En el espacio C787, Santurce, desde el 15 de noviembre, se presenta el trabajo de 18 artistas que han transformado o intervenido la tan emblemática y controversial máscara de vejigante.
Una crónica y exposición que, lejos de honrar a los muertos, invitan a una reflexión sobre la muerte como un tema común, más que un misterio. Porque como dice un antigüo refrán: «hay que aprender a morir para poder aprender a vivir.»