In memoriam: Diane Keaton 1946-2025
Diane Keaton, aquella presencia luminosa que atravesó el Hollywood del siglo XX con una mezcla rara de ternura, ímpetu y elegancia, construyó una carrera que…
Nació en Yauco, Puerto Rico. Fue crítico de cine de Caribbean Business, El Reportero, y El Mundo en San Juan de 1978 a 1989, Sus poemas y ensayos han aparecido en Yunque, Revista de la Universidad de Puerto Rico, Caribán, Mairena, Pharos, Linden Lane, Resonancias, la Revista del Instituto de Cultura Puertorriqueña, y Hotel Abismo Primer premio de poesía José Gautier Benítez de la Facultad de Estudios Generales en 1955; primera mención de poesía en el Festival de Navidad del Ateneo de Puerto Rico en 1956 y 1982. Autor de los poemarios La Voz Sostenida (Mairena), 1984; Palm Beach Blues (Editorial Cultural), 1985; Por Amor al Arte (Playor),1989; y Hotel María, 1999, finalista del Premio Gastón Baquero (Verbum, Madrid); Novela de Mediodía, 2003 (Editorial Cultural/ Verbum). Es autor de las novelas, Isla Verde o el Chevy Azul (Verbum) 1999; El Vuelo del Dragón (Terranova) 2012; Del color de la muerte (Publicaciones Gaviota) 2014; Solo la muerte tiene permanencia (Verbum) 2014. Es Premio Nacional de Novela 2013 del Instituto de Cultura Puertorriqueña por El imperialista ausente (2014).
Diane Keaton, aquella presencia luminosa que atravesó el Hollywood del siglo XX con una mezcla rara de ternura, ímpetu y elegancia, construyó una carrera que…
Linklater regresa al territorio del diálogo feroz con Lorenz, una pieza fílmica que más parece un drama de cámara que un biopic. Ethan Hawke encarna a Lorenz Hart, el letrista brillante y atormentado que, mientras Oklahoma! celebra el éxito de su exsocio Rodgers, bebe y se desangra de ironía en el bar Sardi’s. Allí conversa con un camarero paciente, un pianista soldado y el escritor E. B. White, invocando los fantasmas del ingenio, la rima interna y la soledad. Entre copas y frases que duelen, surge su amor imposible por la joven Elizabeth Weiland, símbolo de un deseo que no se consuma. Las canciones —Blue Moon entre ellas— resuenan como epitafio de un hombre quebrado por su propio talento. Linklater y Hawke entregan un retrato íntimo, melancólico y afilado como verso perfecto.
Paul Thomas Anderson demuestra ser el único capaz de traducir la locura lúcida de Pynchon al cine. One Battle mezcla posmodernidad, represión y sexo como motor narrativo, con personajes que oscilan entre la traición y el deseo. La sombra de Reagan y Nixon se actualiza en la brutalidad trumpiana de ICE. DiCaprio, Taylor y Penn encarnan un triángulo enfermo, mientras Benicio del Toro aporta ironía puertorriqueña. Con montaje frenético y humor negro, Anderson convierte la paranoia setentera en un espejo incómodo de nuestro presente fascistoide
En Eddington, Nuevo México, mayo de 2020, el alcalde Ted García impone confinamiento y mascarillas para frenar el COVID-19. El sheriff Joe Cross, asmático pero incrédulo, lo tilda de ataque a la “libertad” y se lanza contra él en campaña, usando recursos públicos. Entre su esposa Louise y su madre, ambas devotas de teorías conspirativas, y un líder sectario que cena en su mesa, el clima se pudre. El hijo de García marcha con Black Lives Matter; las tensiones hierven. Cross acusa falsamente a García de abuso sexual, y la política deviene en thriller sangriento: asesinatos, encubrimientos y un montaje para culpar a Antifa. Extremistas armados atacan el pueblo; explosiones y fuego sellan el caos. Ari Aster convierte la sátira en una espiral oscura donde la estupidez y la violencia se dan la mano para andar el camino que haya que andar.
F-1 The Movie no es la clásica película de carros donde lo único que importa es quién cruza primero la meta. Joseph Kosinski y Claudio Miranda se montan en una maquinaria cinematográfica tan precisa como un monoplaza bien afinado. Brad Pitt —un Sonny sesentón que ya no necesita correr, solo encantar— regresa a las pistas por culpa de un Bardem deliciosamente excesivo. Entre choques de ego, tramas técnicas y denuncias sospechosas, la cinta toma curvas inesperadas. El cine revive la emoción real de las carreras… y también los fantasmas: como el recuerdo del cadáver ilustre de Jimmy Bryan en la sala de emergencias del narrador. Porque el cine, como la Fórmula 1, no perdona: o dominas la pista o te estrellas con tus propias ficciones.
