… las banderas puertorriqueñas ondean por doquier en medio de la debacle. Creo que he aprendido a leer su significado profundo. No se trata de la obvia afirmación patriótica que toda enseña nacional implica: es más bien un clamor que lanzamos al mundo reconociendo que estamos solos.
Me atrevo a creerlo. Y considero que la persona viva de Luis Rafael Sánchez pertenece a ese mismo espacio vital que ocupan los creadores mágicos, que acceden a la gracia y al duende con el solo acto de existir.
López Baralt afirma que Julieta Muñoz, al narrar su errancia con tanta verdad humana, no sólo reescribe el género de las memorias, sino que ayuda a elevar las energías de sus lectores y de su patria.