Del Santo Padre, la madre Iglesia y el derecho de la mujer a no procrear
Si bien la opción de criar o adoptar hijos es negociable en una relación de pareja, no lo es la decisión de mantener un embarazo…
Gazir Sued obtuvo su doctorado en Filosofía del Derecho, en la Universidad Complutense de Madrid; y su maestría en Sociología y bachillerato en Psicología en la Universidad de Puerto Rico. Ha publicado varios libros de teoría crítica (política, jurídica y social); criminología; historia del psicoanálisis e historia de las experimentaciones biomédicas con primates no-humanos, entre otros. Además, ha publicado numerosos artículos y ensayos investigativos sobre temas como la influencia de las religiones en las leyes y políticas de gobierno; la misoginia y la homofobia; la crueldad contra animales; la desobediencia civil, la guerra y los derechos humanos; la violencia penal y carcelaria, la ideología prohibicionista y la cuestión criminal; la educación y la universidad, y otros.
Si bien la opción de criar o adoptar hijos es negociable en una relación de pareja, no lo es la decisión de mantener un embarazo…
Tal vez la mayor fortaleza del poder de la gerencia neoliberal reside en la insensibilidad generalizada entre una parte sustancial del propio claustro universitario, que todavía cela con vehemencia el antiguo régimen de segregación y marginación de sus “colegas” más vulnerables.
¿Qué modelo de Universidad prevalecerá? ¿Cuál será el espíritu que definirá el orden de sus prioridades? ¿A qué fines apuntará el poder de su autonomía? ¿Quién decidirá los contenidos de la reforma? ¿Para qué?
¿Por qué no patean el tablero de juego patronal y construyen al fin una Universidad con base inquebrantable en la justicia laboral de sus docentes, de todos sus docentes?
El problema de fondo no es la estructura organizativa y operacional de la Universidad como corporación estatal, sino la ideología empresarial que moldea y orienta sus funciones según las prácticas del mercado.
La institución carcelaria es residual anacrónico de las mentalidades que han dominado la sádica imaginería penal de los estados de Ley, en todas partes y en todos los tiempos.
Ningún proyecto político de emancipación humana puede concretizarse si no rompe radicalmente con las ataduras psicológicas de la credulidad religiosa y los despotismos ideológicos de la fe.
La solidaridad sin condiciones es puro fanatismo, venga de donde venga; y la idolatría a las figuras de gobierno es tan perniciosa como la adulación al liderato opositor. No hay una verdad revolucionaria que se oponga de manera absoluta ante la mentira reaccionaria.
Un profundo sentido de responsabilidad ética y compromiso político con la justicia social y los derechos humanos debe animar cualquier empresa periodística.
La finalidad de los medios informativos no se limita exclusivamente a informar masivamente. Le apareja una función social formativa. Informar es formar, “educar”.
La impostura de la jueza Sotomayor legitima la misoginia de los patriarcas religiosos contra los derechos de la mujer, “validando” la paradójica demanda de una orden de monjas.
La “guerra contra las drogas” hace más daño a la sociedad que su comercio y consumo. La evidencia histórica nos ha dado la razón y hay que ponerle fin definitivo.
Entrado el siglo XXI, todavía se cree que enjaular a seres humanos es una práctica justa y necesaria para el bienestar social y la seguridad ciudadana.
Sectores de gran influencia en la política pública hacen el juego indirectamente al narcotráfico y se procuran beneficios económicos de la prohibición.
El tema de la guerra es un asunto que nos concierne a todos, en todo momento y sin reservas por las distancias geográficas, las diferencias culturales o nuestra propia ignorancia y desinterés sobre el tema.
En un país donde se invierte más capital y recursos en sus policías que en sus maestros no basta conformarse con una promesa reformista. Precisa desengañarse y asumir una posición crítica y esperanzadora.
En este contexto, en el que la Iglesia Católica contiende por preservar su hegemonía, la demagogia patriótica es valorada como recurso de reconocida efectividad histórica e ideológica, y no escatima en usarla a conveniencia.
El consumo de marihuana será despenalizado. Quizás tardíamente, por imposición del gobierno federal, o prontamente, por las fuerzas políticas/ciudadanas insulares si superan la ignorancia generalizada.
El origen de gran parte de las violencias que todavía acontecen en el seno familiar contra los hijos aparece avalado de manera explícita en los evangelios.
En Vieques, el antiguo perímetro militar sigue controlado por un cuerpo fuertemente armado, y el acceso a la zona, si no viciosamente prohibido, absurdamente regulado. Han puesto letreros que anuncian el nuevo nombre de sus dominios: "Reserva Natural".