La represión en crisis

En un país donde se acaba de acusar a una división de la Policía por narcotráfico y corrupción. Donde el 10% de la Policía ha…

[dropcap]L[/dropcap]a represión está en crisis. Es un cuento tan viejo que hasta los débiles de espíritu, esos que nunca se acercan siquiera un poco al fuego, la reconocen a legua. Pero también sufre de una torpeza extrema. Siempre me pregunto por qué, con tanta experiencia, todavía las cosas le salen tan mal a la represión. ¿Por qué los represores nunca ejecutan sus planes nefastos con agudeza, como en las buenas novelas de vampiros, las obras shakespeareanas o hasta las películas de El padrino? No, las más de las veces, son tan burdos que una no puede evitar cuestionarse su más mínima capacidad.

El mismo día en que confronta a congresistas por la descolonización y soberanía energética del País, arrestan selectivamente y fabrican un caso a Arturo Massol, líder de la victoria contra el gasoducto. Casa Pueblo le prueba día a día al País que la energía solar y la autosuficiencia ya son posibles. A los cinco días anuncian la gasificación del País. ¿En serio no pueden defender su poder con algo menos evidentemente sucio y chapucero que un ataque a la reputación en un momento en que lo único que hay de por medio es una pizza y un refresco con una niña?

Recuerdo con nostalgia los tiempos en que escribía unas columnas experimentales y risueñas. Llevo unos años sintiéndome cada vez más obligada a escribir para defender lo obvio. Así ha sido nuestro retroceso político.

Nina Droz está presa y es torturada hace más de un año por un fósforo. Ya hemos visto jóvenes arrestados al estilo secuestro por policías vestidos de civiles; estudiantes encerrados días sin abogados ni cargos; apartamentos revolcados sin romper cerraduras ni robarse nada; policías en propiedades privadas cazando muchachos; fabricaciones de casos; policías intimidando en lugares de trabajo, campamentos, en el taller de Papel Machete; citación por decir «malas palabras» en público a un funcionario, gases lacrimógenos a ancianas y niñas. Todo esto en un país donde un ex fiscal asegura que la fiscal federal «manda» a arrestar gente selectivamente. En un país donde se acaba de acusar a una división de la Policía por narcotráfico y corrupción. Donde el 10% de la Policía ha sido arrestada por cargos criminales. En ese país vivimos hoy.

* Esta columna debía publicarse en El Nuevo Día, pero se reproduce aquí con el permiso de la autora, quien no aceptó que la columna original fuera mutilada en dos de sus partes.

Mari Mari Narváez
Estudió Periodismo, Estudios latinoamericanos y tomó cursos doctorales en Historia con énfasis en Estudios de género en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.

Es columnista permanente en la sección Buscapié del diario El Nuevo Día y en Será otra cosa, sección del suplemento cultural En Rojo. Junto a otras tres columnistas literarias, ha publicado los libros Del desorden habitual de las cosas (Capicúa, 2015) y Fuera del quicio (Santillana, 2008). También es co-autora de Palabras en libertad: entrevistas a los ex-prisioneros políticos puertorriqueños (Editorial Claridad, 2000). Actualmente trabaja en la organización Espacios Abiertos, donde lidera varios proyectos que promueven la rendición de cuentas, la transparencia y el acceso a la información.

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Mari Mari Narváez
Colaborador/a

Estudió Periodismo, Estudios latinoamericanos y tomó cursos doctorales en Historia con énfasis en Estudios de género en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Es columnista permanente en la sección Buscapié del diario El Nuevo Día y en Será otra cosa, sección del suplemento cultural En Rojo. Junto a otras tres columnistas literarias, ha publicado los libros Del desorden habitual de las cosas (Capicúa, 2015) y Fuera del quicio (Santillana, 2008). También es co-autora de Palabras en libertad: entrevistas a los ex-prisioneros políticos puertorriqueños (Editorial Claridad, 2000). Actualmente trabaja en la organización Espacios Abiertos, donde lidera varios proyectos que promueven la rendición de cuentas, la transparencia y el acceso a la información.

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