Residentes del G8 esperanzados en plan de limpieza

[dc]P[/dc]or primera vez, desde que hace más de tres décadas comenzó la lucha por viabilizar el dragado del Caño Martín Peña, cinco agencias gubernamentales acudieron al llamado que le hicieron los líderes del las Ocho Comunidades Aledañas al Caño Martín Peña (G8) para trabajar juntos por la realización de un plan de limpieza de alcantarillas pluviales y construcción de infraestructura, incluyendo alcantarillados sanitarios. Los líderes aprovecharon la ocasión para exigir que el dragado del Caño sea una prioridad gubernamental y la designación de fondos inicie de inmediato.

La ausencia de conductos sanitarios ha ocasionado que los desechos humanos terminen en el Caño, añadiendo a este cuerpo de agua contaminantes altamente tóxicos para la salud de los 25 mil habitantes de la zona y poniendo en riesgo uno de los ecosistemas más importantes del área metropolitana. Las aguas contaminadas del Caño revierten a la comunidad, entrando en las casas y escuelas que han sido erguidas allí y provocando enfermedades como asma, dengue, dermatitis, hepatitis, salmonelosis y gastritis.“Aunque sólo el dragado resolverá el problema [completamente], la limpieza recurrente de las alcantarillas pluviales alivia la situación. Nos alegra que las agencias hayan reaccionado y esperamos que pongan sus recursos en acción de inmediato para evitar que la gente se siga exponiendo a los contaminantes, al tratar de limpiar manualmente”, indicó Lucy Cruz Rivera, Presidenta del G-8.Ante el paso del Huracán Irene, las residencias y escuelas construidas en las comunidades de Barrio Obrero Marina y Buena Vista Santurce, entre otras, se inundaron. “En mi calle, nos organizamos para limpiar las alcantarillas con palas. Sabemos que estamos sacando basura y excremento, pero preferimos hacer algo a esperar al siguiente aguacero y que todo eso entre a nuestras casas”, señaló Ángel Figueroa Cortés, residente de Barrio Obrero Marina. El dragado es tan urgente que incluso hasta cuando no llueve -o cae un aguacero leve-, el área se inunda y llena las calles.“Llevamos sobre 40 años con un sistema de alcantarillado al que no se le da mantenimiento. El agua se queda en la superficie de la tierra, entrando a las casas”, alegó Figueroa Cortés. “No es que evitemos el contacto con el Caño, es que el Caño llega hasta nuestras casas”, añadió.

El líder comunitario narró que cada vez que llueve, la ducha de su casa parece estar conectada a las aguas sucias. Él cuida a su madre de 90 años y para evitar las infecciones, debe bañarla luego con alcohol, explicó.

Los demás residentes también traían historias que contar. Doña Carmen García compartió cómo una ambulancia fue incapaz de llegar hasta una personaConf14sepCanoMartin2 anciana que yacía enferma a causa de las inundaciones. Los servicios de ambulancia, correspondencia y recogido de basura, muchas veces se hacen imposibles, negando a los residentes el acceso a satisfacer  sus necesidades básicas y haciendo más contundente su pobreza. Doña Carmen Rosario Cruz recordó entre lágrimas la muerte de su hijo a consecuencia del dengue hemorrágico. “No quisiera que ninguna madre tenga que pasar por lo que yo pasé”, manifestó.

Un presupuesto fijo

La situación actual del Caño fue calificada por los residentes como una crisis ambiental y de salud pública que amerita mayor designación de fondos. “Menos de 1% de los Fondos de Mejoras Capitales se dedican a una situación de emergencia ambiental y de salud pública”, indicó Cruz Rivera.

“En los últimos ocho años, nuestro gobierno ha hecho emisiones de bonos por $2,800 millones, sólo para el Fondo de Mejoras Públicas, de los cuales solamente $25.4 millones han ido al Proyecto ENLACE. Si en los próximos ocho o diez años dedicamos $580 millones, resolvemos el problema del Caño”, detalló la lideresa comunitaria.  

La inversión sumaría aproximadamente $220 millones para el realojo de familias, $210 millones para infraestructura regional y local, incluyendo alcantarillado sanitario, y $150 millones para el dragado.

“Evitar que los excrementos lleguen a nuestros hogares o que los niños tengan que pisarlos en la escuela, debe ser una prioridad. No podemos estar pidiendo todos los años migajas. Es hora de establecer cuáles son las prioridades”, argumentó Cruz Rivera.

Las agencias que se reunieron con los líderes del G-8 fueron el Departamento de Salud, Transportación y Obras Públicas, la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados, la Junta de Calidad Ambiental y la Agencia de Proteción Ambiental de los EE.UU. (EPA).

El viernes, el liderato comunitario del G8 guiará a los funcionarios nuevamente en una visita de campo por la zona. Al recorrido también fueron invitados el Municipio de San Juan y el Departamento de Recursos Naturales.

Laura M. Quintero Rodríguez