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Claridad y la fotografía como documento histórico

16 de diciembre de 2011 by Evelyn Vélez Rodríguez 89 Comments

[dc]L[/dc]ejos de la imagen de la Historia como el recuento exclusivo de procesos, próceres y fechas de un pasado muy distante, la historia del Tiempo Presente se refiere al tiempo de las experiencias vividas directa o vicariamente en la contemporaneidad. Es un campo caracterizado por el hecho donde existen testigos y una memoria viva coetáneas a los hechos. Una de las limitaciones en la construcción de la historia del presente es la accesibilidad a las fuentes documentales. Necesitamos recurrir a los testimonios, las entrevistas, la historia oral, los medios de comunicación, la prensa y por supuesto a la fotografía como fuente documental. ((Francois Bédarida. “Definición, método y práctica de la Historia del Tiempo Presente”. Instituto de Historia del Tiempo Reciente, París.  Cuadernos de Historia Contemporánea, 1998, número 20,19-27.))

Nuestra historia, particularmente de la última mitad de siglo XX, y principios del XXI, necesita ponerse en el contexto de las luchas económicas, sociales, políticas y culturales por  la  afirmación nacional puertorriqueña. Para escribir esta historia desde la perspectiva  del subalterno, desde la periferia, desde las luchas coloniales, es decir por aquellos que hemos estado subordinados en términos de clase, de género o razones ideológicas es imprescindible acudir a fuentes diversas que no hayan sido creadas desde el poder. Claridad representa el discurso del subalterno tanto en lo textual como en lo visual.

Debemos destacar que el concepto de fuente histórica “barca todas las fuentes del conocimiento histórico, es toda la información sobre el pasado humano, donde quiera que se encuentre, junto a los modos de transmitir esa información.” ((JerzeyTopolsky. Metodología de la Historia. Barcelona: Editorial Cátedra, 1982.)) La fotografía como elemento  transmisor de información (visual) es una fuente histórica al ser un fragmento (congelado) de la Historia, y su valor como fuente es intrínseco al ser coetáneo del hecho del cual da testimonio. ((Emilio Luis Lara López. “La fotografía como documento histórico-artístico y etnográfico: Una interpretación epistemología”, Revista de Antropología Experimental, número 5, 2005, texto 10, pág.9.)) Las tomas fotográficas de acontecimientos contemporáneos ofrecen al historiador “una  oportunidad inédita e incomparable: la de  asistir en realidad, e incluso a una notable distancia en el tiempo, a los acontecimientos que estudia”.  ((Galasso G. Nada más que historia. Teoría y metodología. Barcelona: Editorial Ariel, 2001, pág. 267.))

Claridad tras el lente es una historia gráfica donde la fotografía constituye su elemento principal, generador de información, por lo que el discurso histórico o la lectura del texto visual se construye  a partir de las imágenes. Por otro lado, es importante destacar el carácter documentalista de estas fotos en la medida en que nacieron para testimoniar un acontecimiento determinado, de forma tal que el fotógrafo levantó una especie de acta notarial de la realidad mediante su cámara.

La fotografía como documento histórico juega un papel determinante como fuente de la historia vivencial de cada persona, de la memoria individual  que se traduce en la memoria colectiva. El potencial de la fotografía como fuente radica en un doble aspecto, según Díaz Barrado: ((Díaz Barrado M.P. “La fotografía y los nuevos soportes para la información” en Ayer, núm. 24, pág. 41-60, 1996.))

1-    Corta el espacio – “se reinterpreta el marco espacial, con la particularidad de que sólo existe el espacio que queda en el encuadre”. Quién empuña la cámara determina la ventana desde donde contemplaremos la realidad ya pasada. La voluntad de selección y de organización de lo que se ve  está influenciado por la técnica que capta el acontecimiento. El fotógrafo determina los acontecimientos que van a quedar grabados en nuestra memoria colectiva, esto desde la construcción de su universo discursivo.  Presupone un punto de vista óptico (el encuadre), el personal (le gusta esa escena al fotógrafo) y el ideológico (se elige el tema por razones éticas, morales y/o políticas).Los fotógrafos de Claridad  han fijado en nuestra memoria colectiva, lo que consideraron que debíamos recordar y fijar en nuestra conciencia como nación. Es un documento histórico cargado de la opinión del autor que la tomó, esto hay que considerarlo al decodificar la imagen. Para los fotógrafos y fotógrafas que laboraron en la obra que presentamos esta noche va nuestro agradecimiento en la construcción de nuestro acervo documental. Esta es una de las grandes contribuciones de este texto visual. (Pido un aplauso para ellos y ellas).