[dropcap]D[/dropcap]esde la primera escena sabemos que vamos a entrar en el mundo estético de Wes Anderson. No es solamente la coloración de la escena, sino las distancia que separa a…
Esta película de suspenso y acción de 2016 escrita por Bill Dubuque y dirigida por Gavin O’Connor trata de Christian Wolff (Ben Affleck), un contador público certificado con autismo que…
Hollywood no ha muerto, pero sigue con resaca: pandemia, huelga y televisión hecha trizas. Del caos brotaron rarezas como Joker: Folie à Deux y Emilia Pérez, donde los criminales cantan en vez de morir tiroteados. En medio de este lodazal creativo aparece una película menor pero simpática: dirigida por Dan Berk y Robert Olsen, y escrita por Lars Jacobson; éstos nos entregan a un "superhéroe" que no siente dolor porque padece CIPA, un síndrome tan raro que en la vida real los pobres diablos que lo sufren no llegan a la adultez. En el filme, Nathan Caine, un buenazo incapaz de sentir dolor, protagoniza esta trama, que pasa de comedia romántica torpe a thriller absurdo tras un asalto navideño. Jack Quaid, flaco como Michael Shannon muerto de hambre, brilla en una farsa donde los golpes no duelen, pero sangran. Ríase mientras pueda: el brazo sigue sangrando, aunque nadie lo note.
El filme dirigido por Justin Kurzel y escrito por Zach Baylin adapta The Silent Brotherhood, explorando el auge del supremacismo blanco en EE.UU. La historia sigue a Terry Husk (Jude Law), un agente del FBI que investiga The Order, liderado por Bob Mathews (Nicholas Hoult). Este grupo, inspirado por The Turner Diaries, ve en la violencia el medio para "recuperar" EE.UU. En su investigación, Husk descubre asesinatos, robos y una red de extremismo en ascenso. La película destaca las influencias ideológicas detrás de eventos como el atentado de Oklahoma y el asalto al Capitolio en 2021, exponiendo la amenaza de estos grupos. Con sólidas actuaciones y dirección, advierte sobre el peligro de la radicalización impune.
The Brutalist es una película que utiliza el título de un estilo arquitectónico para representar tanto el tema central como a los personajes principales, quienes son brutales a su manera. Dirigida por Brady Corbet, la trama sigue a László Tóth, un judío-húngaro superviviente del Holocausto, que llega a Estados Unidos en busca de una nueva vida. A lo largo del filme, se enfrenta a la discriminación, el antisemitismo y la incertidumbre, pues fue separado de su esposa y sobrina. La película se divide en dos partes y un epílogo, donde Tóth se encuentra con un millonario, Harrison Lee Van Buren, quien lo emplea para diseñar un proyecto ambicioso con estilo brutalista. A lo largo de la película, se explora el contraste entre la admiración y la envidia en la relación entre ambos personajes. El filme también rinde homenaje a los judíos desplazados que emigraron a América, aunque deja en claro que no es el país que los recibió quien celebra su obra. La película se enfoca en las contribuciones de los emigrantes a las artes, pero, aunque cuenta con actuaciones destacadas, no sobresale entre otras obras sobre sobrevivientes del Holocausto.
En El extraño caso de Dr. Jekyll y Mr. Hyde, Stevenson explora cómo las personalidades humanas reflejan la interacción del bien y el mal, influenciado por las teorías sobre la personalidad y el cuerpo de Wundt. Las películas A Different Man y The Substance abordan temas de identidad y metamorfosis. La primera presenta a un actor con neurofibromatosis que adopta una nueva identidad tras un tratamiento experimental, mientras que la segunda narra la vida de una celebridad que usa una droga para rejuvenecer, pero enfrenta consecuencias inesperadas. Ambas películas examinan cómo el cuerpo y la personalidad influyen en la identidad y las relaciones, dejando al espectador reflexionar sobre estas transformaciones.
La película de Steve McQueen nos transporta a la Inglaterra de la Segunda Guerra Mundial, donde seguimos la historia de George, un niño de raza mixta forzado a enfrentar los prejuicios raciales y las tragedias de la guerra. Su madre, temiendo por su vida, decide enviarlo lejos de Londres, pero el chico, decidido a volver a casa, emprende un viaje lleno de encuentros reveladores. Con una narrativa que mezcla flashbacks y peripecias, la película aborda temas como el racismo, la resistencia y la supervivencia. Las actuaciones de Elliott Heffernan y Saoirse Ronan destacan por su profundidad emocional, mientras la fotografía de Yorick Le Saux convierte el horror de los bombardeos en arte visual. Una obra intensa y conmovedora.
Queer, basada en una novela de William S. Burroughs, sigue a William Lee (Daniel Craig), un expatriado homosexual en México durante los años 50. En busca de amor y enfrentando su adicción a las drogas, se obsesiona con Eugene Allerton, un joven exsoldado. La historia evoluciona de un drama íntimo a un viaje psicodélico por Sudamérica en busca de ayahuasca, donde ambos experimentan surrealistas transformaciones físicas y mentales. La mezcla de realismo y surrealismo, evocando a Edward Hopper y Francis Bacon, profundiza en la soledad de Lee.
