La ceguera del conocimiento y el fenómeno Bad Bunny
El lanzamiento de Debí tirar más fotos, sexto álbum de Bad Bunny, es mucho más que un evento musical: es un manifiesto cultural que ha…
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En el discurso dirigido al Colegio de Abogados de Puerto Rico, Edgardo Rodríguez Juliá expresa su gratitud por la invitación y comienza destacando la tradición de defensa de los derechos civiles y políticos en la isla. Hace referencia a diversas figuras históricas que han dejado su huella en el ámbito legal y cultural. Sin embargo, el autor pronto se sumerge en anécdotas personales relacionadas con abogados y demandas por difamación en la década de 1980. Esto le lleva a reflexionar sobre la ética en la abogacía y la importancia de la justicia en la sociedad. A medida que avanza en su discurso, el escritor y cronista aborda temas más amplios, como la identidad nacional de Puerto Rico y su evolución a lo largo de los años. Menciona la influencia de la emigración y el papel del automóvil en la movilidad de la población. Finalmente, el autor destaca momentos clave de convergencia en la historia puertorriqueña, incluyendo la crisis de los cohetes en Cuba y la renuncia del gobernador Ricardo Rosselló en 2019. En resumen, este discurso es un viaje a través de la historia y la identidad de Puerto Rico, contado con la perspicacia característica de Rodríguez Juliá.
No hemos reconocido que no se construye proyecto de país desde las finquitas de la autocomplacencia. Quien se oponga a un proyecto unitario a estas alturas del juego, simple y sencillamente no comprende la política y no tiene dos dedos de frente.
Los recursos abundan y existen soluciones para erradicar la pobreza en África y en el resto del planeta, pero falta voluntad política.
En este año en el que se celebra el centenario de la revolución bolchevique de octubre 1917, la “gran sacudida” que da Donald Trump no deja de estremecer al mundo.
Romper todas las formas de servilismo y hacer la revolución, no es romanticismo. Mucho menos utopía. Es simplemente un combate por la humanidad.
Cuba hace lo suyo para favorecer la emigración legal, ahora falta ver cómo responde Estados Unidos, y si mantiene su hostilidad hacia la nación antillana.
La emigración contemporánea responde a motivaciones psico-sociales de múltiples órdenes, y los intereses económicos que la animan pertenecen en parte al modelo de necesidad artificial producido por la sociedad de consumo.