Todas las historias de colonización se nutren de un sentimiento agrio de superioridad de unos ante otros. Los vemos en las relaciones de familia, en las relaciones laborales, sociales y, en una escala macro, en las relaciones entre los países.
¡Resiste, Ana! ¡Llénate de las fuerzas que producen las acciones solidarias! ¡Respira el amor de los que te acompañamos en tu encierro! Con la frente en alta, como siempre la has tenido.