
El CPA Kenneth Rivera hizo su análisis en un taller organizado por Asesores Finacieros Comunitarios. Foto por José Rosario/Prensa Comunitaria
El gobernador Luis Fortuño dijo en su último mensaje ante la legislatura al proponer su reforma contributiva que adoptando el modelo prevaleciente federal, «se podrán deducir el 100% de las aportaciones a instituciones caritativas y sin fines de lucro que brinden servicios directos a la comunidad desde el primer $1 y hasta el 50% del ingreso bruto ajustado». Esta semana, la legislatura aprobó el proyecto de reforma contributiva, por lo cual entra en vigencia la deducción.
No todos ven la Reforma Contributiva como algo que necesariamente será positivo para las organizaciones sin fines de lucro, incluyendo a Kenneth Rivera, abogado y CPA con más de 20 años de experiencia en el área de contribuciones y planificación contributiva, que ve la iniciativa con escepticismo. El cambio parece beneficiar al que dona, en especial al que dona cuantiosamente, y no necesariamente al que recibe.
Rivera Robles, explica que la medida tiene la consecuencia inherente de beneficiar automáticamente al que donaba en exceso a la limitación anterior de 15%. «Así que esto va a beneficiar a las personas o empresas con bastante dinero que hagan donativos. Ahora, se está pensando que esto puede ayudar a las entidades sin fines de lucro en su gestión de obtener recaudos de personas que anteriormente no donaban mucho. Sin embargo, esto conlleva un esfuerzo educativo y de fomentar las actividades de recaudar fondos para este tipo de entidad».
Según un estudio independiente, que el gobernador no citó en su mensaje, este cambio debería resultar en un incremento de al menos $13 millones en aportaciones adicionales a nuestras instituciones del tercer sector. Pero eso, está por verse.
«Cada $1.00 que dono, bajo el supuesto de que la tasa máxima es de 33%, sólo me ahorra 33 centavos, o sea que tiene un costo real económico para el que dona de 67 centavos por cada dólar donado. Es decir que alguien que no tenga mucho dinero en exceso a sus necesidades o no tenga un hábito de donar, no va a cambiar por el mero hecho de que la deducción sea mayor pues tiene un costo real para la persona que dona,» ejemplifica Rivera.
Nadie va a poder reemplazar lo que ofrecen las organizaciones sin fines de lucro en nuestro país, dice Rivera. «El sector privado está haciendo un buen trabajo con proyectos que ayudan a diferentes sectores y en lo cultural, y me alegro que lo hagan y se debe fomentar a que sigan, pero las corporaciones se le deben a unos accionistas y tienes unas cuestiones directamente relacionadas a la ganancia de dinero que es totalmente contradictorio con lo que hacen las organizaciones sin fines de lucro, que es casi heroico, porque aún algunas de ellas, con escasez de recursos, trabajan fuerte. El interés es puro y va directo al que lo necesita».
En una economía tan inestable como la puertorriqueña, las organizaciones sin fines de lucro toman un papel protagónico, y es que a pesar de que no se puede medir el impacto social y cultural que proveen, el impacto económico que presentan en el país es palpable. Las cifras de aportación económica sobrepasan los 3,000 millones en Producto Bruto (Estudios Técnicos 2007), además de los más de 220,000 empleos generados por éstas. Aun así, la situación de la OSFL cada vez se ve más cuesta arriba.
«Es un reto para nosotros por la situación económica, que realmente no es nacional sino mundial, pues la gente no está donando tanto, las corporaciones no donan tanto y tenemos que estar continuamente buscando fondos en todas partes para poder seguir ofreciendo nuestros servicios que realmente son indispensables,» explica Ivette Cases, Directora Ejecutiva de Asesores Financieros Comunitarios. Las cifras respaldan esta afirmación ya que según el Estudio de las Necesidades Sociales en Puerto Rico realizado por Estudios Técnicos, para el 2006 tan sólo un 27.2% del presupuesto anual de las OSFL venía de donaciones, y se estima que debe haber seguido en picada durante los pasados años por la precaria situación económica. Las categorías de ingresos más importantes para las OSFL encuestadas son los ingresos por servicios prestados.
«Hay estudios que presentan la realidad de cómo nosotros podemos dar un servicio siete veces más económico que como lo daría el gobierno por ejemplo, y no solamente el factor económico, la mentalidad de trabajo y de compromiso que hay en las organizaciones sin fines de lucro es una irremplazable».
Asesores Financieros Comunitarios organizó hace unas semanas la conferencia Temas Contributivos de Actualidad: Reforma 2010 –Impacto en las OSFL, donde Kenneth Rivera indagó en el impacto de la nueva reforma contributivas tanto a nivel individual como para las organizaciones sin fines de lucro. Habló también del papel del gobierno ante las organizaciones. «El gobierno va por el camino correcto, está tratando de hacer reformas que ayuden, aunque no siempre lo hacen, pero obviamente estas organizaciones están supliendo un rol que no está supliendo el gobierno y hay que reconocerlo y darle más beneficios porque creo que el gobierno puede hacer mucho más».

Varias organizaciones comunitarias participaron del taller. Foto por José Rosario/Prensa Comunitaria
Alternativa para coger prestado tampoco llega
Por su parte, el Banco de Desarrollo Económico sometió desde principios de enero al Senado un proyecto de ley para establecer una línea de crédito «para beneficiar a 6,378 organizaciones sin fines de lucro de base comunitaria para evitar el cierre de muchas de ellas, las cuales generan unos 229,608 empleos». Pero al día de hoy, no ha sido aprobado. La presidenta del BDE, Lizzie Rosso Tridas, urgió hace unos días que se apruebe la medida, que otorgaría préstamos de hasta $500,000 para Capital de Operaciones de las OSFL. Asignaciones de fondos federales o estatales podrán ser utilizadas como colaterales, cuando sea permisible por ley.
La titular del BDE informó que las organizaciones se podrían beneficiar de un interés especial de .50% de descuento de la tasa de interés prevaleciente al momento del cierre del financiamiento.
