• Puerto Rico
  • Mundo
  • Cultura
    • Cine
    • Historia
    • Arte
      • Cómic
    • Letras
    • Poesía
    • Música
    • Libros
    • Texto e Imagen
    • Vídeos
    • Comunicación
    • Ciencia 26.7 °C
    • Todo Cancel Sepúlveda
  • Columnas
  • QueHacer
  • RED DE APOYO
    • DONAR
    • ¿Para qué?
80grados+

Un provocador trayecto de consumación

2 de diciembre de 2011 by Amaryllis R. Muñoz Colón 31 Comments

Segunda entrega de las presentaciones de Leer con los otros

“El deseo es a la vez subjetividad, es lo que está en el corazón mismo de nuestra subjetividad, lo que es más esencialmente sujeto, y al mismo tiempo lo más opuesto, que se opone allí como una resistencia, como una paradoja, como un núcleo rechazado.” ((Jacques Lacan (1958). El deseo y su interpretación. Seminario inédito))

[dc]I[/dc]ncendies parece una película guiada por  un frase contundente “Death is never the end of the story”. Frase que metaforiza la fuerza del deseo, en este caso, de Nawal Marwan, como se encuentra planteado por Spinosa: como el corazón mismo de la existencia. ((Jairo Gallo Acosta. (2006). La singularidad radical: cinismo y psicoanálisis. Revista PSIKEVA. Recuperado 3 de noviembre de 2011 de http://www.psikeba.com.ar/articulos2/JG-singularidad-radical-cinismo-y-psicoanalisis.htm)) Deseo como también es asumido por el psicoanálisis freudiano y lacaniano: como   fuerza dañina, que suele ser indestructible,  que no encuentra satisfacción válida, que no logra ser olvidado por los sujetos,  y que permanece incesantemente insatisfecho. El deseo entreteje desde su carácter profundamente inconsciente, los límites de su articulación por la vía de la palabra ante la cual se transforma en fuerza incendiaria, en fuego que nos consume, desde los modos tenebrosos en que asumimos la vida.  Incendies abre con dos escenas paralelas (algo que caracteriza esta película), las cuales parecen representar las oscilaciones de los desasosiegos del psiquismo de Marwan:  el dolor del hijo abandonado, atravesado por la desolación de la guerra y  otra escena, la de sus otros dos hijos, a quienes ahora, por estricto mandato de la madre, mediante un testamento, les toca su turno de padecer  los estragos de esa historia de guerra interna y externa que forma parte de la imbricación del drama personal y político  que se relata en esta película.   El testamento es la vía por el que Nawal parece sacar a sus  hijos gemelos de la comodidad de la vida vivida en Canada al decirles: “la niñez es un cuchillo metido en la garganta de quienes la viven” o quizás les devuelve, por la vía de este mandato, la violencia que constituyó para ella engendrarlos como producto de la tortura y  la violación. Desde el testamento y su encomienda, ella parece igualar la vida de  sus tres hijos  en el padecimiento que provoca  la vida de guerra y violencia, ahora compartida, privilegiando, a mi modo de ver,  a su primer hijo idealizado.

