte danzan juntas en el mundo desolado de sus pinturas, en donde una violencia erotizada devora y a la vez penetra y fecunda.

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Sin embargo, el poderoso contenido de sus obras no nos hace olvidar que estamos ante pinturas bien construidas en donde el hecho plástico se impone por encima de todo.
Rodríguez Santos es un virtuoso del dibujo y la composición que ha desarrollado un manejo magistral de las texturas (reales e ilusorias) logrando otorgar a la superficie de sus pinturas de una rica plasticidad. Sus piezas se imponen ante el espectador como pinturas abstractas por derecho propio, más allá de la importancia del relato.
El gusto del artista por atmósferas sórdidas y truculentas no es gratuito. Sus crudas metáforas expresan con incómoda franqueza el grave “malaise” o malestar de nuestros tiempos, sin renunciar al oficio del pintor y a la belleza plástica de su medio.

Elementos para un fetiche / El vuelo del pájaro motorizado

Yo no quiero carne ni de aquí, ni de aquí / Cartera hermafrodita

Es un artista multidisciplinario. En su obra se destaca lo onírico, fantástico y el realismo mágico. Algunas de sus piezas forman parte de las colecciones del Museo de Arte de Puerto Rico, el Museo de Arte de Ponce, el Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico, el Museo de la Universidad de Ramapo, New Jersey, y el Museo Rollins en Orlando, Florida. Desde el año 2020 ocupa el sillón G en la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española. Fue galardonado por la Asociación Internacional de Críticos de Arte, Capítulo de Puerto Rico en los años 1991, 2004, 2007 y 2014, la revista Sin Nombre, el Fondo Nacional para el Financiamiento del Quehacer Cultural de Puerto Rico, Medalla de la Cultura, de la Fundación Ricardo Alegría y el Premio Innovación y Cambio en la Educación Superior, del Centro para la Excelencia Académica, Universidad de Puerto Rico, Río Piedras. Además, sus reseñas de exposiciones, ensayos y poemas han sido publicados en la prensa y revistas académicas de Puerto Rico y México.