Instrucciones para domesticar la protesta

piengi[dc]U[/dc]bíquela en algún lugar donde no moleste. Deberá estar al margen, de ser posible invisible, o al menos opacada por eventos mejor posicionados.

Asígnele un máximo de decibeles. De ser posible, quítele cualquier instrumento que magnifique el volumen. Dígale
cosas como «calladita te ves más bonita».

De hecho tírele con el refranero, que suelen ser los soundbites de las ideologías dominantes. Láncele el de la miel que atrae versus el vinagre que hiede, el del mañana que será otro día, el del pájaro en mano para no mirar el cielo y el de hacer limonada con los limones.

Conmínele a la mansedumbre del respeto y de los buenos modales.

Instrúyala a salirse del medio, a no subir la voz, a dar la otra mejilla y a seguir los procesos aunque esos procesos la hayan traicionado.

Así, dócil, pequeña, así la querrán más,
o la odiarán menos,
que no es lo mismo pero dá igual.

Rima Brusi
Columnista | Nació en Rio Piedras, Puerto Rico. Es antropóloga cultural, escritora, educadora y profesora universitaria. Tuitea como @RimaBrusi y desde 2008 bloguea en http://parpadeando.net. Sus intereses de investigación académica y alcance comunitario se enfocan en la desigualdad social, la educación, y la construcción de biografías y lugares. Su trabajo creativo, principalmente ensayo, comentario y narrativa, surge de la observación curiosa de cosas, eventos y personajes cotidianos. Rima vive con su esposo José, con quien comparte cinco hijos y dos nietos.