A Fantastic Woman: transformación

[dropcap]O[/dropcap]rlando (Francisco Reyes) es un hombre de negocios que llega a su oficina y no encuentra un sobre que tenía consigo. No está seguro si lo dejó en su escritorio o en su auto. Su búsqueda, por los lugares en que piensa que pudo haberlo perdido o mal puesto, es infructuosa. No se recuerda, pero nos damos cuenta que no es un simple olvido. Algo le pasa al hombre. Esa noche se acerca a un club donde canta Marina (Daniela Vega), una mujer que es su compañera. Marina canta en las noches y es mesera durante el día, pero esa noche en la que su amor por Orlando —y el de él por ella— queda claro, Orlando sufre dolores de cabeza y, momentáneamente, está confuso y desorientado. Ella se alarma y decide llevarlo al hospital. Lo recuesta de la pared y vuelve a su departamento a buscar las llaves del auto. Orlando se mueve y se cae por las escaleras, dándose golpes en el cuerpo y en la cabeza.

Su visita a la clínica se complica: es evidente que Marina es una persona que ha hecho la transición de hombre a mujer. Por ese solo hecho, se sospecha que hay algún tipo de acción ilegal, de violencia contra Orlando, cometida por ella. Por ese motivo, la policía la persigue y la acosa; además, la familia de Orlando, burgueses tradicionalistas, violan su privacidad y sus derechos y recurren a situaciones violentas que quiebran la tranquilidad de quien, según vemos, es un ser íntegro como cualquier otro, y tiene sus sentimientos y sus acciones no son reprochables.

Marina estaba comenzando a mover sus pertenencias al departamento de Orlando y, este vivía feliz con su nueva compañera. A pesar de los años que los separan, su deseo es estar con ella y gozar la vida que antes nunca tuvo. Además, vemos que su hijo y su exesposa no entienden que el amor que existe entre ellos es genuino y que va más allá de las barreras impuestas por los accidentes biológicos a los que ha estado expuesta Marina.

La reacción de la familia de Orlando contra Marina es un compendio de las reacciones burguesas contra asuntos que atentan en sus imaginarios contra las reglas de “normalidad” y “moralidad”. El guión de Sebastián Lelio y Gonzalo Maza logra atender los asuntos sociales del tema sin recurrir a sermones ni manifiestos moralistas. De hecho, tampoco tratan a la audiencia como si fueran ignorantes o conocedores del tema y de sus vertientes populares. Más bien nos presentan el problema desde el punto de vista de Marina y de los que la comprenden, sin tomar partido de a quién defender. Eso es uno de los aspectos más refrescantes de este filme, que no se detiene a hacernos sentir culpables de los prejuicios de otros. En cambio, por la actitud de Marina y los que la han aceptado, vamos entendiendo que la vida es un viaje de aceptación de los que son distintos y diferentes. Es una lección que todos debemos aprender y practicar.

Sobresalen el tono ecuánime del filme y su suavidad expresiva. Ese tono, en lo que a veces resulta ser un poco lento en su desarrollo, nos permite pensar por nosotros mismos sin sentirnos forzados a tomar un bando por pena o por lástima. La actitud de tranquilidad y paciencia la permite la capacidad de la actuación de la actriz transgénero Daniela Vega, una actriz que comenzó su vida como Daniel Vega. Como la Marina del filme, Vega es una cantante lírica que ha tenido mucha fama en Chile, de donde es oriunda. Por sus dotes actorales y su voz, Sebastián Leilo, el director de esa cinta, le ofreció el papel principal. Es casi imposible pensar en la película sin la presencia de Vega quien por momentos es feroz, pero que muestra su lado tierno cuando la situación lo exige.

Leilo ha demostrado su capacidad para trabajar con temas en que la mujer se manifiesta como dueña de su entorno y en control de su suerte. Aunque no fue de mi total aceptación, debemos recordar “Gloria” de 2013. Este filme es mejor que aquel y trata un tema que debemos de entender para poder vivir mejor en el siglo XXI  pensando (siempre) en el bien de todos.

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Manuel Martínez Maldonado
Nació en Yauco, Puerto Rico. Fue crítico de cine de Caribbean Business, El Reportero, y El Mundo en San Juan de 1978 a 1989, Sus poemas y ensayos han aparecido en Yunque, Revista de la Universidad de Puerto Rico, Caribán, Mairena, Pharos, Linden Lane, Resonancias, la Revista del Instituto de Cultura Puertorriqueña, y Hotel Abismo Primer premio de poesía José Gautier Benítez de la Facultad de Estudios Generales en 1955; primera mención de poesía en el Festival de Navidad del Ateneo de Puerto Rico en 1956 y 1982. Autor de los poemarios La Voz Sostenida (Mairena), 1984; Palm Beach Blues (Editorial Cultural), 1985; Por Amor al Arte (Playor),1989; y Hotel María, 1999, finalista del Premio Gastón Baquero (Verbum, Madrid); Novela de Mediodía, 2003 (Editorial Cultural/ Verbum). Es autor de las novelas, Isla Verde o el Chevy Azul (Verbum) 1999; El Vuelo del Dragón (Terranova) 2012; Del color de la muerte (Publicaciones Gaviota) 2014; Solo la muerte tiene permanencia (Verbum) 2014. Es Premio Nacional de Novela 2013 del Instituto de Cultura Puertorriqueña por El imperialista ausente (2014).