Chile 76

Chile 76, un filme de Manuela Martelli

 

[dropcap]M[dropcap]anuela Martelli en su debut como directora, con un guion coescrito por Martelli y Alejandra Moffat nos muestra de forma especial cómo se usa el color y la música para generar suspenso. Claro está que eso lo habíamos visto en la obra de Welles y Hitchcock, pero aquí la partitura es uno de los personajes cuyo corazón a veces oímos latir como si quisiera dejar la pantalla y huir del país donde se desarrolla la trama.

Carmen (Aline Küppenheim) es una ama de casa de 50 años de una familia de clase media alta que disfruta de una vida cómoda en Santiago con su exitoso y respetado esposo médico Miguel (Alejandro Goic), sus hijos adultos y sus nietos. En el invierno de 1976, tres años después de que Augusto Pinochet tomara el poder en Chile y estableciera una dictadura militar, Carmen viaja a su casa de verano para supervisar los trabajos de renovación y tomarse un tiempo para pensar y relajarse.

Antes de irse de “vacaciones” hemos visto unos detalles que nos hacen pensar en el mundo en que vive. Está comprando pintura y se oye lo que suena como un disparo. Mas Martelli y su cinematógrafa Soledad Rodríguez no nos sacan a la calle a ver qué ha sucedido, sino que el dueño de la tienda baja la cortina de metal que cierra la tienda e impide el acceso a la luz. Es obviamente, una metáfora del oscurantismo que ha de dominar el país por los próximos 14 años. Poco antes, unas gotas de la pintura color rosa que Carmen ha comprado, le caen en sus zapatos caros y cuando sale de la tienda y el revuelo se ha disipado, encuentra un zapato de mujer abandonado que presumimos le pertenecía a la víctima que no vimos. La advertencia se hará clara según el filme progresa. Durante la secuela, la música nos advierte que hay más por venir.

…La cinta se convierte en un thriller psicológico-policiaco de gran efectividad gracias a la sabia decisión de Martelli de no recurrir a mostrar la violencia de la dictadura sino de forma comedida…

Cuando llega a su casa de playa, se le acerca el padre Sánchez (Hugo Medina), el cura del pequeño pueblo costero, quien le pide ayuda para algo peligroso. El peligro es cuidar de Elías (Nicolás Sepúlveda) un joven quien, le dice el cura, es un ratero. Ella, quien hace mucho trabajó para la Cruz Roja, accede, pero la herida le dice que este no es un ratero cualquiera. Poco a poco establece que ha sido herido de bala y es parte de la resistencia contra el dictador. Carmen tiene algunos conocimientos médicos aprendidos de su marido y porque una vez aspiró a estudiar medicina. También ha estado involucrada en proyectos caritativos en la iglesia, de modo que acepta ayudar para que los miembros de su “célula” vengan a rescatar al muchacho.

La cinta se convierte en un thriller psicológico-policiaco de gran efectividad gracias a la sabia decisión de Martelli de no recurrir a mostrar la violencia de la dictadura sino de forma comedida. La única muerte que vemos está lejos de Carmen y sus nietos, pero es un gran detalle que los niños están conscientes de que es “alguien muerto”: como suele suceder en las dictaduras hasta los niños experimentaron la desdicha de la violencia aunque fuera “de lejos”.

El filme es un gran debut para su directora, pero descansa en los amplios hombros de su protagonista Aline Küppenheim. En una actuación digna de premios, la actriz matiza cada escena con tal atino que nos parece que está viviendo la experiencia que narra el guion. Sus encuentros con los conspiradores muestran su torpeza en su nuevo papel como subversiva secreta. Algo que ella reconoce y que al fin y al cabo entorpece sus planes. En una de las escenas intrigantes del filme, Carmen se detiene en un negocio de cuarta categoría a comerse un “hot dog” y un hombre (posiblemente un chota o espía) le dice que parece europea. Pues sí, el padre de la actriz era francés. Pero la intención de la escena es otra. Cuando la vean podrán descifrarla por sí solos. Una pista es que “en boca cerrada, no entran moscas”.

 

 

Manuel Martínez Maldonado
Nació en Yauco, Puerto Rico. Fue crítico de cine de Caribbean Business, El Reportero, y El Mundo en San Juan de 1978 a 1989, Sus poemas y ensayos han aparecido en Yunque, Revista de la Universidad de Puerto Rico, Caribán, Mairena, Pharos, Linden Lane, Resonancias, la Revista del Instituto de Cultura Puertorriqueña, y Hotel Abismo Primer premio de poesía José Gautier Benítez de la Facultad de Estudios Generales en 1955; primera mención de poesía en el Festival de Navidad del Ateneo de Puerto Rico en 1956 y 1982. Autor de los poemarios La Voz Sostenida (Mairena), 1984; Palm Beach Blues (Editorial Cultural), 1985; Por Amor al Arte (Playor),1989; y Hotel María, 1999, finalista del Premio Gastón Baquero (Verbum, Madrid); Novela de Mediodía, 2003 (Editorial Cultural/ Verbum). Es autor de las novelas, Isla Verde o el Chevy Azul (Verbum) 1999; El Vuelo del Dragón (Terranova) 2012; Del color de la muerte (Publicaciones Gaviota) 2014; Solo la muerte tiene permanencia (Verbum) 2014. Es Premio Nacional de Novela 2013 del Instituto de Cultura Puertorriqueña por El imperialista ausente (2014).