2-    La fotografía corta el tiempo – se produce una hibernación microtemporal, una congelación del instante, del acontecimiento que no se vuelve a producir. Debemos también tomar en consideración la dicotomía entre el chronos que se refiere al  tiempo físico, cuantificable, el tiempo marcado por el reloj y el kairós que es el tiempo mental, vivencial que es subjetivo e interiorizado por cada individuo. Es importante destacar que:

… entre  el tiempo  cósmico y el tiempo íntimo de la experiencia se desprende un tercer tiempo, el narrado por el historiador, el único que fundamenta el acontecer histórico (…) la distinción entre memoria e Historia se esfuma o más bien se desplaza: es la narración, la de los testigos o los historiadores, la que pone en orden el sentido del acontecimiento.”((Trebitsch M, El acontecimiento, clave para el análisis del tiempo presente”  Ayer, núm. 32, 1998, pág. 32-33.))

Este efecto lo sentimos una vez nos enfrentamos a Claridad Tras el Lente y comenzamos a “leerlo”. Nos ubicamos en el tiempo cronológico estableciendo una relación directa de inmediato con nuestro tiempo mental y vivencia. Para aquellos y aquellas que fueron protagonistas de los hechos o para los que hemos escuchado los relatos de la historia oral o hemos estudiado estos temas, definitivamente la percepción es distinta, en términos subjetivos. Cada uno de nosotros vamos  a leer este texto visual de diversas maneras y va a generar en nosotros diversidad de interpretaciones y emociones.

Debemos también tomar en consideración la labor del comité encargado de la selección de las fotos para la construcción de este texto, su orden cronológico y temático está influenciado por una carga vivencial e ideología. La selección y orden de las fotos de los autores (fotógrafos), por parte de los editores (el comité)  construyen una narrativa visual desde un  posicionamiento. Esto implica reconocer las diversas intervenciones en la construcción del texto visual. A los compañeros que editaron el texto nuestro agradecimiento por su aportación al fondo documental. Un aplauso para ellos.

La lectura del texto visual

Leer la fotografía implica la decodificación/entender/interiorizar los datos contenidos/aportados por los documentos fotográficos. Cada imagen fotográfica es una forma discursiva de mostrar el mundo visible. Esto es así porque la fotografía como documento fontal  admite diversas lecturas en función del contexto en que se analice y/o la persona que interpele la imagen. La fotografía es un signo icónico cuya decodificación depende de la formación académica,  vivencial, los conocimientos adquiridos, la ideología  y la carga memorística del lector, sin perder de perspectiva la capacidad evocadora de la imagen. La información visual será incompleta e incluso distorsionada si el contemplador no es capaz de reconocer/saber/comprender qué es lo que en realidad aparece en la fotografía. Estas imágenes forman parte de una cultura total y no pueden entenderse si no se tiene un conocimiento profundo de nuestra cultura, de nuestras luchas y aspiraciones como pueblo.

Cada fotografía tiene un tema, un argumento narrativo visual, un significado que representa algo. Cuando se analiza el contenido, el observador discierne entre tres aspectos diferentes: a detonación (lo que aparece en la fotografía), la connotación (lo que sugiere), y el contexto en el que se produce la foto. ((Emilio Luis Lara López. “La fotografía como documento histórico-artístico y etnográfico: Una interpretación epistemología”, Revista de Antropología Experimental, número 5, 2005, texto 10, pág.21.)) El contenido de la imagen puede ser al mismo tiempo revelador de información y detonador de emociones. Este contenido puede llegar a despertar sentimientos profundos de afecto, odio y nostalgia en algunos; o solo será un medio de conocimiento e información para otros que lo observen libre de pasiones, aquellos que estén  apartados del lugar y de la época en aquellas imágenes fueron captadas. ((Christian Báez. «Más allá de las imágenes: La fotografía como documento histórico», pág. 7. www.revistaakademia.cl/2010/08/mas-alla de las imágenes-la-fotografia-como-documento-histórico.)) Es importante reconocer que “La imagen fotográfica es un reflejo del pasado, escrito con la luz, donde es posible ver a los muertos, conocer sus rostros, sus gestos  también se puede constituir en una prueba de su propia existencia en un minuto y en un espacio determinado.” ((Ibíd., pág. 8.))

