«Estamos bien»

[dropcap]E[/dropcap]stamos bien. Esa es la frase que más se escucha en estos días post-maría, o, por lo menos, la que más queremos escuchar. Casi todos los amigos y familiares de Puerto Rico han escrito o enviado mensajes diciendo esas dos palabras: estamos bien; pero su significado es variable. Puede ir desde lo más básico, significando apenas que estamos vivos aunque se haya perdido todo -absolutamente TODO. O estamos bien, porque en comparación con otros no perdimos tanto o pudimos haber perdido más. O estamos bien, porque ya no teníamos nada y así no hay nada que perder. Pero entre los vivos que estamos bien, como siempre, hay algunos que están más bien que otros, e incluso algunos pocos que están SUPER bien; mientras otros muchos están bien, pero bien jodidos. Porque la soga siempre corta por lo más fino y la distribución diferenciada de la tragedia siempre da más duro a la pobreza.

Ya va una semana desde el huracán, y me pregunto cuánto tiempo podremos seguir diciendo que estamos bien, aunque el país se esté cayendo en cantos a nuestro alrededor. La vida es lo más importante, sí. Nos tenemos, sí. Lo demás se brega, sí. Pero a veces esa actitud positiva no es suficiente, y esta, me parece, es una de esas veces.

Creo que ante la desolación que deja el paisaje perdido, se está consensuando un cierto optimismo acrítico, que no admite señalamientos de errores ni discusiones sobre lo que se está haciendo mal, en pro de un llamado a la unidad. Pero nuestra isla y nuestras vidas dependen de que mucha gente haga bien su trabajo, o como poco, que no empeoren una situación -que de entrada es precaria- con su incapacidad o malas decisiones.

En estas circunstancias que estamos viviendo como pueblo, yo espero que estemos bien, pero con los ojos bien abiertos, pendientes de qué podemos aportar y mejorar, si estamos haciendo y dando suficiente como familiares, vecinos y ciudadanos, claro que sí. Esa solidaridad ya ha sido la fuerza principal de nuestra recuperación en el tiempo transcurrido. Pero también debemos tener los ojos bien abiertos y estar pendientes de qué manejos de la emergencia acarrean situaciones trágicas que se pudieron haber evitado con mejores decisiones. Porque, no lo dude nadie, estamos YA viviendo el comienzo de una crisis de combustible, alimentaria y humanitaria. Pero estamos bien.

 

* Publicado originalmente en Facebook.

Rígel Lugo
Socióloga e investigadora. Egresada de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, continuó sus estudios a nivel doctoral en el programa de Teoría Sociológica de la Universidad Complutense de Madrid. Además, cursó estudios avanzados en el Oñati International Institute for the Sociology of Law, en el País Vasco, España. Actualmente funge como Directora de Administración y Desarrollo del Centro de Periodismo Investigativo en Puerto Rico. Es parte del Equipo Ejecutivo de 80grados como Coordinadora Editorial y Vicepresidenta de la Junta de Directores.