
Según la historia, al morir la viuda de Daniel y madrasta de Danilú, Ana Rivera, su concubino cubano se apoderó y desapareció con las joyas del Anacobero, su ropa y grabaciones. Solo dejó en la casa unas cajas con escritos y placas de Daniel sin valor monetario, que iban para el zafacón cuando las descubrió la licenciada Diana Paniagua, y ésta avisó a Kamenza por si quería rescatarlas. De inmediato, Kamenza y su esposo José Oscar reunieron el dinero y viajaron a la Florida para rescatar de los escombros aquellas cajas de documentos llenos de cucarachas, hongo crónico y humedad, muchos de los cuales estaban tan frágiles que se desmoronaban y pulverizaban en las manos. Hasta entonces, ni Danilú ni sus hermanos habían reclamado las pertenencias de Daniel, y tal memorabilia la expuso Kamenza en varios centros culturales de Estados Unidos, donde figuró como Maestro de Ceremonia el locutor Mariano Artau.
Al saber que el escritor y biógrafo oficial de Daniel Santos, Josean Ramos, estaba escribiendo un nuevo libro para incluir en la edición conmemorativa de su obra “Vengo a decirle adiós a los muchachos”, Kamenza le entregó en mayo pasado toda su memorabilia, consciente de que era el escogido de su primo para custodiar sus pertenencias y obra musical. La meta de ambos es crear la Casa Museo Daniel Santos y exhibir ahí toda su memorabilia y obra musical, para que lo recuerden las nuevas generaciones, como fue el compromiso de Josean con Daniel Santos, sin ningún interés económico.
Dos meses antes, cuando Josean Ramos organizó y celebró exitosamente “Un Belén para Daniel Santos” en el Cementerio Santa María Magdalena de Pazzis, ante un nutrido grupo de admiradores en conmemoración de su centenario, apareció en escena Danilú, quien ni siquiera había asistido al entierro suyo ni se había interesado en su vida. Tan así, que reveló ante la tumba de Daniel, y ante las cámaras, que hasta entonces no conocía su grandeza y que solo ahora empezaba a enterarse. En aquel momento Josean invitó a Danilú a unirse al proyecto y donar lo que tenía de Daniel y ésta accedió en armonía con Kamenza. Para conocer mejor al ídolo caribeño, se llevó una copia del libro de Josean, cuya edición conmemorativa revela unas declaraciones que publicó a puño y letra de Daniel sobre su madre Luz Dary, que no le gustaron a Danilú.
Poco tiempo después, Josean recibió por correo una carta de Danilu solicitándole todo lo que tenía de Daniel Santos para fundar con el gobierno de Cali, en Colombia, un museo en honor suyo, en el cual no le garantizaba participación alguna en su elaboración ni manejo. A partir de entonces, Danilú ha iniciado una batalla legal que incluye cartas personales autoritarias e intimidantes, y mensajes amenazantes escritos y grabados a Kamenza Betancourt y a Josean Ramos, cartas de su abogada en San Juan y poderes legales a una compañía de investigación para incautar la memorabilia de Daniel, cuyo representante Sr. Fernando Fernández ya visitó y retrató el negocio de Kamenza en Ceiba, para cerciorarse que tal memorabilia fue entregada a Josean Ramos en mayo pasado, antes de que la reclamara la Sra. Price.
“Tanto Kamenza y José Oscar como Lenis y yo, hemos tenido siempre la mejor voluntad de establecer una Fundación a nombre de Daniel Santos en la que estuviéramos colaborando todos, en función solamente de preservar y difundir su valiosa obra artística y musical. Pero Danilu me quiso excluir del proyecto que llevo 30 años trabajando, tras un compromiso entre hombres de palabra, como lo era Daniel y como lo soy yo. Dónde estaba Danilú cuando ese material fue rescatado de la basura y tuvo que someterse a un arduo tratamiento de limpieza para salvarlo del hongo, la humedad y la pestilencia? Si esta memorabilia existe aún es porque Daniel me nombró su secretario de prensa y albacea de sus memorias, manuscritos, fotos, canciones y otros documentos que me dio en vida, y que he conservado con el mayor recelo y seguiré protegiendo hasta completar el compromiso con Daniel», dijo desde Colombia el escritor y periodista Josean Ramos.