En The Return, Ralph Fiennes encarna a un Odiseo visceral, desgarrado por los traumas de la guerra y atrapado en una Ítaca transformada en campo de batalla emocional. Dirigida con sutileza por Uberto Pasolini, el filme entreteje sombras de la tragedia clásica con pinceladas de violencia desmedida y manipulación, mientras Juliette Binoche brilla como una Penélope prisionera entre el ingenio y la desesperación. La historia fluye como el tejido de un sudario: se avanza y retrocede en una danza de esperanza y engaño. Los pretendientes, encabezados por el feroz Antinoo, personifican la crueldad de los héroes deformados por el poder. Una obra de gran belleza y dolor que, como la Odisea misma, trasciende épocas y preguntas.
En Gladiator II, Ridley Scott nos sumerge en un mundo de intrigas políticas, batallas espectaculares y ambición desmedida. La trama sigue a Lucio Vero, nieto de Marco Aurelio, esclavizado tras la conquista de Numidia. Convertido en gladiador, Lucio busca vengar la muerte de su esposa y recuperar su libertad. En paralelo, el maquiavélico Macrino conspira para usurpar el poder en Roma. Con secuencias épicas, desde gladiadores enfrentándose a babuinos hasta un Coliseo transformado en mar, Scott redefine la estética del peplum. El elenco brilla, destacando Denzel Washington como un villano implacable. Más que una secuela, es un fresco histórico reinventado para una nueva generación.
Conclave, dirigida por Edward Berger y basada en la novela de Robert Harris, es un fascinante thriller ambientado en el intrigante proceso de elección papal. La cinta sigue al decano Thomas Lawrence (Ralph Fiennes) mientras enfrenta conspiraciones y secretos, incluido el misterioso nombramiento de un cardenal desde Kabul. Con una atmósfera impecable creada por Stéphane Fontaine, el filme reflexiona sobre el conflicto entre tradición y modernidad en el seno de la Iglesia. Destacan las actuaciones de un elenco de lujo: Stanley Tucci, John Lithgow e Isabella Rossellini. Con una narrativa envolvente, *Conclave* aborda la lucha de fe, poder y moralidad, dejando al espectador atrapado en su oscuro y cautivador relato.
Esta película, con un Nueva York de los 70 como telón de fondo, destila la podredumbre de aquella época en cada fotograma. Dirigida con estilo crudo por Ali Abbasi, sigue a un joven Donald Trump, interpretado por Sebastian Stan, mientras se convierte en el Donald Trump que conocemos: arrogante, imparable y astuto como un lobo. Pero el verdadero protagonista no es Trump, sino su mentor y maestro en las artes de la inmoralidad, Roy Cohn, un abogado tan astuto y siniestro que hasta el diablo podría tomar nota.
*Beetlejuice* regresa con su peculiar humor en una secuela que juega con las convenciones del cine de terror. Dirigida por Tim Burton, la película nos lleva por un recorrido de situaciones extrañas y humor negro, más cercana al surrealismo que al horror. Con diálogos ingeniosos y personajes que parecen surgidos de un sueño absurdo, la trama explora las tensiones entre la vida y la muerte, con un toque de crítica social de actualidad. Salpicada de referencias al expresionismo alemán, la película muestra que el miedo y la risa pueden convivir en armonía.
En las tranquilas aldeas de St. Mary Mead y Cabot Cove, bajo una aparente calma provinciana, el crimen acecha, siempre implacable. Miss Marple, la anciana que jamás subestimarías, y Jessica Fletcher, la escritora metida a detective, son más letales que cualquier investigador oficial. Agatha Christie creó a Marple para que desnudara almas con sutileza, mientras que en *Murder, She Wrote*, Fletcher resuelve casos entre taciturnos personajes de su pequeño Maine. En ambos mundos, como en *Midsomer Murders*, la tragedia es cotidiana, y el misterio siempre se revela, sin necesidad de efectos ni artificios baratos.
La novela detectivesca ha evolucionado desde los “detectives de butaca” hasta aquellos más duros y sombríos como Sam Spade o Phillip Marlowe. Estos personajes lidiaban con desapariciones relacionadas con el poder y el crimen, enfrentándose a la violencia en un mundo hostil. La serie de John Sugar, protagonizada por Colin Farrell, sigue esa tradición. En esta producción, Sugar busca a una joven desaparecida mientras enfrenta misterios y conspiraciones, todo con referencias al cine noir. La trama, llena de intriga, rinde homenaje a los clásicos detectivescos con giros modernos y actuaciones destacadas.
Patricia Highsmith, con "Strangers on a Train", tocó las fibras del misterio y el engaño, elevándose al estrellato bajo la sombra de Hitchcock. El guion de Raymond Chandler, tejido con precisión, añadió profundidad a una historia ya inquietante. No fue sino hasta "The Talented Mr. Ripley" que Highsmith se inscribió en el panteón literario. Ripley, un moderno Fausto, juega con la verdad en su búsqueda de identidad. La reciente adaptación de Zaillian en Netflix, en blanco y negro, nos sumerge en una Italia posguerra, donde la pasión homoerótica se insinúa, desafiando las convenciones y revelando las sombras del deseo y la impostura.