Reflexiones sobre mi lectura del texto visual

La primera vez que leí Claridad estaba aproximadamente en quinto grado. Todos los sábados lo llevaba a mi casa un señor dentro de una bolsa de papel de estraza, escondido. Si papi no estaba me lo dejaba y lo cobraba después. Desde el principio despertó en mí la curiosidad por la secretividad de la entrega, ¿porque sólo visitaba nuestra casa? Años más tarde comprendí lo que significaba para una persona llevar Claridad a domicilio en 1978, justo el año de los viles asesinatos en el Cerro Maravilla. Este texto me llevó a evocar la nostalgia de una niñez donde Claridad me presentaba una realidad distinta a los que otros medios presentaban y que fue formando parte de mi visión de mundo.

Iniciar el texto visual con el entierro del mártir estudiantil Fefel Varona, fue una lanza enviada directo al corazón. El 1968, (año en el que nací), un joven puertorriqueño que estaba al otro lado, donde no se podía o no se debía “ir”;  fue  asesinado por un bombardeo del ejército de  los  Estados Unidos en Vietnam del Norte.

El texto generó en mí pasiones y sentimientos encontrados  al ver o “leer” y rememorar las luchas contra el Programa de Ciencias Militares (ROTC), el servicio militar obligatorio, las protestas contra la Marina de Guerra en Vieques y Culebra. La militancia de los estudiantes en la UPR,  nos hacen recordar “Mister con Macana”. No es lo mismo leer sobre el sabotaje y quema de la impresora Nacional, donde se reproducía Claridad, que ver las fotos. Es la historia de un pueblo combativo, listo a dar la batalla y que libró sus luchas en el contexto de la Guerra Fría. Los fotógrafos y las fotógrafas de Claridad documentaron con sus cámaras las luchas del movimiento obrero, denunciaron los daños ambientales a nuestro patrimonio, los reclamos por mejorar las condiciones infrahumanas de los presos, los enfermos metales, recordándonos los rostros de la pobreza. Encuadrar en el lente el arrojo, la valentía, la militancia, el valor de enfrentarse a la represión es una de las grandes aportaciones de nuestros cronistas gráficos.

Por otro lado, este  es un libro que está lleno de orgullo, esperanza y alegría. Constatar el gran poder de convocatoria de nuestros líderes en actividades multitudinarias, la alegría en la sonrisa de los niños, nuestros grandes cantautores, músicos y actores, artistas gráficos, deportistas, los  patriotas nacionalistas, sus triunfos, sus sonrisas, abrazos y su solidaridad. Es impresionante ver por primera vez los rostros de personas que no conocí y que ya no se encuentran con nosotros como: Antulio Parrilla, Francisco Manrique Cabrera y Domingo “Mingo” Vega. Por otro lado, provoca en mi mucha emoción volver a ver aquellos que no se encuentran con nosotros y al verlos evocan una gran nostalgia que se traduce admiración, respeto y la alegría.

Definitivamente que el caudal documental de Claridad tras el lente debe transformar la forma en que se investiga, se estudia y se enseña la historia de Puerto Rico. No es lo mismo leer que “ver” y transportarnos en el tiempo, en esos instantes que no vuelven a ocurrir contemplándolos desde el presente y desplazarnos en la narración.

A Claridad y a autores de este texto visual por su compromiso, por la gran contribución en términos de este caudal documental a nuestra historia nacional, a todos los protagonistas, a los vivos y a los muertos, mil gracias.

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Evelyn Vélez Rodríguez
Evelyn Vélez Rodríguez
Posted in: Puerto Rico Tagged: Claridad

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