El testamento, expresa no solo un último deseo, sino también  un deseo permanente  en ella de re-encontrar a ese primer hijo, fruto de su único amor. Y es que, a pesar del desafío que representó la vida de Nawal, hay en ella un femenino siempre presente: aquel asociado a la maternidad y a las maneras en que ese imaginario sujeta a las mujeres.  De un lado, ésta  hace del evento del nacimiento de ese hijo, una marca, que a manera de escalpelo,  la atraviesa durante toda su vida, constituyendo esa separación en añoranza de una relación perdida. Una especie de búsqueda incestuosa, concreta e imaginaria,  que une tanto a la madre como al hijo, en el  vivir una vida  similar de incesante búsqueda y desespero. A ella la lleva a redoblar su desafío: mata al líder de la derecha cristiana lo que la lleva a pagar con cárcel y  tortura su crimen.  Al hijo lo lleva a solicitarle al ejército ser un mártir para que, mediante la publicación de sus fotos en cada pared de la ciudad, su madre lo encuentre. Podríamos decir que el enamoramiento que ella tuvo para  con el hombre a quien amó, fue desplazado hacia la figura  de ese hijo siempre ausente. Fueron el novio  y el hijo  ausentes, lo constitutivamente presente en su vida. Fueron éstos, en palabras de Judith Butler ((The Psychic Life of Power: Theories in Subjection. 1997. California: Stanford University Press.)) , su passionate attachment con su propia sujeción, pues ella pudo haber olvidado e inventado su vida de muchas otras maneras. Contrario a eso, su vida aparece como un eterno retorno memorioso que, al constituirla como sujeto, no puede abandonar.  De ahí que la ambivalencia del sujeto consigo mismo estriba, como  plantea Butler,  en el hecho de que el sujeto se tiene que matar a sí mismo para poder vivir de otro modo. Nawal asumió toda una ordenación simbólica que la produjo de esa manera y una en la que olvidar (abandonar su deseo) hubiese representado su muerte misma. Ese trayecto instauró en ella un goce de lucha, de batalla,  de maternidad fallida reiterada, de incendio, que le produjo finalmente su muerte. 

Cabe señalar que el  único incesto que el discurso psicoanalítico reconoce no es el que se produjo mediante la violación de Nawal,  sino el que está puesto en el imaginario de  madre e hijo en el buscarse toda la vida. El encuentro carnal entre ellos, hay que cualificarlo como una violación y tortura,  expresión de una brutalidad  política y de género. Los hijos engendrados desde esa tortura, quedan como espacio abierto para la propia resignificación de éstos.

Como todos nosotros y nosotras, los Marwan,  comparten una novela familiar, repleta de silencios y de imaginarios particulares,  que los hijos, por la vía de un recorrido memorioso  intentaron rescatar.  Una historia que exige ser evocada retrospectivamente,  como cada quien la va sintiendo, de manera que en la película, no es la madre la única que ha contado su historia sino que son los hijos los que han podido contar su pequeña/gran historia familiar. Sus hijos parecen ir  pisando desde su propio ritmo memorioso, las huellas imaginadas  de la vida de su madre. 

Incendies también tramita otra  manifestación de lo femenino en Nawal, como desafío necesario que cada época abre con sangre y vida otros espacios para generaciones de relevo y que la llevó a transitar por toda suerte de violencias: muerte de su amor; ser vergüenza para las de su propio género por embarazarse en una cultura de brutalidad y sujeción patriarcal; separación de ese hijo;  cárcel por asesinar al líder de la derecha cristiana; violación por el más temible de los torturadores, para acallar su canto, esto es, su expresión de  fuerza e inagotable verticalidad. Esa vida de emblemático desafío, parece ser expresión contundente de lo  que constituyó para Hanna Arendt   en su texto La vida del espíritu ,  la fuerza de la acción  que  produce el   pensar: 

“Cuando todo el mundo se deja llevar, irreflexivamente, por lo que todos los demás hacen y creen, aquellos que piensan son arrancados de su escondite porque su rechazo a participar llama la atención y , por ello, se convierten en una suerte de acción…comadrona política….la más política de las capacidades mentales del hombre” (( Hanna Arendt 1971. La vida del espíritu: Paidós: Barcelona: pág.215.))

Designio que Marwal lanza a sus hijos,   y el que fue tomado muy en serio por la hija, y que el hijo, representante de una sociedad patriarcal, resiste y subvaloriza.  Es que en Incendies vemos la propuesta de Judith Butler cuando nos dice que el sujeto que resiste es el sujeto de la sujeción. En  ella vemos como toda sujeción halla como respuesta en ella una resistencia implacable, expresada contundentemente en la manera como la conocían en la cárcel, the woman who sings. 

