Ya puedo escuchar los contra-argumentos de las cosas maravillosas que están pasando, de las nuevas generaciones que se avecinan (cual retórica de “niños índigos”), de la negatividad y la queja “que nos destruye”.
«No recuerdo una administración de gobierno que en las pasadas tres décadas, haya mostrado mayor compromiso y sensibilidad con los temas de la pobreza, el ambiente y las islas de Vieques y Culebra que la que dirigió Sila M. Calderón».