Puerto Rico ha enfrentado cada año al menos un evento extremo durante los últimos ocho años. Huracanes, sequías e inundaciones han causado estragos multimillonarios a través de toda la isla, y el 92% de los municipios costeros han registrado pérdida de playas.
Ahora el impacto concreto del aumento del nivel del mar y de las temperaturas, y los fenómenos meteorológicos extremos no son una proyección futura, sino una dura realidad.
Si vamos a tener un déficit de democracia (un estado de excepción), nosotros, los ciudadanos, debemos ser el superávit crítico que contrarreste ese ejercicio ilegítimo del poder.