Al mismo tiempo, y  si nos ponemos en otro plano de reflexión o bien en otro punto de observación,  veríamos en esta película  el efecto de la guerra en las vidas singulares de la gente. En un sentido, la película da cuenta del efecto multiplicador de la guerra y su disloque de todo lo que enfrenta en  su  movimiento.   Ella no pudo vivir la ilusión del primer novio, pues sus hermanos lo mataron. Este evento queda imbricado con una moral de género terrible: nos humillaste por estar con el enemigo y por traicionar el régimen patriarcal por lo que queda viviendo como una exilada de lo político y de lo social.

En el plano psicoanalítico, vale mencionar que el hecho de que ella se hubiese vinculado con alguien no cristiano pudiese expresar un fallo para asumir la ley o bien, desde otro lugar de observación y como plantea Niklas Luhman, en la medida en que los sistemas psíquicos son mucho mas ricos que el sistema social, eso abre el espacio para toda suerte de distanciamientos particularmente en el ámbito de la moral.

* Presentado en Sala Beckett, Segunda sesión de «Leer con los otros», 15 de noviembre de 2011.

Print Friendly, PDF & Email
Amaryllis R. Muñoz Colón
Amaryllis R. Muñoz Colón
Es Catedrática del Departamento de Psicología de la Facultad de Ciencias Sociales del Recinto de Río Piedras. Sus temas de trabajo giran en torno a la violencia, miradas críticas sobre el tema de la salud mental y la psicología, asuntos de género y consideraciones sobre custodia. Entre sus publicaciones más recientes se encuentran los siguientes artículos en revistas académicas arbitradas : (2009). Personalidad Aún. Temas de la Psicología. Publicación del Departamento de Psicología con motivo del 21 aniversario del Programa Graduad. (2008). Maternidad: significante naturalizado y naturalizador: desde el psicoanálisis hasta el feminismo. Publicación electrónica. Revista Psicología(s), Departamento de Psicología. (2008). La irremediabilidad de lo queer. Revista filos, Puerto Rico: Publicaciones Puertorriqueñas.(2006). Desnaturalizando la novela familiar. Revista de Ciencias Sociales. (2005). Perversión-es en el tiempo y sus usos contemporáneos. Revista filos. (2004) ¿Qué perder sino las cadenas. Coloquio XVII- Las cadenas del pensamiento. Actas del XV Coloquio,Taller del Discurso Analítico. La profesora Muñoz también se desempeña como psicóloga clínica y perito en los tribunales locales y federal.
Posted in: Cine Tagged: guerra, Incendies

Archivos

Categorías


publicidad


reciente

  • Gris pandémico
  • La Europa que no quisieron: mineros y metalúrgicos franceses contra el Plan Schuman (1950-1954)
  • Talón de Brea y otras literaturas puertorriqueñas: Entrevista a Carlos Vázquez Cruz
  • Río Piedras: 75 años de la anexión, borradura política y memoria urbana
  • Un Eco de Borradura: Cómo la supresión de San Mateo de Cangrejo predijo el Destino de Río Piedras hace 75 años
  • A los amigos betancianos
  • Earthquake

publicidad


recientes

  • Gris pandémico
  • La Europa que no quisieron: mineros y metalúrgicos franceses contra el Plan Schuman (1950-1954)
  • Talón de Brea y otras literaturas puertorriqueñas: Entrevista a Carlos Vázquez Cruz
  • Río Piedras: 75 años de la anexión, borradura política y memoria urbana
  • Un Eco de Borradura: Cómo la supresión de San Mateo de Cangrejo predijo el Destino de Río Piedras hace 75 años

Shortcodes Ultimate

Quiénes somos

80grados+ es un medio digital puertorriqueño de cultura, política y análisis social, publicando desde 2010 bajo el lema “Prensa sin prisa”.

Más sobre nosotros

Contacto y colaboración

Escríbenos a [email protected].

¿Quieres publicar con nosotros? Lee nuestras guías para someter manuscritos.

Copyright © 2026 80grados+.

Omega WordPress Theme by ThemeHall